Cuentos cortos - Juan Botana https://cartaabierta.com.ar/secciones/cuentos/cuentos-cortos/ Comunicación y cultura Tue, 31 Jan 2023 13:15:21 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9 https://i0.wp.com/juanbotana.com/wp-content/uploads/2025/07/cropped-ico-jb.jpg?fit=32%2C32&ssl=1 Cuentos cortos - Juan Botana https://cartaabierta.com.ar/secciones/cuentos/cuentos-cortos/ 32 32 El mar y nosotros. Por María Elena Gómez https://juanbotana.com/el-mar-y-nosotros-por-maria-elena-gomez/ Tue, 31 Jan 2023 13:14:02 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=6900 Títulos de periódicos. ” NO” -dije- y seguí como pude. Me embullí entre papeles, me escondí en la casa de piedra, al lado de la playa La que a vos tanto te gustaba.Te acostarás en la arena con el sol penetrando tu piel, después corríamos al mar.Jugábamos a quién aguantaba

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Títulos de periódicos. ” NO” -dije- y seguí como pude. Me embullí entre papeles, me escondí en la casa de piedra, al lado de la playa La que a vos tanto te gustaba.
Te acostarás en la arena con el sol penetrando tu piel, después corríamos al mar.
Jugábamos a quién aguantaba más debajo del agua.
Me amabas, te amaba. Nos faltaba sólo una mirada para saber lo que cada uno necesitaba.
Te extraño en esta mañana en la casa de piedra. No está tu desayuno en la mesa de afuera.
Ni el olor a pan quemándose en la hornalla, ni ese humo con el que salías tosiendo de la casa. Mientras yo abría puertas y ventanas. No sabías cocinar, yo lo sabía; pero siempre querías demostrarme que podías.
Eras simple, tan cuidada, delicada. Recuerdo tu risa sonando en el mar con tu cuerpo medio desnudo, mientras las olas iban llegando, te gritaba: “cuidado!”
No me hacías caso, y las sorteabas.
Nos casamos sin cura, ni ceremonia de civil, sólo con amigos, prometiéndonos amor eterno al lado del mar. Llevabas una corona de flores y una túnica blanca y los pies descalzos, a mí me hiciste poner un moño arriba de una remera y una Bermuda negra.
Tuve que volver a Buenos Aires, al diario.
Pero cuando llegué a la redacción encontré en los titulares tu nombre.
Arrugue el diario, todos trataron de contenerme.
Hoy fui a la casa de piedra a venderla, pero allí están nuestras almas todavía riendo, soñando con el futuro que no llegará. Así que no pude…y también voy hacia el mar, sin redes, tal cuál estoy. Me puse el moño , la remera y las bermudas negras.

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Susy desordanada. Por María Elena Gómez https://juanbotana.com/susy-desordanada-por-maria-elena-gomez/ Tue, 31 Jan 2023 12:14:45 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=6894 Miró el reloj. Marcaba las nueve, se dio una ducha. Lo esperaba en la mesa café caliente.Dio vueltas dentro de la casa ( unas cien veces) siempre faltaba algo, siempre sobraba.Llegó a la conclusión quera mejor que sobren a que falten. Silenció su pelea matinal con él mismo.Salió y empezó

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Miró el reloj. Marcaba las nueve, se dio una ducha. Lo esperaba en la mesa café caliente.
Dio vueltas dentro de la casa ( unas cien veces) siempre faltaba algo, siempre sobraba.
Llegó a la conclusión quera mejor que sobren a que falten. Silenció su pelea matinal con él mismo.
Salió y empezó a llover. No encontró su paraguas y se le escapó de su boca la frase: “Susy , siempre tan desordenada ” se dio cuenta que había hablado en voz alta, se pegó en la boca.
Tomó el colectivo repitiendo: ¿Quién era Susy? ¿Quién era?
Bajó del colectivo caminó unos 100 metros , se paró frente a una lápida en el medio del cementerio. Le dejó todos esos poemas que había escrito por tanto tiempo.
Cuando cruzó el portón volvió a repetir: ” Susy siempre es tan desordenada. Si yo no los ordenaba, iban a quedar abandonados en la casa”

