El monte se separa de las nubes.
¿Qué canto se llevó la noche?
Un negro espacio infinito,
como un manto de sangre
cae en los abandonados jardines…
y ciento setenta rosales
son fulminados, destrozados
por la avaricia y la ambición.
Y no encuentro en este silencio mío,
palabra alguna,
que pueda
callar el llanto
callar el hambre.
Me siento como una presa, en un viaje inmortal
El aire está quieto,
las ráfagas continúan.
¿Cómo amar un mundo miserable?
