Hoy en día se escuchan muchas voces que dicen: “Cómo puede ser que sigan apoyando a este tipo”… o “Es increíble que este desquiciado sea el presidente”… En las elecciones legislativas pasadas (2025), el Gobierno de Javier Milei y las listas que él apoyaba ganaron las elecciones, con un porcentaje de LLA (40,6%) con respecto al segundo, Fuerza Patria (31,8%), del Peronismo y aliados; aunque, si sumamos a la izquierda, el espacio del FIT que sacó (4,76%); la oposición realmente existente, representa un 36%, y la diferencia se achica a un 4%.
Las frases que encabezan estas líneas buscan una explicación a la situación socio económica que se vive hoy en la Argentina, que todos conocemos; la inflación no cede, sigue en torno al 2,5 mensual; la desocupación y el cierre de empresas van en aumento, cierra una empresa por hora, – ya han cerrado 22.000 industrias -; la cifra de desocupados llega ya a los 300.000 y como consecuencia de ello, ha aumentado la pobreza. Además del ataque a la discapacidad (ANDIS); los niños y profesionales del Garraham; las universidades públicas; los jubilados; en suma, es un ataque directo a la población en su conjunto y su calidad de vida.
La primera de las razones para entender por qué votamos como votamos, es precisamente la situación socio económica que constituye el contexto en la que se desarrolla el programa del actual gobierno; que lo causó el poder económico de la Argentina, respecto del cual Javier Milei es un representante muy obsecuente. Es un proceso de pauperización social, (trabajo sin aportes, contratos precarios, a término, etc.) que dejó como saldo a la argentina en una situación de la desintegración social, con el 44% de la población económicamente activa en la precariedad laboral o desempleada.
Panorama que la última reforma laboral viene a darle el andamiaje legal, que cristaliza esa situación o la incrementa aún más; en realidad lo que hace la nueva ley de “Modernización” laboral es precarizar el escaso empleo en blanco y con derechos que queda. Con el “Banco de horas” que permite la extensión de la jornada laboral a 10 o 12 horas o con el FAL que financia los despidos gratis para los empresarios; desfinanciando aún más a la ANSES, entre otras reformas que agudizan la situación de los trabajadores argentinos.
Otra de las razones, en estos tiempos de cambio tecnológico y de comunicación digital, es el algoritmo el que formatea o induce respecto de la imagen positiva de determinados perfiles sociales, políticos o ideológicos. En ese sentido, son muy esclarecedoras las palabras que Lula Da Silva le dedicó a este tema: “Cuando unos pocos controlan los algoritmos y las infraestructuras digitales, no estamos hablando de innovación, sino de dominación”. Cabe recordar que el hoy presidente de la Argentina, antes de ser elegido, fue panelista de televisión en varios programas, que le sirvieron de catapulta al sillón de Rivadavia. Esto determina, el aislamiento y la incomunicación entre las personas a la hora de tomar decisiones tan importantes con el voto.
Asimismo, no se puede dejar de mencionar el Lawfare, como otra de las razones por las cuales Javier Milei haya llegado y se mantenga en el poder. Este es un mecanismo de persecución jurídico-político, que se ha desplegado en América Latina en las últimas décadas; que además cuenta con la cobertura de los medios de comunicación que complementan eficazmente “la Guerra judicial” por la dominación cultural que ejercen. Dispositivo, que tuvo como consecuencia, la persecución de los dirigentes populares más importantes de la región; como Lula da Silva o Rafael Correa.
En la Argentina esto merece un párrafo aparte, porque en el caso del Peronismo, hay antecedentes históricos que demuestran que ésta es una práctica sistemática, que viene sucediendo en nuestro país desde el golpe de estado de 1955. Es decir, que además de que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en la Causa Vialidad fuera condenada a todas luces sin pruebas; esto se suma a la persecución histórica que sufre el peronismo por la clase dominante argentina; tanto industrial como la agropecuaria, mediática y judicial.
Sin embargo, no se puede soslayar en este análisis, la mala experiencia del último gobierno peronista o del “Campo Popular” con Alberto Fernández como presidente de la República.
Existen otras cuestiones de suma importancia para ser consideradas; como es el monopolio de ciertos dirigentes de las estructuras gremiales. Esto implica que, al eternizarse una buena proporción de los dirigentes gremiales en los sindicatos, impiden en los hechos el ejercicio de la alternancia en la dirección de los gremios. Esto trajo como consecuencia la falta de contundencia en la defensa de los intereses de los trabajadores: Un ejemplo muy claro de ello ha sido la insuficiencia de un plan de lucha acorde, para resistir, no solo los despidos masivos y el cierre de empresas sino también la destrucción de los derechos que significa la nueva Ley de “modernización laboral”.
En suma, el proceso de pauperización social; de precariedad laboral; el algoritmo; el aislamiento y la desintegración social; el Lawfare y la falta de representación gremial y política; influyen y nos condicionan a la hora de votar. –