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No recuerdo. Por María Elena Gómez https://juanbotana.com/no-recuerdo-por-maria-elena-gomez/ Fri, 27 Jan 2023 13:35:02 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=6795 La lluvia moja las lágrimas de una despedida, ésta no se ve en la triste mañana.Se apagan las almas más amenas y quedan sólo las que ríen, las soberbias.A caso , ¿qué pensabas? ¿Qué no iba a irse? No con la tormenta pegándole en la narices.El rayo que cae en

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La lluvia moja las lágrimas de una despedida, ésta no se ve en la triste mañana.
Se apagan las almas más amenas y quedan sólo las que ríen, las soberbias.
A caso , ¿qué pensabas? ¿Qué no iba a irse? No con la tormenta pegándole en la narices.
El rayo que cae en plena tierra,está oscuridad inmensa que atraviesa hasta los pensamientos; no me dejan ver.
Es tal el caudal del agua, la neblina que me acapara que no puedo ver.
¿Dónde estoy? ¿Quién es él?
Recuerdo sus pantalones, su camisa, sus zapatos, pero no su rostro ni el calor de sus manos.
Lo olvidé, ¿cómo se llamaba….? Eh… Miguel…. no, no, Rafael…. no, no…
No me lo dijo, sólo se fue. Justo en esta mañana tormentosa como la vida que llevo.
No hay licor…está vacío. En la heladera no hay nada está vacía. Parece una casa deshabitada.
No lo sé, sólo estoy en bata. Así tal cuál me dejó él.
Más tarde cuando la tormenta de afuera y de adentro calme, me ducharé , quitaré para siempre el olor de su piel en mi piel.
Se dejó sobre la mesita cigarrillos, también su encendedor.
Es un misterio su nombre se me ha borrado, todavía puedo verlo cruzar ka tranquera a caballo.
Cómo se llama? No lo recuerdo. Es esta tormenta que me desborda de sentimientos confuso, recuerdos que no lo son , sensaciones solo eso, sensaciones que recorren mi cuerpo.
Se marchó ese día a pesar de la tormenta, tenía que irse…debía entrar a los animales al corral.
Fue repentina la fuerza de la naturaleza, y él no pudo contra ella.
Se fue… pero no recuerdo como se llamaba.

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Sueño. Por María Elena Gómez https://juanbotana.com/sueno-por-maria-elena-gomez/ Fri, 27 Jan 2023 13:27:38 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=6792 La noche se derrumba frente a mis pies.No hay nada que pueda hacer para detener la caída de la luna.Brillan las estrellas en esa oscuridad penetrante que sólo ellas iluminan.Es verdad que es lindo contemplarlas.Hace calor, adentro hay palabrerío y ron con hielo.Aquí el viento es fresco, toca la piel

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La noche se derrumba frente a mis pies.
No hay nada que pueda hacer para detener la caída de la luna.
Brillan las estrellas en esa oscuridad penetrante que sólo ellas iluminan.
Es verdad que es lindo contemplarlas.
Hace calor, adentro hay palabrerío y ron con hielo.
Aquí el viento es fresco, toca la piel de mi cuerpo. Todo es un continuo sueño.
Adentro siguen las habladurías, aquí hablo con la noche y su eterno secreto.
¿Cuántas noches hubo desde que se formó la tierra? ¿Cuántas? ¿Todas eran bellas cómo está? O acaso , ¿hubo más bellas?
Está sobre mí, abajo de mí, al lado. En mis manos, pies, ojos. Está en mi ser y yo, dentro de ella.
Porque la observo, así como ella lo hace conmigo.
Adentro parece que todo quedó calmo, aquí afuera lo era antes y lo es ahora. Sólo un grillo alza su voz, pero no importa, es verano, hay grillos . Ellos le ponen música a mi noche.
Es tan raro, silencio puro. Las estrellas titilan. No hay ruidos.
Sólo mi falta de sueño, me lleva a participar de este acontecimiento.
Parecen tan cerca, pero están tan lejos.
Cómo todo lo que viví, el día de hoy, el de ayer, volviendo en el tiempo; todo parece haber sucedido hace segundos, pero pasaron años.
No estoy cerca ni lejos, sólo estoy y eso basta. La simple presencia lo calla todo.
Se abre el silencio para mí.
Ya no quiero que mi mente siga con su retórica, no a esta hora. Ya está por salir el sol, todo adquiere brillo.
Las primeras voces suenan lejos, adentro todo es desorden. Él se levantó y se fue a trabajar. No sé cómo pudo…
Pero yo preferí salir de la reunión y tomar el aire.
No es fácil que hables y no te vean, hasta casi se sientan encima.
No , no es fácil. La última vez que hablé con alguien había lágrimas en sus ojos.
Soy la única que disfruta del amanecer, los demás siguen corriendo.

