Jorge Hardmeier Archives - Juan Botana https://juanbotana.com/secciones/escritores/jorge-hardmeier/ Comunicación y cultura Fri, 20 Sep 2024 18:30:36 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9 https://i0.wp.com/juanbotana.com/wp-content/uploads/2025/07/cropped-ico-jb.jpg?fit=32%2C32&ssl=1 Jorge Hardmeier Archives - Juan Botana https://juanbotana.com/secciones/escritores/jorge-hardmeier/ 32 32 Todo preso es político. Por Jorge Hardmeier https://juanbotana.com/todo-preso-es-politico-por-jorge-hardmeier/ Fri, 20 Sep 2024 17:32:26 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=16018 “La sociedad perdona a veces al criminal, pero no perdona nunca al soñador”. Oscar Wilde Conversaciones con la Dra. Silvana E. Torrente. Cárcel, literatura y derecho. Existen varios ejemplos que enlazan lo delictivo, el sistema carcelario y los textos que estas situaciones generan: “De Profundis”, de Oscar Wilde, condenado por

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La sociedad perdona a veces al criminal, pero no perdona nunca al soñador”.

Oscar Wilde

Conversaciones con la Dra. Silvana E. Torrente.

Cárcel, literatura y derecho. Existen varios ejemplos que enlazan lo delictivo, el sistema carcelario y los textos que estas situaciones generan: “De Profundis”, de Oscar Wilde, condenado por su homosexualidad, “Papillon” de Hernie Charriere y “Si esto es un hombre”, memorias de Primo Levi basadas en experiencias durante su encierro en el contexto del nazismo, son algunos ejemplos. En este sentido, dos libros de la producción literaria argentina reciente se destacan. En 2023 fue publicado “El niño resentido” de César González, autor que inició su tarea artística y poética con el sobrenombre de Camilo Blajaquis. Otro referente en esta temática es “Magnetizado” del ya fallecido Carlos Busqued, conversaciones con Ricardo Melogno, un asesino serial de taxistas que en plena dictadura, se cobró cuatro víctimas, todos asesinados por un disparo en la cabeza desde el asiento de atrás. En torno a estas circunstancias carcelarias y letrísticas rondaron las conversaciones con la Dra. Silvana E. Torrente, abogada egresada de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, escribana, mediadora prejudicial del Departamento Judicial de Lomas de Zamora y docente.                                                                                                                                     

Vigilar y castigar

“El niño resentido” es un relato audaz que nos sumerge en la vida de un niño criado en una villa miseria del conurbano bonaerense, una infancia truncada por el delito, la violencia y la prisión. Se vinculan los derechos de la infancia, la rehabilitación, la desigualdad, el derecho a la educación y las políticas sociales. Estas experiencias González las narra con un lenguaje urgente, preciso y basado en textos breves. Silvana: César tuvo esa infancia truncada porque estuvo rodeado del delito, de la violencia, de una familia disfuncional  y era muy palmaria la falta de oportunidades que tenía. Le pasa a mucha gente y sobre todo en este contexto de villas de emergencias donde las faltas de oportunidades se hacen notar y mucho. Desigualdad, marginalidad, a veces falta de educación…El libro muestra cómo miles de niños viven aislados en los márgenes de la sociedad, enfrentando pobreza, falta de oportunidades y violencia. El niño César poseía un óptimo rendimiento escolar y, si bien su familia era disfuncional, contaba con el apoyo constante de su abuela. Es muy complejo evadirse del contexto y mucho más cuando las amistades, esas células, digamos, arrastran. Hay una serie de carencias que tienen  que suplirse de algún modo, en este caso las carencias afectivas y económicas. César tenía la contención de su abuela que era el pilar de la familia. La abuela era cristiana, iba a la iglesia evangélica y César fue mamando esa contención espiritual pero no lo tenía de su madre, que era bastante ruda y siempre con parejas nuevas. Si César es un niño y luego un adolescente comunicativo, el asesino entrevistado por Busqued en “Magnetizado” es un ser anti social, solitario y de una frialdad elevada para consumar sus homicidios centrados en un grupo: los tacheros: Haciendo un paralelismo entre los dos libros puedo decir que César era un individuo comunicativo, un tipo que tenía una relación con sus amigos que, a pesar de que delinquían, era parte de un espíritu de compañerismo. Distinto a lo que se ve en “Magnetizado”. Una persona que tenía una patología de base determinante. Melongo estuvo cumpliendo parte de su condena en  la Unidad 20 del Borda, Capital Federal.  Tenía que ver con un tipo de trastorno. No venía de una familia disfuncional, un pibe de clase media, Mataderos. Tenía un hermano y un papá que tuvieron coherencia y compromiso social cuando decidieron denunciarlo. Lo pusieron a disposición de la Justicia. Una familia con compromiso social que podía discernir entre lo bueno y lo malo a diferencia del muchacho que mataba según una voz le indicara: este taxista sí, este taxista no. Melogno, el asesino de taxistas, continúa detenido en el Psiquiátrico de la cárcel de Ezeiza. Se refugió en la religión y construyó un altar en su celda que honra a San La Muerte. Genera respeto y hasta miedo entre los internos: Un referente, es el mandamás, muy distinto a lo que era ese niño resentido. El de “Magnetizado” no visualizaba al otro. Falta de dimensión de sus acciones. Eran azarosas según cierta voz hablaba a su mente. Respecto a nuestras leyes, el Estado debe promover la reinserción social de los jóvenes infractores, por ejemplo. El tema es que hay que llevarlo a los hechos. A veces la ley es utópica pero en la práctica es distinto. Lo importante sería plasmar la letra en la práctica.“El niño resentido” nos invita a reflexionar sobre la vulnerabilidad de los niños en contextos difíciles y a considerar cómo podemos proteger sus derechos y brindarles un futuro mejor.

Paréntesis: Carson, el burro.

“GiftedHands: The Ben Carson Story” es un telefilme biográfico de 2009 basado en la vida del neurocirujano Ben Carson. La película muestra su infancia difícil, superando las dificultades para convertirse en uno de los neurocirujanos más reconocidos del mundo. Era un chico muy humilde de raza negra. Ben – explica Silvana – era un chico que, prácticamente, no tenía posibilidades. Estaba inmerso en la delincuencia. Se crio sin padre, iba muy mal en la escuela y la madre decidió decirle a él y al hermano: muchachos, a la biblioteca del barrio. Los chicos no querían saber nada pero fueron. Ben se comenzó a interiorizar con todo lo que tenía que ver con piedras. Empezó a estudiar eso. En una oportunidad un profesor de química muestra una piedra. La piedra era la obsidiana y entonces pregunta: ¿alguien sabe qué es esto? Y Ben levantó la mano y dijo: sí, yo y todos lo miraron como diciendo: ¿Cómo puede ser que el burro de la clase sepa esto? Entonces dijo: la obsidiana es una piedra que se forma… y dio toda la explicación de la reacción volcánica  para que se formara la piedra. Todos quedaron sorprendidos. Y el profesor lo mira y le dice: veme después de clase. Lo felicita y lo invita a participar a una feria de ciencias. El chico quedó sorprendido y se empezó a meter más en el mundo de la cultura. Se fue perfeccionando, sus notas iban para arriba y, en fin, se terminó convirtiendo en el neurocirujano más importante de los últimos tiempos. Logró hacer una cirugía en dos chicos que estaban unidos por la cabeza. Una operación exitosa, una suerte de baypass realizada entre esas cabezas. ¿Qué se puede decir de todo esto? Que lo importante es validar al otro, darle oportunidades y reconocerlo. El paralelismo con César González surge inevitablemente. Luego de su encarcelamiento comienza a escribir, a hacer documentales y tiene una producción muy vasta. El click es saber que estás para más. Su vida no estaba agotada. Él se vio en el borde. Tengo la enorme oportunidad de formar parte en la investigación de un programa que se llama “Pabellones Literarios para la libertad” cuyo director es el Doctor Roberto Conti, juez del Tribunal Oral en lo Criminal N°7, del departamento Judicial de Lomas de Zamora. Se fue descubriendo, a lo largo de las distintas investigaciones, que esto generó una disminución en la violencia de los internos. La gente necesita hacer cosas para superarse. Leer, compartir conocimientos. Para mí a César González le paso algo de eso en la cárcel.

Violencia es mentir

Ciertas familias, ciertos pibes y pibas son desplazados del sistema cultural y económico, eso genera violencia y resentimiento y la consecuencia converge en diversas formas de delinquir. ¿Qué se hace? Nosotros sabemos que vivimos en democracia. Tenemos una Constitución Nacional que es nuestra Carta Magna y Argentina está suscripta a ciertos tratados internacionales que están por encima de la Constitución Nacional y que vienen a tutelar y complementar la norma madre. Por ejemplo, hay muchos tratados: la Convención sobre los Derechos del Niño, el Artículo 5 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Yo destaco en “El niño resentido” la importancia de proteger, ir contra la violencia y el abuso que sufren estos menores, porque no sólo es César. Es deber del Estado tutelar, salvar distintas carencias desde la cultura, desde la contención. Yo te puedo hablar desde mi mirada como  abogada y  docente. Creo que se podrían brindar distintas opciones, como asesoramiento o una guía para la reinserción social para estos jóvenes infractores para ponerles un título desde la empatía. Esta situación no es contemplada por el aparato estatal y, en no pocas ocasiones, ese rol es remplazado por ciertas organizaciones sociales y barriales: Creo que tiene que ver con el compromiso colectivo, como nosotros como sociedad. Uno es en el otro. No estaríamos funcionando. Algo falta, tal vez un compromiso social, preocuparse por el otro.  Si nosotros dejamos a los vulnerables al costado, marginados, desamparados y seguimos adelante tarde o temprano esto es una rueda y nos volvemos a encontrar. Todo implica una inversión y esto es a largo plazo. Hay que buscar la posibilidad de ayudar al otro. Talleres, charlas, desde el Estado ofrecer bolsas de trabajo, posibilidades, capacitaciones, poner en los distintos asentamientos, por ejemplo, un conteiner para que la escuela vaya al barrio y no que los chicos del barrio vayan a la escuela, porque a veces se dificulta mucho porque no tienen los medios para pagarse un boleto o comprarse un apunte. El compromiso del Estado para llevar a cabo esa tarea no es cosa menor.

