Se trata de Primaveras, Alquimia, La piedra azul, Leer y Monet y estarán en su nuevo libro de poemas “Flores plebeyas 2”.
Primaveras
Los árboles siempre me acompañan.
Me miran, aunque yo no los mire.
Estiran sus hojas hasta el cielo
mientras me abrazan con sus ramas
y raíces.
A veces pienso que ese amor no lo merezco.
Que camino sin saber si hay un destino.
Y así pasan en la vida mis inviernos.
Otro infierno, los insultos,
la aguanieve y el granizo.
Otra vez un mal recuerdo
y tengo miedo.
Cierro los ojos e imagino
que no tiemblo,
que después del invierno
habrá otro invierno
y otro invierno.
Abro los ojos,
miro a un árbol
y a sus hojas,
las acaricio,
me tocan,
como si escribieran
primaveras.
Alquimia
Guardé el anochecer en un cajón.
¡No lo abras!
Dejé mis sueños más preciados afuera.
Caminaré por un tiempo una muralla
Acompañame, si querés.
Quédate cerca.
Cuando no me encuentres
búscame en los rincones.
Encogido de hombros
doblando las alas
como un pájaro
que acaba
de cruzar una tormenta.
Mi corazón está vivo todavía.
No es cosa de magia ni de brujas,
es que nada puede
destruirme del todo.
Ni el encierro ni el desprecio.
Quiero estar libre para amar.
¡No te das cuenta!
De nuevo.
Ahora de nuevo.
La piedra azul
Cuando las flores se duerman
estaré despierto,
con un poco de sueño
para escribir poesía.
Antes de dormir
estaré en silencio,
para no despertar a las flores
de tu pelo.
Como esa piedra azul que encontramos en un río;
en vos, roja.
Y que puse debajo de tu almohada
por si acaso.
Abriré los labios por si querés besarme.
Me quedaré quieto,
para que puedas abrazarme
despacio
¿Si querés? ¡Cuando despiertes!
¡No hay apuro!
¡Sino, no!
Solo si mi piedra azul,
en vos roja,
me quiere,
todavía.
Leer
¿Y si no te viera nunca más?
Lo pensaba…
Mientras miraba elevarse el vapor
de mi cuenco / de arroz / blanco.
Entonces sentí
que algo se estaba yendo para siempre.
Que ahora también
se estaba yendo para siempre mi sueño.
De escucharte leer
tu poema
antes que lo termines de escribir
a mi oído.
(reversión de “Un anochecer yo” de Han Kang por el Día del Lector)
Monet
Nos quedaron pendientes
los jardines de Monet,
tirarnos al agua desnudos
en la Reserva ecológica,
unos 2 o 3 mil besos. O más.
Otra noche de cielo en tu departamento
u otro baile de cumbia
con el auto arando en Villa Lynch.
Quise alargar cuanto puede
este partido de ajedrez del destino
y eso que yo era bueno
jugando al ajedrez.
Pero en el amor fui un mendigo,
soñando que me quieras
en lugar de pedirlo.
Por qué no me animo
y me fui.
Mejoraré mis palabras, la próxima vez,
sentiré tus olores, uno a uno,
oiré los sonidos del día, en mi pecho
leeré los colores, de un cuadro tuyo.
Te cantaré al oído,
¿si querés?
