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]]>Es que él no transó, no robó, no se hizo el distraído ante los poderosos, ni se dejó apabullar. Porqué será? uno se pregunta… Dicen los científicos que lo han estudiado, que le sucedía esto porque el tipo tenía un gen malo. Porque nació con una rara enfermedad que aún se vé de vez en cuando, se la conoce como la enfermedad de la ÉTICA.Esta rara peste es crónica pero rara vez contagia. La misma hace que los que la padecen sean felices con poco, y que vivan de lo que les corresponde. Los hace tener que compartir si les sobra o ven necesidad.
Ellos, los éticos, son una molestia para el mundo moderno porque no consumen bienes materiales a destajo. No se dejan sobornar, y se involucran ante las injusticias, y no pueden dormir si algo es injusto o está mal. A estos tipos, enfermos por este raro gen, yo los admiro.
Al Pepe en especial porque mostró el camino de la ÉTICA hasta en los lugares del poder, y eso es rarisimo.
De este lado del estuario habrán inventado alguna vacuna porque ningún poderoso nació con este valioso gen excepto otro que nos dejó hace poco, un tan Francisco… Gracias a ambos por ser ejemplo de vida para los que creemos estar viviendo con la misma peste.
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]]>Ellos fueron amantes en la juventud.
Un hijo fue el fruto de ese amor, con el paso de los años, ya como padres y amigos, se juntaban para conversar, y para cumplir con un proyecto en común.
Es que tenían una misión que consistía en organizar una lista en la que le daban un turno con un número de orden para que les llegase a todo aquel que quisiera, un amor genuino.
En realidad de todos los inscriptos, nadie sabía cuando llegaría su momento de ser amado porque ese talonario tenía los dígitos de la fecha asignada borrosos, pero igualmente lo sabrían por alguna señal que serviría como recordatorio.
Entonces, a los anotados no les quedaba otra que esperar a que les llegue la ansiada señal; Una mirada definitiva, un mensaje especial, o esa palabra soñada, que les golpeara la puerta del corazón y del alma.
Así eran de sutiles las señales para llegar a la persona soñada en aquellos tiempos. Mínimos instantes que las personas no podían dejar pasar por alto si querían encontrar a su amor.
Hubo muchas que se cansaron de esperar la señal y se les pasó el turno.
Hubo otras muy ansiosas que acudían antes a la cita. Confundían cualquier gesto que les hicieran con la señal, y gastaban su única ficha con quién no era. Entonces, cuando les llegaba el momento verdadero no estaban listas para recibirlo, o estaban muy heridas por lo que les había ocurrido primero.
Así fue que llegó un viernes de bar y de reunión en el cual el Amor le comentó a su amiga que la necesitaba para armar una estrategia mejor. Un plan que lo ayudara a mejorar esto de juntar a las almas enamoradas. Ella le dijo: – Hay alguien que lo hará mejor que yo.
Él le respondió: – Confío en ti Vida.
Ella entonces se encargó de encomendarle al hijo de ambos una enorme responsabilidad, lo llamó y le dijo:
– Cupido, hijo mío. Te encargo que vayas y que hables con tu padre. Él te necesita y tiene una tarea muy loable para ti. Te espera esta tarde en el bar de Cronopio para contártelo todo.
Cuando padre e hijo se encontraron en la mesa del fondo conversaron. El sr. Amor le explicó su plan a su hijo, y juntos cerraron un trato.
Desde ese momento, el muchacho que era uno de los mejores arqueros de todo el cielo, les hizo las cosas más simples a la mayoría de los humanos que esperaban desde hacía tanto por un amor, anotados en la borrosa lista.
Él les dió la señal. Un puntapié inicial para amar y ser amados.
Entonces, el joven con su arco y flecha atravesó los corazones de ambos pretendientes con flechas iguales hechas de la misma madera y embebidas cada una en la esencia del otro para que nada falle.
Pero un día Cupido empezó a perder su pulso, y desde ese momento las flechas no siempre dieron en el corazón de los amantes…
Algunos murieron de amor a causa de un flechazo no correspondido, otros se desenamoraron, otros se alejaron.
