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]]>Las personas que hemos caminado por la vida, solemos ser más exigentes y no es por presumir de conocimientos porque tampoco se va a competir con ellos para llegar al final de un concurso y que ese sea el objetivo y se acaba. No es en plan de tener iguales conocimientos, pero sí de conocer los aspectos básicos de una buena formación básica de ser humano, que desea compartir detalles del día en que no se ha estado juntos.
En la amistad valen los afectos, el respeto, la valorización del otro en su hacer. La preocupación por el otro, demostrando de este modo, que sí, es un buen comienzo para una larga compañía.
La conversación es el punto de partida. Es tan importante como presentar un Currículum Vitae a una gran empresa en la que se desea ser valorado, sólo es que allí se entrega y se debe esperar.
La amistad se va haciendo de instantes. Se despedaza el currículum para poder asignar un poco de lo lindo que dice allí, a los momentos en que se está con quien se ha elegido o ambos se han gustado superficialmente.
Es básico preocuparse por el otro y viceversa: ¿Comiste? ¿Qué tal tu día? ¿Te cansaste mucho?
Es un buen comienzo después de horas sin verse y de sólo haber mantenido mensajes cortos.
Es vital ceder espacio de expresarse el uno al otro. Las actividades de los dos son importantes y se suele caer en el error de hablar demasiado de las labores propias, dando demasiado énfasis en el “yo hice”, “yo vine”, “yo fui”, “yo armé” y es fatal. La otra persona ha quedado de escuchante, de receptora del quehacer del otro y ni siquiera le han preguntado: “Y tú ¿Cómo has estado?”.
En tiempos de compartir deben quedar los dos contentos, ambos satisfechos, liberados de tensiones y compartidas las emociones. Se llaman momentos de felicidad. Es igual a tener un buen sexo de total complacencia en donde ambos comparten el interés por el bienestar del otro en los tiempos buenos y más aún, en los no tan buenos.
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]]>Así me siento hoy. Como si recién llegará de un día difícil y me estuviera acostando.
Alguien diría: “Es que el descanso, después de “cierta edad’, no se consigue completo y los intereses van sumando, algo así como una deuda repactada que no se termina de pagar”. Pareciera que así nomás es. Se trata de un deseo de dormir interminable, que no importa cuántos días de inconsciencia sean, sólo es olvidar que hay que continuar porque “a cierta edad” se necesita quedar en blanco un poco más, que nada será suficiente, que llegará un momento de dejar el pijama en forma veloz y entrar a ponerse bajo la ducha fría para despertar.
Personalmente pienso que hoy nos cansamos más, pero no tan sólo quienes tenemos una cierta edad. Yo creo en el cansancio de todos y lo respeto sin fijarme en los años. Hay jóvenes muy cansados y para evadirse se valen de pastillas, gaseosas energéticas y otra forma de escapar de la abulia ante la vida que indiferente no se detiene y corre como un río pequeño al principio. Que se agranda cuando va sumando afluentes y la fuerza se hace mayor. Arrasa con todas las etapas porque hay instantes en que se camina casi durmiendo porque la personal porción de río pasó y la jornada no está terminada.
Pienso y me calzo los zapatos de quienes como esclavos no tienen derecho a reposo. Que trabajan hasta reventar porque todo está difícil en forma transversal, entonces, por un trabajo hecho a medias, hay cientos esperando para hacerlo bien.
Así funciona el sistema porque hoy no hay personas, sólo somos números bien destacados en el libro de los días, que somos controlados hasta cuando pasamos a un baño. Si no han visto eso o si para algunos no es creíble, observen su móvil y sabrán cómo está marcada su entrada al Mall y su giradita a la izquierda o derecha, dependiendo por qué lado entre. También puede haber sido en otro lugar.
Tuve la dicha de vivir cuando éramos libres todo el mundo y con suerte había un teléfono en casa para avisar si llegábamos un poco más tarde. Hoy se llama hasta para preguntar: “¿Qué marca prefieres o cuántas hamburguesas de soya llevo y qué más falta?” desde el supermercado. La falta de libertad nos hace sobrecarga y pesan las piernas porque hay que llevar de lo que se pueda porque está más barato, porque es verano y el sol tampoco es el agradable sol de antes y quema. Los gases que circulan en la atmósfera, ensucian nuestro aire, nos quema la piel y nadie ya está escapando a las molestas alergias que no permiten ni arreglarse un poco la cara porque todo lo químico es nocivo ante ellas. Esperar su ciclo es lo que queda y bienvenido el siguiente.