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“Apóstoles de Román”. Entrevista a Jorge Hardmeier. Por Juan Botana https://juanbotana.com/apostoles-de-roman-por-jorge-hardmeier/ Wed, 18 Sep 2024 23:20:48 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=15958 El libro de relatos sobre Juan Román Riquelme se presenta el viernes 20 de septiembre a las 20 horas en La Sede Casa Cultural de Boedo 325, con entrada libre y gratuita. ¿Qué es Román para el fútbol? En principio quiero aclarar que este libro se publicó gracias a la

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El libro de relatos sobre Juan Román Riquelme se presenta el viernes 20 de septiembre a las 20 horas en La Sede Casa Cultural de Boedo 325, con entrada libre y gratuita.

¿Qué es Román para el fútbol?

En principio quiero aclarar que este libro se publicó gracias a la tarea y el riesgo encarado por Futbol Contado. Cumplieron cada una de sus promesas, el libro está espléndidamente editado y el diálogo entre ellos y nosotros es continuo. Cuando digo nosotros hablo de Pablo Mariani y yo, Jorge Hardmeier,.. quienes fuimos los que continuamos con ese proyecto de hacer un libro sobre Riquelme basado en relatos de ficción originado en un barcito del barrio de Once. En aquel grupo original estaban también Andrés Alvarado y Nicolás Correa, que son parte de este proyecto más allá de que por diversas circunstancias personales, en cierto momento, decidieron no continuar.

Voy a la pregunta y aclaro que la respondo a modo personal. En nuestro imaginario futbolístico hay un tipo que no puede entrar en la lista porque, a mi entender, es mucho más que un futbolista y por tal motivo lo tildamos de D10S y es Diego Maradona. Luego vienen los futbolistas y Román es uno de los más excelsos de esta clase. Y excede a lo meramente futbolístico. Cosa que no ocurre, a modo de ejemplo odioso, con Messi. Riquelme hacia de la cancha de futbol una mesa de billar, es muy inteligente, verlo jugar es un deleite, no necesitaba tanto entrenamiento físico (y tal vez en esto recuerde a Bochini) porque en el futbol que, al menos, yo admiro, la cabeza es más interesante que el cuerpo atlético. Por otra parte, mas allá de sus habilidades futboleras, Riquelme tiene, cosa rara en estas épocas, convicciones. Son las suyas pero las defiende a capa y espada. Por tal motivo se transformó en un ser político, mate asado y vivir muy cerca de donde viviste toda la vida. Remato con una anécdota: Martín Kohan que participa de este libro, y cuando le envié un mail pidiéndole un cuento me contestó; “No puedo escribir de algo que amo tanto”. Le dije gracias, claro, y que lo tenía al tanto del proyecto. A los tres días en mi casilla de mail me encontré con un cuento de Kohan, de alta generosidad personal, sobre Román. El cuento es una joya. Eso es Román. Tipos que, como Maradona, se enfrentan a la mecánica mercantil del fútbol en un mundo que mercantiliza todo lo que tiene a mano.

¿Cuántos apóstoles tiene?

El titulo del libro juega con el tema de que luego de realizar la selección con Mariani nos quedaron doce: nueve escritores y tres escritoras. Apóstoles de Román hay por doquier, aquí, en La Boca, en toda la Argentina, en Villareal y en diversos lugares del mundo. Van Gaal no opina lo mismo.

¿Por qué pensás que algunos técnicos no entendieron su juego?

En principio no sé demasiado de táctica de fútbol. Román para mí es poesía dentro de una cancha. Hay gente que no es comprendida, pasó con mucha gente: ¿por qué no era comprendido Wittgeinsten? ¿Por qué no era comprendido Artaud? ¿Por qué no era comprendido Satie en su época y la gente se retiraba de sus conciertos? La lista es larga. Puedo decir que Román tenía una visión de juego superior a sus entrenadores, salvo Carlos Bianchi. Pero es solo una opinión. Además Riquelme tiene mala prensa como todos los que se plantan frente a los poderes de turno. Yendo directo a la pregunta, si no entendés que tenés un jugador como Riquelme, tu sapiencia sobre lo futbolístico queda en duda.

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Padre ha muerto. Por Jorge Hardmeier https://juanbotana.com/padre-ha-muerto-por-jorge-hardmeier/ Sun, 16 Jun 2024 11:26:58 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=14420 Padre ha muerto. Pero no así la imagen de su cenicero rebosante de colillas de cigarrillos negros 43/70. Allí estaba luego del almuerzo familiar y en las tardes de mates amargos y facturas, el cenicero dorado con la marca Cinzano estampada en uno de sus costados y expropiado de quién

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Padre ha muerto. Pero no así la imagen de su cenicero rebosante de colillas de cigarrillos negros 43/70. Allí estaba luego del almuerzo familiar y en las tardes de mates amargos y facturas, el cenicero dorado con la marca Cinzano estampada en uno de sus costados y expropiado de quién sabe qué bar. Luego de todo partido de Racing la colillas se duplicaban y también las alegrías y amarguras de mi padre.

Padre ha muerto pero otros ni nacieron y él sigue podando el frondoso y vegetal fondo de la casa ubicada en el sur del conurbano. Una vez se cayó de la escalera podando un árbol y se le generó un amplio moretón en la pierna. En esos paraísos yo quería ser Tarzán y entonces mi padre tomaba una simple madera y con la vitorinox heredada de su padre, el suizo, moldeaba una buena cuchilla. Ahí sí, yo me calzaba el taparrabos y subía al árbol. Era el Rey de los Monos.

Padre ha muerto pero sus mobiliarios no han sido denigrados en la casa que habitaba la familia. Su escritorio personal fue dejado en desuso hasta que fue otorgado en propiedad a una de sus nietas. Nada se sabe del sillón en el cual, luego del almuerzo, roncando, celebraba su siesta. Tal vez, se lo ha llevado.

Padre ha muerto pero no el limonero plantado por él mismo en el fondo de esa casa que habitó durante sesenta años. Allí descansan, al pie del tronco, sus cenizas. El árbol está rubicundo y da una gran cantidad de limones, especialmente cuando llovizna. Son amarillos como el sol.

Padre ha muerto. No sé dónde estará. Dicen que falleció en una clínica de Banfield.

Padre ha muerto. Una amplia puerta corrediza de la casa que habitaba con su familia se abre y Madre y Hermana sollozan, se tapan el rostro  y tenemos algo para decirte. La puerta comunica al ante baño con el comedor con mesa meritoria.

Tenemos algo que decirte.

¿Qué cosa?, pregunto desde la cabecera que Padre ocupaba todos los días en forma indiscutible. Ese era su lugar. Osé, ese día ocupar ese espacio, fumando un cigarrillo.

Te tenemos que contar algo.

Padre ha muerto.

La puerta se abre por completo y Padre viene a mi posición en la cabecera de la mesa, con su habitual amplia y seductora sonrisa. Se sienta a mi lado. Me mira y sigue sonriendo.

¿Qué hacés pelotudo? Avisá cuando te vayas a algún lado. ¿Entendés? Le digo.

Se acerca y el abrazo es amplio, fuerte, rubicundo. La sonrisa permanece.

Ya sabía que habías muerto pero tené la delicadeza de avisar. No seas boludo, nos asustamos. Traje Cinzano para beber con soda como el domingo de la semana pasada.

Y la sonrisa y el abrazo.  El silencio.

La cabecera de la mesa.

Desconozco el lenguaje de los muertos.

Jorge Hardmeier, escritor, dibujante, arquitecto, guionista. Publicó los libros de cuentos “Sobrespejos” (1998), “Animales íntimos” (2002) y “Arquitectura antigua” (2011); los de divulgación “Artaud para principiantes” (1998) y “Poe para principiantes” (1999); el poemario “Juguetes antiguos” (2015); “16 entrevistas a escritores” (2015), “Miguel Ángel Bustos, biografía de un poeta militante” (2018), “Entrevista a la música argentina” (2020), “Perfiles Vernáculos. Diálogos” (2020) -una serie de entrevistas a personalidades de la cultura argentina-; Variaciones Di Benedetto (2023). Fue secretario de redacción de la revista “El Anartista”, incursionó en la dramaturgia y en la radio, colabora con sus notas y entrevistas en diversos medios.

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Néstor Sánchez: Del arte de no escribir nada que pueda contarse por teléfono. Por Jorge Hardmeier https://juanbotana.com/nestor-sanchez-del-arte-de-no-escribir-nada-que-pueda-contarse-por-telefono-por-jorge-hardmeier/ Wed, 22 May 2024 14:04:28 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=14052 (…) nuestro viaje interminable e imposible hacia el hogar es de hecho nuestro hogar. David Foster Wallace La narrativa argentina actual se caracteriza por constituir el lugar de encuentro para la confirmación de ciertas convenciones comunes al lector y al escritor, la oportunidad repetida de regodearse en el sentimiento de

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(…) nuestro viaje interminable e imposible hacia el hogar es de hecho nuestro hogar.

