Luz Ríos Iribarne Archives - Juan Botana https://juanbotana.com/secciones/escritores/luz-rios-iribarne/ Comunicación y cultura Thu, 26 Jun 2025 02:14:23 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9 https://i0.wp.com/juanbotana.com/wp-content/uploads/2025/07/cropped-ico-jb.jpg?fit=32%2C32&ssl=1 Luz Ríos Iribarne Archives - Juan Botana https://juanbotana.com/secciones/escritores/luz-rios-iribarne/ 32 32 Por qué escribo. Por Luz Ríos Iribarne https://juanbotana.com/por-que-escribo-por-luz-rios-iribarne/ Thu, 26 Jun 2025 00:19:38 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=16159 Cuando tenemos siete u ocho años es común que nos regalen un diario íntimo. Esto con la distancia es un incentivo para que escribamos. Personalmente solamente lo veía como algo que era parte de la ficción, y la verdad no me atraía mucho, pero al tiempo empecé a usarlo.  En

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Cuando tenemos siete u ocho años es común que nos regalen un diario íntimo. Esto con la distancia es un incentivo para que escribamos. Personalmente solamente lo veía como algo que era parte de la ficción, y la verdad no me atraía mucho, pero al tiempo empecé a usarlo. 

En los primeros años fue una forma de catarsis para mí, y también práctica (aunque no me daba cuenta). En la adolescencia fue totalmente catarsis, aunque personalmente empezaba a practicar las bases de una poética. También veía en películas y series que era muy habitual que alguien espiara esa escritura, así que yo tenía que escribir, haciendo la catarsis, pero sin dar detalles. 

Con el paso del tiempo y las responsabilidades esa práctica se abandona, pero no siempre, y algunos la seguimos de otras formas, aunque el secreto ahora era doble. Era una escritura íntima, pero también lo era el estar escribiendo.
Ya estudiando en la facultad, con trabajo y estudio, la escritura se transformó en otra cosa, pero de todas formas esa idea de escritura íntima se sostiene (la sostuve). Aunque ya no era catarsis. Ya no se trata de eso, sino de otra clase de práctica. Llega un momento en que hay que escribir como si volviéramos, no a aprender la escritura, sino la comunicación misma. A veces se trata de volver a buscar las palabras como cuando aprendíamos a hablar, y buscábamos desesperadamente los términos para dejar en claro “esto me duele”. 

Escribo para dejar una huella en ese magma verbal que incendia a los incautos para transformarlos por completo cada vez que se acercan, 

Al fin y al cabo, no escribo con las palabras del bolsillo, sino para encontrar esas que se escaparon alguna vez. No escribo para que me vean, sino para encontrar el camino de regreso cada vez que me extravío.

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¿Qué es la pobreza? Por Luz Ríos Iribarne https://juanbotana.com/que-es-la-pobreza-por-luz-rios-iribarne/ Fri, 11 Apr 2025 10:28:26 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=18124 Siempre creemos que la desesperación de la miseria es algo lejano, ajeno, hasta que nos amordaza. En el último tiempo se hizo dolorosamente habitual escuchar de nuevos desocupados. Ya casi para nadie es un número publicado, sino que lo escuchamos en la calle, lo leemos de nuestros amigos, y le

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Siempre creemos que la desesperación de la miseria es algo lejano, ajeno, hasta que nos amordaza. En el último tiempo se hizo dolorosamente habitual escuchar de nuevos desocupados. Ya casi para nadie es un número publicado, sino que lo escuchamos en la calle, lo leemos de nuestros amigos, y le tememos como un susurro en la nuca “Estaba todo ok pero recibí el telegrama esta mañana”. 

Quienes conservan su trabajo se dividen en dos, “Es lamentable, no sé qué va a hacer ahora” o “Bueno, pero se veía venir”. Se lamenta la situación o se “justifica”. Ahora el presidente habla muy cómodo de la baja en el índice de pobreza. ¿Pero cómo se mide la pobreza? Hasta los medios hegemónicos y “tradicionales” lo publican cada cierto tiempo. “Hace falta un ingreso de X para no ser pobre”. Y ahí está la clave. El ingreso. 

¿Contempla a los miles de nuevos desocupados? ¿Contempla a los jubilados que cobran muy por debajo del mínimo?

Cualquiera con un cálculo rápido puede ver que los sueldos en sí son casi iguales a los de la década del 90 (si calculamos en dólares). Pero también con el mismo cálculo podemos advertir que nada conserva el mismo precio (en todo el mundo no hay un solo lugar que tenga los mismos precios tras 30 años).

Hace unos meses, alguien reclamaba no llegar a fin de mes con su sueldo, y la respuesta completamente desinteresada fue “Si no pudieran comer estarían muertos”. La idea de llegar al exterminio quedó clara. 

