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]]>¿Somos una sociedad belicosa o habladora?
Creo que somos una sociedad habladora y belicosa, que no termina de confrontar ni de hacerse cargo de aquellos temas a tratar como así también, de las batallas que habría que librar. Me parece que lo belicoso, tiene su lugar en las confrontaciones y la violencia que eso genera entre diferentes ideologías y posiciones políticas, dando lugar a la famosa “brecha” cuando es el mismo pueblo el que pierde sus derechos. Obviamente, siempre los más perjudicados son los mismos, “los nadies” como diría Galeano pero se construye a partir de habladurías, una sociedad menos equitativa y empática, perdiendo la ternura y el pensamiento crítico en el camino, el cual debería ser centro de enseñanza para todas y todos.
Contame tu experiencia de entrevistar mujeres
Mi experiencia en entrevistar mujeres surge de la necesidad de hacer visibles realidades de femenidades diversas que han transformando su vida a partir de experiencias relacionadas con el arte, la comunidad con otras mujeres y de esta manera, resistir a los embates del mundo actual. Poder expresar como cada una de ellas, logró encontrar en la resiliencia un camino distinto y de este modo, que pueda multiplicarse para que otras mujeres también, sientan que pueden lograrlo. Fue una experiencia enriquecedora, de mucho aprendizaje e investigación, en la cual, conocí personas maravillosas con las que mantengo un contacto de mucho amor y admiración.
¿Qué problemáticas de género quedan por solucionar?
Según mi modo de ver y por la experiencia clínica como psicóloga, puedo decirte que quedan muchos temas para trabajar, dentro de los cuales se destacan, el lugar de los hombres en esta sociedad patriarcal, su inclusión y el trabajo con ellos. También esto está muy relacionado con el hecho de fortalecer la Educación Sexual Integral en las escuelas, en las cuales no se trabaja el tema de los noviazgos violentos, por ejemplo y considero que la prevención es una de las herramientas más poderosas que tenemos para evitar los femicidios que acontecen todos los días. Así como también, fortalecer y brindar formación a los sistemas públicos y con especial énfasis, en la justicia, donde las mujeres siguen sin encontrar una respuesta clara, inmediata y efectiva a su problemática.
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]]>En la resolución de Senadores del 2008 se establece:” Desde el año 1949, el día 4 de septiembre se celebra, el “Día Nacional del Inmigrante”, establecido por decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 21.430. Nuestro país creció de la mano de inmigrantes que dejaron su tierra, con una valija cargada de esperanza. Por esos motivos se festeja su día, con el fin de cultivar las tradiciones de las distintas colectividades que viven en nuestro suelo. En esta fecha se recuerda el 4 de Septiembre de 1812 cuando el primer Triunvirato firmó un decreto que decía “(…) el gobierno ofrece su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que deseen fijar su domicilio en el territorio (…)”. De esta forma la República Argentina abrió sus fronteras a los inmigrantes de cualquier parte del mundo que quisiesen vivir en este suelo. La Constitución de 1853 en su Prólogo, también hace referencia a “todos los habitantes del mundo que quieran habitar el suelo argentino”.
Sucede que, en los últimos tiempos, la situación de las y los Migrantes y Refugiades en Argentina se ha visto recrudecida, denunciando el gran desamparo en el que se encuentran.
Trabajo precario, retraso en la entrega de DNI, vulneración de sus derechos, discriminación, desalojos. Lo cual se incrementa con el aislamiento preventivo y obligatorio, transformando a las y los habitantes del suelo argentino que vinieron a este país en busca de nuevas oportunidades, en un blanco fácil de desprecio y olvido.
Por este motivo, el pasado 4 de septiembre fue un día de lucha y de reclamo de los derechos que se otorgaron en el año 1949 y que resulta imprescindible recordar.
Compartimos el Pronunciamiento, el cual se leyó en el acto central por el Día de la y el Migrante, para pedir una cuarentena con derechos para todas y todos. Por una América libre, justa y soberana.