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Mañana. Por María Elena Gómez https://juanbotana.com/manana-por-maria-elena-gomez/ Wed, 25 Jan 2023 12:24:00 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=6765 Todo es de un gran mérito y cuidado. Las ventanas abiertas, el olor a perfume de jazmín, esa brisa suave, cálida que mueve las cortinas de vez en cuando.Impecable el ambiente. Es de absoluta serenidad.Cada tanto, un pájaro que canta dando los buenos días.No cantan las cigarras, se fueron a

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Todo es de un gran mérito y cuidado. Las ventanas abiertas, el olor a perfume de jazmín, esa brisa suave, cálida que mueve las cortinas de vez en cuando.
Impecable el ambiente. Es de absoluta serenidad.
Cada tanto, un pájaro que canta dando los buenos días.
No cantan las cigarras, se fueron a dormir con el primer rayo de luz.
Es el turno de las aves entreteniendo con su destreza y canto lírico.
Las voces de los vecinos que parecen ser parte de esta mañana desde la casa contigua.
Risas de niños, retos. La mirada comprensiva y auténtica de las mascotas.
El perro siempre fiel a su amo, sentado al lado en el piso. El gato en las alturas, como marca su especie; vigila, está alerta a cualquier sonido que implique invasión de su territorio.
Empieza el día, el desayuno servido. Pareciera que comer es algo más, como bañarse o peinarse.
Pero no hoy, no está mañana en el que el tiempo se detiene y todo fluye con serenidad y armonía.
Hay silencio, un silencio amigo, qué solo interrumpen los pájaros cuando cantan.
Sigue cada tanto, la brisa entrando. Cómo entran los recuerdos: la niñez que está al otro lado de este inmenso espejo. Inalcanzable pero perdura.
Tibio el aire, las flores moviéndose.
Silencio, solo la voz de mi cabeza habla. Luego silencio, con un pájaro cantando del otro lado de la casa. Y las nubes, el sol que va regalando sus rayos de a poco.
Yo que tomo el desayuno lentamente, deteniendo el tiempo.
Pronto será media mañana, habrá pasado la mitad del día.
Es todo tan simple que emociona.
Las cortinas se mueven, entra la brisa.
Me detengo solo a contemplar la mañana, como si fuera un extranjero en tierras lejanas.

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Manipulador. Por María Elena Gómez https://juanbotana.com/manipulador-por-maria-elena-gomez/ Wed, 25 Jan 2023 12:18:24 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=6762 No hice nada para agradarte. Sin embargo, ahí estás, y te agrado. Digamos que lo pueda entender; pero me buscás a todas horas, en todos lugares… no puedo escapar a tu reclamo infesto de palabras sucias saturando mi cerebro.“No hice nada, lo juro” Pero no lo crees así.Ahí va…otra agresión