En Ucrania la gente debe trasladarse de sus lugares como si fuera así de fácil porque no existe calefacción creada que pueda entibiar sus cuerpos y es más, adiciona la sobrecarga de la guerra, de las constantes invasiones al territorio ya destruido. Es que nadie tiene siquiera un lugar adónde huir. Es un paréntesis para aclarar que no sólo el verano daña. Que estamos viviendo las extremas situaciones soportables para el ser humano.
Uno mi cansancio de hoy para sumarlo a todos los cansados a ver si juntos, de alguna manera, le sacamos algún provecho y hacemos como si fuera basura reciclable, que será aprovechada, trabajada y convertirla en materia reutilizable para crear o construir edificios de vivienda o barcos pesqueros para los pequeños trabajadores de la mar que no poseen más que su embarcación y sus redes para pescar. No digo pequeños de tamaño, sino porque es uno de los trabajos más esforzados y sufridos que yo conozco. Se debe ser bien hombre para soportar el genio parecido al de todas las mujeres de su dama: -la mar- en femenino.
Se debería hacer mezcla de buena calidad de todo lo que molesta, nos agota, nos daña en el rendimiento y terminamos siendo menos productivos para que a otros les sirva. Como un donante de órganos. A esa persona no le servía, estando sano el riñón, la córnea, etc., pero a otro ser humano sí le sirve para seguir viviendo.
No hay que cerrar los ojos ni tampoco ser alarmistas, pero hay que darse cuenta que nuestro mundo no está limpio. Está contaminado de suciedades de todas las invenciones y a veces pienso que si no nos cuidamos por dentro, también contaminará el alma, se hará cansada y estaremos perdidos.
Mi abuela y los abuelos de muchos de mi generación, pasaron los noventa años, habiendo parido todos “los hijos que Dios les diera” y trabajaron hasta los últimos días de su vida. Nos tocó vivir este mundo y a algunos nos sobrepasa en la edad que sea.
El mundo, salve al mundo.
Escribir hoy salvó mi día, se me fue el cansancio y sólo por obedecer a mi pensamiento y pensando no sólo en mí, sino en todos quienes sufren de alguna forma, un cansancio que sólo quiere tenerlos en cama. Ese remanso no es bueno. ¡Vamos!
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]]>Cuando tengo un tiempo me gusta mucho leer a mis amigos y cualquier poema que llame mi atención sin saber nombre de autor ni nada. Grande sorpresa de encontrar joyitas que nadie Lee y una vez más me doy cuenta que cuando hay ganas y tiempo, hay que darse una vueltita por dónde no conocemos. Arriesgarnos. Perdernos, como me decía un amigo: ¡Piérdete Margarita! Anoche entre a un barrio bohemio lleno de maravillas de palabras. A ratos me quedaba sin saber que decir. Sólo admirar. ¡Cuánto me falta leer diversidades y cuánto me falta aprender! Son sólo algunos minutos que se ocupan para adentrarse en la belleza de las distintas esencias y envolverse en ellas. Suelo leer a veces cuando voy en la locomoción colectiva porque me cansa el día y en la noche tengo otros deberes y llega el sueño. Anoche supe que quiero seguir aprendiendo y no parar hasta que me marche para siempre de este lado. No digo el nombre de la página duendecillos de anoche, pero las poetas saben. Debo respetar a todas porque en todas hay sorpresas y el alma se llena y se vacía en poesía. No queramos que sólo nos lean. Todos necesitamos motivaciones y la mejor es que cada poeta, ojalá, sea leído, independiente de si es tu amigo anotado en la lista o no. La poesía hace amistad y no necesitamos estar como amigos en la lista. Ya somos un listado y somos poesía. Gracias poetas que leí anoche. Cuánto me falta aprender.
Que nunca desaparezca ninguna poesía que debe ser leída. Los amo, poetas y poetisas. Me cuesta acostumbrarme a decir Poetisa. Buena tarde. Buena noche. Los amo porque son mi mundo.
