Rodolfo Walsh Archives - Juan Botana https://cartaabierta.com.ar/secciones/autores/rodolfo-walsh/ Comunicación y cultura Thu, 25 Apr 2024 23:53:01 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9 https://i0.wp.com/juanbotana.com/wp-content/uploads/2025/07/cropped-ico-jb.jpg?fit=32%2C32&ssl=1 Rodolfo Walsh Archives - Juan Botana https://cartaabierta.com.ar/secciones/autores/rodolfo-walsh/ 32 32 ¿En qué momento se debería denunciar a un gobierno? https://juanbotana.com/escribi-una-carta-abierta-que-contenga-una-denuncia-de-algo-toma-como-ejemplo-carta-abierta-de-rodolfo-walsh-a-la-junta-militar/ Thu, 25 Apr 2024 23:52:53 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=2322 Escribí una carta abierta que contenga una denuncia sobre algo. Toma como ejemplo: “Carta abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar” Escribila y enviala a: [email protected] Carta abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar    1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa

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Escribí una carta abierta que contenga una denuncia sobre algo. Toma como ejemplo: “Carta abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar”

Escribila y enviala a: [email protected]

Carta abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar

   1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.    El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.    El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.    Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese “ser nacional” que ustedes invocan tan a menudo.    Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivistas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.

   2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.    Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio. 1   Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.    De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda una ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.    La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el “submarino”, el soplete de las actualizaciones contemporáneas.2    Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerrilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.

   3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.    Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.    Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.    Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia, incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de “cuenta-cadáveres” que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.    El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.3    Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.    Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.4    El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.

   4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.5    Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, “con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles” según su autopsia.    Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.6    Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.    En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea 7, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre “violencias de distintos signos” ni el árbitro justo entre “dos terrorismos”, sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.8    La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Bolivia y Uruguay.9    La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.    Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de “Prensa Libre” Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.    A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: “La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal”.10

   5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.    En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar11, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.    Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.13    Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la “racionalización”.    Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subterráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo, el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.    Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar “el país”, han sido ustedes más afortunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.    Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil

en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar. 6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.    Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: “Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos”.14    El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el “festín de los corruptos”.    Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideología que amenaza al ser nacional.

   Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.

   Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles. 

Rodolfo Walsh. – C.I. 2845022  Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.

1 Desde enero de 1977 la Junta empezó a publicar nóminas incompletas de nuevos detenidos y de “liberados” que en su mayoría no son tales sino procesados que dejan de estar a su disposición pero siguen presos. Los nombres de millares de prisioneros son aún secreto militar y las condiciones para su tortura y posterior fusilamiento permanecen intactas.

2 El dirigente peronista Jorge Lizaso fue despellejado en vida, el ex diputado radical Mario Amaya muerto a palos, el ex diputado Muñiz Barreto desnucado de un golpe. Testimonio de una sobreviviente: “Picana en Ios brazos, las manos, los muslos, cerca de Ia boca cada vez que lloraba o rezaba… Cada veinte minutos abrían la puerta y me decían que me iban hacer fiambre con la máquina de sierra que se escuchaba”. 

3 “Cadena Informativa”, mensaje Nro. 4, febrero de 1977.

4 Una versión exacta aparece en esta carta de los presos en la Cárcel de Encausados al obispo de Córdoba, monseñor Primatesta: “El 17 de mayo son retirados con el engaño de ir a la enfermería seis compañeros que luego son fusilados. Se trata de Miguel Angel Mosse, José Svagusa, Diana Fidelman, Luis Verón, Ricardo Yung y Eduardo Hernández, de cuya muerte en un intento de fuga informó el Tercer Cuerpo de Ejército. El 29 de mayo son retirados José Pucheta y Carlos Sgadurra. Este úItimo había sido castigado al punto de que no se podía mantener en pie sufriendo varias fracturas de miembros. Luego aparecen también fusilados en un intento de fuga”.