Una vez, Cupido le erró a la persona a la que le había apuntado, la flecha siguió por el costado de su hombro izquierdo y le dió a otro que andaba cerca. Así creó por error amores falsos, tríos, y desamores.
Un día, al arquero se le acercó un muchacho de su edad llamado Sean. Él jovencito era un programador que decía ser ángel y lo convenció para dirigir sus flechas por una app de citas.
Al principio funcionó, pero luego las app fueron hackeadas por unos virus que navegaban en las redes y todo fue mutando en esta nueva realidad virtual en donde para amar, otra vez dependieron de que las apps funcionaran, y porqué no… del azar.
Desde entonces Cupido rompió su arco, y el Amor quedó relegado, y la Vida sin el Amor tuvo ataques de pánico.
Nadie supo como amar, nadie tuvo certezas.
Pero entonces algunos se dieron cuenta que podían llegar al otro sin flechas. Sintieron que cada uno tenía una fuerza, una energía que a los demás les llegaba.
Y desde ahí pudieron iluminarse y con su luz encontrar en otro una que brillara con la misma intensidad a la suya, para así poder encontrar ese amor tan único y especial.
La Vida quiso probar esta nueva manera de enamorar y se encendió. Todo fue luz y calor cuando se sentó ese viernes en la última mesa del bar de Cronopio, y junto con la que irradiaba él, lo iluminaron todo. Y desde esa tarde hubo en Cronopio un… Amor para toda la Vida.
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]]>The post El Pozo de Banfield (a 47 años de la noche de los lápices). Por Mariano Bucich appeared first on Juan Botana.
]]>El sótano de la muerte para quien cayó y no tuvo suerte, y en desaparecido luego lo convertiría. Y su cocina, como contraste que supo traer vidas de mujeres embarazadas que después desaparecerían, para ser criadas por otras familias amigas de algún genocida. Tanto horror y dolor solo pueden soportarse entre todos, y con la paz que da la verdad de cada niño recuperado de una vida de mentira para darle una razón para florecer, y ser quien siempre debió ser. Hoy el cielo se abrió, y amanece aquella noche de lápices y de picanas en una memoriosa mañana. Hoy la luz de la justicia al sótano llegó. Hoy hay menos horror y más razones para dejar de olvidar el crimen con las apariciones, y para sentir con claridad de verdad allá, al final de ese oscuro túnel. Hoy también siento miedo al posible futuro venidero. Porque hay un peligro latente en quienes pretenden llegar al poder porque están ligados a este pasado, y que se encarnen en un futuro tan cercano que podría ser pronto, el presente mas odiado.
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]]>The post ¡Chau Flaco!. Por Mariano Bucich appeared first on Juan Botana.
]]>¡ Debés estar con el Diego, con el grone Pelé, o con Angelito Labruna! Qué se yo…
Vos, como ellos, no te podés ir.
Vos estás en cada recuerdo de cada argentino que ya tiene canas, esos cincuentones como yo que te alabamos, que te queremos, que te nombramos…
¡¡¡El flaco, César Luis Menotti!!!
Ese que armó un equipazo, ese que nos sacó campeones del mundial setenta y ocho. La primera vez que vimos que se podía gracias a vos.
Si Palermo es el optimista del gol, vos eras el optimista de los técnicos.
Eras ese que sabía de fútbol, que armaba equipos de verdad.
Ese que ponía equipos que jugaban en equipo, esos que me hacen tan feliz…
Ese, que lo puso al Pato Filliol, que lo encontró a Marito Kempes, que lo bancó al conejo, que lo puso al capitán Beto y luego se nos rompió, por eso el capitán fue Daniel hasta en los tiros libres.
¿Te fuiste a verlo a Leopoldo Jacinto al cielo de los héroes? Mandale un abrazo. ¡Cómo se lo extraña!… por dios.
Porque los de Independiente te aman. Pero todos los demás, como yo, también.
Porque eras fulbito, y potrero, y selección, y garra, y eras sabio, y lujo… tooodo en uno. Todo eso eras.
Si hasta Mario Sapag te amaba y te imitaba con esos mil puchos en la mano, y esos latiguillos que te hacían quedar como un tristón. ¡Pero no!, ¡¡¡vos eras talento y el talento es alegre!!!