PRONUNCIAMIENTO POR EL 4S – DÍA DEL MIGRANTE EN ARGENTINA
Hoy, 4 de septiembre, se conmemora en Argentina el día del migrante, una fecha establecida por decreto presidencial en 1949 para fomentar la inmigración. Pero nosotros y nosotras, hombres y mujeres trabajadores/as de la economía popular, migrantes y refugiados/as de distintas naciones que hacemos vida en Argentina, trabajando y aportando para esta nación y para nuestras familias en nuestros países de origen, sabemos bien las limitaciones que se nos presentan en tiempos de crisis como la coyuntura actual con la pandemia del coronavirus. Crecen las tensiones entre nacionales y extranjeros, culpabilizan a los migrantes de los problemas locales, aumenta el racismo y la xenofobia.
Hoy es un día de lucha. Ser reconocidos y respetados como sujetos de derecho lo estamos ganando en cada pulseada contra el Estado a través de los años. Lo que hemos ganado y falta por ganar es consecuencia de una lucha constante.
Actualmente vemos con preocupación una cantidad considerable de trabajadores/as migrantes de la economía popular e informal en Argentina, y compañeros/as en condición de refugiados/as y peticionantes de refugio, como están quedando actualmente excluidos de los planes de contingencia y contención social por parte del Gobierno Nacional. Algunos/as no poseen documento de identidad argentino, solo cuentan con pasaporte o cédula de identidad del país de origen o precaria (documento previo a la entrega del DNI). Esto fue ocasionado por una política regresiva de derechos, aplicada por el gobierno anterior a través del Decreto de Necesidad y Urgencia – DNU 70/2017, que endureció los controles migratorios, modificó la Ley de migraciones y aceleró la expulsión de migrantes.
Migrantes y refugiados/as viven sin tener documentación obligatoria y necesaria en la Argentina. Desde la implementación de la plataforma online de radicación a distancia (Radex), se han creado nuevos problemas al no mejorar los plazos de tramitación de documentos, no entregan una documentación de acreditación legal ante las autoridades y demoran la entrega del documento por más de 90 días hábiles. Este sistema termina de exponer a las personas migrantes, ya que, con una situación documentaria irregular, son víctimas de la informalidad laboral y, por lo tanto, puestos en la marginalidad social y económica. Nos convertimos, en muchos casos, en sujetos vulnerables y más en contextos como el actual, de emergencia sanitaria y económica.
Un ejemplo claro de nuestra vulnerabilidad la encontramos en tres casos particulares:
1.- Vivienda: para nadie es un secreto que en Argentina no están dadas las condiciones, ni para argentinos ni migrantes de la clase trabajadora, para acceder a una vivienda propia y digna. Por el contrario, el mercado inmobiliario tiene el control y pone una serie de requisitos que difícilmente puede conseguir un migrante, como la garantía propietaria. Las y los migrantes terminan consiguiendo un techo, a veces nada digno, en los hoteles, los cuales no están regulados, pero son una forma más fácil de acceder a un techo momentáneamente. Con la pandemia y la cuarentena muchas familias se han quedado sin empleo o han dejado de vender sus productos en la calle, se debaten entre comer y alimentar a los suyos o pagar un techo. El decreto de necesidad y urgencia DNU 320/20 prohíbe los desalojos por motivo de la pandemia, pero los dueños de los hoteles hacen caso omiso a ello, desalojando a las familias de los hoteles en medio de esta situación tan apremiante. Los dueños de los hoteles amenazan a los/as inquilinos/as o utilizan la violencia física para desalojarlos/as, amparados en muchas oportunidades por los cuerpos policiales. Ofrecen viviendas precarias y se resisten a cumplir el decreto del gobierno nacional. Abusan de las y los migrantes por su misma situación de vulnerabilidad.