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]]>Me duele América Latina porque es el lugar donde me duelo. Porque mi tierra está seca. Ya no queda llanto. No hay lágrimas y tampoco factura. Crece la patria ambulante, se potencia el odio y de este, nace, casi siempre la delincuencia. Todo es un cordón, una red que se une y provoca todas las preguntas que no son respondidas y por eso mismo, cada cual toma la justicia por su mano.
Yo, pobre pelada, que no aporto más que con estas letras angustiadas, todo lo que veo en las noticias “de buena fuente”, soy un poco del inmigrante que desea una cama para dormir unas horas. Agua para beber y mojar un poco la cara agrietada por el sol y el frío y el lloro salino que queda a medio rostro porque lo seca el sol. Soy la desesperanza y el no saber adónde voy, hoy mismo.
Miles de nuestros hermanos inmigrantes y del país que sean porque hoy el mundo se ha vuelto eso, están quedando en el camino porque su vida les dijo -hasta aquí no más- y a nadie importa porque de alguna forma hay que desocupar el mundo.
Voy contigo, América Latina, América del Norte y en cada emigrante, va un poco de mí porque aún vivo y me lleno de impotencia ante tanta crueldad por los poderosos, concebida.
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]]>La cruz hacia el Gólgota, tampoco fue fácil para Jesús.
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]]>Así mismo es el amor. Hay personas que cometen el error de mentir y son sorprendidos. Como se ha tomado un cariño de verdad que esa misma persona se ha encargado de mantener encendido, pasa la primera oficina, (groso error porque no se debe disculpar ninguna), se sigue a su lado, pensando que, bueno -es la primera vez, qué tanto- y se continúa como dando tiempo y espacio para que pase a la segunda con las revisiones que vienen (ojalá no sucediera). Un tiempo, relativamente bien, porque nadie tiene el tiempo para andar de investigadora y sobre todo en las redes sociales, menos aún cuando aparte de las redes, se tiene una vida fuera de muchos deberes y obligaciones, se confía, se da otra oportunidad en nombre del tan manoseado Amor.
La persona que miente es habitual que no lo haga una vez, sino siempre, entonces, quienes nos enamoramos, cerramos los ojos a esa realidad porque absurdamente se nos pasa por la cabeza -que con nosotros va a ser diferente- pretensiones tontas, no sé si por conservar el sentimiento, para no quedar solos o por creernos irresistiblemente intocables y que sí nos va a querer y que sí nos va a respetar. Llega a la segunda oficina de Aduanas, entre que sí hay cosas extrañas: retrasos, desatenciones y la tercera para hacerla bien corta, hay sí que se encontró todo: Papeles falsificados; documentos alterados, olores desconocidos y ¡ya! y no es que sea la segunda o tercera oficina, es como la veinte, entonces “cuero de chancho” y a darle sus buenos jalones al corazón que se pone a hacer pucheros porque se va a quedar solito, que esa persona no va estar más porque ha sido deportado del alma y al alma sí que no puede regresar porque se dejaría la persona de respetar a sí misma o se viviría condenada a un amor tóxico que hará la vida miserable porque que va y regresa cuando se le dala gana a hacer las mismas bajezas porque sabe que al fin todo se le perdona.
Con dolor, es posible que se siga amando un tiempo y respetando el espacio del duelo, pero eso depende de uno mismo. La vida está abierta a posibilidades nuevas y no necesariamente debe ser otra pareja. Hay muchas cosas que aprender, estudiarlas, realizar nuevos proyectos para continuar la vida fructífera y ser realizados en las cosas que sí, no van a traicionarnos ni mentirnos porque las estamos trabajando nosotros y para nosotros mismos.
El apego nos desgasta, no sabemos qué se viene al día siguiente con una pareja insegura. Incertidumbre que no nos permite un sueño reparador y que no rendimos en nuestra vida corta y para algunos, más corta todavía.
¿Qué cuesta? Obvio que sí, pero lo que conseguimos tiene mucho más valor y somos personas íntegras sin depender de un mal sentimiento. Si está escrito que venga uno mejor, sin ansias, lo aguardamos y al que deportamos le deseamos que le vaya bien y no porque seamos tan buenas, si lo único que queremos es que nos extrañe y sufra, pero ¿saben? Eso juega en contra y entonces, nuestra última frase es: “Que te vaya muy bien” y ni lloramos porque con una persona así, ya lo hemos llorado todo. Es cansancio.