5 En los primeros 15 días de gobierno militar aparecieron 63 cadáveres, según los diarios. Una proyección anual da la cifra de 1500. La presunción de que puede ascender al doble se funda en que desde enero de 1976 la información periodística era incompleta y en el aumento global de la represión después del golpe. Una estimación global verosímil de las muertes producidas por la Junta es la siguiente. Muertos en combate: 600. Fusilados: 1.300. Ejecutados en secreto: 2.000. Varios. 100. Total: 4.000.

6 Carta de Isaías Zanotti, difundida por ANCLA, Agencia Clandestina de Noticias.

7 “Programa” dirigido entre julio y diciembre de 1976 por el brigadier Mariani, jefe de la Primera Brigada Aérea del Palomar. Se usaron transportes Fokker F-27.

8 El canciller vicealmirante Guzzeti en reportaje publicado por “La Opinión” el 3-10-76 admitió que “el terrorismo de derecha no es tal” sino “un anticuerpo”.

9 El general Prats, último ministro de Ejército del presidente Allende, muerto por una bomba en setiembre de 1974. Los ex parlamentarios uruguayos Michelini y Gutiérrez Ruiz aparecieron acribillados el 2-5-76. El cadáver del general Torres, ex presidente de Bolivia, apareció el 2-6-76, después que el ministro del Interior y ex jefe de Policía de Isabel Martínez, general Harguindeguy, lo acusó de “simular” su secuestro.

10 Teniente Coronel Hugo Ildebrando Pascarelli según “La Razón” del 12-676. Jefe del Grupo I de Artillería de Ciudadela. Pascarelli es el presunto

responsable de 33 fusilamientos entre el 5 de enero y el 3 de febrero de 1977.

11 Unión de Bancos Suizos, dato correspondiente a junio de 1976. Después la situación se agravó aún más.

12 Diario “Clarín”.

13 Entre los dirigentes nacionales secuestrados se cuentan Mario Aguirre de ATE, Jorge Di Pasquale de Farmacia, Oscar Smith de Luz y Fuerza. Los secuestros y asesinatos de delegados han sido particularmente graves en metalúrgicos y navales.

14 Prensa Libre, 16-12-76.                  

Fuente: Cels

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Proyecto Memoria, Verdad y Justicia 2.0. Por Mariela Vaccarino https://juanbotana.com/proyecto-memoria-verdad-y-justicia-2-0-por-mariela-vaccarino/ Fri, 01 Dec 2023 14:20:51 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=11386 Aunque parece una utopía. Los sitios de memoria existen en todo el país, pero no tienen una red unificada de información, como lo tiene la página web juicios de lesa humanidad de la secretaría de DDHH en donde hay en la actualidad cientos de juicios. Más de 1000 genocidas condenados

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Aunque parece una utopía. Los sitios de memoria existen en todo el país, pero no tienen una red unificada de información, como lo tiene la página web juicios de lesa humanidad de la secretaría de DDHH en donde hay en la actualidad cientos de juicios. Más de 1000 genocidas condenados y la mega causa Esma que no termina más. De hecho, hay nuevos interrogatorios y seguramente investiguen la cancha de River porque ya está probado que hay cuerpos de desaparecidos incinerados. Según testigos es muy factible que los restos de Rodolfo Walsh estén en el campo deportivo de River.

“Proyecto: “Memoria, Verdad y Justicia 2.0”

Resumen:

El propósito que persigue el proyecto es preservar la memoria histórica y combatir el negacionismo. Para lograrlo, se aprovechará la digitalización y la activa participación de organizaciones sociales vinculadas a los derechos humanos a nivel nacional e internacional.

Por un lado, busca crear testimonios valiosos para audiencias judiciales, y por otro, pretende atraer a una audiencia joven profundamente interesada en la causa. Generando de este modo, una red de información actualizada y contar con el servicio de profesionales que acompañen al proyecto, teniendo en cuenta que se puede generar amplios canales/métodos de investigación.

Introducción:

Mediante el enfoque en la preservación de la memoria histórica ligada a la última dictadura cívico militar en Argentina. Además, el proyecto se beneficia del reciente reconocimiento de la ESMA como Patrimonio Mundial por la UNESCO, brindando una oportunidad única para consolidar datos actualizados sobre los sitios de memoria. Apoyándonos en el reconocimiento a nivel mundial, sumando nuevas voces que puedan ayudar a integrar información desconocida respecto de sobrevivientes, exiliados políticos, desaparecidos/as que quizás tengan algún familiar, amigo que se encuentre en el extranjero y pueda brindar información al respecto.