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No hice nada para agradarte. Sin embargo, ahí estás, y te agrado. Digamos que lo pueda entender; pero me buscás a todas horas, en todos lugares… no puedo escapar a tu reclamo infesto de palabras sucias saturando mi cerebro.
“No hice nada, lo juro” Pero no lo crees así.
Ahí va…otra agresión verbal pero cuidada, de esas que pueden herir en lo más profundo, sin rastro para el afuera.
Cómo se decía en los tiempos de mi abuela: un señorito inglés.
Tan pulcros y educados los señores conquistadores.
Aquí vamos otra vez, las rabietas sin sentido, la competencia desleal.
Y yo para todo: sí, querido.
No entiendo como pude cambiar,me miro en el espejo, no soy yo. Esa que está ahí, no es la misma chica que con tal de que no te ofendas, hacía lo que vos querías.
Porqué te explico: vos no me pedías nada; ponías unas caras! Unas contestaciones! Qué me obligaban a hacer lo que decías, aceptar tus condiciones a raja tabla.
Entonces le dije a una amiga; después a otra; y con la tercera tomé conciencia, estaba bajo la influencia de un manipulador.
¿Que iba a hacer yo ahora? No tengo fuerzas, me di cuenta que ya no era quién solía ser. Se llevó hasta mi alegría, de apoco, fue un trabajo hormiga. Pero lo logró me dejó sin mí. Me hice dependiente de él, solo de él. Fui perdiendo amigos, profesión.
Criticaba todo y a todos, en el caso de querer debatir con él, solía decirme: “yo no dije eso” entonces respondía que si, que lo había dicho y su respuesta era: “Estás loca”.
Claro, tenía razón, solo perdiendo el sentido de pertenencia conmigo misma, da como resultado estar al lado de un tipo como él.
Destrozó mis barreras de autoconfianza, mi ego lo dejó en el piso. Creí que todo lo que decía era verdad, y yo era la que estaba equivocada. Nunca me atrevía a hablar porque sentía que no sabía nada. Él era el sabio yo una aprendiz.
Me salvé de sus garras, un día desperté dándome cuenta del desastre.
Aquí estoy empezando de nuevo. Él? No sé, estará buscando otra víctima que atacar

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Cientos de kilómetros. Por María Elena Gómez https://juanbotana.com/cientos-de-kilometros-por-maria-elena-gomez/ Mon, 23 Jan 2023 12:39:05 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=6757 “A cientos de kilómetros muere mi gratitud”. Cierta cosa efímera que es capaz de devorar un cuervo, pero no lo hace…espera paciente, mientras esa cosa a devorar camina , habla , mira… pero no la hace, se esconde hasta el momento preciso.Eso dijo él , mientras le daba la espalda.A

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“A cientos de kilómetros muere mi gratitud”. Cierta cosa efímera que es capaz de devorar un cuervo, pero no lo hace…espera paciente, mientras esa cosa a devorar camina , habla , mira… pero no la hace, se esconde hasta el momento preciso.
Eso dijo él , mientras le daba la espalda.
A decir verdad, estaban dentro del desierto de sus vanidades.
Allí tampoco florecen rosas, ni hay pájaros cantando. Sólo cuervos salvajes esperando con ganas, que entre ellos se arranquen los ojos, para después volar hasta allí, comiendo la sobra.
“La gratitud, amigo. No es algo que conlleva una recompensa en el futuro.” – dijo un hombre desconocido-, él ni caso, lo insultó por meterse en una conversación que no le pertenecía.
Al rato caminó solo por el desierto de esa vida construida en su mente, después de un tiempo quiso volver.
Y allí encontró a los cuervos ….habían devorado todo.
A kilómetros había sólo una flor creciendo sola, en medio del desierto.
Por supuesto que llamó su atención. Se acercó, la tocó, pero ésta estaba llena de espinas.
La flor habló diciendo : ” la vanidad queda a la vuelta de la esquina, siempre está; el amor -en cambio- es algo que cuesta encontrar y hacer crecer. Mirame yo soy la prueba de ello, crecí así, sin más en el desierto que vos construiste.
Sin embargo ella me embellece todas las mañanas. Y por las noches me cubre, para que ninguna ave de rapiña me destroce.
Yo soy más bella que ella, sin embargo, no le importa porque su corazón es puro, no encuentro vanidad en él, sólo amistad, compañerismo y lealtad, eso no va con vos? Entonces vete por el mismo camino que has trazado, porque, sabes? A cientos de kilómetros muere mi gratitud. “