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]]>Las plantaciones caseras como la mía, son una fiesta chiquita para mí porque me hace feliz esto de ver nacer las cosas, de ver que una nueva energía se suma a la Pachamama. Están en macetas porque lo demás tiene prado. Lo mío es de risa, pero, es la ternura también y hay que regar para ver el fruto crecido, aunque sea para una comida. Lo hice yo y me emociono.
He visto los caracoles muertos. Pusieron veneno porque me estaban comiendo las hojas de los tomates y pensaba yo, que con qué derecho les quito la vida, si también tienen un lugar en este espacio. Me comen las hojas de los tomates, entonces yo no debería plantar tomates. Tampoco quitar la vida a los caracoles. Están como incinerados, sus cajitas vuelan con este viento raro de la tarde. Me siento culpable.
Somos energía que nos llamamos seres humanos y usamos ropa, pero la energía está en todo, hasta en las cosas inertes, las piedras, ¡enormes energías! Es cosa de ponerles atención, tocarlas, frías, calientes, empolvadas, mojadas, bendita piedra, eslabón de los principios cuando nada era nada. Hasta una mesa tiene energía y si no es así ¿por qué amamos nuestras cosas y nos cuesta despegarnos de ellas? Simple, su energía nos hace quererlas y que no nos demos cuenta, es nada más porque somos ignorantes.
Yo respeto todas las creencias porque la gente tiene derecho a poner su fe en lo que le haga bien. Yo también tengo la mía bien fuerte, bien cuestionada, repartida, pero bien mía.
Tengo algunas experiencias bastante personales y si las digo aquí, seguro me llegan los comentarios ácidos de personas que no saben llegar a un consenso para conservar la paz y aprender a tener discrepancias, lo que no significa faltar el respeto, sino exponer con argumentos para llegar a un consenso que a todos deje bien, no digo contentos porque no estoy buscando rima. Las discrepancias bien expresadas enriquecen y debe haberlas, de lo contrario, qué aburrido es quedarse estancado en un remanso sin vida. La vida es fluir como el río.
Ahora bien, volviendo a este tema de la vida, hablo de las diferentes especies, millones que hay en este mundo y más millones de ellas son animales que los inhumanos torturan sin piedad y aquí me pongo un poco mala porque yo no les deseo bien a quienes dañan a los animales.
Y a petición mía, los caracoles se murieron y los que quedan vivos andan por ahí escondidos, apegándose a los ladrillos para huir, cuando escuchaban chocar el agua de la manguera, fluyendo, ¡suaaa!, seguramente, fue como una sirena triste de guerra, de muerte y mucho más porque han perdido parte de su especie que para ellos eran importantes y como el veneno ese, tiene larga vida, morirán esta noche, mañana o el resto de la semana, pero ellos no lo saben.
Con qué derecho llamo yo, gente mala a los que matan elefantes, faenan perros, si la vida es vida, no importa si es de un oso, un puerco, una paloma, un león, una hormiga y vaya pues de lo que me acuerdo, pero tampoco lo voy a decir, quién soy yo para ir diciendo cosas si ni siquiera alcanzo para ser el camino por dónde pasa el ejército de hormigas de “A un Olmo Seco” de Antonio Machado y todos sabemos que los caminos son importantes.
No sé si tenga tomates. Tampoco es lógico que no lo desee. Es que todas las cosas se hicieron perfectas y por qué será que todo se logra mejor con las imperfecciones. Con la falta de respeto a la vida de los más pequeños e indefensos y así seguirá siendo.
¡Qué de males hemos hecho, querida natura!
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]]>me sorprende la noche
-cobarde-
y retuerzo mi cuello cual si fuera de búho
Gira gira y gira
en espera calmosa de la presa elegida
Hay paciencia en el búho
En eso me diferencio al no tengo paciencia
y soy mi propia presa que tirita
Que quiero aniquilarme
como si fuera una especie agonizante
que lucha sin ganas por una vida que no quiere
Se me juntan las maldiciones en la cabeza
y la palabra que sirve para levantar y hacer caer
en forma estrepitosa
con un seco ruido resbalo al abismo
¡Chac!
Creo que toda ha terminado
Creo que descansaré
¡Mentira!