“Pernía es alegre… Olguín es triste”. jaja
Andá y abrazalo. Jugá con él, y esta vez, ¡¡¡ imitalo vos!!!
Otra cosa, además te deseo que ojalá puedas entrar en ese picadito de talentos celestiales para seguir amando a la redonda, cerca del potrero de dios.
Aunque claro, siendo del rojo, siempre andarás cerca del diablo, como la sangre que te corría por las venas en cada partido. Bueno andá y volvé entonces, de abajo para arriba que sos de allí, che.
Te voy a extrañar por acá, porque a alguien como vos, que me hizo creer que se podía o que me hizo tan feliz, siempre se lo extrañará, inexorablemente.
¡Gracias Flacoooo! ¡¡¡Gracias mundiales!!!!
Siempre te voy a querer.
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]]>The post La marcha por la educación pública y por todo lo demás público: Carta abierta de Mariano Bucich appeared first on Juan Botana.
]]>¿Cómo no querer ser educados?
¿Cómo no pretender que quién quiera educarse lo haga, independientemente de sus posibilidades económicas, solo por su vocación y su tenacidad?
¿Cómo puede ser que a quién nos gobierna no le importe su pueblo, y lo haga en pos de la economía y los poderosos de acá, o de los imperios externos?
Mientras busco las respuestas a estas preguntas solo sé que hay que actuar en defensa del modelo de país que queremos para nosotros, y este “Nosotros” coincide plenamente con lo que “No” considera nuestro presidente “Su” nosotros, porque para él, nosotros somos “Ustedes”.
Ustedes los pobres, ustedes los zurdos, ustedes los viejos, ustedes los negros, ustedes las mujeres, o ustedes los enfermos… Allá él.
Hoy más que nunca todos nosotros, los que no encajamos en su modelo de gente “Bien” seremos quienes lucharemos por el país que queremos ser, para “Nosotros, para nuestros hijos y para la posteridad”. Como lo soñaron Belgrano, Moreno, San Martín, o Güemes.
Nosotros, los educados en universidades públicas, y otras instituciones públicas de nivel terciario, secundario, primario, iniciales, centros de Adultos… etc, le dimos, le damos, y le daremos a nuestra patria, personas útiles y capaces de generar cambios. Siempre fue así, los grandes cerebros nacionales egresaron siempre de las universidades públicas.
Valen oro. Y si fueron premiados mundialmente es por algo.
Ningún presidente tiene derecho sobre quién lo votó.
Así que, a este presidente desprolijo en su peinado y mucho más en su accionar, solo le queda entender que el pueblo dice que país quiere para si, y no él.
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]]>Al sur de Tapalqué, el tren llegaba a un pequeño paraje llamado Crotto. Era un incipiente poblado rural de calles de tierra… Si hasta contaba orgullosamente con una avenida, en iguales condiciones.
Su cuadrícula de clásico damero, era de unas seis por cuatro manzanas. Y ya, de entrada se le agregaron las diagonales naciendo de su plaza para “cortar camino” que a lo sumo tenían una o dos cuadras de largo.
Frente a la estación del ferrocarril y cruzando la avenida, allá por la década del cuarenta, se encontraba en una esquina “La Fonda”.
En frente, el “almacén de ramos generales”. Y en diagonal, la “despensa”, en la que además funcionaba la panadería del pueblo.Por encontrarse todos estos comercios juntos, a esta se le decía ” la esquina de los almacenes”.
Todos los años llegaban en el tren jornaleros. Era la peonada que trabajaba en las cosechas de los cultivos de las estancias cercanas como “La Victoria”, ” La Raulenka”, o “La Justina”, por nombrar algunas de ellas. Los “Crotos”, como se les decía a estos trabajadores, llegaban al pueblo tocayo pero con dos letras T, por un decreto que sancionó el Gobernador José Camilo Croto por los años veinte, con el fin de que los peones de campo (trabajadores golondrinas) pudieran viajar gratis en los vagones de los trenes cargueros para la zafra de los cultivos en los campos de la provincia con más producción agricola del país.
Uno de ellos, llamado Rigoberto Amundarain, venía desde su pueblo natal, Cañuelas.