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La durmiente. Por María Elena Gómez https://juanbotana.com/la-durmiente-por-maria-elena-gomez/ Sun, 22 Jan 2023 12:18:36 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=6722 Entrando en la casa vi, estaba tirada junto al vestíbulo. Caminé tres o cuatro pasos – no recuerdo bien- sólo sé que ahí estaba: tan pura, tan blanca.No quise asustarla la dejé que durmiera, así tal cual estaba: boca abajo. Tenía un zapato azul puesto, el otro estaba caído a

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Entrando en la casa vi, estaba tirada junto al vestíbulo. Caminé tres o cuatro pasos – no recuerdo bien- sólo sé que ahí estaba: tan pura, tan blanca.
No quise asustarla la dejé que durmiera, así tal cual estaba: boca abajo. Tenía un zapato azul puesto, el otro estaba caído a unos cuantos centímetros de su cuerpo.
No dije nada, bajé la cabeza. Siempre tan desordenada – pensé- pero no lo dije.
No soy de criticar, menos a ella, sobre todo a ella, la flor de mis sueños, la espina que quema en mis dedos.
Afuera: relámpagos, truenos.
Aquí adentro se hace sentir la tormenta, por ese motivo no entiendo porqué no despierta de su siesta. A ella no le gustan las tormentas; me abraza y dice: “tengo miedo, no me sueltes”. Es solo un rato, después me suelta, se emprolija toda, y se va.
Ahora se estaba yendo otra vez, pero se ve que la tomó el sueño. Y ahí duerme desparramada, sin un zapato con la cara contra el piso.
Ya no teme, no sabe que llueve, no va a venir corriendo a abrazarme porque le teme al afuera.
Duerme tranquila, creo que no respira.
No, no siento su respiración. Pero es que está dormida; me llama la atención que no tenga pesadillas, siempre las tiene. Yo le pregunto, cuando se despierta a mitad de la noche sudada: “Que soñaste?” ” Alguien me ahorcaba, pero no podía verle la cara” enseguida se acurruca en mis brazos.
Pero hoy duerme tranquila, sin pesadillas. No sufre, no teme. Duerme tranquila. Lástima su zapato que quedó tirado, eran nuevos, yo se los había comprado. Se alegro tanto! Ahora duerme y yo entre rejas, sigo esperando que despierte.

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Crueldad. Por María Elena Gómez https://juanbotana.com/crueldad-por-maria-elena-gomez/ Sat, 21 Jan 2023 14:01:40 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=6719 Las injusticia aparece en la mirada del inocente.¿Por qué vino? Esta tierra es árida, es siniestra, doliente hasta un poco mala diría yo; sino fuese por los ruiseñores cantando a cinco o seis de la mañana.Eso es ángel! Eso es vida! Las flores que regalan su polen a las abejas.El

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Las injusticia aparece en la mirada del inocente.
¿Por qué vino? Esta tierra es árida, es siniestra, doliente hasta un poco mala diría yo; sino fuese por los ruiseñores cantando a cinco o seis de la mañana.
Eso es ángel! Eso es vida! Las flores que regalan su polen a las abejas.
El silbido de Pedro que trabaja la tierra, allí viene Abel que hace horas extras en el tren, con tal de que sus cinco hijos tengan para comer. Yo cada tanto le tiro unos mangos, que se yo; para arreglar los zapatos de los chicos que van al colegio.
¡Pero es injusto venir aquí! Y siguen cayendo como moscas y yo me sigo preguntando: ¿porqué siguen viniendo?
No lo entiendo, la gente sufre, se muere. No hay una edad cierta para morirse, pero se sabe que si uno nace, algún día tendrá que morir. Cuánto más pasa el tiempo…. bueno para que hablar de estas cosas. Hay viene Rosa con su hija medio rellenita , le dicen de todo entre cuchillos, cuando ella pasa girando la cabeza.
Es una niña , ¿no sé dan cuenta? No, no, no.
La cuestión es darse cuenta que cada vez estamos peor, pero nadie se da cuenta.
¡Criticar a una niña! ¡Si se ha visto! ¡Es de locos! ¡Enfermos! No hay nada más puro que un niño, y la pobre se vino a topar con nosotros. Bichos raros que picamos con palabras hirientes provocando infección, hasta muerte.
La hija de Rosa tiene en la mirada la inocencia intacta, eso que nosotros jamás volveremos a tener. Es por eso, exactamente eso lo que envidian y critican.No poder volver en el tiempo y ser niños de nuevo.
Correr y jugar , despreocupados de la realidad. Y la verdad que duerma en el zapato del que llega a fin de mes con un remiendo en él.
Mientras me deleito con el canto de los ruiseñores, me tomo unos amargos y entro en el campo. Para que hablar conmigo, que soy mala compañía . Mejor hablo con el caballo que asiente a todas y cada unas de mis habladurías.

