Querida madre Angelita Jiménez Martínez:
Si algún día te ocurriera algo, yo saldría corriendo para estar a tu lado, porque eres una de las personas que más amo y admiro en este mundo. A tus 95 años, sigues siendo para mí un ejemplo de fortaleza, ternura y sabiduría.
Recuerdo que, cuando yo era pequeña, siempre luchaste para ayudarnos y para que no nos faltara lo necesario. A pesar de las dificultades, nunca dejaste de darnos amor, consejos y protección. Gracias a tus sacrificios y a tu gran corazón, aprendí el valor de la perseverancia, la unión familiar y la bondad.
Madre, quiero que sepas que todo lo que hiciste por nosotros vive en mi corazón. Cada palabra, cada abrazo y cada esfuerzo tuyo permanecen en mis recuerdos como un tesoro. Tú has sido un refugio en los momentos difíciles y una luz que ha guiado mi vida.
Por eso, si alguna vez me necesitas, no importaría la distancia ni la hora: iría corriendo a tu encuentro para cuidarte, abrazarte y decirte cuánto te amo. Deseo que siempre sientas lo importante que eres para mí y para toda nuestra familia.
Gracias por ser una madre amorosa, luchadora e inolvidable. Le pido a Dios que te conceda salud, tranquilidad y muchos momentos felices junto a quienes te amamos .Con todo mi amor y gratitud, tú hija que te ama.
Daysi Flores, docente y poeta nicaragüense
