Leyendo “Por qué escribo”, “Cerrar los ojos” y “Poema de papel” del libro “Flores plebeyas”.
POR QUÉ ESCRIBO
Cuando escribo poesía
no me sale.
Cuando quiero hacer ensayo
sale cuento.
Mientras tanto…
cronico los detalles
y hablo solo
encorvado en mis recuerdos.
Sale un tren
a deshora y no me animo.
Salen dos
puntualmente y no me atrevo
Es ahí cuando me pregunto:
¿Por qué escribo?
Yo no escribo
me sale, sin quererlo.
CERRAR LOS OJOS
Miraba para arriba
como buscando algo,
queriendo seducir la vida
con ojos color cielo,
atrapando momentos
en fotos,
en poemas,
en un lienzo,
prendiendo linternas
en una noche desordenada.
Una paleta de colores
no alcanzaba
como no alcanzarían tampoco
las ganas de apurarse
sin antes ir despacio.
La sensibilidad se escucha,
no se mira
y menos a la distancia.
La sensibilidad se escucha:
en un caracol de mar,
en el eco de las grutas,
en el roce de párpados
al cerrar los ojos.
POEMA DE PAPEL
Quiero leer un poema
que no se deja leer.
Un poema que fue escrito,
que no entra en ningún un papel.
Ese que empieza diciendo:
“Amar es humanidad”.
¿Y si la humanidad no quiere
ser un poema, quizás?
Lo pongo cómo pregunta.
La respuesta está al llegar.
Hagan lugar los de arriba.
Abajo no entramos más.
Quiero leer un poema,
que no entra en ningún papel.
Porque un papel no es poema.
Poema es pertenecer.
Quiero leer un poema,
que sigo escribiendo, ayer.
A ver si escribimos todos,
así lo puedo leer.