El muchacho estaba abocado a pagar la deuda del campo de sus padres para evitar su remate, por tal motivo se sumó a la cosecha del trigo de los alrededores de Crotto.
Al llegar al pueblo, el jóven bajó del tren y recorrió a pie las calles del pueblo en busca de algo para almorzar. Era un muchacho flaco, pálido, alto, y medio desgarbado, con ojos vivaces y una belleza aniñada para su edad, ya que rondaba los veinte años.
A poco de andar se encontró con la esquina de los almacenes, y sin dudarlo entró a la despensa para comprar una galleta de campo y un chorizo seco…cuando sucedió algo que le cambiaría la vida.
Del otro lado del mostrador lo esperaba una muchacha de hermosa sonrisa y ojos buenos que lo recibió con un cordial saludo.
Los jóvenes al verse sintieron el amor a primera vista.
Entre sonrisas y palabras entrecortadas, tuvieron su primera conversación, corta claro, ya que la muchacha tenía que continuar atendiendo a los clientes que estaban esperando su turno.
Desde ese día y cada vez que pudo, Rigoberto se acercó a la panadería. Muchas veces dejaba pasar algún cliente para esperar que lo atienda la joven.
Eusebia! gritó el patrón. Traeme el canasto.- sisi Don Carlos!, y allá fue ella, muy solícita.
En un breve instante, estuvo de regreso para decirle al chico: – Quién sigue?
-Hola! buen día. Eee,yo. Yo quisiera una galleta si no es molestia. Dijo entre tímido e indeciso en sus palabras… ella le preparó el pedido y con una sonrisa sutil se lo entregó.
-Gracias! Eusebia no?
Pasó algún tiempo en que la vida no los volvió a juntar.
Él, trabajó sin cesar y cumplió con su palabra. Al final, el campo ya era de su familia y por ende, también le pertenecía.
Entonces se preparó para volver por ella, se arregló y se fue a la estación para tomar el primer tren con destino a Crotto para buscarla, sin saber lo que le depararía el destino.
Al llegar, ansioso y de un salto se bajó del tren en movimiento, antes de que termine de frenar en el andén.
Casi corriendo, recorrió los metros de la cuadra que lo separaban de la panadería, pero no la halló allí.
Recorrió entonces, cada rincón del pueblo.
Preguntó por ella a quién se cruzó en el camino, pero nadie sabía el paradero de su amada Sebita.
Entonces, cabizbajo, volvió a la estación mientras caía la noche.
Estaba solo y desahuciado.
Sin querer volver se resignó, y se preparó para emprender el regreso en el primer tren a Cañuelas. La más honda soledad le calaba los huesos
Cuando el tren se acercaba, también lo hacía el fin de su ilusión. Por ello decidió tirarse a las vías.
En ese instante, y desde la otra Punta del andén oyó un grito.
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]]>Llega en un día soleado a un hermoso y calmo, golfo azulado.
El tan ansiado Golfo Nuevo, será su destino. Presagio de un nuevo cielo también, y de nuevos horizontes de libertad.
En este suelo estaban las tierras que les fueron prometidas. Tierras de un país enorme y más nuevo que el golfo, tan poco poblado llamado Argentina.
Éstas, no eran lo esperado por este grupo de familias de origen Galés, ya que desde su desembarco sufrieron situaciones realmente extremas.
La sequía y el hambre que apremiaba. El invierno y las bajas temperaturas, que lo hacian muy crudo a estas latitudes.
Pero nunca claudicaron…”adaptarse o morir” se repetían día tras día.
Entonces, y gracias a su fuerza de voluntad, lograrían afincarse con esa angustiante necesidad de libertad que era más fuerte que el frío o que el hambre. Esa tan ansiada libertad que les permitiera practicar su religión, mantener sus tradiciones y perpetuar su idioma.
Así es que fundaron, en mil ochocientos sesenta y cinco, el poblado de Madryn. Lo llamaron así en homenaje al Castillo de Madryn en Arfon, sitio de donde era proveniente el capitán del navío que los trajo.
Pero si hay algo que los colonos sabían, era que debían luchar por tener su tierra fértil. La de Madryn era árida, así que emprendieron un viaje hacia el sur en busca del río prometido.