Cuento sobre la discriminación basándome en la beba de Isabel Macedo.

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El otro. Por Cristina Muñoz https://juanbotana.com/el-otro/ Thu, 19 Jan 2023 13:53:30 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=6644 Tengo presente las golpizas que recibía de mi padre. Un dolor perpetuo donde las marcas quedan en la piel. Aún más el recuerdo de mi madre,su mirada perdida, y un silencio escalofriante, el llanto al sentirse culpable de todo lo que pasaba y después el perdón que repetía sin parar.

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Tengo presente las golpizas que recibía de mi padre. Un dolor perpetuo donde las marcas quedan en la piel. Aún más el recuerdo de mi madre,su mirada perdida, y un silencio escalofriante, el llanto al sentirse culpable de todo lo que pasaba y después el perdón que repetía sin parar. Tirada en la cama, con una botella de ginebra en sus manos. Sus dientes frágiles y su cuerpo la antesala atroz del miedo cuando escuchaba el movimiento oxidado de las bisagras de la puerta al abrirse. Era mi padre que al verla borracha la golpeaba y entre insultos le sacaba la botella de la mano y la rompía contra la mesa de luz. La
obligaba a levantarse y a prepararle la comida. Un día cuando me desperté, la encontré muerta. La vida fue una gran miseria para ella. No puedo echarle la culpa ni reprocharle nada. La extraño, se que también ella me quiso a su manera. Él le reprochaba haber tenido un hijo, siempre dejaba en claro que nunca me había querido, acusaba a mi madre de su destino y a mí me decía que no era su hijo.
No lo pensé, una mañana me fui. Ya no tenía nada que hacer, sabía que tarde o temprano el desgraciado me mataría a golpes y terminaría en algún volquete.
Fuí aprendiendo como pude. La calle me enseñó a crecer y también a defenderme. Lloré muchas veces. En las noches revolvía la basura. Me hice fuerte sin importar cómo . Supe protegerme de lo malo, en un mundo de hipócritas e ignorantes..
Mi día comenzaba muy temprano con la salida del sol, dormía por lo general en algún banco de plaza , los árboles eran mi refugio en los días de mucho calor. Esperaba el horario de los bares, donde el café con leche y medialunas se veían abundantes. Pedía permiso para entrar al baño, pocas veces me dejaban. Desde las escaleras observaba, gente bien vestida, zapatos lustrados y atache. Disimuladamente caminaba con las manos en el bolsillo y en un descuido esas cuatromedialunas pasaban a ser mías. Me corrían y hasta ladrón me llegaron a gritar. Nadie miró a ese niño sucio, abandonado, que tenía hambre.
Me gustaba mirar vidrieras, pararme frente a alguna escuela, ver a las madres de la mano con sus hijos, nunca llevé el guardapolvo limpio, si hasta los botones me faltaban…
Después me mezclaba con la gente en alguna parada de colectivo, y cuando podía subía por la puerta de atrás. Siempre y cuando el chofer no se diera cuenta. Por lo general iban repletos y todos amontonados.
Tenía la audacia de saber dónde estaba la billetera abultada o alguna cartera entreabierta. A veces se hacía difícil, pero me las rebuscaba.
Separaba lo que me servía y el resto lo dejaba en algún basural. Un día tuve suerte fue grande la recaudación y me anime a entrar a un restaurante, recuerdo que era por Villa Crespo, Corrientes y Scalabrini Ortiz, manteles blancos y servilletas muy bien planchadas y cubiertos de gran brillo, en la mesa había hasta copas. Me senté, sin mirar a nadie,
