Annabella Rinaldi Archives - Juan Botana https://juanbotana.com/secciones/escritores/annabella-rinaldi/ Comunicación y cultura Sat, 17 Aug 2024 12:51:14 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9 https://i0.wp.com/juanbotana.com/wp-content/uploads/2025/07/cropped-ico-jb.jpg?fit=32%2C32&ssl=1 Annabella Rinaldi Archives - Juan Botana https://juanbotana.com/secciones/escritores/annabella-rinaldi/ 32 32 Carta de perdón de un hombre enamorado. Por Annabella Rinaldi https://juanbotana.com/carta-de-perdon-de-un-hombre-enamorado-por-annabella-rinaldi/ Sat, 17 Aug 2024 12:44:17 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=15617 ¡Hola querida!Quiero pedirte perdón por haberte ofendido con mis palabras necias delante de todos.A veces tengo un comportamiento infantil que puede incomodarte y no es mi intención.Además de que seas un ser especial que merece todo mi respeto como cualquier otro; sos particularmente…Mi compañera de camino.Quien siempre me abraza afectuosamente.Quien

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¡Hola querida!
Quiero pedirte perdón por haberte ofendido con mis palabras necias delante de todos.
A veces tengo un comportamiento infantil que puede incomodarte y no es mi intención.
Además de que seas un ser especial que merece todo mi respeto como cualquier otro; sos particularmente…
Mi compañera de camino.
Quien siempre me abraza afectuosamente.
Quien juega y coquetea conmigo con chistes inteligentes.
Quien me ilumina en algunos pasos y quien me invita a descontracturarme en otros momentos.
Quien me deslumbra con su sabiduría y experiencia.
Quien sé que está ahí en las primeras clases de la escuela y me hace sentir que mis recreos y segundas clases tienen más sentido.
¡Gracias por leer estas palabras!
No sabes lo mucho que te aprecio y que valoro que me aceptes con mis torpezas y chiquilinadas.
Seré mucho más cuidadoso con mis palabras y no volveré a decir jamás lo mismo.
Perdón una vez más por decirte esas palabras que te resuenan de un modo ofensivo (y en verdad los son).
Gracias por enseñarme con tu forma de ser amorosa que deja ver mis errores.
No tengo mucho más para decirte, sólo que estoy dispuesto a dialogar contigo y reparar mis torpezas e inmadurez.

Gracias por leerme. Wally. 15 de agosto.

Annabella Rinaldi

Escritora, autora, artista

Neuquén Capital, Patagonia, Argentina

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Carta abierta de Annabella Rinaldi: Donde muere la luna https://juanbotana.com/carta-abierta-de-annabella-rinaldi-donde-muere-la-luna/ Tue, 23 Apr 2024 09:40:57 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=13304 Abrir los ojos en la mañana, sin saber dónde se está, sin saber qué hora es, sin siquiera ver si ya los rayos del sol se filtran por las ventanas. Levantarse sin temor al sabor de la boca, al gris de las ojeras, porque se sabe que de todos modos

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Abrir los ojos en la mañana, sin saber dónde se está, sin saber qué hora es, sin siquiera ver si ya los rayos del sol se filtran por las ventanas.

Levantarse sin temor al sabor de la boca, al gris de las ojeras, porque se sabe que de todos modos siempre hay alguien que lo acepta.

Despreocuparse por armar la cama, porque tal vez ni siquiera se durmió sobre ella.

El café siempre esperando, si es café y con leche, mejor… celebrando.

Abrir la heladera y que no haya nada, o las sobras de la noche anterior tiradas en la mesada.

Y viendo que no ha sido limpiada, y aun así, haber podido dormir…

Recostarse en la reposera de la terraza, con sol u oculto él, qué más da, si el sol siempre está.

Y sin ocuparse por las manchas en la piel.

Respirar, sólo respirar.

Leer… ¡Cómo complace leer! ¿Quién fue capaz de escribir tamaña grandiosidad? Preguntarse.

Salir a la calle sin corpiño, aunque las tetas se acerquen a la cintura. Y descalza. ¡Qué lindo! Descalza, sintiendo que hay algo que sostiene.