Al llegar a la vera del río Chubut, se asentaron y fundaron un poblado llamado Rawson, en homenaje al ministro que les gestionó las nuevas tierras.
Desde este nuevo paraíso rural continuaron extendiendo sus granjas y fincas río arriba, en complicidad y armonía con los habitantes originarios, los Tehuelches.
Así fue como hacia mil ochocientos setenta y cuatro, se fundó El poblado de Gaiman a orillas del río homónimo.
A fines del siglo XIX, ya había colonos en el llamado valle superior.
A principios del siglo XX, un grupo de granjeros de dicho valle, llamados John Williams, Nicolás Castro, y Eduardo Evans; realizarían un fraccionamiento de sus chacras para dar nacimiento a un nuevo caserio ya que era inminente la llegada del Ferrocarril, y tendría en este sitio su parada. Posteriormente el mismo sería llamado Dolavon, que significa “prado del río” en Galés.
Volviendo al Ferrocarril en cuestión, se trataba de un tren a vapor de trocha angosta que los Galeses habían adquirido mediante un préstamo a Inglaterra para realizar el transporte de alfalfa, leña, caolín, herramientas, y por supuesto, “pasajeros” desde el puerto de Madryn hasta Gaiman, y viceversa.
El gran sueño de los Galeses era llevarlo hasta las colonias del oeste, en la precordillera, siempre a la vera del río Chubut.
Por ello fue llamado Ferrocarril Central de Chubut
Cuando quisieron extenderlo hasta Dolavon, tuvieron un inconveniente. En las afueras de Gaiman, hubo que realizar un túnel para sortear una lomada alta y de mucho desnivel. La obra demandó muchos brazos para la cual se unieron a los obreros locales, algunos traídos desde otros sitios.
La obra era tediosa.
El inmenso túnel que debía alcanzar unos casi trescientos metros de largo se abriría a fuerza de maza y punta, de pico y pala. Y sobre todo a base de fuerza de brazos y de voluntades.
Entre los obreros del túnel se encontraba Charles Jones junto a su amigo Brian Smith, siempre trabajando juntos.
Brian era un muchacho alto y desgarbado, más bien débil. Pese a que su cuerpo no era el ideal para este trabajo, suplía sus limitaciones físicas con una templanza y un carácter rudo pero alegre a la vez. Charles, en cambio, era macizo y de mediana altura, además de ser dueño de una fuerza descomunal, pero su carácter era todo lo contrario al de su amigo por lo que siempre era Brian quien lo empujaba a seguir, a creer que él podía siempre. Por ello se complementaban y formaron equipo, y con el paso del tiempo, una gran amistad.
Pero un día, un fatídico día, un instante que nunca debió haber habido, y que desgarró para siempre la vida de Charlie.
Era un viernes por la tarde cuando dando los últimos golpes a la piedra, los amigos organizaban la reunión con sus novias en la casa de Brian, porque ya casi terminaba su jornada laboral. Reían mientras imaginaban lo que sucedería cuando Julie , la novia de Brian, viera esa trucha en su plato. Ella odiaba el pescado!! pero luego de las risas, le servirian una porción de pastel de carne preparado como a ella mas le gustaba.
Volviendo a los últimos minutos de trabajo, los hombres se proponían terminar de picar una saliente de roca antes de guardar sus herramientas. Picaron juntos con sus últimas energías. Charles le dijo a su amigo Brian que termine de picarla, y que, mientras tanto , él comenzaría a guardar las herramientas para ganar tiempo. Se alejó con ellas algunos metros hasta una carretilla cuando súbitamente se sintió un ruido seco, como el de una explosión. Charlie se dió vuelta y vio con su linterna una nube de polvo y se quedó paralizado por el miedo, no pudiendo reaccionar. Su amigo entonces gritó desesperadamente detrás de las rocas desmoronadas. Se acercó y logró ver la pierna atascada de su amigo entre los escombros, además de su cara en una mezcla de desesperación y dolor. Como pudo, el muchacho comenzó a sacar piedra tras piedra mientras le hablaba a su amigo para mantenerlo consciente, ya que temía gue se desmayara producto del dolor agudo de la fractura de su pierna aplastada. Brian gritaba, jemía y maldecía a causa del dolor extremo.