estaba lleno de gente, pero no me importo.
El mozo se me acercó, le pedí papas fritas con una milanesa a la napolitana, pan y agua mineral . Me dijo al oído.
—Disculpe joven ¿ tiene dinero para pagar lo que va a consumir ? —Por supuesto, mire.
—No, no, está bien.
Las paredes eran de ladrillo hueco. Habia retratos de Carlos Gardel, otro decía Leguizamo.
— ¡ Cómo me gustaría sentarme en una mesa como ésta todos los días. Tener un buen corte de pelo, ser alguien… Mientras tanto mi plato estaba llegando a la mesa con un olorcito envidiable .
— Buen provecho que disfrute su plato.
—Gracias. ¡Se veía enorme!, esperaba no atragantarme.
No pude levantar la vista por un solo minuto. Hasta que un hombre, se presentó frente a mí:
—Parece que hay mucho apetito.—Sí…
— ¿Puedo?
—Siéntese.
—Te pido un postre, un helado.
—¡En serio! uno de dulce de leche y chocolate.
—¿Queres algo más?
—No gracias, hace mucho que no tomo helado, me gusta.
—Me alegro, ¿Cuántos años tenés?
—Dieciséis.
—Mi hijo hoy tendría tu misma edad, Luis Alberto .
—¿Su hijo?
—Claro no te dije, Luis Alberto murió en un accidente camino a Córdoba, en un viaje de egresados.
—Uy cuánto lo siento.
—No te preocupes. ¡Mozo! un helado de dulce de leche y chocolate para el joven.
—Gracias ¿por qué hace esto?
El hombre, se quedó mirándolo varios segundos, sin contestar.
—Cuántas veces más vas a agradecerme, disfruta el postre. Apenas abriste la puerta no pude dejar de observarte, tenes un parecido… me dije: Luis Alberto ¿sabés? lo veo en todos lados, pero vos, vos tenes esa mirada, esos gestos, perdoná no quiero ser pesado.¿Estudias? que haces de tu vida. Si querés me contás, me puedo quedar con vos, todo
el tiempo y más. ¿Puedo?
—Mi madre murió hace poco y mi padre mejor no le cuento, no tengo ganas. Me fui de mi casa. Ahora vivo a los tumbos, a veces robo en los colectivos para comer, sabe, tengo hambre. ¿Cómo se llama usted ?
— Ah cierto, no me presenté. Mi nombre es Fidel ¿y el tuyo ?
—Franco.
—¿Querés algo más? pedí, esta vuelta podés pedir lo que quieras.
—Gracias, igual tengo plata.—Guárdala pibe, hoy la comida corre por mi cuenta. ¿No te da miedo robar en los colectivos? Pareces un buen chico.
—No tengo a quien pedirle.
—No se roba, tampoco se pide. Hay algo que se llama trabajo, por ese lado hay que arrancar.
— Apenas terminé la primaria.
—Voy a llamar al mozo.
El hombre abrió la billetera, pagó y dejó una buena propina.
Franco, se preguntó ¿De dónde salió este tipo? salieron juntos hasta la puerta.
— ¿Es suyo?¿Qué marca es?
—Te gusta, es importado, Juan Alberto lo manejaba, y era muy prudente.
—¡Está buenisimo!
—Vamos a dar una vuelta.
Franco no supo qué decir y en menos de segundos subió a un auto que jamás hubiese soñado. Miró con mucha atención el tablero.
—Ponete el cinturón, ya te voy a contar para qué es cada cosa, quedate
tranquilo, disfruta.
—¿A dónde vamos?
—Hasta el obelisco. Después damos la vuelta. ¿Querés conocer mi casa? no estamos lejos.
—¿Su casa?
—Me gustaría que conozcas donde mi hijo tiene sus trofeos, bueno donde dormía.
—Nunca estuve en algo así ¿es de carrera? Parece el auto de volver al futuro.
—No, este no es de carrera, ojalá fuese como el auto de volver al futuro,
podría ir al pasado y encontrarme con Luis Alberto.
—¿Vamos lejos?
Fidel le sonrió, se dió cuenta que el muchachito estaba nervioso. Franco le pidió permiso, abrió la guantera, miró los cassettes.
— ¿Cómo hago?