Veo el acantilado y la piedra me grita
y es su voz la de toda la gente reunida en un gran banquete
celebrando con mostos y carnes rojas
A veces
como esta noche
siento que no dormiré y será mi amante el sonambulismo
y mientras yo carageo el repentino caudal
otra vez
el búho está observando una carnada buena quizá
-Parece que soy yo-
Ahora desconozco las palabras
No sé en qué se diferencia una de otra
Las mismas letras
El mismo dibujo y la misma mentira
Suele ser muy destructiva y lo hace con tanta mesura
Solo ella sabe que está chupando la sangre
por una sola vena y al corazón le minan las fuerzas
Pienso que los pájaros transmiten mejor y no escriben
Sincronizan sus bandadas cual ejercicios aéreos
que ni la excelencia en piloto consigue
Le tengo respeto a los pájaros porque traen mensajes no hablados
Dejan sobre el alumbrado público una profecía
que se recibe así como es el estado de ánimo
y el mío que jinetea la ambivalencia
Que teme a los pájaros grandes digo que todo va mal
Tampoco tengo claro que sería tan mal para mí
si a conciencia reviso mi historia y creo que está completa
La noche me trae claridad de la que carezco en el día
y me vuelve inofensiva
Me molesta el tiempo que hipócrita me abraza
y pienso que no vivo en un mundo bueno
Que todo es una sarta de plebeyos mandados por otros
que también lo fueron y aprendieron mejor
y hoy son los señores feudales de otros tiempos
solapados / infiltrados
bajo faldas de mujeres que siempre dan todo por proteger
Reclamo mi derecho a sentirme libre y elegir
Bueno y malo todo lo tuve delante de mí con la orden de ¡Acepta!
y no tengo el ojo avizor del búho para descartar lo que no quiero
para anteponerme a las tempestades
El búho no quiere carne muerta
El búho tiene el tiempo para esperar su presa viva para alimentarse
Y ver cómo mana la sangre fresca de alguna corriente sanguínea
de la que obtendrá la energía para seguir existiendo
Hoy me puse a pensar que soy miedosa y que tengo trancas no resueltas
Que viví pendiente de la vida de otros
hasta que se me marchitó la primera rosa de la vida
y estoy enojada hasta la médula de los huesos
Que mi simpático y parasimpático se unen y no están cumpliendo sus misiones
Dirán que es locura
y claro
Si estando cuerdos se anda pensando en no cometer tonterías
y se cuenta la mitad de la verdad que no sirve para nada
y las confesiones a medias dejando los peores pecados como protección
de la penitencia
Yo no quiero pelearme con el día ni pasar durmiendo
Quiero beberme la vida y que se me acabe esta condena de la obediencia
febril como un azote
Me marchita y quiero ser primavera con las hojas nuevas
Mirar el sol con los abiertos y andar los caminos sin zapatos
Quise andar sin zapatos y no fui sin zapatos -el suelo hace heridas-
y con ellos los pies se llagaron de otra forma
Quiero ir un día caminando descalza hasta tu casa y desfallecer
Que el búho no me encuentre viva porque amo la sabiduría en sus ojos
No quiero mirarlos y ver su pico terminando con la poca humana materia
que va quedando
La palabra tiene la energía de la creación en este desahogo
y en esta línea la escribo implorante
¡Levántame!
Más rato es otro día y el búho estará dormido.
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]]>The post Carta abierta de María Margarita Pérez Vallejos a Juan Ares appeared first on Juan Botana.
]]>Yo soy sincera al decirte que nunca pensé que esto funcionara porque había cosas que no me agradaban de tus misterios, de tus problemas, de accidentes, cosas que después me quedaron claras. Lo agradezco. Sin embargo, conociéndote, hubo nuevas actitudes tuyas, algunas las dije, otras no porque quería dejar la fiesta en paz. Esa fiesta nuestra o sólo mía, la disfruté plenamente. Ya sabes que estoy agradecida y que siempre que lo recuerde, seguiré estándolo.