Entonces ahora se enorgullece de mostrar una baja en el índice de pobres, no anunciándolo a sus seguidores, sino “a vos kuka” dejando claro una vez más que quien no lo apoye es “kuka”, “el enemigo”, o zurdos “que vamos a perseguir hasta el último rincón”. 

Ya más arriba quedó claro por qué hablamos de exterminio. Y se enorgullecen en afirmar “Hay 7 millones de pobres menos en Argentina”. En seguida suman “Son siete millones de personas que ahora llegan a la canasta básica”, pero basta analizar los números que tenemos alrededor para dudar al respecto.

Cuando se recortaron coberturas de PAMI hubo miles de jubilados que no pudieron comprar su medicación. Con un cinismo difícil de digerir hubo quines expresaron “Hay quienes llevan demasiada medicación”. Hace semanas corrió la noticia de un jubilado que se quitó la vida por la desesperación de no poder ni con su medicación ni con la comida. Circuló la noticia de solo uno, pero no sabemos cuantos más lo hicieron o cuantos fallecieron por esto. Aunque desde el poder vuelven a proclamar con soberbia “Siete millones de pobres menos”. Sí. Hay quienes no pueden vivir, quienes cayeron en la indigencia, o quienes se van, pero como sea, son personas hacen a los números, pero se tapan los detalles. 

Mientras tanto el grotesco llega al extremo cuando se muestran dos militantes contando “Sí, fuimos a robar de las donaciones a Bahía Blanca, pero fue algo noble, porque estaban recibiendo demasiada ropa”; aunque siempre se puede potenciar con “Pero no lo tenés que decir eso”. “Eso”. Dos chicos que no se amparan en el saco con corbata no pueden decir “Eso”, aunque otro funcionario, ante la pregunta por el aumento de las personas en situación de calle declara “No podemos romantizar que haya personas revolviendo la basura”, luego de haber dicho días atrás “A las villas no hay que urbanizarlas, hay que eliminarlas”. Otra vez este concepto. 

Y amparado en su traje, el presidente vuelve a hablar de “kukas”, como si llamarnos como lo que él considera un insulto nos fuera a cerrar la boca. Se expresa así dejando fuera a quienes no pueden recibir su mensaje, pero en el medio quedamos quienes contamos con algún dispositivo que nos permita recibir alguna información, y que pasamos a ser “los otros” sencillamente por no formar parte siquiera de esa pobreza minoritaria, por haber quedado fuera del circuito.

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Mujer. Por Luz Ríos Iribarne https://juanbotana.com/mujer-por-luz-rios-iribarne/ Tue, 11 Mar 2025 12:10:38 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=17864 Hace años no iba a capital todos los días, pero sí seguido, y una semana que tuve que hacerlo bastante hubo cosas que me desencajaron de más.  Un 7 de marzo viajé en tren. Como no estaba atada a un horario realmente ese día traté de buscar “huecos” donde viajara

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Hace años no iba a capital todos los días, pero sí seguido, y una semana que tuve que hacerlo bastante hubo cosas que me desencajaron de más. 

Un 7 de marzo viajé en tren. Como no estaba atada a un horario realmente ese día traté de buscar “huecos” donde viajara un poco mejor (o al menos no tan mal). En cualquier lugar, incluso caminando por la calle, puede producirse un roce involuntario, pero cuando una mano abierta roza el cuerpo ya es algo diferente. Me cambié de vagón tres veces, pero en todos los casos me pasó lo mismo. Ya estaban las leyes que “penaban” esto, pero no sirven de nada si todos celebran o desvían la mirada (y alzar la voz había quedado clarísimo que era algo que empeoraba las cosas). Bajé del tren volviendo a respirar (lo había hecho lo mínimo posible), pero los roces al cuerpo ya me hacían sentir descompuesta. Fui a comprar unas cosas y viví cómo por ser mujer, salvo que se tratara de “productos femeninos” había que aceptar que algunos hombres pusieran el cuerpo para pagar primero, aunque claramente yo ya estaba por hacerlo. Pero si por alzar la voz te abusan, por llorar te pisotean, así que seguí tragándome las lágrimas de ese día agotador. 

Comprobé que es una falacia decir “me ignoraron”, porque no lo hicieron. Cada vez que me empujaron, me tiraron el cuerpo encima, o casi me tiran al suelo por atropellarme, en cada ocasión, hubo una mirada de costado, para admirar lo conseguido. Tras un día así solamente podía pensar “no soy delgada, pero qué le pasa a una mujer más menuda en un día así?”. Así se terminó mi 7 de marzo. 

El 8 parecía tratarse de otro mundo. Me saludaron, me sonrieron, y hasta me dieron una rosa. Me cedieron el asiento, y aunque yo estaba segunda para pagar me dejaron pasar. Rechacé esta atención, pero insistieron. Volví a rechazarla y me miraron ofendidos. 