Segundos después éste, mordiendo un sucio pañuelo, le extiende su mano ensangrentada en la que sostenía temblando un papel arrugado…”Toma ésto y dáselo a July, es importante. Dile que la amo.
No pasaron más que unos segundos cuando el muchacho se desplomó. Ninguna reacción en él hacían suponer que se encontrara vivo. Charles entró desesperadamente a sacar piedras. Exhausto, observó a su amigo, y notó que debajo de la nariz y de su boca entreabierta, exalaba débilmente algo de vapor… estaba vivo!!!!
Mientras más piedras sacaba, más se agotaba , ya ni gritar por ayuda podía!. Su esfuerzo era en vano, había tanta roca que entendió que él solo, no podría sacarlo ni en horas de trabajo. Había que decidir rápido.
Entonces miró a su amigo, sabiendo que no lo podría oír, pero igual le dijo:- tengo que salir por ayuda, comprendes? tienes que resistir!!! no me puedes dejar así… sé fuerte y ya verás como te saco de ahí, y en breve estaremos cenando con nuestras mujeres. Resisteeee!!!
La imagen de su amigo quedó grabada a fuego en sus retinas, y en su alma para el resto de su vida.
Envuelto en un llanto profundo, Charly empezó a salir en busca de la ayuda necesaria cuando otro estruendo sacudió el oscuro hueco pétreo.
Corrió desesperadamente por más brazos. Cuando a los pocos minutos regresó con refuerzos, encontraron la sepultura final del jóven. El último desmoronamiento lo enterró vivo…
_ Cuando cerró el Ferrocarril Central de Chubut, allá por los años sesenta, se levantaron las vías. El sr. Adam Jersey jefe de estación, ya se había jubilado recientemente, pero seguía viviendo en la estación de Gaiman junto a su mujer, la sra. Mirna Jones.
Fruto de su matrimonio tuvieron un hijo varón. Su primogénito y único hijo a quien le dieron por nombre Lionel.
Lionel Jersey Jones, era un muchacho tímido. Siempre estaba deambulando solo por el pueblo envuelto en sus historias imaginarias. El muchacho leía mucho.
Llegando a su adolescencia Lionel frecuentaba el túnel del ex ferrocarril a todas horas. Cada vez que se hundía en su interior por las tardes ocurría que, cerca de la mitad del trayecto sentía un escalofrío en todo su cuerpo que lo paralizaba. Así, tarde tras tarde él se internaba en el tenebroso túnel en busca de superar esta horrible sensación, y lo que le sucedió fue que además de sentirse atrapado por un terror inexplicable, comenzó a oír gritos de dolor y pedidos de auxilio. Eran casi imperceptibles, pero igualmente los oía.
Así fueron pasando las tardes y el tiempo….
_Brian!!!! amigooooo!!! volví!!!! soy yo, soy Charlie! ya voy por vos. Resisteeee!
Eran seis operarios trabajando en la desesperada misión de sacar de las entrañas de la lomada a su compañero…
_Lionel se animó a contarle lo que le sucedía a su madre mientras hilaban lana.
Madre! tu sabes lo que me atrae el túnel, voy a diario. Cada tarde. Pero al llegar a la mitad necesito parar de caminar, y oigo una voz! me pide ayuda!, llora!!!, estoy enloqueciendo?, ya no puedo dormir!!!!, me atormenta madre!!!!!
El jóven entre congoja y dolor, soltó una lágrima. Ella lo abrazó y le dijo. Respira. No tienes nada malo hijo…
_Los hombres avanzan lento y para la media noche, al fin lo encontraron. El cuerpo de Brian estaba ahí. Su vida ya no…
_ Lionel volvía al mismo sitio cada tarde. Presintió que la voz le entregaba un papel ensangrentado. Envuelto en un horror tan hondo que lo dejó casi sin poder respirar. Retrocedió y salió a la carrera en busca de su madre nuevamente…
_Cuando terminaron de despedir y darle sepultura al cuerpo, Charles volvió por esa hoja mugrienta que recibió de su amigo.