2.- Empleo: en Argentina prolifera el mal llamado “trabajo en negro”, es decir, el trabajo ilegal, irregular, el trabajo tercerizado y precarizado. El migrante y refugiado al no tener documentación argentina a tiempo y con tantos retardos no puede acceder a un empleo legal ni a obra social, es un sujeto empujado a la ilegalidad laboral que tanto abunda en la Argentina. Con la pandemia han crecido los despidos, ningún empresario se hace cargo de las y los trabajadores los cuales son desechados. En cambio, ha tomado cada vez más espacio el trabajo precarizado del delivery como una salida económica para el migrante, aunque es objeto de explotación, en la cual el empleador no asume su relación laboral con el trabajador dejándolo solo ante problemas como robos de sus vehículos e implementos de trabajo, accidentes, y abuso policial. Nadie les garantiza nada. Por otro lado, los trabajadores que ofertan sus productos en la calle, llamados manteleros, son atropellados constantemente por la violencia policial, sus mercancías son decomisadas o robadas por los efectivos policiales y son a su vez maltratados y golpeados por el solo hecho de tratar de ganarse algo para sobrevivir al no tener empleos legales por un mismo problema de documentación y de oferta de empleo digna y legal para ellos/as. Vemos por ejemplo como la comunidad senegalesa es violentada cada vez más y peor por la represión del gobierno de la ciudad, que es el gobierno de unos pocos que sí pueden acceder a pasar una cuarentena encerrados sin que nada les afecte.
3.- Acceso al IFE: el gobierno argentino creó el llamado Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) mediante el decreto 310/2020, que establece que será otorgada una ayuda económica a las personas que se encuentren desocupadas; se desempeñen en la economía informal; sean monotributistas inscritos en las categorías “A” y “B”; monotributistas sociales y trabajadores y trabajadoras de casas particulares, siempre que cumplan con los siguientes requisitos”. Y entre ellos, se menciona: “Ser argentino o argentina nativo/a o naturalizado/a y residente con una residencia legal en el país no inferior a DOS (2) años”.
Nos preguntamos ¿cómo accede a esa ayuda un migrante que lo agarró la cuarentena y no tiene los 2 años acá? ¿Cómo accede a esa ayuda un migrante que tiene los 2 años o más viviendo en Argentina pero que no le ha llegado el DNI permanente por negligencia de la Dirección Nacional de Migraciones? Lamentablemente, la respuesta es que no accede a este tipo de políticas públicas de emergencia. Queda excluido. El ser un migrante o refugiado/a no debe ser impedimento para gozar de protección y derechos en igualdad de condiciones que los nacionales.
Hacemos de este pronunciamiento una exigencia al gobierno nacional:
Las y los migrantes y refugiados/as en Argentina aportamos al país con nuestro trabajo, desde lo económico, lo social y lo cultural. Pedimos la posibilidad de acceder a nuestros derechos básicos: vivienda, trabajo, salud y educación digna y de calidad. Queremos que los Estados del mundo nos reciban sin racismo, xenofobia y aporofobia.
Finalmente hacemos una llamada a la unidad entre nosotros/as los/as trabajadores/as. No caigamos en enemistades entre nuestras comunidades en la ciudad, en las villas y en los barrios populares. Todos y todas, trabajamos por los mismos derechos. Pedimos una cuarentena con derechos para todos/as, no para unos pocos.
4 de septiembre, día del y la migrante, día de lucha, mes de lucha por una america libre, unida y soberana.
Somos migrantes y refugiados, refugiadas construyendo Patria Grande.
Fuente: https://noticiasancap.org/
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]]>Con dichos tales como: “conmigo no te vas a hacer la torita”, el fiscal impone violentamente, su discurso, sin dejar hablar a la periodista.
Vemos como Lucila intenta responder y es interrumpida en innumerables oportunidades.