David Foster Wallace

La narrativa argentina actual se caracteriza por constituir el lugar de encuentro para la confirmación de ciertas convenciones comunes al lector y al escritor, la oportunidad repetida de regodearse en el sentimiento de pertenencia a una cultura definitivamente alejada de los riesgos. Una cultura, ligada íntimamente al mercado, que se apoya en una repetición de fórmulas eficaces pero alejadas de toda búsqueda, vitalidad y originalidad del pensamiento. En este sentido se puede trazar un paralelo con la producción rockera local más reciente, de modo que bien podría hablarse de una rockchabonización de la producción narrativa. Así, la novela se ha erguido como el producto en el cual dos complicidades, la del narrador y la del receptor, celebran formar parte de un ejercicio ya agotado, seguro y antiguo. La época actual se caracteriza por la circulación de textos escritos por profesionales con tema y estilo, libros mercancía que cumplen con todos los requisitos de la seguridad en los modos narrativos y son debidamente celebrados en los suplementos dominicales de los principales diarios. Ante este panorama, es hartamente probable que Néstor Sánchez confirmara las palabras por él mismo escritas: pensar una novela donde sucedan cosas interesantes, donde ambulen personajes y que a su vez digan cosas interesantes. Trabajar casi todos los días con ese material y su sintaxis, terminar un libro. Conocí gente que hace eso, gente pública, me asomé a sus vidas, los escuché hablar, tuve terror.

Néstor Sánchez (Buenos Aires y más específicamente Villa Pueyrredón, 1935 – 2003) publicó cuatro novelas: “Nosotros dos” (1966), “Siberia blues” (1967), “El amhor, los Orsinis y la muerte” (1969) y “Cómico de la lengua” (1973) y un libro de relatos, “La condición efímera” (1988). Su obra es una búsqueda inacabada e incesante, un intento extremo para alejarse de la noción de novela como mero narrar de acontecimientos, la enumeración de una serie de anécdotas que les acontecen a unos determinados personajes más o menos interesantes que reproducen hechos que les suceden a las personas reales en la vida cotidiana. Es, su obra, una experiencia vital en la cual la novela ya carece de toda linealidad, trama clara o contexto espacio temporal preciso. Con otras características narrativas, Sánchez tomó el legado de Macedonio Fernández: la novela es un artificio y como tal debe ser presentada. Su obra es un continuo flujo en pos de cumplir el lema de no escribir nada que pueda contarse por teléfono. Yo digo que el ritmo de lo que ocurre es la mejor frase que encontré para decir lo que es mi trabajo narrativo. Porque el ritmo va produciendo la sucesión de imágenes. La historia interesa y no interesa, el lenguaje interesa más que la historia. Es en esta navegación en el fraseo y en la capacidad rítmica de las palabras, en la indagación en las posibilidades infinitas de asociación y deformación del lenguaje, en la construcción de una escritura poemática, que la obra de Sánchez se vincula con la música de jazz, específicamente con la ética – estética del jazz de improvisación. Estos músicos intentaron escapar, utilizando sus instrumentos, de los muros de los moldes de facilidad. El escritor, con su instrumento – la novela, la narrativa, en este caso – debería escapar, según la visión de Sánchez, de la cárcel del sentido, de las formas heredadas para desmantelarlas como género. Debe sumergirse, frente a la página en blanco, sin plan previo, hurgando en el ritmo de las palabras que deben ser nombradas con el asombro de una primera vez. En este sentido, los músicos del free jazz, son para el autor de “Siberia Blues” el ejemplo a seguir: los músicos de jazz primero tomaban un tema conocido y a su conjuro improvisaban, es decir, corrían la aventura para, después, retomar el tema; poco tiempo más tarde mantuvieron el tema pero ya sólo como punto de partida, riéndose de él y de la posibilidad de decidir no retomarlo. Ahora, en los días que corren, hacen algo que se llama Free Jazz y desespera a los críticos de avanzada que, por supuesto, nunca podrán experimentar algo semejante: es decir, que parten del único hecho de que están allí, tocando, con todos los temas y ninguno al mismo tiempo. Es en este sentido que la producción narrativa actual se asemeja al sector más anquilosado del rock: el cantante trepa al escenario, saluda a su público que eufórico se dispone a compartir los beneficios de pertenencia a una ceremonia de repetición en serie. Nada original podrá surgir de allí.

En esta búsqueda imprecisa atravesada por la escritura poemática, Sánchez incurrió, como todo artista que se planta en una determinada posición, que en él puede calificarse como de desacato ante las formas heredadas y establecidas, en ciertas contradicciones. Como ya se ha dicho, utilizando su instrumento – la novela, la narrativa – intentó rajar la tela, romper el molde. A pesar de su lema de no contar una historia o historias porque en última instancias ya están contadas, incurrió en la inevitable narración de hechos – mínimos, desde ya –  y en la construcción de ciertos personajes, mas en su escritura se trasluce el bello y extremo intento por generar otros sentidos a partir del acto de escribir, pues el escritor no tiene que contar algo que sabe de antemano, sino que va a la página a consultar una memoria que está fuera del tiempo. La escritura, en Sánchez, es el proceso de búsqueda de una clave de conocimiento que debería producir un estado de gracia, como puede generarlo el jazz de improvisación. Tiene que tener un detonante y es un constante estado de pregunta.

En la obra de Sánchez – acérrimo detractor del autodenominado boom latinoamericano, esa literatura con programa y mercado previo-  confluyen el objetivismo francés – es la limitación de los poderes personales del autor para contar una historia- el surrealismo, Joyce y los autores de la generación beat, fundamentalmente Kerouac, pero también el tango, el turf y el clima de los sectores lumpenes de Buenos Aires. En su búsqueda desacatada en la cual la escritura resulta ser un acto sin garantías posibles de tranquilidad, no admitió lo por él denominado puerilidad del compromiso, privilegiando una ética de autonomía de la literatura. Las ideas de tinte político deben tener cabida en el ensayo, en los volantes de propaganda, en los panfletos y también, claro, en la acción, pero jamás deben invadir la tarea poética o narrativa. Tampoco admitió para sí mismo la idea del escriba dios, porque se trataría de una mentira desconsoladora –  mentira “haber estado” cuando se produjo ese diálogo entre los personajes, mentira que esté escribiendo un ferroviario –  propia de los escritores con “tema”: es imposible escribir una novela con personajes que no tengan que ver con uno, como un militar, qué sé yo cómo es un militar, para eso hay que ser “novelista”, sentenciaba peyorativamente Néstor Sánchez. 

A fines de la década de 1960, luego de la escritura de “Siberia Blues”, Sánchez abandonó Buenos Aires – sentí que se había terminado un proceso de vida –  y, más allá de un breve regreso por motivos personales, se ausentó durante dieciocho años. Perú, Chile, una beca para escritores en la Universidad de Iowa que abandonó, España, París. Su huída, no tan sólo geográfica, fue de tal magnitud que algunos amigos, en Buenos Aires, le rindieron un homenaje pues consideraban que había muerto. Pero Sánchez estaba en la búsqueda de otras fronteras vivenciales: se topó con lo que él consideraba un viaje iniciático, las enseñanzas de Gurdjieff.  Estaba convencido de que se podía vivir 300 años. Hoy supongo que da lo mismo. Gurdjieff fue una experiencia decisiva en mi vida. Siempre estaba la muerte como leitmotiv, me parecía mentira que la gente no se diera cuenta de que se iba a morir, eso me pasó siempre, entonces en todos mis libros hay una advertencia: la vigencia de la muerte. Es aquí donde se genera, tal vez, la contradicción entre aquel escritor que renegaba del compromiso político en el marco de la literatura y el hombre que se dejó ganar por la búsqueda de un absoluto, afectando de ese modo, en mayor o menor grado, su proceso de escritura: Por ahora ningún propósito concreto, salvo que escribiré en permanencia, por primera vez, con la mano izquierda. Esa búsqueda desesperada por abolir la muerte también, de algún modo, lo liga con Macedonio Fernández. Pero Sánchez lo llevó a sus prácticas: estaba convencido, no sólo de poder lograr extender el ciclo de la vida sino también de la posibilidad de una tercera dentición.

En 1986, Sánchez regresó definitivamente a Buenos Aires y en 1988 editó el libro de cuentos “La condición efímera”, basado en un material de escritura previo. La obra pasó inadvertida tanto para el público en general como para la mayoría de la crítica y sólo fue leída fervorosamente por el pequeño círculo de sus seguidores. Y, a partir de ese momento, decidió dejar de escribir. Sabiéndose imposibilitado para inventar una historia sin sustento en la experiencia personal, ausente esa materia de vida que había transformado en lenguaje, se llamó a silencio. Se había acabado la épica. Yo decidí terminar con todo. Siento que se terminó la épica y dejé de escribir. En realidad, cuando yo escribía, mi vida tenía otra riqueza que fue perdiendo.

Lentamente, los libros de Sánchez fueron republicados por la Editorial Paradiso. Continúa siendo un autor secreto y su obra, quizás, se torna aún más desacatada en el contexto de la narrativa argentina actual, tan apegada a la escritura, de menor o mayor pericia, de historias con tema, desarrollo y construcción de personajes, una literatura “comprometida con la realidad”, rockchabonizada. En el año 2001, en una entrevista realizada por Lautaro Ortiz, Néstor Sánchez confesaba: Es que a mí me interesó siempre la novela que se vincula con la poesía. Lo demás no me interesa; digo, la novela como historia no me interesa. Hoy por hoy, sólo se escribe y se lee ese tipo de literatura. Hoy por hoy esta tendencia se ha exasperado.

La voz interior es la única brújula, hasta perderse.

Jorge Hardmeier

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La última vanguardia: Guy Debord y la Internacional Situacionista. Por Jorge Hardmeier https://juanbotana.com/la-ultima-vanguardia-gay-debord-y-la-internacional-situacionista-por-jorge-hardmeier/ Sun, 12 May 2024 12:53:11 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=13874 La hora de sentar cabeza no llegará jamás(Guy Debord) Universidad de Estrasburgo, otoño de 1966. Cinco estudiantes aburridos de las clases, de sus profesores y descontentos con los grupos políticos de izquierda se presentaron a elecciones para el sindicato de estudiantes. Propuesta: arruinarlo. Para sorpresa del grupo, ganaron esas elecciones.

