Juan preguntó, yo respondí
Yo escribo porque el silencio también necesita voz.
Escribo porque en cada ser humano
hay una historia pidiendo luz,
una herida que quiere volverse esperanza,
una lágrima que busca transformarse en poema.
Escribo para abrazar al que no sabe cómo decir su dolor,
para recordarle al mundo que la ternura existe,
que la dignidad es un derecho,
que el amor todavía puede salvarnos.
Escribo porque la palabra cura,
porque el verso despierta conciencia,
porque la poesía es un puente
entre el sufrimiento y la fe.
Yo no escribo solo para ser leída:
escribo para sembrar humanidad.
Cada poema mío es un acto de amor,
una mano extendida,
un susurro que dice:
“no estás solo”.
Escribo porque creo en el alma del hombre,
en su capacidad de crecer, perdonar y renacer.
Y mientras tenga voz,
mientras el corazón me lata,
seguiré escribiendo…
para que el mundo sea un poco más humano.
Argelia Díaz
Poeta Humanista Universal