La actitud prepotente del fiscal, quien concluye la entrevista arremetiendo nuevamente, contra Lucila:” “Sos de esas personas que se victimizan», pone de manifiesto la urgencia de implementar medidas y políticas públicas, para desarraigar la violencia enquistada y avalada por los funcionarios del Estado.
Es imprescindible visibilizar estos procesos que, no sólo están presentes en un espectáculo público como un noticiero, sino que también y de una forma “más naturalizada” se manifiestan en lo cotidiano.
La violencia psicológica aún se encuentra justificada y considerada de menor importancia.
La desvalorización, el sometimiento, el control, son algunas de las maneras en las que se presenta, como una necesidad del varón de mostrar su poder ante la mirada de los otros, más que nada, de sus pares; de imponerse con toda su potencia, porque de lo contrario “no es macho”.
El miedo de perder ese lugar, la identidad concebida desde el patriarcado, lo llevan a utilizar la violencia con la ilusión de recuperar ese poder, a modo de espectáculo, como en el caso del fiscal Terán, mediante la prepotencia, el desprecio y en tantos otros casos, desde el asesinato de mujeres.
Hacia el final de la entrevista, la periodista, Lucila Trujillo, le pregunta al fiscal si realizó la capacitación en la ley “Micaela”, ante lo cual responde que sí, “que la había realizado hacia 4 años”.
Más allá de las especulaciones y las preguntas que nos podemos hacer acerca de la manera de implementar esta capacitación, si realmente la cumplen todos los funcionarios, es imprescindible continuar en la construcción de un lugar distinto para todes, facilitando recursos y dando a conocer cuáles son nuestros derechos.
Por este motivo, me pareció importante recordar que la ley Micaela, a la cual se refiere Lucila Trujillo, debe su nombre a “Micaela García”, la chica de 21 años, que fuera secuestrada, abusada y asesinada en Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos, el 1 abril de 2017.
Su femicida había sido condenado previamente por dos abusos sexuales, cuando asesinó a Micaela y circulaba por las calles de Gualeguaychú, luego de haber obtenido la libertad condicional.
El 18 de diciembre del 2018, con 171 votos a favor y uno en contra en Diputados y sancionada por el Senado por unanimidad, se aprueba la ley “Micaela García”, que crea el “Programa Nacional Permanente de Capacitación Institucional en Género y Violencia contra las Mujeres” y obliga a todas las personas que trabajan en los tres poderes del Estado Nacional, a recibir capacitaciones en temas de género y violencia contra las mujeres y fue impulsada por el padre de la víctima, Néstor “Yuyo” García.
El patriarcado se multiplica y sigue ejerciendo su poderío, porque se ha generado desde un proceso histórico, político y social que lleva muchos años y será difícil destruir. Mientras tanto, seguimos exigiendo justicia por las que no están, luchando por la conquista de nuestros derechos y repudiando la violencia, en todas sus formas y manifestaciones, como la ejercida por el fiscal Santiago Terán contra la periodista Lucila Trujillo el pasado 6 de agosto.
Las cámaras y todes fuimos testigos.

Fuente: https://noticiasancap.org/
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]]>Me pregunto ¿Quiénes se adormecen en una condena sin fundamento, que estigmatiza a una mujer como “La reina del martillo” durante 11 años? ¿La justicia está dormida, o siempre son lxs mismxs culpables, lxs pobres, lxs estigmatizados?
Al revisar el expediente, no hay fundamentos ni pruebas que pudieran incriminarla, sólo hay prejuicios que, como en el caso del femicidio de Lucía Pérez, desvirtúan lo importante, exponiendo una vez más la mediocridad de un sistema judicial avalado por una sociedad que consiente en continuar “criminalizando la pobreza” y se deja llevar por prejuicios machistas. Cristina expresaba que la habían culpado “por ser mujer y pobre”, por la vida que llevaba, por ser blanco fácil y desconocer sus derechos. En el documental, dice: “Dejé que hagan, al no ver la magnitud de las cosas”.