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La hora de sentar cabeza no llegará jamás
(Guy Debord)

Universidad de Estrasburgo, otoño de 1966. Cinco estudiantes aburridos de las clases, de sus profesores y descontentos con los grupos políticos de izquierda se presentaron a elecciones para el sindicato de estudiantes. Propuesta: arruinarlo. Para sorpresa del grupo, ganaron esas elecciones. Se contactaron, entonces, con la Internacional Situacionista (IS): tenemos poder, les dijeron, y algo de dinero, queremos destruirlo. Organizaron el escándalo invirtiendo los fondos en una obra titulada “El regreso de la Columna Durruti” y en la publicación del texto “Sobre la miseria en el medio estudiantil”. Polémicas. Caos. Revuelta. Los tribunales entraron en juego y clausuraron el sindicato de estudiantes. Al año siguiente se editaron, en Francia, trescientos mil ejemplares de “Sobre la miseria en el medio estudiantil”. En todas las universidades del país se crearon grupos seguidores del ejemplo Estrasburgo: pedían instrucciones a la IS. La orden era sólo una: actúen autónomamente. Pintadas en las paredes, interrupción de clases, críticas a los planes de estudio, a la universidad y a la idea misma de universidad. Barricadas, luchas callejeras: Mayo del 68’. El propio presidente De Gaulle pensó en dimitir. Finalmente no lo hizo y concedió una reforma educativa y aumentos salariales. Pero, ¿quiénes eran esos fanáticos de la IS liderados por un tal Guy Debord?

La historia comenzó en 1948: Isidore Isou organizó el grupo letrista. En el Festival de Cannes de 1952, el grupo interrumpió todas las conferencias hasta lograr que se exhibiera una película de Isou. Este hecho indujo a un joven Guy Debord a unirse al grupo. En abril de ese año estrenó su propia película: “Aullidos en favor Sade”: no contenía imágenes. La pantalla permanecía en negro cuando la banda sonora quedaba en silencio y tornaba al blanco cuando se escuchaba el diálogo de cinco personas, entre ellas Isou y Debord. En un momento de ese diálogo se escuchaba la voz de Debord: el arte del futuro será el derrocamiento de las situaciones o no será. Sobre dicha frase girará toda su vida y su pensamiento. El público estaba desconcertado: protestas, insultos, aullidos (para Sade). Luego de este hecho, Debord fundó una tendencia dentro del movimiento de Isou: La
Internacional Letrista. Otro acontecimiento fue el desencadenante para la ruptura definitiva: la llegada a París de Charles Chaplin. Debord y sus compañeros realizaron una suerte de escrache a la estrella, a la que tildaban de chantajista emocional. Repartieron un panfleto: “No más pies planos”, en el cual se leían frases del siguiente tenor: Rezamos para que tu última película sea realmente la última.

En 1957, ocho hombres y mujeres se reunieron en Cosio d’ Arroscia, Italia y fundaron la Internacional Situacionista, última vanguardia del siglo XX. Ese mismo año, Guy Debord, líder del grupo, nacido en París en 1931 y cuyos personajes más respetados eran el dadaísta Arthur Cravan y Lautréamont, editó un libro: “Mémoires”: no lo escribió. Tomó cincuenta páginas y esparció sobre ellas fotografías, anuncios, recortes de periódicos, planos de edificios, etc. Su amigo, el pintor Asger Jorn, llenó el resultado con manchas, trazos, salpicaduras. Luego, lo encuadernaron con papel de lija. El libro, al ser analizado, es una historia de la Internacional Letrista y fija los orígenes de la IS. La aventura situacionista fue la búsqueda para encontrar una sola fórmula: la que destruyese al mundo. Es hermoso haber contribuido a llevar al mundo a la bancarrota, ¿qué otro éxito merecíamos? Practicaban el terrorismo intelectual: Donde había fuego, nosotros llevábamos la gasolina, diría Debord años después. Tenemos que multiplicar los sujetos y los objetos poéticos y con los objetos poéticos debemos organizar juegos entre los sujetos poéticos. Este es todo nuestro programa que es esencialmente transitorio, escribió Debord en el documento fundacional del grupo. La IS como grupo revolucionario constituía una desembocadura donde convergían el surrealismo, el dadaísmo, Saint Just, los herejes medievales, Lautréamont, el joven Marx y Arthur Cravan. Sostenían: que toda ideología es alienante, transformadora de subjetividad en objetividad; que se debía recobrar el lenguaje de la autodestructora poesía moderna pero no para escribir sino para vivir; que la poesía no está al servicio de la revolución (tal como sostenían los surrealistas) sino la revolución al servicio de la poesía; que la exigencia de cambiar el mundo es absoluta o no es; que sólo estaban interesados en la libertad entendida como licencia absoluta: las consecuencias podían ser el robo o el asesinato pero también, por qué no, la posibilidad de descubrir qué es lo que realmente se desea hacer; que el mundo debe ser novedad permanente: los miembros de la IS utilizaban dos medios para ello: la dérive (vagar sin rumbo por la ciudad en busca de signos de atracción o de rechazo) y el détournement (extraer artefactos estéticos de su contexto y reutilizarlos en una creación propia, transformándolos en otra cosa o en, tal vez, su opuesto); que todo lo que conformaba la vida, en la sociedad moderna, era escenificado como un permanente espectáculo.

¿Espectáculo? En noviembre de 1967 se publicó en París el libro fundamental de Guy Debord: “La sociedad del espectáculo”. El libro continúa siendo un texto secreto, lo cual resulta sospechosamente significativo, pues es un libro premonitorio sobre la sociedad actual y la describe con una crudeza única. Quizás, uno de los motivos por los cuales el libro de Debord adquiera el carácter de maldito, sea el detalle de que los miembros de los ghettos de intelectuales, que señalan qué es lo que debe ser leído, participan – sin dejar de criticar, por supuesto, al mercado y sus adyacencias desde columnas en las revistas dominicales de los grandes periódicos deformadores de la opinión pública – de los múltiples beneficios de la sociedad espectacular, beneficios que Debord, inclaudicablemente, criticaba y rechazaba: becas, financiamientos de fundaciones y monopolios, protecciones académicas, subsidios estatales. Se sabe: ser coherente entre la teoría y la práctica no es tarea sencilla. Es sabido que esta sociedad firma una especie de paz con sus enemigos más declarados cuando les ofrece un sitio en su espectáculo. Pero yo soy justamente en estos tiempos el único que posee cierta celebridad clandestina y mala y que no se ha dejado persuadir de aparecer en ese escenario de la renuncia.

¿Qué es el espectáculo?

En el espectáculo nada parece real hasta que aparece en él, aún cuando en el momento de su aparición pierda cualquier grado de realidad. Todo lo que antes se vivía directamente, se aleja ahora en una representación. Esa es su victoria. La que padecemos. El espectáculo no es una serie de imágenes, sino una relación entre personas mediatizada por las imágenes. El espectáculo no es tan sólo la publicidad o la TV – ese es su rostro exasperado -: es un mundo, una totalidad. El espectáculo se presenta como una enorme positividad indiscutible e inaccesible. Dice solamente que lo que aparece es bueno y lo que es bueno aparece.

En el espectáculo los hombres son sometidos en la medida que la economía política los ha sometido totalmente. Convierte a todos, tanto al trabajador transformado en consumidor como al burgués que ya lo era, en proletarios. El humanismo de la mercancía: ésta se convierte en humana y el ser humano se transforma en mercancía. Allí está la grieta, sugiere Debord: cuando casi todos son proletarios casi todos son revolucionarios en potencia.

En el espectáculo la economía ha llegado a su fase de degradación final de la vida: la fase inicial produjo una degradación del ser en tener; actualmente la degradación se desliza del tener al parecer. Todo lo nuevo se convierte en viejo tan pronto como es representado y es reemplazado por algo más falsamente nuevo: tanto Stalin como la mercancía que pasa de moda son denunciados por los mismos que la impusieron. Cada nueva mentira de la publicidad es también la confesión de su mentira precedente.

En el espectáculo hay un discurso ininterrumpido y único: el del orden actual sobre sí mismo. Todos los bienes (automóvil, TV, hoy podríamos agregar: celulares, Internet) son medios para generar el aislamiento de los hombres. Creemos estar comunicados y cada vez estamos más solos. La charla en el café ha sido reemplazada por el chat. La separación ha sido consumada.

La sociedad espectacular, señalaba Debord en ese 1967, no es tan sólo la del mundo capitalista. El nacimiento definitivo del orden actual se dio en el momento en que el capitalismo occidental luchó por el viejo mundo y en que el bolchevismo triunfó en Rusia: la representación obrera se opuso radicalmente a su clase. Partido bolchevique: partido de los propietarios del proletariado, burócratas que impusieron un nuevo tipo de dominación. Una clase dominante sustituta en la economía mercantil.

Vivimos en la época del triunfo total del espectáculo: es el triunfo de la ideología total, despotismo del fragmento que se impone como verdad. Global. Debord fue premonitorio. Espectáculo: versión exasperada de todo sistema ideológico: empobrecimiento y negación de la vida real. La apariencia ha sido definitivamente organizada.

Son unos pobres asalariados que se creen propietarios, unos ignorantes engañados
que se creen instruidos, unos muertos que creen votar.

Luego de los sucesos de Mayo del 68, la Internacional Situacionista comenzó a desintegrarse paulatinamente. En 1972, Guy Debord decidió disolver el grupo en forma definitiva para destruir la mercancía revolucionaria en que se habían convertido. Los fans de la IS, dijo, jamás responderían la pregunta más importante: ¿qué color metálico habrían elegido para la portada del número 13 de “IS”? Guy Debord comenzó un proceso de autoexilio del mundo. Editó algunos otros libros y filmó un par de películas en esos años, hasta salirse de esta época a la que amaba y por lo tanto atacaba en forma virulenta, mediante el único recurso posible, aparte de la locura: el suicidio. Fue en 1994 y la noticia, en la sociedad del espectáculo, pasó prácticamente desapercibida.