Caminar hacia el río, ¡si está aquí, a tres cuadras! Y no lo sabía.

Sentarse a contemplar el agua que fluye y dejar que acompasen a los pensamientos.

No atender el teléfono, ni siquiera mirarlo. Hacer la prueba de dejarlo apagado, una hora, unas horas, un día, una vida.

Si al final, lo malo correrá enseguida.

Y mucho más rápido que lo bueno…

Sacarse la obligación de las actividades diarias para mantener la forma. Si al fin y al cabo, la forma es lo que menos importa.

Reírse de lo que otros se lamentan y llorar cuando no aman. ¡Eso! Es lo peor que puede pasar. ¡Sentir que no aman!

Aunque sepa que siempre está el Todo que acompaña.

Emprender la aventura de pasar un tiempo en una comunidad hippie. En la que se haga una fogata cada noche. ¡Eso fue siempre una intriga!

O dedicar todo el tiempo a ayudar a los que más necesiten, sin que nadie lo sepa.

Terminar el día en un bar. Bebiendo con amigos. Subiendo al escenario aun cuando los músicos se hayan ido y cantar… cantar lo que salga… sin importar el valor que le den los otros.

Y donde muere la luna, dejarse llevar… por él hasta la casa.

Y amanecer con él al lado, aun sin saber cómo se llama…

                                                                                                   …”despertar al nuevo día,

                                                                                             juntos, riendo, despeinados”.

                                                                                                                        Julio Cortázar

                                                                                                       “Después de las fiestas”

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Una noche en México. Por Annabella Rinaldi https://juanbotana.com/una-noche-en-mexico-por-annabella-rinaldi/ Sat, 18 Nov 2023 17:54:45 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=10991 “Sólo aquello que es incompleto busca algo fuera de sí mismo”                                                                                                                            Lao Tse. Tao Te King Constanza de Laferrere estaba transitando el proceso de duelo. El dolor por el desencuentro con un “amigo” con quien ella, alimentada de ilusiones, había tenido más expectativas de la cuenta. Cautiva del enamoramiento,

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“Sólo aquello que es incompleto busca algo fuera de sí mismo”

                                                                                                                           Lao Tse. Tao Te King

Constanza de Laferrere estaba transitando el proceso de duelo. El dolor por el desencuentro con un “amigo” con quien ella, alimentada de ilusiones, había tenido más expectativas de la cuenta.

Cautiva del enamoramiento, cada vez que sonaba el “tic” del teléfono, lo esperaba, sí, lo seguía inútilmente esperando.

Y así es como soñó un “tic” pero proveniente de otro lugar.

Se trataba de un tal Edgar, que solicitaba amistad, la que Constanza aceptó.

-¿Qué más da?

-Hola, buenas noches, un gusto recibir tu amistad. Veo que también eres escritora. Te saludo desde Xalapa, Veracruz, México.

-Hola. Buenas noches. Sí. Escribo. Soy autora. Te saludo desde Argentina. (Y envió una foto de su último libro con la sinopsis y los datos de la difusión)

-Fíjate que yo, aparte de escribir, tengo un programa radiofónico, literario, cultural y poético y voy invitando a personajes de la cultura. Si algún día quieres compartir con nosotros en la radio, con mucho gusto.

-A disposición estimado. Es lo mío. ¡Me encanta! Muchas gracias.

-Eso es grato… nos pondremos de acuerdo, sale.

-¡Sale!!!

-Sí, total, ya estamos en sintonía.

(Y ella entonces le envió una foto suya, sacada de la biografía de su libro)

-Para que me conozcas.

-Wow.

-Transmites dulzura, tu mirada destella ternura, eres romántica, lloras fácilmente, y más cuando lees o ves alguna película, tus emociones están superlativas, vives intensamente, te gusta la naturaleza, la admiras y contemplas… Tus ojos dicen mucho de ti. ¿Me equivoqué?

-¿Nos conocemos de otra vida, Edgar? Sin asombrarse de lo que había leído, era Virgo, incorregiblemente… perfeccionista…

-¿Será acaso? Tu mirada es transparente, dejas ver lo que hay en tu interior.

-Muchas gracias Edgar.

Prefirió cortarlo.