Cristina es condenada, como lo fue Lucía, por juicios morales. Si salía a bailar, si había terminado el secundario, si consumía o no marihuana, como está escrito en el expediente “llevaba una vida promiscua y marginal”.
Cabría preguntarse si la justicia tiene la misma vara para todxs lxs que habitamos este país, si juzga de la misma manera a mujeres y a hombres. ¿Cómo es posible que puedan encerrar a una mujer durante 11 años por un crimen que no cometió?
Nadie cuestiona las decisiones de unxs pocxs que se proclaman reinas y reyes de la verdad, nadie defiende a lxs pobres, lxs desamparadxs, lxs que no saben cómo y a dónde recurrir.
Y entonces me pregunto ¿cuántas personas deben estar encerradas sin pruebas? ¿Cuántas mujeres juzgadas por “llevar una vida al margen”? ¿Quién cuestiona las decisiones de unxs pocxs que siguen criminalizando la pobreza y usan su poder, para encontrar unx culpable que no sepa defenderse?
Mientras estaba presa, Cristina tuvo que esperar cuatro meses para que la defensora se fijara en ella y, de cuatro, se hicieron siete. Las pruebas del ADN dieron negativo, motivo por el cual la liberan y se va a vivir a Buenos Aires para trabajar de moza. En el 2008, es capturada en Buenos Aires y condenada en el 2010. Cuando fue apresada tenía 19 años, estuvo en la cárcel 11 años. A fines del año pasado fue liberada pero se sentía muy sola, según cuentan sus allegados, y estaba deprimida. El miércoles pasado la encontraron sin vida, junto a una carta de despedida. Una vida arrebatada que, al recuperar su libertad, tampoco fue contenida desde un apoyo terapéutico, repitiendo el mismo desamparo de la cárcel, de la justicia, de los medios, del Estado. Siempre hay sordos para los gritos más estridentes y casos que es mejor olvidar. Nuestra responsabilidad y compromiso es mantener el grito de Cristina, de su familia y de tantxs más en situaciones similares, bien en alto, para remarcar aquello que no se cumple, para cuestionar y exigir justicia, donde la desesperación de la pobreza queda censurada, aplacada, marginada. Dibujar el cielo con el grito de Munch, el cuadro favorito de Cristina, que guardaba en su cuaderno mientras estaba en la cárcel.
“Los nadies, los hijos de nadie, los dueños de nada Que no son, aunque sean Que no hablan idiomas, sino dialectos Que no profesan religiones, sino supersticiones Que no hacen arte, sino artesanía Que no practican cultura, sino folklore Que no son seres humanos, sino recursos humanos Que no tienen cara, sino brazos Que no tienen nombre, sino número Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”
Eduardo Galeano.
Fuente: https://noticiasancap.org/
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]]>“Todas las desgracias del mundo provienen del olvido
y el desprecio que hasta hoy
se ha hecho de los derechos naturales
e imprescindibles de ser mujer”.
Flora Tristán.
La lucha de las mujeres se remonta siglos atrás.
Las condiciones de explotación, violencia y desigualdad fueron denunciadas en innumerables oportunidades a lo largo de la historia.
Es importante recordar esas luchas, de aquellas que nos precedieron y guiaron nuestro camino. Como aquella de Versalles también llamada “Marcha de las mujeres”, acontecida el 5 de octubre de 1789, donde miles de mujeres invadieron el edificio de Versalles y se apoderaron de los cañones con las armas que tenían a mano, como cuchillos y otros elementos de cocina. Reclamaban por el hambre y los precios altos, y querían ser consideradas en la toma de las decisiones políticas y económicas de las cuales formaban parte.