Bibliografía:
La sociedad del espectáculo, Guy Debord, Biblioteca de la mirada, La Marca, 1995.
Consideraciones sobre el asesinato de Gérard Lebovici, Guy Debord, Anagrama, 2001
In girum imus nocte et consumimur igni, Guy Debord, Anagrama, 2000. Rastros de carmín, Greil Marcus, Anagrama, 1993.

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Dos tipos audaces. Por Jorge Hardmeier https://juanbotana.com/dos-tipos-audaces-por-jorge-hardmeier/ Wed, 08 May 2024 12:46:57 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=13767 La cultura es el ámbito donde se busca la unidad perdida. En esta búsqueda de la unidad, la cultura como esfera separada está obligada a negarse. (Guy Debord, “La sociedad del espectáculo”) Dos tipos conectados por circunstancias diversas, a saber: año de nacimiento (1922), ciertas búsquedas, la afición por el

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La cultura es el ámbito donde se busca la unidad perdida. En esta búsqueda de la unidad, la cultura como esfera separada está obligada a negarse.

(Guy Debord, “La sociedad del espectáculo”)

Dos tipos conectados por circunstancias diversas, a saber: año de nacimiento (1922), ciertas búsquedas, la afición por el cine, un particular modo de abordar la escritura, una anécdota en común, un intento de reivindicación cargado de ciertos tintes nacionalistas, la diversidad de sus respectivas muertes.

Comenzaré por lo que se considera el final: Alain Robbe – Grillet falleció a los ochenta y cinco años en el mes de febrero de 2008. Afección cardíaca. Nombrado, en 2004, miembro de la Academia Francesa, había afirmado: No es un gran honor. Antonio Di Benedetto, comenzó a morir diez años antes de su deceso corporal: las brillantes mentes de la dictadura instalada en Argentina en 1976 decidieron que el escritor y entonces subdirector del diario Los Andes de Mendoza era un sujeto peligroso: sufrió, entonces, una detención ilegal – como la mayoría de las de aquel tiempo -, cárcel, tortura y exilio. A su regreso al país, en 1985, lo premiaron: un puesto mal retribuido con su respectivo escritorio en la Casa de Mendoza en Buenos Aires. Di Benedetto detestaba la ciudad de Buenos Aires. Falleció en 1986: su muerte fue eclipsada en los círculos de la oficialidad literaria por la de otro argentino, ocurrida ese mismo año: Jorge Luis Borges.

Dos tipos conectados por circunstancias diversas, a pesar de la disparidad en sus formas de morir. Uno de ellos, Alain Robbe – Grillet, nació en Francia, cuna de la cultura europea, como suele decirse. El otro, Antonio Di Benedetto, nació en la provincia de Mendoza y a pesar de la fatalidad de no haber nacido en  Buenos Aires, era argentino.

 Ambos abandonaron ciertas profesiones a favor del trabajo literario. Antonio Di Benedetto renunció a la carrera de abogacía y Alain Robbe – Grillet a la de ingeniero agrónomo, luego de ejercerla durante algunos años. Eran dos tipos, también, cercanos al arte cinematográfico: Di Benedetto fue crítico de cine y, como tal, concurrió a diversos festivales. Robbe – Grillet fue director y guionista.  Escribió, a modo de ejemplo, el guión de El año pasado en Mariembad de Alain Resnais. El mendocino no tuvo tanta suerte: un director argentino, Nicolás Sarquís, intentó llevar a la pantalla grande su más famosa novela, Zama: diversas circunstancias, entre ellas la eterna falta de presupuesto, provocaron que todo el equipo de filmación, escritor de la novela incluido, permaneciera varado en la selva paraguaya. La película, claro, resultó inconclusa. La filmación de Zama, por estos días, quedó en las mejores manos: Lucrecia Martel.

Estos dos tipos, en cierta circunstancia, se encontraron. Fue en el Festival de Cine de Berlín de 1963. Copetín en la embajada de Francia con motivo de la presentación de alguna de esas aburridas películas francesas. Di Benedetto se acerca, copa en mano  – pues, como dice Rodolfo Braceli: No sabía manejar autos, no sabía andar en bicicleta, no sabía nadar pero sabía: beber, conversar, sabía cómo seducir a las mujeres. – al francés famoso, Alain Robbe – Grillet, principal exponente del Nouveau roman – junto a Michel Butor, Claude Simon y Nathalie Sarruate  – y uno de los animadores de la Nouvelle Vague del cine francés. Algo le dice, enmarcado por el murmullo reinante.  El diálogo es silenciado por el ruido de la  sociedad del espectáculo. Estos dos tipos estaban conectados, fuertemente, por cierta búsqueda: una nueva forma de narrar. Intentaron trasladar las nuevas técnicas cinematográficas a sus trabajos de escritura. Antonio Di Benedetto, desde su Mendoza natal, ejecutó la experimentación de asimilar la narración al lenguaje cinematográfico, específicamente, en dos cuentos, El abandono y la pasividad y Declinación y Ángel. El mismo Di Benedetto ha explicado: “El primero está compuesto sólo con cosas, pero no sin darles vida y lenguaje: el florero es florero y el vidrio y el agua hacen estragos, eso en función de la mente pasiva, esto estamos hablando si hay un Hitchcock. Es a raíz de eso que me han pegado a mí, de que tengo que ver con el origen del objetivismo…Este cuento y el otro es el que tiene referencia al contagio del cine. Declinación y Ángel se narra exclusivamente con imágenes visuales, no literarias, y sonido. Fue concebido de modo de que cada acción pueda ser fotografiada o dibujada o, en todo caso, termine de explicarse, con el diálogo, el ruido de los objetos o simplemente la música. Es una aplicación, a la literatura, de la técnica cinematográfica”. Y en la frase del escritor mendocino aparece, entonces, la palabra en cuestión que lo liga al otro tipo: objetivismo. Mas Di Benedetto no seguía los postulados de ese movimiento nacido en Francia. El objetivismo francés o Noveau Roman es una poética del narrar que prioriza la mirada sobre todos los otros sentidos. Los elementos de la escritura del escritor argentino provenían del estudio de la técnica cinematográfica. El disparador para que Di Benedetto escribiera El abandono y la  pasividad es un elemento trivial y lo cuenta Martín Kohan: “La motivación anecdótica y concreta de El abandono y la pasividad es una conferencia que da Sábato en Mendoza y a la que Di Benedetto asiste y en la que Sábato, a una manera muy Sábato, dice que no hay literatura sin drama humano, sin tragedia humana, una vehemencia de esa clase. Y Di Benedetto se va con la idea de escribir un texto que desmienta esa conferencia, es decir un texto sin humanos, por lo tanto sin drama humano. Y se lo manda a Sábato. Sábato le da una respuesta muy buena, que es: la excepción confirma la regla. Hay un punto donde Di Benedetto está captando las mismas posibilidades del lenguaje que Robbe – Grillet, sin saberlo, sin saber el uno del otro, y es una afinidad que luego se va a resolver en precedencias o no precedencias.  Los dos tipos estaban tramando su escritura influenciados por el cine y, por lo tanto, abordaron a formulaciones similares. Algo los desconecta: Robbe – Grillet era francés y, por una cuestión de cultura geográfica, queda en el centro de la consagración.  Di Benedetto era argentino y de una lugar que no es Buenos Aires”.

Dos tipos con búsquedas disímiles, pero hermanados por la intención de encontrar otro modo de narrar. Yo, explica Di Benedetto, “trataba de hacer cada vez, una forma distinta. Eso me vino por un gran cansancio, porque alguien me embarcó en leer a Balzac. Y yo lo tomé tan al pie de la letra que lo leí casi todo. Y, después de un tiempo, me di cuenta que me había empalagado y dije: la literatura no debe ser así sino que debe cambiar, ante todo y luego: yo debo cambiar, de libro en libro, y lo fui intentando y de ahí lo de experimental que, a la larga, con toda la literatura que hay en el mundo y con toda la literatura experimental que se hace, se volvió una acusación y un karma: la de hacer literatura puramente experimental. Así que dejemos de lado esa palabra que, finalmente, se vuelve una acusación y una ofensa”. En realidad, como bien ha dicho Juan José Saer, la literatura es experimental o no es ¿Y el otro tipo? Dice, aproximadamente lo mismo, sólo que con acento francés. Así como a Di Benedetto se lo acusaba de ejecutar una escritura experimental al otro tipo se lo acusaba de llevar al extremo la suspensión del sentido. Y Robbe – Grillet, como el mendocino, se hace cargo: “Es lo que la filosofía llama epojé, la puesta entre paréntesis del sentido. Todo lo que es sentido, todo lo que ya tiene sentido, no tiene interés, dado que ya tiene sentido. El ser humano está sobre la Tierra para investigar incesantemente las posibilidades de un sentido nuevo; el sentido ya hecho, entonces, lo pongo de lado, y pienso qué nuevos sentidos nacen constantemente”.

