Surge el clarín mayor,
Cuando el ritmo corona la costumbre.
Flor de fuego interior,
Temblor, música y fervor
Que hace que el idioma se vislumbre.
Jardín de melodía,
Donde el tiempo se inclina lentamente;
Arde la luz tardía,
Clara sangre que guía
Y el símbolo respira eternamente.
Príncipe musical,
Forjador de cristal y épico en destino.
Tu voz fue manantial,
Palacio y catedral
Donde bebió su forma lo divino.
Poesías en tu voz,
Un mapa de Bizancio y selva viva;
Pan, Venus y el Dios
Cruzaban fuego atroz,
Por la América doliente y sensitiva.
Traías otro sol
Desde París al trópico encendido;
Letras, plumas y rol,
Rompían viejo control
Del verso castellano envejecido.
Oh! Maestro verbal,
Monje del ritmo, errante y luminoso.
Moderno y primordial,
Fuiste rito esencial
Del arte nuevo, lúcido y gozoso.
Hoy tu fulgor es prez,
Memoria azul que el tiempo no clausura;
Clara ley de belleza es,
Ritmo, mármol y altivez,
Lengua eterna de música y hermosura.
Retsel Adejo
Breve reseña biográfica
Originario de Managua, Nicaragua, Retsel Adejo es promotor social y poeta por convicción, no por oficio; un hombre que ha elegido la palabra como territorio de conciencia y la sensibilidad como forma de resistencia. Su escritura nace del asombro, pero también de la mirada atenta hacia el ser humano, sus heridas, sus esperanzas y sus silencios.
Columnista de la revista mexicana Párrafo por Letra, cultiva una poesía de hondura reflexiva, donde convergen la memoria, la dignidad y la búsqueda incesante de sentido. Su vocación social se entrelaza con una ética de solidaridad, respeto y compromiso, entendiendo la palabra no como ornamento, sino como puente entre las almas.
Retsel Adejo transita entre la poesía y la vida con espíritu humanista, sensibilidad crítica y profunda vocación de servicio. Es, ante todo, un hacedor de palabras y un defensor de la dignidad humana, convencido de que escribir también puede ser una manera de acompañar, despertar conciencias y dejar encendida una pequeña luz en medio de la intemperie.