-Un gusto Constanza.

Esa fue la primera conversación, a la que seguirían muchas más por meses, no tantos, casi dos meses y medio. Hasta que él comenzó a hablarle de la posibilidad de verse. Y como Constanza tenía un viaje pendiente, sería ella, sin reparos, la que iría al encuentro.

La ciudad propuesta por Edgar era Xallitic.

-Una noche en Xallitic. -Le había dicho. Y comenzó a contar…

“…No es lo mismo observar la ciudad de día que de noche. Diferentes escenarios, una gran diversidad de actores que pululan en un ir y venir de una manera rápida. Por la noche menos gente, escasos sonidos que a la luz tenue hacen de las suyas convirtiendo la noche en remembranzas, en estados de pleitesía al son de taconeos de zapatos que algunas damiselas suenan al subir las banquetas.

Justo a un costado del puente de Xallitic.

La ciudad me enamora, y más cuando observo y puedo descubrir nuevas cordilleras de casas.

A lo lejos, múltiples fisonomías arquitectónicas que dan realce a una ciudad que dejó lo campirano y poco a poco se ha convertido en una ciudad cosmopolita. Desde lo alto del puente de Xallitic se aprecian los lavaderos, a un costado sus enormes arcos que aguardan vigilantes a transeúntes despistados, a uno que otro turista que se deleita las pupilas con sus incontables jardines llenos del verdor que da la vida.

La altura del puente es amplia, no sé cómo hay personas que han decidido saltar desde ahí. La vista se torna emblemática, digna de un cuadro costumbrista, sitio de inspiración de poetas y trovadores que toman lo que es suyo y lo convierten en poemas que serán declamados al oído de su amada.

La manecillas del reloj continúan su rumbo, cada segundo se suma y cuando miro, ¡ya son casi las doce de la noche! Y la gente continúa caminando por la céntrica calle de Lucio. Una pareja se da su tiempo y se detiene a observar, mientras los deseos arremeten contra ellos y fraguan en el beso ¡el amor inequívoco de los enamorados!

Me gusta cuando todo está en absoluto descanso, con una pizca de silencio. Cuando las cosas hablan y yo las escucho, hay ocasiones que me pierdo en la forma que los seres humanos creamos. Me gusta saborear de lo que veo, de lo que escucho y sobre todo de lo que va más allá de mi imaginación…”

“Nadie es más que nadie, la diferencia radica en que unos hacen más que otros.

Dejar una huella positiva en la vida cuesta. Igual que una negativa. Nos olvidamos por lo tanto de lo que somos capaces de crear y hacer.

Llegamos a este mundo a crear, amar, trascender, tener una estabilidad emocional que nos brinde alegría. El secreto para remover los malos pensamientos está en nosotros mismos. Iniciemos por hacer nuestro el principio fundamental de la vida que es el amor.

Si nos amamos y respetamos tal como somos, agradeceremos que “NOS HA OBSEQUIADO UN DÍA DE VIDA”. Cuántos se han quedado a medio camino.

La vida se erige y se sana partiendo del hoy. Qué acaso en la oración suprema que nuestro Padre nos enseñó no decimos: ¡Padre Nuestro que estás en el cielo… danos hoy nuestro pan de cada día!, ésa es la clave: “HOY”.

A pesar de todo, debemos ser capaces de vivir el hoy intensamente, compartiendo con nuestros amigos, con nuestra familia, aun a distancia hacerles saber que se les echa de menos, que se les tiene un lugar reservado en nuestros corazones, y nuestra alma se alegrará por dar amor.

Nadie es más que nadie, la diferencia radica en que unos hacen más que otros.

Hoy tomemos la abundancia del cofre del Universo y preparémonos para lo que venga, sea como sea hay que afrontarlo, encararlo de buena manera para proseguir dejando una huella que al final de nuestros días, sea el rastro que dejamos en la vida”.

Constanza se había entre dormido recostada en la cama de un hotel. Vestida con muy buen gusto, como para salir.

Entre sueños había elucubrado bellas reflexiones. Sentía paz.

Sonó el teléfono. Atendió.

-Edgar… querido… ya bajo…

Era de noche y estaban en Xallitic…

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