Dos tipos, entonces, audaces. Esa cercanía generó un encuentro, cierta disputa y una suerte de polémica por la paternidad de la génesis de un modo de narrar. La cuestión que se planteó era la siguiente: ¿quién es el padre de la criatura, el objetivismo?  Se encuentran, finalmente, en un festival de cine. Los hechos son los siguientes, según el testimonio de Di Benedetto: “En uno de los festivales de cine de Berlín, en un copetín que daba la embajada de Francia con motivo de la presentación de una película francesa, encontré a Robbe –  Grillet. Y lo enfrenté. Un poco agresivamente. Diciéndole: ah, usted que me ha usurpado el título… Me sentí tan importante. La oportunidad de tener los comandos del asunto. Mi intención real era otra. Pero le pedí que habláramos de ese punto, de una cuestión de cronología, fechas, cuándo lo hizo, cuándo lo escribió. Y este hombre, en el copetín, me dijo: bueno, tratémoslo de otra manera, en otro momento, como cuando uno invita a pelear, nos vemos en la calle, después, vamos a la vereda. El se manejó distante, no siempre: en ese momento. Después nos vimos en el hotel. Y yo me quedé muy satisfecho con el rescate. Tuvimos oportunidad de discutir del asunto. Yo no sabía qué era el objetivismo pero ya me habían calificado ahí y tenía que defender mi propiedad. Y, cuando saqué, en el hotel, del bolsillo, el papelito, para hacer la anotación, descubrí que él y yo estábamos en el mismo hotel. Y me fijé la hora: mañana a tal hora. Y ese día me preparé, a las tres de la tarde. Y a las dos y media bajé a portería para que me indicaran cuál era la habitación de este señor: en el tercer piso, tal habitación. Fui y descubrí que la habitación a la que tenía que ir era la contigua de la mía. O sea, habíamos estado viviendo juntos en esa contigüidad que para la literatura habíamos ya generado. Ahí me recibió con una cordialidad no estimulada por ninguna cosa ni alcohol. Y analizamos la cuestión”. Y se intenta dirimir la paternidad, una tentativa por rastrear el origen de esa criatura, rastreo propiciado, sin dudas, desde ciertos círculos literarios argentinos adoradores de la nacionalidad. Al respecto, Martín Kohan, dice: “Ese tipo de discusión serían válidas sólo en él, – se refiere, claro, a Di Benedetto – justamente. Si hay alguien que, legítimamente, puede poner cierta dosis de su vanidad en juego para decir: che, esto yo lo hice antes, es él. Porque lo otro empieza a teñirse de las cosas tan argentinas, de las ambiciones argentinas, que esas sí son decididamente deplorables. Y otro tiene que ver con el deseo legítimo del reconocimiento a un escritor, que no va a ir a decirle a Robe Grillet: vos, en realidad, diste con mi librito y me copiaste… Sino más bien buscar la confluencia que debería existir y que tiene que ver con literatura y cine, en esos años, buscar esa confluencia y esa afinidad, que de hecho existe en los textos. Yo creo que hay que desconfiar más de ese especie de orgullo nacional, de que aquí ya lo habíamos hecho nosotros, creo que un toque vanidad legítimo es en el yo. Es el hundimos un barco, que en realidad son mitologías de la nacionalidad, finalmente. Falta decir: es el primer objetivista y es nuestro. Ahí me parece que no hay nada interesante para rastrear, ni para la literatura, ni para los que escribimos, ni para Di Benedetto”.

Y, en ese encuentro, así habló Robbe Grillet, según Antonio Di Benedetto: “Nuestro rechazo de cierta literatura nos llevó a escribir de otra manera. Para escribir de esa otra manera, usamos, para hacer nuestra propia composición, recursos que estaban en todas partes, especialmente a través del cine. De esta manera empezamos a coincidir en los resultados. Estábamos actualizados por igual, porque en un mundo tan comunicado  no es extraño que la reacción haya sido semejante, en mí que vivía en Francia, en usted que vivía en Argentina. Y en un señor del Japón, que en ese momento era ascensorista. Era ascensorista, pero con ánimos literarios, se puso a escribir y quizás, los tres, en tres lugares del mundo muy distantes entre sí, y al mismo tiempo, escribimos más o menos lo mismo, con la misma técnica. La ventaja que yo le llevé a usted es que nací y vivo en Francia y me expreso en idioma francés, que tiene una extraordinaria irradiación cultural en el mundo. Usted se quedó en Mendoza. Y su libro demoró en aparecer y en dar vueltas y en llegar a ser conocido y traducido al inglés, mucho después. Y piense en la situación de este pobre ascensorista, que ve que lo suyo ya se ha vuelto anticuado y sigue de ascensorista y nunca publicó el libro”.

Dos tipos que se transformaron en escritores de excepción y una polémica banal: quién fue el precursor del objetivismo, polémica sólo instalada en un país, Argentina o, mejor dicho, en una ciudad, Buenos Aires, o más precisamente: en ciertos círculos literarios porteños. Ese es el tema que habría que resolver: ese síntoma por intentar representar el papel del precursor, del adelantado. Mitologías de la nacionalidad. Es muy propio de nuestra literatura: reclamar un movimiento para sí – palabras de Jimena Néspolo, autora de Ejercicios de pudor, un lúcido ensayo sobre la obra de Antonio Di Benedetto – “Hace poco, la generación del 70, lo hizo al leer a Walsh: Truman Capote no hizo nada nuevo porque nosotros lo tenemos a Walsh. Eso revela el grado de periferia cultural que vive nuestra literatura, o sea: tenemos una literatura fuerte pero qué pasa que no se posiciona desde otro lado en la literatura universal o mundial y juega desde otro lado. Clama valores, crea modas; es muy dependiente de qué circula. ¿Circula la non -fiction? Y es cierto, porque Walsh es un escritor increíble y no deja de tener un grado de legitimidad: él descubrió la non-fiction antes de Truman Capote, pero, qué pasa que Walsh no se leyó en todo el mundo y sí Truman Capote. ¿Qué pasa? ¿Qué pasa que a Di Benedetto no se lo leyó en los círculos de París y sí a Robbe – Grillet? ¿Qué pasa? Es que tenemos muchos buenos escritores que escriben bajo condiciones paupérrimas y tenemos una literatura potente que sin embargo no tiene presencia. Y que debe desplegar estas estrategias de legitimación que en realidad, para el que conoce de literatura, parecería que fuera en desmedro, porque su literatura es mucho más que ese movimiento. Es eso y es, en Di Benedetto, Zama y son todas las estrategias formales que definen su escritura como única. Pero, ¿qué dice de nosotros? ¿Qué dice de nuestra literatura? Que todavía está pendiente de lo que circula afuera y no tiene suficiente valor para plantarse y desde ahí reclamar un lugar. Inventar su moda o inventar su objetivismo antes que se invente en otro lugar. O sea, ¿qué pasa que no nos valoramos como literatura, tanto como para esperar que salga Robbe – Grillet y entonces, desde ahí, decir: ¡ojo!, lo tenemos nosotros? “

Dos tipos audaces  conectados por circunstancias diversas. Lo demás es espectáculo.

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“Miguel Ángel Bustos es un poeta imprescindible”, “Spinetta aún vive, como mi viejo” y “Mi gato se llama Néstor en homenaje a Néstor Sánchez”. Entrevista a Jorger Hardmeier. Por Juan Botana https://juanbotana.com/miguel-angel-bustos-es-un-poeta-imprescindible-spinetta-aun-vive-como-mi-viejo-y-mi-gato-se-llama-nestor-en-homenaje-a-nestor-sanchez-entrevista-a-jorger-hardmeier-por-juan-botana/ Sat, 04 May 2024 10:46:57 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=13569 Jorge Hardmeier (Buenos Aires, Argentina, 1968) publicó los libros de cuentos “Sobrespejos”(1998), “Animales íntimos” (2002) y “Arquitectura antigua” (2011), los libros de divulgación“Artaud para principiantes” (1998) y “Poe para principiantes” (1999), el poemario “Juguetesantiguos” (2015), “16 entrevistas a escritores” (2015), “Entrevista a la música argentina” (2020) y“Perfiles Vernáculos. Diálogos” (2020),

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Jorge Hardmeier (Buenos Aires, Argentina, 1968) publicó los libros de cuentos “Sobrespejos”
(1998), “Animales íntimos” (2002) y “Arquitectura antigua” (2011), los libros de divulgación
“Artaud para principiantes” (1998) y “Poe para principiantes” (1999), el poemario “Juguetes
antiguos” (2015), “16 entrevistas a escritores” (2015), “Entrevista a la música argentina” (2020) y
“Perfiles Vernáculos. Diálogos” (2020), una serie de reportajes a personalidades de la cultura
argentina. Fue secretario de redacción de las revistas “El Anartista” y “Expreso Nova” y director de
la efímera revista “Bomba”. Colaboró y colabora con sus notas y entrevistas en diversos medios –
“Agencia Paco Urondo”, “Esperando a Godot”, “Lilith”, “IndieHoy”, “Revista Ruda”, “Sonámbula”,
“Tamaño oficio”, “No retornable”, etc. Arquitecto, docente, guionista y dibujante, incursionó en
la dramaturgia, fue columnista en programas de radio y realizó diversas curadurías en el Centro
Cultural Kirchner (CCK). A comienzos de 2021 fue premiado por su crónica en el marco del
concurso “La vida en tiempos de peste”, organizado por la revista “Caras y Caretas”. En 2018
Ediciones Lamás Médula publicó “Miguel Ángel Bustos, biografía de un poeta militante” (2018 –
Ediciones Lamas Médula), contando con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes, Ministerio de
Cultura de la República Argentina. En 2022 se editó la segunda edición de dicho libro, actualizada y corregida. En noviembre de ese mismo año se publicó su libro “Variaciones Di Benedetto”, ensayo sobre la obra y vida del escritor mendocino.

¿Quién fue Miguel Ángel Bustos?

Tengo cierta particularidad lectora: leo mucha narrativa y ensayos pero me conmueven, especialmente, los y las poetas. A fines de la década del noventa con un grupo de gente con la cual nos juntábamos todos los viernes a charlar de literatura y filosofía armamos una revista, El Anartista. Se publicaba, claro, en formato papel. Fue en esas instancias que llegó a mis manos un libro fotocopiado de un autor que desconocía: Miguel Ángel Bustos.

Tal libro se titulaba “El Himalaya o la moral de los pájaros” y fue editado por Editorial Sudamericana en 1970. Fue el último libro publicado por Bustos en vida. Mi admiración fue inmediata y lo sigo considerando uno de los libros más importantes de la poética argentina. El resto de los libros, cinco publicados, son en mi opinión también extraordinarios pero El Himalaya es su cumbre poética. Luego Bustos se dedicó al periodismo y en 1976 fue secuestrado por los asesinos parapoliciales al servicio de la dictadura. Los libros de Miguel Ángel eran inhallables.

