Nos quedaron pendientes
los jardines de Monet,
tirarnos al agua desnudos
en la Reserva ecológica,
unos 2 o 3 mil besos. O más.
Otra noche de cielo en tu departamento
u otro baile de cumbia
con el auto arando en Villa Lynch.
Quise alargar cuanto puede
este partido de ajedrez del destino
y eso que yo era bueno
jugando al ajedrez.
Pero en el amor fui un mendigo,
soñando que me quieras
en lugar de pedirlo.
Por qué no me animo
y me fui.
Mejoraré mis palabras, la próxima vez,
sentiré tus olores, uno a uno,
oiré los sonidos del día, en mi pecho
leeré los colores, de un cuadro tuyo.
Te cantaré al oído,
¿si querés?
