Ante la pregunta de mi hija de 11 años: ¿Cómo viví yo la dictadura militar? Tuve que decirle que hubo otras, pero tuve también que hacer el ejercicio de repensar aquella época. Hablaron del tema en la escuela por el 24 de marzo y por eso es me lo preguntó.
Estoy por cumplir 57 años y yo no tengo muchas imágenes de lo que pasó. Apenas me acuerdo que con mi mamá nos tiramos al piso por una amenaza de bomba en una escuela de Pilar. Antes del golpe. Habrá sido en el 73 o 74. La otra imagen que me viene a la cabeza es estar en la Plaza de Mayo durante 6 o 7 horas con dos amigos y un muchacho que se llamaba Esteche, que no paraba de hablar de Lula, mientras nos manifestábamos contra el levantamiento carapintada encabezado por el coronel Seineldín contra el gobierno de Alfonsín.
Pero, ninguno de los dos hechos, fueron en dictadura. Uno fue previo y el otro después. Solo el recuerdo del día que mataron a Alberto cuando quiso saltar el paredón de su casa en Palermo viejo. Alberto militaba en un partido de izquierda, era amigo de mi papá y planeaba irse a Cuba.
Pero mi papá no era de izquierda, incluso defendía a los milicos porque lo ayudaron a entrar al Club Alemán y al Club Hípico cuando el saltaba a caballo de forma profesional.
Mi familia no era una familia politizada, las cosas las supe después con la apertura de la democracia en el colegio secundario y luego con lo que leí y aprendí en la facultad y cuando empecé a ir a marchas en defensa de la democracia.
Le pregunté a mi hija que le habían contado en la escuela. Me dijo que no se acordaba todo, pero le quedó lo de los Falcon verdes, los cadáveres que tiraban al río, los desaparecidos, el robo de bebés y hasta que el Mundial 78 se hizo para tapar estas cosas. Y que le pasaron la canción “Los dinosaurios” de Charly García y le dijeron que los militares querían que todos pensáramos igual.
Como buen futbolero le dije que el Mundial 78 no se hizo por eso, pero les sirvió para tener a la gente entretenida en otra cosa. Le dije que la Guerra de Malvinas fue peor que el Mundial. Por qué los militares de esa época no solo persiguieron, torturaron, desaparecieron y mataron personas y dejaron a cientos de bebés sin papá y mamá; sino que también mandaron a la guerra a miles de chicos de entre 18 y 20 años sin la preparación suficiente, sabiendo que iban a morir. Y que todo lo que le contaron pasó.
La época fue muy dolorosa por donde se la mire. Y no había que ver los falcon en las calles, ni los cadáveres en el río, ni tener la certeza que en cual o tal lugar había un centro clandestino de detención. Y con esto no estoy apoyando el accionar de guerrilleros, ni agrupaciones como Montoneros o ERP.
Porque si alguien comente un delito, incluso si atenta contra lo que la sociedad acuerda que es el bien común, puede castigarse con la fuerza de la ley. Todo lo demás no. El Estado no puede volverse asesino, mentiroso, encubridor, censurador, dictador, insensible, inhumano.
Nosotros no somos eso, hija. No apoyamos muertes, ni golpes de Estado, ni aquel, ni los que se hicieron antes, ni el que pueda venir.
Le dije si quería mirar la película “La historia oficial”, si quería leer la “Carta abierta a la Junta Militar de Rodolfo Walsh” o el “Nunca Más” del Juicio a las Juntas.
Tampoco agredimos a la gente, ni insultamos, ni discriminamos a nadie. Porque los micro-autoritarismos hacen que una sociedad avale un autoritarismo más grande después.