Desapareció su cuerpo, luego su obra. En cuanto se me presentaba la oportunidad, escribía ensayos sobre este poeta. Y comenzó un lento proceso de recuperación de su obra. El primer germen fue la antología “Despedida de los ángeles”, organizado por el poeta Alberto Szpunberg, con poemas inéditos aportados por la mujer de Bustos, la diseñadora Iris Alba (anécdota o dato: fue ella quien realizó el diseño de la tapa del libro de García Márquez: “Cien años de soledad”).

El libro antología de Bustos fue publicado por el mítico editor José Luis Mangieri en su editorial Libros de Tierra Firme. Me contacté, a partir de Mangieri, con Emiliano, su único hijo, frente a quien lo secuestraron en el departamento familiar de Parque Chacabuco cuando él contaba con cuatro años de edad. Cada tanto nos veíamos, cosa que ya no sucede. Ya se había editado “Prosa”, una recopilación que realizó Emiliano de los textos periodísticos de su padre. La erudición de Bustos resulta superlativa. Hablaba, leía y escribía en seis idiomas. Cuando lo secuestraron estaba estudiando noruego. Luego Argonauta publicó su poesía completa y en uno de los encuentros le dije a Emiliano que debía escribir la biografía de su padre. No puedo, fue su respuesta, y al otro día lo llamé y le propuse escribirla yo, idea que aceptó. Fueron seis años de investigación, muchas
entrevistas y amplia escritura. Finalmente, luego de obtener una beca del Fondo Nacional de las Artes, el libro fue editado en 2018 por Lamas Médula, de Grupo Editorial Sur.

En 2022 fue publicada, corregida, aumentada y con imágenes internas la segunda edición. En el transcurso del proceso de escritura fueron encontrados los restos de Miguel Ángel en el Cementerio de Avellaneda.

Aclaro que el hecho de haber sido un desaparecido no reivindica a su ser de poeta. Era un poeta maravilloso y su condición de víctima de la dictadura no agrega un plus a su escritura. De hecho, la poesía de Bustos, miembro del PRT, cuenta con escasísimos versos referidos a lo político partidario. Sí tenía un gran angular de visión sobre el contexto geopolítico mundial y sobre todo de Latinoamérica, de hecho era un experto en culturas precolombinas.

Miguel Ángel es un poeta imprescindible, de lectura infinita, inclasificable para los ignorantes con diploma parafraseando a Macedonio Fernández, resulta, Bustos, un universo en sí mismo. Otro dato de color: Bustos, de una sensibilidad extrema, tuvo diversas internaciones, una de ellas en el Borda, donde, por intervención de Vicente Zito Lema, se conocieron con el poeta Jacobo Fijman y Vicente en diciembre de 2022 fue quien presentó la segunda edición de la biografía que escribí sobre Bustos, tal vez una de las últimas actividades que realizó Vicente, siempre muy generoso conmigo, antes de su fallecimiento.

¿Qué fue para vos Spinetta?

Esta pregunta es complicada. Comienzo con una anécdota, cuando yo contaba con trece o catorce años, apenas concluida la dictadura ya escuchaba a Spinetta en los viejos casettes.

Yo, casi niño, afincaba en Lanús, en la misma casa que habito actualmente luego de treinta años junto a mi compañera. Spinetta iba a tocar en las Barrancas de Belgrano, en esos recitales gratuitos que se realizaban en la transición entre dictadura y democracia. El trecho era amplio. Pero hablé con mi madre y le pregunté si podía ir. No sé, me dijo, esperá que lo consulto con tu padre. Mi viejo me llamó y me dijo: andá, cuídate, si se hace tarde quedate en alguna pizzería hasta que arranquen a andar los colectivos, tomá y me dio una cierta guita. Spinetta tocó solo con su guitarra acústica y el recital habrá terminado a medianoche.

Llamé desde un locutorio a mis viejos y les dije me quedaba en una pizzería hasta tanto comenzaran a funcionar los colectivos que iban hacia el conurbano. Me pedí dos porciones de muzza y una coca, compré el diario y tipo cuatro de la mañana fui a la parada.

Aventura total. Hermoso. Luego lo fui a ver decenas de veces. Y por suerte el concierto de Las Bandas Eternas lo compartí junto a mi hijo, Luca. Algo circular. Spinetta, además de ser un músico extraordinario y un letrista de excepción, en mi particular opinión, es el artista por antonomasia, de una ética inquebrantable. Tuve dos padres, uno biológico, Héctor, que era un ser extraordinario y otro artístico, Luis Alberto Spinetta. Los dos, inclusive, eran creyentes.

Agrego otro dato: mi hija se llama Ludmila y en el disco “Madre en años luz” se incluía un tema que, justamente, se llama Ludmila, una letra basada en la admiración de Spinetta por una bailarina rusa. Desde la primera escucha de ese disco decidí que mi hija, si era que la tenía, iba a llevar ese nombre. Por suerte, llegado el momento su madre aceptó este nombre. De más está decir que mi casa está plagada de fotos de Luis, tengo su obra completa, una gigantografía que me regaló mi gran amigo Germán, una caja con recortes de entrevistas que acumulé desde los quince años y Spinetta aún vive, como mi viejo, claro que ambos no en el plano físico.

Decí lo que quieras de algunos de estos autores: Vanasco, Macedonio, Di Benedetto, María
Moreno, Diana Bellesi, Néstor Sánchez, Pablo Palacio, Manuel Scorza, Perlongher, Lemebel, Viel
Temperley , Leónidas y Osvaldo Lamborghini u otro que se te ocurra.

Vanasco me resulta un escritor excepcional y no debidamente reconocido. Era amigo de Bustos, también. Su novela “Sin embargo Juan vivía” me parece una joya, escrita en segunda persona y en tiempo futuro.

Macedonio Fernández también no es valorado como corresponde pues ciertos críticos y escritores lo colocan en un lugar de un gran orador y no como el enorme escritor que es. Esto es falaz e injusto. El trabajo de Macedonio con el lenguaje, sus búsquedas de estructuras narrativas son de una complejidad y maestría inauditas. “El Museo de la novela de la Eterna” es una novela, basada en una sucesión de prólogos, es aún un texto de vanguardia. Macedonio detestaba al realismo y en sus escritos mostraba todo el artificio de la literatura, lo cual me resulta convocante. Palacio es como el familiar ecuatoriano de Macedonio. Su libro de cuentos “Un hombre muerto a puntapiés” es literariamente exquisito.

María Moreno, ¿Qué decir? Es una literatura fundamental y también quiero nombrar dentro de las escritoras además de Bellesi a María Negroni, cuyo poemario “Islandia” es una joya y además es una ensayista interesantísima. Néstor Sánchez es una literatura, mi gato se llama así en homenaje a él. El argumento en las novelas de este escritor es mínimo, lo que interesa es la búsqueda de un lenguaje y me apasionan esas búsquedas. Scorza poetizó las luchas latinoamericanas y su pentalogía al respecto es imperdible.

Otro argentino de búsquedas radicales en su escritura me parece que es Libertella. No me interesan las escrituras basadas meramente en la historia o en la anécdota, con final cerrado a lo Osvaldo Soriano. Otro texto imperdible es “Minga!” de Jorge Di Paola. Osvaldo Lamborghini posee textos extraordinarios como “Niño proletario” pero en ciertas instancias me resulta tedioso. En fin, la literatura es cuasi infinita.

Podría continuar con la lista pero se tornaría aburrido. Pero no puedo dejar de nombrar a Ricardo
Piglia, brillante. A Fogwill, gran cuentista. La literatura argentina que se está produciendo en estos tiempos presenta obras que están construyendo algo interesante. Conozco a muchos y muchas. Ronsino, Nicolás Correa, Marcos Herrera, Selva Almada y Gabriela Borrelli están en camino, creo, de construir una obra.

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“El presidente, filosóficamente, dice ser un anarco anti Estado pero utiliza toda la fuerza represiva del Estado que detesta para reprimir las manifestaciones”. Entrevista a Jorge Hardmeier. Por Juan Botana https://juanbotana.com/el-presidente-filosoficamente-dice-ser-un-anarco-anti-estado-pero-utiliza-toda-la-fuerza-represiva-del-estado-que-detesta-para-reprimir-las-manifestaciones-entrevista-a-jorge-hardmeier-por-jua/ Mon, 29 Apr 2024 23:11:35 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=13514 Jorge Hardmeier (Buenos Aires, Argentina, 1968) publicó los libros de cuentos “Sobrespejos”(1998), “Animales íntimos” (2002) y “Arquitectura antigua” (2011), los libros de divulgación“Artaud para principiantes” (1998) y “Poe para principiantes” (1999), el poemario “Juguetesantiguos” (2015), “16 entrevistas a escritores” (2015), “Entrevista a la música argentina” (2020) y“Perfiles Vernáculos. Diálogos” (2020),

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Jorge Hardmeier (Buenos Aires, Argentina, 1968) publicó los libros de cuentos “Sobrespejos”
(1998), “Animales íntimos” (2002) y “Arquitectura antigua” (2011), los libros de divulgación
“Artaud para principiantes” (1998) y “Poe para principiantes” (1999), el poemario “Juguetes
antiguos” (2015), “16 entrevistas a escritores” (2015), “Entrevista a la música argentina” (2020) y
“Perfiles Vernáculos. Diálogos” (2020), una serie de reportajes a personalidades de la cultura
argentina. Fue secretario de redacción de las revistas “El Anartista” y “Expreso Nova” y director de
la efímera revista “Bomba”. Colaboró y colabora con sus notas y entrevistas en diversos medios –
“Agencia Paco Urondo”, “Esperando a Godot”, “Lilith”, “IndieHoy”, “Revista Ruda”, “Sonámbula”,
“Tamaño oficio”, “No retornable”, etc. Arquitecto, docente, guionista y dibujante, incursionó en
la dramaturgia, fue columnista en programas de radio y realizó diversas curadurías en el Centro
Cultural Kirchner (CCK). A comienzos de 2021 fue premiado por su crónica en el marco del
concurso “La vida en tiempos de peste”, organizado por la revista “Caras y Caretas”. En 2018
Ediciones Lamás Médula publicó “Miguel Ángel Bustos, biografía de un poeta militante” (2018 –
Ediciones Lamas Médula), contando con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes, Ministerio de
Cultura de la República Argentina. En 2022 se editó la segunda edición de dicho libro, actualizada y corregida. En noviembre de ese mismo año se publicó su libro “Variaciones Di Benedetto”, ensayo sobre la obra y vida del escritor mendocino.