Análisis de Situación:

Es sumamente necesario en este contexto actual social, político y económico preservar la memoria histórica y contrarrestar el negacionismo en una realidad aún marcada por el impacto que se produjo en la sociedad a raíz del estado terrorista de 1976. Durante la época de la última dictadura, existieron aproximadamente 800 centros clandestinos de detención en Argentina, para abordar este desafío, la digitalización de la información y el establecimiento de mecanismos de mediación entre diversos actores sociales resultan indispensables.

Objetivo General:

1. Preservar la memoria histórica y combatir el negacionismo.

Esto se logrará involucrando activamente a la juventud en la causa y unificando datos sobre sitios de memoria. La aspiración de movilizar a la juventud y consolidar datos sobre los sitios de memoria está incrustada en este propósito general.

Objetivos Específicos:

1. Constituir al trabajador social como un profesional idóneo para la vinculación de los actores sociales e insertarlo en el campo de la investigación de las Ciencias Sociales.

2. Preparar testimonios que sean útiles en audiencias judiciales.

3.Atraer a un público joven interesado en la causa.

4.Unificar datos actualizados de sitios de memoria.

5.Fomentar la participación activa de la sociedad en la preservación de la memoria.

Estrategias y Metas:

Estrategia 1: Crear una plataforma digital para recopilar y digitalizar testimonios. La meta es digitalizar 500 testimonios en el primer año.

Estrategia 2: Organizar eventos, charlas y talleres en escuelas y universidades para involucrar a la juventud. La meta es realizar al menos 20 eventos en el primer año.

Estrategia 3: Establecer una red de colaboración con organizaciones de derechos humanos y profesionales. La meta es colaborar con al menos 5 organizaciones en el primer año.

Estrategia 4: Crear un grupo de trabajo intergeneracional que incluya a sobrevivientes y jóvenes. La meta es reunir al menos 50 miembros en el primer año.

Evaluación y Seguimiento:

Para medir el progreso y la efectividad del proyecto, se establecerán indicadores que consideren el número de testimonios digitalizados, la asistencia a eventos, la colaboración con organizaciones y la participación en el grupo de trabajo intergeneracional. Se realizarán evaluaciones periódicas para implementar ajustes necesarios.

Presupuesto:

Se detallarán los costos estimados para cada estrategia, incluyendo el desarrollo de la plataforma, la realización de eventos, los honorarios profesionales y los recursos tecnológicos.

Se identificarán fuentes de financiamiento, como subvenciones gubernamentales, donaciones privadas y colaboraciones con organizaciones.

Participación Ciudadana:

Se fomentará la participación activa de la sociedad en la recopilación de testimonios y la asistencia a eventos. Se establecerán canales de retroalimentación para permitir la participación en la toma de decisiones.

Comunicación:

Se requiere un plan meticulosamente elaborado. Su propósito es difundir la esencia del proyecto y su progreso a la comunidad. Se movilizarán diversas herramientas, desde las redes sociales hasta los medios de comunicación tradicionales y eventos. Resulta interesante pensar el proyecto como una herramienta más dentro de la Secretaría de Derechos Humanos que integra el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación Argentina.

Conclusión:

El Proyecto está destinado a promover un espacio a través de todas las redes sociales, en donde los movimientos sociales, asociaciones, colectivos de derechos humanos, puedan estar en contacto permanente y a su vez acompañar el recorrido de los testimonios de la última dictadura que se encuentran en audiencias y también animar aquellas personas que tengan datos sobre el tema y puedan denunciar anónimamente. Al aprovechar la tecnología y promover la participación de la juventud, se busca unificar datos sobre sitios de memoria de todo el país y crear una colaboración intergeneracional que contribuirá al éxito de esta iniciativa.

La foto principal de la nota es la tapa de un disco de un grupo que se llama “La Barca”.