Le enseñó la casetera y le contó que a Luis Alberto le gustaba la música rockera, pasaba horas escuchando a Fito Paez, Charli García y que se iba a los recitales de La Renga.
— El dormitorio de Luis Alberto, está lleno de revistas de rock y de remeras, de cada recital se traía una. No sabes qué contento venía, hablaba toda la semana de lo mismo.
Llegaron a la casa, Fidel no se cansó de contarle todas las aventuras de su hijo.
—¿Vamos a entrar?
—Cómo quieras, tomás algo fresco y después te vas. Decidilo vos. En este patio Luis Alberto pasaba muchas horas, hoy me siento bien, hace tiempo que no tenía una charla con un jovencito, así como vos, me caes muy bien.
Entraron a la casa y Franco no entendía nada, todo le pareció como en un cuento. Una casa limpia, y muebles repartidos en todos lados, hasta una enorme biblioteca de pared a pared.
El hombre le contaba los momentos de felicidad que habían compartido con su esposa desde que Luis Alberto llegó a sus vidas. Franco se vio sentado una silla de pana, al borde de esa mesa laqueada mirando los cuadros colgados de Quinquela Martín.
—Quedé muy solo cuando murió Luis Alberto, la mamá no pudo superar su ausencia y al poco tiempo se fue con él. Hay muchos libros ¿te gusta leer? Luis Alberto tenía la costumbre de sentarse en ese sillón y leer.
—A veces. Cuantos trofeos.
—Son de Luis Alberto, jugaba al básquet, viajaba por todo el país.
Mirá tranquilo, mientras te preparo una limonada.
Franco se recostó en la cama, acarició el acolchado, acomodó la almohada y con un trofeo en la mano se quedó dormido.
—Tenés la limonada… Estás cansado jovencito.Recogió una manta y lo tapó, se quedó a los pies de la cama. Hasta que despertó.
—Me quedé dormido.
—Así parece jovencito, tranquilo nadie te apura, descansa es muy tarde mañana será otro día.
— ¿Entonces me quedo a dormir? ¿y en está cama?
—Claro que sí, una buena ducha no te vendrá mal.
—¿Entonces me quedo? Usted haría eso por mi.
—No tengas dudas. Te preparo las toallas, por favor a lavar bien ese cabello…
—Como diga, ya voy.
—En el placard, tenés todo lo que usaba Luis Alberto. Está todo igual, no toqué nada. Si hasta en la nariz te parecés.
Franco tomó una muda, disfrutó el agua correr en su cuerpo como nunca lo había hecho. Lo esperaba el colchón blando y las buenas noches de Fidel.
—Qué descanses muchacho.
Apagó la luz y por primera vez después de varios meses, sintió que el corazón de Luis Alberto, renacía como un regalo de Dios.
Al despertar Franco se vió entre sábanas limpias y perfumadas.
—Buen día, descansaste, jovencito
.—¿Cómo puedo hacer para agradecerle? Se cortar el pasto, barrer, hasta me animo a cocinar. Le puedo preparar una tortilla de papas.
—Quedate tranquilo, también sé cocinar. Me basta con verte acá, Luis Alberto, creo que ya te dije, lloré mucho y lloro todas las noches. Luis Alberto sería muy feliz si te viera.
—Pero yo…
—Vos qué, nada, déjame que aprenda a vivir y ser feliz otra vez.
Dejame darte una nueva esperanza, probemos. No dejes escapar esto.
Podes estudiar, tener otras oportunidades. La vida nos presentó y es por algo. ¿No te parece?Acepté la propuesta Fidel me dió todo su amor y su apoyo incondicional,
me enseñó que existe el abismo y en él una línea imaginaria, que debemos saltar. Me alejé por completo del pasado y mi vida cambió, fui a la escuela secundaria de noche, trabajé algunas horas en la oficina de Fidel, manejé el auto importado. Me gustan los cassettes de rock y a veces creo que mi nombre es Luis Alberto.

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