¿Por qué no querés llamar negacionista al gobierno de Milei?

El gobierno de Milei no me parece negacionista, me parece mucho más grave la actitud. Me parece reivindicador de la última dictadura militar que, agrego, era niño, pero recuerdo que era festejada por una franja importante de la población. Opino, claro que desde mi mirada, que decirles negacioncitas es hacerles un favor porque no son eso, son reivindicadores de la masacre que hizo el Estado al que dicen detestar. Es muy llamativo, porque el presidente, filosóficamente, dice ser un anarco anti Estado pero utiliza toda la fuerza represiva del Estado que detesta para reprimir las manifestaciones, por poner un solo ejemplo vulgar.

Un anarco jamás se postularía a presidente, y debo citar al Junger de Eumeswil pero la respuesta sería de una extensión desmedida. El anarca es, en esencia, un emboscado, una figura arquetípica que se diferencia, asimismo, del anarquista. El anarca puede vivir en solitario si así lo decide; el anarquista es un ser social que busca el amparo de otros camaradas. El anarquista quiere asesinar al monarca y, de esta manera, es funcional al poder pues lo único que lograría con ese acto sería consolidar la sucesión; el anarca es el polo contrario del monarca: ha decidido que el poder del monarca no le llega, le es indiferente. El anarquista marcha en grupo y está descontento, sea cual sea el régimen establecido; el anarca marcha en solitario, ajeno a la idea de sacrificarse por causa de un régimen de dominación que será inmediatamente sustituido por otro que intentará ejercer una igual o mayor dominación. El anarquista ve en la autoridad su enemigo mortal; el anarca se limita a no reconocerla y se dedica a erguirse él mismo como la única autoridad posible. El anarquista levanta las banderas, claro, del anarquismo; el anarca, en su bosque, posee la conciencia del significado profundo de ciertas palabras: aquellas reforzadas con el sufijo ismo anticipan una cierta hostilidad y están destinadas a sectarios, a personas que han leído un libro, aquellos que permanecen fieles a una causa y al aparato que la sustenta, en fin: la legión de andadores de lugares comunes.

Estimo estamos viviendo una enorme falacia digna de una novela de Philip K Dick. Es por tal motivo que la literatura es fantástica y generadora de cuestiones fundamentales, por eso admiro a Vanasco, a Macedonio, a Miguel Ángel Bustos, a Di Benedetto, a María Moreno, Diana Bellesi, Néstor Sánchez, Pablo Palacios y a Manuel Scorza entre otros. Para escribir mucho y no aportar nada ya lo tenemos a Cesar Aira. La verdadera literatura con “mentiras” tiende a llegar a cierta verdad. Y el poder por el contario genera una suerte de ficción para dominar el Estado y por ende a la poblacion. Esto ya lo dijo Ricardo Piglia. Gente hubo que visualizó todo antes de este cuasi infierno.

¿Qué es esto de escribir cuentos sobre Juan Román Riquelme?

Me pareció, necesario, cierto día, organizar un libro sobre Juan Román Riquelme. Necesario, porque Román excede al futbol. Decidí no escribir, solo organizar, convocar, corregir y mucho y administrar el libro en cuestión. Si todo se desarrolla normalmente el libro será publicado por Futbol Contado y aprovecho para agradecer a Francisco Clavenzanni que está poniendo todo por qué no decir amor, para publicar el libro de cuentos sobre Riquelme. El prólogo será de Juan José el Nene Panno, escritor de la vieja guardia. Román para mi es el último jugador de futbol, el ultimo tipo que jugaba “a la pelota”, el resto son mercaderes, e incluyo a Messi. Román es otra cosa.

No debería nombrar a Diego Maradona pero lo haré. Diego fue desde ya el mejor jugador de fútbol de la historia, pero fue mejor persona que jugador. Excede el análisis. Por suerte en este libro pronto a ser publicado hay doce autores/as. Siete escritores, cinco escritoras. Doce. Apóstoles de Román.

Claro, la estrella del libro es Martín Kohan que aprovecho y cuento anécdota y uso el espacio para afirmar que es una persona extraordinaria. Mail a Martin y me dijo, no puedo, Jorge, escribir sobre algo que amo tanto como Román, no puedo disculpame. Ok Martin, que siempre desde hace veinte año es muy generoso conmigo, todo bien. A los tres días tenía en mi casilla de mail un cuento hermoso de Kohan sobre Riquelme que se titula…. Hay mucha gente riquelmeana y hermosa en el libro, Bermani, un bochinista acérrimo, Flor Canosa, Marina Porcelli, Tomasi que escribió El caño más bello del mundo, y el resto geniales.

¿Hacer las cosas desde el conurbano es más dificil?

La respuesta podría ser extensa. Y no lo será. Me crié en el conurbano. Calle de tierra. A quince cuadras donde nació y se crio ese tipo que se llamaba Diego Armando Maradona.

Aprovecho para decirles, vean mis notas sobre Diego. Yo, calle de tierra, potrero, pool. Fui a ver a
Spinetta a los trece años y era o fue una hazaña. A los veintipico me fui de Caraza y viví treinta años en ciudad. Pero a lo Troilo: Alguien dijo una vez / Que yo me fui de mi barrio, / Cuando?
…pero cuando? / ¡siempre estoy llegando!. Después de treinta años volví a Walking Conurban.

Los códigos son otros, claramente. Pero vivo con mi compañera en la casa que me dejaron mi padre y mi madre. Y escribo mucho más. Y respondo. Es extrañamente mejor en cuanto a producción. Tal vez lo complicado sea la movilidad, regresar a ciertas horas de capital que monopoliza la cuestión cultural y volver se complica. Pero tengo un limonero.

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“La ficción “miente” para llegar a cierto grado de verdad”. Entrevista a Jorge Hardmeier. Por Juan Botana https://juanbotana.com/la-ficcion-miente-para-llegar-a-cierto-grado-de-verdad-entrevista-a-jorge-hardmeier-por-juan-botana/ Wed, 24 Apr 2024 07:02:11 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=13328 Jorge Hardmeier es escritor, vive en Lanús, dicta un taller literario, es autor del libro Variaciones Di Benedetto y estudió en la Universidad de Buenos Aires (UBA). ¿Ficción o realidad? Ficción, claramente, al menos en mi caso, pues aún cuando se trate de una biografía como la de Miguel Ángel

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Jorge Hardmeier es escritor, vive en Lanús, dicta un taller literario, es autor del libro Variaciones Di Benedetto y estudió en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

¿Ficción o realidad?

Ficción, claramente, al menos en mi caso, pues aún cuando se trate de una biografía como la de Miguel Ángel Bustos o el libro de Di Benedetto, hay una trama de investigación que juega con la ficción. Tal vez pueda decir con Piglia que la ficción “miente” para llegar a cierto grado de verdad. No me interesa en absoluto la literatura realista o de compromiso. Me convoca muy poco la literatura que intenta plasmar lo “real”, que por otra parte no sabemos bien qué es pues la realidades son diversas. Creo que los aparatos ficcionales son justamente los indicados para desentrañar cierta realidad o realidades o ejecutar una aproximación siempre inacabada para entenderlas y abordarlas.

¿Qué es Sonámbula?

Sonámbula es una revista en la que escribo pero no soy orgánico y sin embargo me siento cómodo. Estimo que fue un proyecto que comenzaron Pedro Perucca y Dolores Reyes. Y, también estimo, que es Pedro Perucca el gran artífice del proyecto y el que pone laburo y estudio en la construcción de la revista. Yo apenas colaboro esporádicamente con mis notas pero el gran motor es sin dudas Pedro quien, por otra parte, es muy respetuoso con los textos.

Hablame de tu libro “Variaciones Di Benedetto”

Variaciones Di Benedetto fue un proyecto audiovisual allá por mediados de la década del 2000. No prosperó pero por suerte fui desgrabando la serie de entrevistas que hacía. Claramente el proyecto estaba basado en la admiración de la obra de Antonio Di Benedetto. Luego de que se publicara la segunda edición de mi biografía sobre el poeta Miguel Ángel Bustos, pensé que esas entrevistas sobre el escritor mendocino no debería ser de mi única propiedad. Decidía darle formato al libro y comencé a editar y corregir las entrevistas. Hay gente muy valiosa. En medio de la hechura del libro se contactó María Laura Prelooker y me comentó que estaban en su poder una serie de cartas entre Di Benedetto y su padre, primer editor de la novela Zama, publicado por su editorial PP. Eran trescientas páginas de correspondencia que excedían a mi libro y a mi entendimiento de por qué no aceptaban publicarlas, fundamentalmente Adriana Hidalgo, editorial que ha publicado gran parte de la obra de Antonio. De modo que allí en mi libros hay extractos de las cartas. ¿Por qué Variaciones? Un juego con las variaciones musicales donde un tema es ejecutado de diversos modos y por diversos instrumentistas. En mi libro hay varios temas de la vida y obra del mendocino y diversos “ejecutantes”, que son los entrevistados. Fue editado por Añosluz.

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