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Carta abierta de María Antonia Sassi por el espacio poético: Rodolfo Walsh https://juanbotana.com/carta-abierta-de-maria-antonia-sassi-por-el-espacio-poetico-rodolfo-walsh/ Sat, 12 Aug 2023 23:05:42 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=9516 Se destacó en el género policial en un principio y luego en la narrativa testimonial, nació Rodolfo Walsh en Choele – Choel en 1927 y murió en Buenos Aires 1977. Concurrió de niño a un colegio de sacerdotes irlandeses para niños pobres, su infancia dejó huellas en su escritura. Radicado

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Se destacó en el género policial en un principio y luego en la narrativa testimonial, nació Rodolfo Walsh en Choele – Choel en 1927 y murió en Buenos Aires 1977.

Concurrió de niño a un colegio de sacerdotes irlandeses para niños pobres, su infancia dejó huellas en su escritura.

Radicado en Buenos Aires, trabajó como corrector de pruebas, traductor y publicó Diez cuentos policiales argentinos, Variaciones en rojo, en esta última recibió el premio Municipal de Literatura, luego preparó las antologías: Diez cuentos policiales argentinos, primera recopilación de autores nacionales del género y Antología del cuento extraño.

Escribió además obras de investigación periodística Operación masacre, Quién mató a Rosendo y El caso Satanowsky.

Fue uno de los creadores de la agencia cubana de noticias “Prensa Latina”. A su regreso escribió los cuentos de Los oficios terrestres y Un kilo de oro y las obras de teatro La granada La batalla, vinculando al sindicalismo de izquierda, tras el golpe de estado de Jorge Videla, en 1976 hizo pública la “Carta abierta a la Junta Militar”.

En 1977 fue secuestrado y se presume asesinado, aunque nunca se encontró su cadáver.

En México en 1981 se publicó su Obra literaria completa.

Les dejo para su lectura este poema que Rodolfo Walsh le envió a Enriqueta Muñiz, la periodista española que lo ayudó en la investigación del libro Operación Masacre.

1

Llámame Juan,
sálvame de ser innumerable
como las hojas y los días.
Mi alma está pronta a desgajarse
en fragmentos pegajosos.
Únelos con el hilo de mi nombre,
sálvame de hundirme en la entraña de las cosas,
de ser el escorpión, la espina,
la rosa intacta,
el nudo que sangra en la madera,
el aire, las piedras, los gusanos,
todas las cosas que me llaman.
Pronuncia el rito,
la palabra que convoca,
que designa,
que dice: Este
entre océanos de tiempo,
Este, que no quiere hundirse todavía.
Garantízame,
repíteme,
invéntame,
llámame,
mírame,
perdido, simplemente,
simplemente,
como un niño entre voraces sombras.

2

Acaso es tiempo de mirar a aquel que asoma
en la plural profecía de los dientes:
hombre último, raíz ensimismada
prometida a la injuria de los tiempos.
Eterno, sin embargo -relativamente eterno-
Más eterno que presunciones de alma.
Disperso, polvo de los siglos, animará otras horas
cuando ya no existan mi nombre y mi recuerdo.
Tranquilo espera el derrumbe de los signos:
la risa, el odio, las canciones,
el miedo, la ira, la palabra.
Su gesto natural de espera es la sonrisa.
Una sonrisa es imagen de la muerte.

1953

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Rodolfo Walsh: el texto completo de la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar https://juanbotana.com/rodolfo-walsh-el-texto-completo-de-la-carta-abierta-de-un-escritor-a-la-junta-militar/ Mon, 03 Apr 2023 21:11:34 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=7887 Hace 46 años, el periodista terminaba este texto demoledor elaborado tras una larga investigación. Sus verdugos quisieron por todos los medios que no circulara. Perdieron. Carta abierta de un escritor a la Junta Militar 1 La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el

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Hace 46 años, el periodista terminaba este texto demoledor elaborado tras una larga investigación. Sus verdugos quisieron por todos los medios que no circulara. Perdieron.

Carta abierta de un escritor a la Junta Militar

1

La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.

El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.

El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.

Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese “ser nacional” que ustedes invocan tan a menudo.

Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.

2

Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror. Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional.

El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio. Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.

De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda una ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras. La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos.

El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el “submarino”, el soplete de las actualizaciones contemporáneas. Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerrilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.

3

La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.

Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.

Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.

Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia, incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de “cuenta-cadáveres” que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.

El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 o 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.

Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento. Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.

El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.

4

Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.

Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, “con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles” según su autopsia.

Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron. Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.

En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea 7, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti.

Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre “violencias de distintos signos” ni el árbitro justo entre “dos terrorismos”, sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.

La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay.

La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.

Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de “Prensa Libre” Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.

A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: “La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal”.

5

Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.

En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40 %, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30 %, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales

Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9 % prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificado de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.

Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40 %, el de ropa más del 50 %, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30 %, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan.

Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la “racionalización”. Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes.

Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subterráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo, el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.

Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar “el país”, han sido ustedes más afortunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3 %, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400 %, un aumento del circulante que en sólo una semana de diciembre llegó al 9 %, una baja del 13 % en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.

Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120 %, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.

6

Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o a Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.

Un aumento del 722 % en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: “Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos”.

El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el “festín de los corruptos”.

Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina.

Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideología que amenaza al ser nacional.

Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán dcsaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.

Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.

Rodolfo Walsh. – C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977

Fuente: Tiempo Argentino

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45 años de la Carta Abierta de Walsh a la Junta Militar: una pieza clave de la historia argentina https://juanbotana.com/45-anos-de-la-carta-abierta-de-walsh-a-la-junta-militar-una-pieza-clave-de-la-historia-argentina/ Sun, 19 Feb 2023 11:55:06 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=7039 Se trata de un texto clandestino y singular en el que el escritor denunció a los protagonistas del golpe cívico militar de 1976, en el primer aniversario de gobierno de facto, que le costara la vida. Se cumplen 45 años de la aparición de la “Carta abierta de un escritor

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Se trata de un texto clandestino y singular en el que el escritor denunció a los protagonistas del golpe cívico militar de 1976, en el primer aniversario de gobierno de facto, que le costara la vida.

Se cumplen 45 años de la aparición de la “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”, un texto clandestino y singular en el que el escritor y militante montonero Rodolfo Walsh denunció a los protagonistas del golpe militar de 1976, en el primer aniversario de gobierno de facto, que le costara la vida.

Rodolfo Jorge Walsh nació en Choele Choel (Lamarque, Río Negro) el 9 de enero de 1927. Es reconocido como escritor pionero de la novela de no-ficción por su libro “Operación Masacre” y es además el autor de la “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”, distribuida el 25 de marzo de 1977, día en que un grupo de tareas de la dictadura lo acribilló e hizo desaparecer su cuerpo agonizante.

Se discutió en la crítica literaria argentina si “Respiración Artificial” de Ricardo Piglia, una novela en clave, era la novela sobre la dictadura. Otros quieren ver representada la época en “Últimos días de la víctima”, la cual según su autor, el recientemente fallecido José Pablo Feinmann, también contaba en clave la oscura época de la Argentina. La “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”, calificada por Gabriel García Márquez como una “obra maestra del periodismo”, es la pieza central para comprender esa época aciaga de la Argentina.

Comienza así: “La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi 30 años”.

Ante la censura, en 1976 Walsh había creado Ancla (la Agencia de Noticias Clandestina), junto a otros militantes y periodistas. La agencia era una cadena informativa que emitió más de 200 cables que circulaban de mano en mano. En ese año murieron su amigo, el poeta Paco Urondo y su hija Victoria.

La carta abierta dice en el segundo párrafo: “El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades”.

El escritor y periodista sabe que su escritura es violenta y que genera violencia. “En 1964 decidí que de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía”, ya explicaba.

Los cuentos que integran su “ciclo de los irlandeses” dan cuenta de esto: “Irlandeses detrás de un gato”, “Los oficios terrestres” y “Un oscuro día de justicia”, experiencias de su paso, luego de la llegada en Buenos Aires en 1941, por el colegio pupilo de curas irlandeses Fahy de Moreno.