Si bien es cierto, yo más menos sabía con lo que me encontraría allí. Nunca esperé que en el aeropuerto estuviera un hombre sonriente, que me estrechara en un abrazo o que en sus manos tuviera una flor para mí. Menos con la demora desde Madrid a tu tierra, ya imaginaba tu cara de disgusto. Que no sabía siquiera si estarías o debería dormir esa noche allí mismo si no era posible encontrar un hospedaje. Fue muy difícil controlar mi mente de ese estrés. Has de saber que en asunto de vuelos es siempre así. Lo último es la espera de tu maleta en la ronda que con suerte pasa rápido. Tampoco en esta ocasión fue así. Eso una tardanza de más de media hora.
Me desilusioné de ti, Jesús o Juan Ares. Eran más de veinte horas de viaje, pero pensé que nadie que no lo haya hecho puede comprender el cansancio extremo, la deshidratación, el dolor de las extremidades por ser un vuelo económico donde no puedes viajar cómodo, indiferente a que yo me lo haya pasado durmiendo durante este, fue cansador.
Así empecé una pequeña vida contigo, llena de dudas que no exterioricé. No te conocía y elegí viajar hasta ti porque deseaba estar con alguien diferente después de tanto encierro (pandemia). Muchas cosas callé, yo que soy de las que nada me callo y solamente porque me hice la idea de demostrar que eras importante para mí, así como fuiste cuánto no te veía, hasta los primeros momentos de ver tu cara. La desilusión primera no impedía a mis deseos de demostrarte mi ternura porque eso provocabas en mí desde el momento de tus mensajes en línea y de lo que hablábamos.
Empezó a sumar la tristeza cuando me escondías en ciertos lugares públicos y llegué a maldecirme y también a perdonarme por no haberlo pensado más. Ya estaba allí y en lugares preciosos, pero oculta. Necesité muchas veces comprar algo y me rebelaba una vez más -Por mi decisión había optado estar así- Bellamente instalada en una jaula de cristal de la que sólo podía salir cuando tú habrías la puertita para irnos a descubrir tu mundo.
Seguiste equivocándote, queriendo cambiar mis estilos, mi ropa, mi peinado y en algunos tuviste acierto, debo reconocer eso, pero ahí supe que no te gustaba cómo era, que deseabas hacerme a tu forma. También lo acepté porque yo empezaba a quererte. Era un amor no sexual, era más allá de eso y por ese tipo de amor, yo lo aceptaba. Eres diferente al común de los hombres y me consideraba afortunada, aunque esto a ti no te parezca creíble. También dolía que hicieras risión de los años más que los tuyos que yo tengo, sin poder poner reparo a eso porque sí los tengo y toda mi persona lo deja en evidencia y me preguntaba en silencio, repito, nada dije que fuera a dañar esos días contigo, pero pensaba que debías mirarte un poco más al espejo y ver tu realidad que no reflejaba en ningún momento tu manera de escribir que admiraba. Había banalidad en tu forma de ver a las personas, en este caso a mí, todo lo visible importaba más que nuestras escasas conversaciones profundas y que yo deseaba que fueran más para conocernos en ese sentido porque hubiera sido enriquecedor lo que tenías que aportar, aunque discrepara de lo mío.
Hoy recuerdo todas tus atenciones. Recuerdo algunos detalles que me sorprendían gratamente. Muchas veces ahondé pensando que hacía que me encontraras tan diferente y llegué a esclarecer que tú has vivido como un lobito en tus campos, en tu tierra-paraíso, allí donde el olvido parece haber florecido para siempre y que la gran evolución de los tiempos no los ha tocado, felizmente. Por mi parte, he llevado mi vida con todo lo que se llama desenvolverse, cumpliendo misiones, cerrando ciclos diferentes, inmersa entre gentes de todo el mundo y una y mil veces, empezando de nuevo como intento hacerlo ahora.
Debido a esto y porque cerraste tu puerta, no sé si por aclararte mis dudas, las fuertes verdades o porque nunca me quisiste y sentirte libre ha sido respirar de nuevo el aire fresco y sanador de tu hermosa tierra.
Era esto y ya no volveré a molestarte ni a llamar a tu puerta tapiada porque cualquiera sea la razón, para mí la siento cerrada. La mía quedará abierta porque duele cerrarla y estar pensando que no veo ni tu nombre amado y mis deseos de abrir estarían siempre, amenazando mi corazón que se quedó contigo y desde aquí lo amenazan las espinas de mis rosas.
Escribiré una novela pequeña y no sé si necesite tu aprobación para publicar.
Desde Temuco, Chile
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