Sin abrirla se la dió a Julie. Ella la extendió sobre la mesa. Estaba escrita. Entonces comenzó a leer y su rostro se transformó lentamente mientras avanzaba, renglón a renglón.
Al terminar rompió en llanto. Charles la abrazó coneniendola, comprensivamente. Ella necesitó de algunos segundos para dejar que la congoja ceda, y así poder volver a hablar. Él, al notar que ella estaba más repuesta le pregunta. Qué dice la carta???
Es una declaración de amor. una propuesta de matrimonio!
Al decir esto rompió a llorar nuevamente, desconsoladamente.., y ya no quiso ver a nadie mas…
_Fué cuando su madre, Mirna Jones, le cuenta lo que sucedió en el túnel aquella vez.
Ella le explica el dolor que sufrió su abuelo al no poder salvar a su amigo. Tanto sufrió, que desde ese día en adelante no pudo dejar de tener pesadillas recurrentes que lo llevaban al momento en que vio a su amigo por última vez.
Ella, de pequeña corría a la habitación de sus padres cada vez, para abrazarlo y consolarlo junto con su madre…
_Años después Julie intentó formar pareja pero no duró más que unos meses. Desde ese intento en adelante, jamás volvió a estar con alguien y sólo pasó su vida extrañando a su antiguo prometido imaginando la boda, disfrutando de aquellos sueños de días y noches juntos. Sueños de una familia que fue real solo en ellos…
_Esa noche, luego de saber la trágica historia, el jóven se internó en el túnel a oscuras. Era atraído hacia el sitio por una energía misteriosa e intensa. Al llegar al sitio, solo sintió alivio al oír las voces de ambos novios decir … sí quiero!!! en el cielo o donde se hubieran encontrado.
Luego de esa noche se terminó la angustia y el dolor. Una herida se cerró y desde entonces todo fue paz. Nadie oyó mas voces en el viejo túnel… y volvieron a dormir, plácidamente.
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]]>Hubo un tiempo en que se desplazaba en auto. Pero luego y debido al caos de tránsito reinante en la ciudad porteña de Buenos Aires y su conurbano sur, se fue adaptando a otro medio más económico, limpio, y sustentable.
Bajando así, considerablemente su huella de carbono.
Su trabajo lo condicionaba a viajar a la capital federal de lunes a viernes, diariamente ida y vuelta hasta José Mármol, en donde residía.
Hasta este descubrimiento, cada día, emprendía en coche los tortuosos veinte kilómetros desde un sitio al otro, y además regresar después de una larga y agobiante jornada laboral.
Por ello, los días de semana se habían convertido en un verdadero suplicio entre bocinas y embotellamientos.
Así fue hasta que, a partir de la compra de su bicicleta de montaña empezaron sus salidas a puro pedal.
En principio las hacía para mejorar su condición física, pero mas tarde y debido a su uso, notó que le venían muy bien para bajar la ansiedad y el estrés citadino.
Tal fue su libertad y placer por movilizarse sin depender de los semáforos y sin sufrir los embotellamientos de las horas pico, que prácticamente no volvió a utilizar su automóvil, yendo a trabajar en dos ruedas.
Con la llegada de los días lindos, en el horario del almuerzo y después de salir de la oficina, comenzó a dar paseos por la costanera de la ciudad, y por la reserva de la costanera sur. Ya que eran días más largos con más horas de luz solar, y por ende, se lo permitían.
Los regresos hacia José Mármol se completaban ya con la luz de la luna además de las luces urbanas, y el viento fresco en la cara.
Todo marchaba sobre ruedas para Santi, más exactamente sobre dos.
Así fueron pasando los días estivales y las semanas en que la ciudad estaba menos densamente poblada, producto de las migraciones masivas de sus habitantes hacia los sitios de veraneo.
Todo era perfecto en este nuevo contexto.
Las semanas se sucedieron, mutando en meses. Como contrapartida de aquellos días largos se vinieron otros, los ventosos y más cortos días del otoño.
Santiago decidió entonces, que era tiempo de viajar con su fiel compañera en el furgón de carga y sobre rieles para hacer más cómodos los viajes entre José Mármol y Plaza Constitución, en las frías mañanas y anocheceres previos al invierno que ya se avecinaba.