Los dos primeros fueron publicados en “Un kilo de oro” (1967) y el tercero, de forma independiente, en un pequeño libro en 1973, en la “colección mínima” de Siglo Veintiuno, junto a un reportaje realizado por Ricardo Piglia en marzo de 1970 titulado “Hoy es imposible en la Argentina hacer literatura desvinculada de la política”.

En esos cuentos el enfrentamiento y la tensión entre dos bandos son los ejes centrales. En ellos se puede ver la lucha constante entre antagonistas donde el violento oficio de escritor se trastoca en el oficio de escribir violento. Walsh opta por un recurso clásico para señalarlo dentro y fuera de la literatura. En cada cuento se encuentra una síntesis de la vida argentina, ya sea en un pueblo o en la gran ciudad.

El autor de no ficciones narrativas como “¿Quién mató a Rosendo? cursó un par de años de la carrera de Letras en la Universidad Nacional de La Plata pero dejó la carrera para trabajar. Sus otros oficios terrestres fueron el de obrero, oficinista en un frigorífico, lavacopas, vendedor de antigüedades y limpiador de ventanas, hasta que antes de ser mayor de edad comenzó a trabajar como corrector en la editorial Hachette.

En la “Carta a la junta…” Walsh no se calla y da a conocer, pormenorizadamente, las acciones clandestinas de los militares genocidas: “Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror”, escribe en uno de los párrafos.

Y más adelante agrega: “La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparece en los testimonios junto con la picana y el submarino, el soplete de las actualizaciones contemporáneas”.

Dos nombres llamativos -dentro de ese oficio implacable que es la escritura para Walsh- tienen las piezas teatrales que en 1965 publicó: “La granada” y “La batalla”. En este mismo año publicó el libro de cuento “Los oficios terrestres” que incluye su obra maestra “Esa mujer”, considerada por algunos críticos como el mejor cuento de la literatura argentina.

En los párrafos finales de su carta, Walsh menciona a un viejo conocido: “Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S. Steel y la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete”.

La pistola 22 que dispara Walsh contra el grupo de tareas comandado por Alfredo Astiz y Jorge “Tigre” Acosta cuando es emboscado en la esquina de San Juan y Entre Ríos, en la ciudad de Buenos Aires, es mucho menos letal que las palabras que había escrito.

Se lee en los últimos párrafos: “Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados, no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las tres Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aun si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de 20 años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas”.

Y finaliza: “Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”.

Rodolfo Walsh es el representante de la represión salvaje ejercida por la dictadura instalada en 1976. En su figura, en esta carta, está inscrita la resistencia intelectual a las armas y los métodos utilizados por la Junta. En sus palabras, a pesar de la estetización de la violencia, no se ocultan las ideas de libertad y en ellas emerge la respuesta de los genocidas.

Fuente: Télam

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Carta abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar https://juanbotana.com/carta-abierta-de-rodolfo-walsh-a-la-junta-militar/ Sat, 12 Nov 2022 19:23:53 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=5057 Fuente: Cels