El 9 de marzo volví a tomar el tren. Fue peor que el 7. Porque el 7 de marzo había sido un día como todos los demás, pero el 9 era de venganza. Nos merecíamos esa revancha por las atenciones recibidas el día anterior. Esta vez también me tocaron, me empujaron, pero además me rozaron demasiado. El 9 sí ya tenía un horario, el tren iba más lleno, y por momentos llegaba a preguntarme si habían desarrollado telas que permitiera sentir que no había ropa de por medio.

Esta vez también cambié de vagón, pero fue igualmente inútil. Iba a dar un examen, y vi como había hombres que entraban, se reían, salían, mientras que a mí me pedían el triple (como a cada mujer). El viaje de vuelta fue peor que el de ida, aunque había llegado un punto en que me concentraba en “actuar”, en asumir que yo era algo inanimado, que no sentía todo eso. Fue el único recurso que se me ocurrió para resistirlo, o al menos para no desesperarme.

Había algo roto en casa, y volví a comprobar que las mujeres no tenemos derecho a ir a una ferretería, o a lo sumo “preguntale a tu papá o tu novio si esto le sirve”. “No hace falta, es para mí”. No me importa que sean vecinos. Hace años que no compro ahí.

Esto no es mera catarsis. Es un planteo basado absolutamente en la experiencia personal, aunque no por mí, sino por cada mujer que está expuesta desde el momento de levantarse de la cama (o incluso antes). No quiero esas atenciones cada día. No quiero que me cedan el asiento, o me regalen cosas porque sí. Solamente apreciaría que respetaran una distancia con mi cuerpo, entendieran  mi lugar en un fila, y se guardaran los comentarios para sus familias. Si yo no pude decirles esto en el momento, por qué no pueden escribir lo que se les pasa por la cabeza para evaluarlo después?

Pasado el #8M, otra vez, se ven posteos hablando de algo que no es el feminismo. Como dijo una conductora una vez, “Que se bañen, se depilen, y vayan a trabajar”. Pero todas las mujeres en la calle, en la marcha, mañana van a trabajar como siempre, aunque la marcha fue también por esa conductora que no hace mucho también se quedó sin trabajo. 

Sé perfectamente que esto no es diferente de lo que viven muchísimas mujeres a diario. No hay nada de extraordinario, pero ¿por qué? ¿Por qué esto no es algo digno de por lo menos un planteo? ¿Por qué seguimos con la idea de que deberíamos acostumbrarnos?

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Haití. Por Luz Ríos Iribarne https://juanbotana.com/haiti-por-luz-rios-iribarne/ Fri, 21 Feb 2025 20:50:17 +0000 https://cartaabierta.com.ar/?p=17709 Haití. Es muy posible que la mayoría no piense en este lugar hace años, pero sí, Haití es ese lugar donde en 2010 hubo un terremoto terrible. En realidad no fue de gran magnitud en sí, sino que muchos edificios no estaban preparados, y siendo de 2,8°provocó más de dos mil

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Haití. Es muy posible que la mayoría no piense en este lugar hace años, pero sí, Haití es ese lugar donde en 2010 hubo un terremoto terrible. En realidad no fue de gran magnitud en sí, sino que muchos edificios no estaban preparados, y siendo de 2,8°provocó más de dos mil víctimas. Esto parece solamente un dato para manuales de historia escolares, o para arquitectura, pero para quienes tenemos familia, o quienes se dedican a la salud, fue un cambio total en la formación. Empezó a estudiarse el “Triage” (capaz esta palabra ya les esté sonando) que consiste en cómo trabajar en casos de emergencia para evitar la saturación de los hospitales. 

Hace cinco años, cuando ya empezábamos a hablar del Covid, estuve particularmente atenta a las noticias internacionales. Tengo familiares en Italia y me interesaba saber cómo estaban allá. En marzo, cuando empezaron a encenderse las alarmas acá por los primeros casos, una vez leí en las noticias “Más de mil muertes en Italia”. Ingenuamente pensé “Ya tanto?”. Pero no, no eran las muertes acumuladas, sino las del día. Ahí supe que lamentablemente, lo sucedido en Haití, había impulsado a especializarse para las emergencias, pero sólo en Latinoamérica. Pregunté a gente de salud y me lo confirmaron, “Están saturados y ya no tienen como atender”. Claro que hay que atender a los enfermos, pero habría que haber estudiado la situación para no llegar a eso. Cuando mostraron las imágenes acá de “La gente está muriendo en los pasillos”, hubo familiares que salieron a desmentirlo, pero en Europa era algo de todos los días.