Solo con lo justo y necesario para viajar en el tren Roca se dirigió a la estación.
El andén a plaza Constitución estaba del lado del viejo tanque de agua inglés sobre la entrada de la calle Thorne, así que cruzó por la barrera de Bynnon y se dirigió a él con su inseparable compañera, con tiempo de sobra para “la espera”, por si se presentaba un atraso en el servicio.
No había mucha gente esperando…
El tren llegó sin demoras y el viaje fue bueno ya que transcurrió en un horario con poca cantidad de usuarios.
Así fue como Santi descubrió las bondades de esta manera de viajar. Lo hizo entonces, por largo tiempo.
Pero como siempre, algo debió cambiar el rumbo de las cosas, ya que eran rutinariamente buenas hasta aquí.
Lo que sucedió fue que el ramal a Bosques vía Temperley que pasa por José Mármol se electrificó, y a su vez se repararon las vías en toda su extensión.
Pero unos años antes de la inauguración del servicio eléctrico, en la vieja formación diesel hubo una terrible muerte.
Más exactamente en el furgón en donde viajaban un grupo de trabajadores con sus bicicletas. Este hecho fue un robo devenido en asesinato.
Todo pasó cuando el tren se acercaba a la estación de Dante Ardigó aproximadamente por el kilómetro veintiséis. Los ladrones lograron correr y trepar al furgón en una zona de la vía en muy mal estado, aprovechando que el maquinista debía reducir drásticamente la marcha hasta circular, por un par de kilómetros, prácticamente a paso de hombre.
Una vez en el interior del mismo y a punta de pistola, los malhechores les exigieron las bicicletas a sus dueños. Todos las entregaron excepto una.
El dueño que se resistió era un tipo duro, corpulento, y fuerte. Un obrero de la construcción de pocas palabras, así como también, de pocas pulgas.
El albañil, en un santiamén, los atacó con una pala de punta afilada hiriendo a dos de los tres ladrones, pero no pudo con el tercero antes de que el mismo le disparase a quemarropa.
En segundos, los asesinos huyeron con algunas de las bicis que habían arrojado fuera del furgón, y se perdieron entre los pastizales… mientras que el hombre quedó tendido en un charco de sangre, agonizante entre jadeos estertores, hasta que dejó de respirar.
A raíz de este crimen, los viajeros de este ramal cuentan que aún hoy se oyen los golpes de las palas y el disparo por las noches a la altura del sitio del crimen, aproximadamente en el kilómetro veintiséis.
Creen también que el alma del muerto nunca pudo dejar de vagar por los furgones de los trenes desde el sitio de su muerte hasta la estación Ardigó y viceversa.
Algunos sostienen que el espectro lo hace para vengar su muerte. Otros aseguran que de este modo, el aura busca proteger el vagón bicicletero de crimenes y asesinatos.
Pero todo cambió cuando el servicio fue electrificado y reparadas las vías…
Los nuevos trenes dejaron de aminorar su marcha en aquel paraje desolado en donde el albañil murió, y además viajaban con las puertas cerradas.
Pareciera entonces que el espectro subió en Ardigó como cada vez, y no pudiendo descender en aquel paraje en donde el tren aminoraba su marcha, quedó para siempre a bordo y completando el recorrido. Una y otra vez desde Bosques hasta Plaza Constitución y viceversa.
Así fue como pasó, que muchos de los ciclistas incluído Santi esperan en los andenes la llegada del furgón. Pero cada vez que un tren frena y los ciclistas están por subir al furgón de las bicicletas, éste “desaparece” mudándose a otro lugar del tren misteriosamente…, por lo que ni Santi ni nadie que haya querido subir al furgón de las bicicletas, ha podido hacerlo para continuar su viaje.
Esto sucede cíclicamente, y pareciera que el tiempo y el destino se hubieran puesto de acuerdo para jugar este macabro juego. Para que todo se repita caprichosamente en una historia sin fin.
Esta es la trágica historia que dejó a Santi y a su bici, varados en el andén por siempre a la espera del siguiente tren, con destino a la eternidad.
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