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  • La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento
    de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una
    hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan
    a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado
    libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
    El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la
    acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que
    ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son
    crímenes y lo que omiten son calamidades.
    El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que
    formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su
    política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones
    convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que
    ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la
    posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males
    que ustedes continuaron y agravaron.
    Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse
    en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las
    elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en
    pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado
    posible de ese “ser nacional” que ustedes invocan tan a menudo.
    Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e
    intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas
    productivtas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política
    semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los
    partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e
    implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.
  • Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos,
    decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
    Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales
    guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra
    ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto
    militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la
    investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que
    permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.1
    Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados
    negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el
    recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su
    inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después
    que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
    De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el
    tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al
    juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las
    cumbres represivas de anteriores dictaduras.
    La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de
    límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó
    directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora
    con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los
    antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra
    de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la
    picana y el “submarino”, el soplete de las actualizaciones
    contemporáneas.2
    Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a
    la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la
    tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de
    obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la
    administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta
    quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes
    mismos han perdido.
  • La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es
    asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares
    descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados
    combates e imaginarias tentativas de fuga.
    Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de
    a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que
    no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional
    ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de
    represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las
    acciones guerrilleras.
    Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a
    la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en
    el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la
    muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la
    comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300
    supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su
    mando no tuvieron muertos.
    Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de
    justicia,incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los
    cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados
    sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados,
    simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las
    bajas según la doctrina extranjera de “cuenta-cadáveres” que usaron los
    SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
    El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es
    asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un
    año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos,
    proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión
    es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que
    revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en
    40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y
    la guerrilla 63 muertos.3
    Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de
    fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a
    prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún los presos reconocidos son
    la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes
    de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el
    humor del momento.
    Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer
    Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos
    Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca
    Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de
    fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.4
    El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de
    enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo
    de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos
    episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la
    política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en
    sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3
    Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.
  • Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en
    secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de
    cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar
    a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre
    sus propias fuerzas.5
    Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976
    en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de
    torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada,
    fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el
    chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, “con
    lastimaduras en la región anal y fracturas visibles” según su autopsia.
    Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino
    que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría
    donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la
    publicaron.6
    Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de
    1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre,
    sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a
    15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
    En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas
    herederas de las 3 A de López Rega, capaces dc atravesar la mayor
    guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río
    de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la
    Primera Brigada Aérea 7, sin que se enteren el general Videla, el almirante
    Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que
    ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre “violencias de distintos
    signos” ni el árbitro justo entre “dos terrorismos”, sino la fuente misma
    del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la
    muerte.8
    La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats,
    durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan
    José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados
    en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos
    en Chile, Boliva y Uruguay.9
    La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos
    Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA
    a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor,
    sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station
    Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las
    que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse
    siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del
    Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia
    Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel
    global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
    Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de
    cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace
    una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del
    periodista de “Prensa Libre” Horacio Novillo apuñalado y calcinado,
    después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de
    Hoz con monopolios internacionales.
    A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la
    guerra pronunciada por uno de sus jefes: “La lucha que libramos no
    reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del
    mal”.10
  • Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son
    sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino
    ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes
    incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la
    explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a
    millones de seres humanos con la miseria planificada.
    En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al
    40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado
    de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la
    canasta familiar11, resucitando así formas de trabajo forzado que no
    persisten ni en los últimos reductos coloniales.
    Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas
    de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva,
    prohibiendo asambleas y comisioncs internas, alargando horarios,
    elevando la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla con
    300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a
    los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido
    protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros
    de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no
    aparecieron.13
    Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año
    de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa
    más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas
    populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil
    supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las
    Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la
    rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como
    si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el
    presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos
    militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares
    de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el
    terror, los bajos sueldos o la “racionalización”.
    Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la
    rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez
    millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua
    porque las industrias monopólicas saquean las napas subtérráneas,
    millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo
    pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más
    grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del
    ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única
    medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se
    bañe.
    Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar
    “el país”, han sido ustedes más afortutunados. Un descenso del producto
    bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por
    habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en
    solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la
    inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la
    fría deliberación y la cruda inepcia.
    Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se
    atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve
    autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de
    las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en
    1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil
    en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero
    industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se
    elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%,
    prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y
    de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto
    crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el
    dólar.
  • Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se
    aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política
    económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja
    oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto
    de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las
    automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente
    el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.
    Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976
    define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez
    de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su
    presidente Celedonio Pereda: “Llena de asombro que ciertos grupos
    pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser
    baratos”.14
    El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido
    posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento,
    donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin
    producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras,
    valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son
    hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el “festín de
    los corruptos”.
    Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en
    manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se
    premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de
    expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los
    aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y
    desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe
    preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde
    están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideologia
    que amenaza al ser nacional.
    Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no
    pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende
    los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría
    pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran
    sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra
    que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo
    nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la
    resistencia del pueblo argentino no estarán dcsaparecidas sino agravadas
    por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades
    cometidas.
    Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto
    gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin
    esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al
    compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en
    momentos difíciles.
    Rodolfo Walsh. – C.I. 2845022
    Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.
    1 Desde enero de 1977 la Junta empezó a publicar nóminas incompletas de
    nuevos detenidos y de “liberados” que en su mayoría no son tales sino
    procesados que dejan de estar a su disposición pero siguen presos. Los
    nombres de millares de prisioneros son aún secreto militar y las
    condiciones para su tortura y posterior fusilamiento permanecen intactas.
    2 El dirigente peronista Jorge Lizaso fue despellejado en vida, el ex
    diputado radical Mario Amaya muerto a palos, el ex diputado Muñiz Barreto
    desnucado de un golpe. Testimonio de una sobreviviente: “Picana en Ios
    brazos, las manos, los muslos, cerca de Ia boca cada vez que lloraba o
    rezaba… Cada veinte minutos abrían la puerta y me decían que me iban
    hacer fiambre con la máquina de sierra que se escuchaba”.
    3 “Cadena Informativa”, mensaje Nro. 4, febrero de 1977.
    4 Una versión exacta aparece en esta carta de los presos en la Cárcel de
    Encausados al obispo de Córdoba, monseñor Primatesta: “El 17 de mayo
    son retirados con el engaño de ir a la enfermería seis compañeros que
    luego son fusilados. Se trata de Miguel Angel Mosse, José Svagusa, Diana
    Fidelman, Luis Verón, Ricardo Yung y Eduardo Hernández, de cuya muerte
    en un intento de fuga informó el Tercer Cuerpo de Ejército. El 29 de mayo
    son retirados José Pucheta y Carlos Sgadurra. Este úItimo había sido
    castigado al punto de que no se podía mantener en pie sufriendo varias
    fracturas de miembros. Luego aparecen también fusilados en un intento de
    fuga”.
    5 En los primeros 15 días de gobierno militar aparecieron 63 cadáveres,
    según los diarios. Una proyección anual da la cifra de 1500. La presunción
    de que puede ascender al doble se funda en que desde enero de 1976 la
    información periodística era incompleta y en el aumento global de la
    represión después del golpe. Una estimación global verosímil de las
    muertes producidas por la Junta es la siguiente. Muertos en combate: 600.
    Fusilados: 1.300. Ejecutados en secreto: 2.000. Varios. 100. Total: 4.000.
    6 Carta de Isaías Zanotti, difundida por ANCLA, Agencia Clandestina de
    Noticias.
    7 “Programa” dirigido entre julio y diciembre de 1976 por el brigadier
    Mariani, jefe de la Primera Brigada Aérea del Palomar. Se usaron
    transportes Fokker F-27.
    8 El canciller vicealmirante Guzzeti en reportaje publicado por “La Opinión”
    el 3-10-76 admitió que “el terrorismo de derecha no es tal” sino “un
    anticuerpo”.
    9 El general Prats, último ministro de Ejército del presidente Allende,
    muerto por una bomba en setiembre de 1974. Los ex parlamentarios
    uruguayos Michelini y Gutiérrez Ruiz aparecieron acribillados el 2-5-76. El
    cadáver del general Torres, ex presidente de Bolivia, apareció el 2-6-76,
    después que el ministro del Interior y ex jefe de Policía de Isabel Martínez,
    general Harguindeguy, lo acusó de “simular” su secuestro.
    10 Teniente Coronel Hugo Ildebrando Pascarelli según “La Razón” del 12-6-
  • Jefe del Grupo I de Artillería de Ciudadela. Pascarelli es el presunto
    responsable de 33 fusilamientos entre el 5 de enero y el 3 de febrero de
    1977.
    11 Unión de Bancos Suizos, dato correspondiente a junio de 1976. Después
    la situación se agravó aún más.
    12 Diario “Clarín”.
    13 Entre los dirigentes nacionales secuestrados se cuentan Mario Aguirre de
    ATE, Jorge Di Pasquale de Farmacia, Oscar Smith de Luz y Fuerza. Los
    secuestros y asesinatos de delegados han sido particularmente graves en
    metalúrgicos y navales.
    14 Prensa Libre, 16-12-76.
  • Fuente: Cels

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