Entonces sí, fue un golpe para la economía cerrar locales, pero si se hubiera hecho con un mejor plan (y no se hubieran liberado tan abruptamente después), hubiéramos contado seguramente muchas menos víctimas. La “libertad total”, de no cerrar nada, y las “libertades individuales” fueron las normas en otros países, donde hubo muchas miles de muertes más. Y ahora, nuestro “representante” dice que la OMS fue “responsable de un crimen”. 

Esto claramente deja mucho para decir, pero tenemos algo más cercano y urgente. Los incendios. El Modus Operandi se repite. Se señala a Lali Expósito, María Becerra, jugando con sus nombres, como si fuera una campaña de las artistas. Pero qué pasa cuando se apagan todos los canales que señalan? ¿Qué pasa si se silencian las redes de las artistas, se las deja de seguir? Pasa que tenemos los contenidos de docentes, profesionales de salud, voluntarios, que mientras nos muestran el show de los millonarios, se encargan de compartir videos de cómo siguen combatiendo el fuego. Tenemos videos de una responsable denunciando amenazas, y alguien de la Resistencia Mapuche que cuenta cómo se llevaron a un par de jóvenes que combatían el fuego, para liberarlos después “por falta de pruebas”. Sí, en cada caso de “sospechosos identificados pero liberados por falta de pruebas” se trató de personas que intentaban proteger 

Mientras tanto el excelentísimo presidente vuelve a Estados Unidos, quizás se haya olvidado una birome en la oficina de alguno de sus amigos. Pero valdría preguntarnos por qué tanta animosidad en las reuniones. Sobre todo teniendo en cuenta el apuro por sancionar la “Ficha limpia”, mientras que a su par del norte le convendría más bien algo que lo habilitara a borrar su expediente. Y me animaría a arriesgar una hipótesis. Hace poco se difundió el video (y también algunas convocatorias), hablando de cómo esclavizan a niños pequeños en África. Esto en realidad ha sucedido desde la antigüedad. Ya hace unos siglos que “se prohíbe” pero únicamente en tierras europeas, y más recientemente en el país, cuando se estudió el trabajo en los campos de yerba mate. Pero en el Congo, principalmente esto continúa. Y no es algo que nos sea ajeno. Los envían a las minas para conseguir minerales. No invierten en maquinarias, no se arriesgan a perder material por hacer huecos mayores, y en cambio les dan poco dinero a las familias más pobres que entregan a sus hijos. Esto es para extraer materiales que se utilizan en la confección de tecnología. Cuando compramos tecnología europea, o china, es “Libre de trabajo infantil” en su ensamblado, pero la obtención de los materiales está marcada de sangre joven. Aunque claro, esto no se destina a “La Gran América”. Se hace en el Congo porque es donde hay minerales más puros (y nadie cuestiona estas prácticas). Pero también hay minerales en nuestro país, y Elon Musk necesita mucho para desarrollar su tecnología. Con una población hambreada, que no puede llegar siquiera a la mitad del mes, y con la persecución a los trabajadores independientes (como ha pasado con vendedores ambulantes), ¿qué tan lejos estamos de llegar a tener esclavitud infantil en nuestro propio suelo?

Milei se asegura ser recibido en Estados Unidos (su “ideal”), Elon Musk se garantiza tener minerales y metales necesarios, y mientras tanto Trump se enriquece aún más aumentando impuestos, y deportando gente que podría necesitar algún tipo de asistencia. 

Pero fuera de la OMS, con el suelo arrasado por el fuego, y semejante demanda de recursos, ¿qué impide que a un corto plazo tengamos nuestra propia Guantánamo? 

Incluso, con el pretexto de tener trabajadores que conozcan bien el idioma, sería posible que a los presidiarios latinos se los quisiera enviar acá? Y claramente, estará presos por razones de Trump, pero de ninguna manera imaginemos que habrá inversiones para eso. Así que no tendremos motivos para que estén tras las rejas, pero sin dudas, será “con la nuestra”.

Quizás estas especulaciones puedan parecer exageradas, pero quién piensa en los primeros puntos mencionados, cuando sigue todo lo demás? A qué le prestamos mayor atención, si simultáneamente se regalan nuestros recursos, se destruyen los bosques, recortan las jubilaciones, demuelen monumentos nacionales, y atacan la memoria, por sólo mencionar unos puntos? Volvieron a golpear y gasear a nuestros abuelos, pero se sigue hablando en la calle de la criptomoneda fantasma (¿cripta-moneda?).Los pocos derechos conseguidos en el último tiempo para protección de la mujer se anulan, pero vuelve a hablarse de privatizar la salud. Nada es menos grave, pero que no nos distraigan. Que no nos digan que Hitler fue “zurdo”, cuando llevaron a los campos de concentración a las diversidades sexuales, “por ensuciar la moral alemana”, de la misma forma que a este gobierno le encantaría hacer. La unión hace la fuerza, pero no pensamos en unirnos por un par de causas, mientras nos distraen de las demás.

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