Florencia Abbate en su libro “Biblioteca Feminista”, realiza una exhaustiva investigación acerca de estas luchas y relata un documento escrito en aquella época llamado “Petición de las Damas de la Asamblea Nacional”, dirigido a políticos y revolucionarios, donde en uno de los fragmentos finales dice: “Ustedes han destruido el fantasma del despotismo, ustedes han pronunciado ese hermoso axioma digno de ser inscrito en todas las frentes y en todos los corazones: los franceses son un pueblo libre… ¡y todos los días siguen permitiendo que trece millones de esclavas lleven vergonzosamente las cadenas de trece millones de déspotas!”.
La historia continúa y el 8 de marzo de 1908, bajo el lema “Pan y rosas”, obreras textiles de Nueva York marcharon para reclamar un aumento de salario, la disminución de las horas laborales, mejores condiciones de vida, el cese de la explotación infantil y el derecho al voto.
En el año 1910 en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, Clara Zetkin, propuso establecer el 8 de marzo como el “Día internacional de la mujer” en conmemoración a todas aquellas mujeres trabajadoras, que iniciaron las protestas en contra de la explotación y la desigualdad que se vivía en las fábricas.
Pero el día fatídico llegó un 25 de marzo de 1911 también en la ciudad de Nueva York, donde 146 mujeres murieron al incendiarse la fábrica de camisas Triangle Shirtwais.
La mayoría de las víctimas eran jóvenes mujeres inmigrantes de origen judío e italiano, de entre dieciséis y veintitrés años de edad. Las terribles consecuencias se debieron a que los dueños de la fábrica mantenían a estas mujeres encerradas bajo llave y esclavizadas, lo cual imposibilitó que pudieran escapar del fuego y salvarse.
Más cercano a nuestros días pero no tan distinta a esa masacre, sucedió acá en Buenos Aires el 30 de marzo de 2006, en el barrio porteño de Caballito, cuando el Taller textil de la calle Luis Viale, se prendió fuego y perdieron la vida 6 personas de nacionalidad boliviana, dentro de las cuales, 4 eran niños menores de 10 años.
Las grandes colectivas feministas luchan por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito; por el cese de violencia y de femicidios que se suceden cada 27 horas en nuestro país; por la igualdad en las condiciones laborales y sociales.
Mujeres que siguen dando batalla en la frontera de la desigualdad y el desamparo; migrantes que reclaman sus derechos; madres que exigen justicia por sus hijes asesinados, desaparecidos y olvidados; feminidades que resisten y buscan un lugar para ser.
Nora Cortiñas, Viviana Maria Alegre, Cristina Castro, Marta Ramallo, Vanesa Orieta, Cristina Liempichun, Lourdes Hidalgo, Lila Baéz, Moira Millan, Isabel Huala; Las madres del dolor; Las Madres de las Víctimas por el Gatillo Fácil; las Mujeres de Guernica, que salen a defender su tierra y su dignidad junto a su familia para tener un techo para vivir; Mujeres de los pueblos originarios que defienden su tierra, su lengua, practican su cultura y transmiten sus saberes de generación en generación. Feminidades disidentes, trans, no binaries. Mujeres en las cárceles. Artistas que rescatan la cultura, se comprometen y resisten generando pensamiento reflexivo y memoria.
Abuelas y madres de pañuelos blancos.
Mujeres valientes que no abdican, que sostienen a otras y construyen puentes para derribar el muro que interpone el machismo que aún nos atraviesa.
Nos queda mucho camino por andar y desandar, para volver a construir miradas acerca de nosotras mismas desde nuestros propios espejos; para que la noche deje de ser una odisea cargada de temores y de angustia hasta llegar a casa; para que nuestros derechos sean iguales para todas, sin importar nuestro origen ni género asignado, sólo el elegido.
Entonces, podamos levantar la misma bandera hoy y todos los días, hasta que se multipliquen los gritos y se llene la calle de una sola voz que sea un llamado, de pan y de rosas, de mujeres sin miedo.
Un bellísimo poema de Mikeas Sánchez (poeta bilingüe, escritora, traductora y radialista zoque de Chapultenango, Chiapas) celebra esta posibilidad, esta elección de ser mujer y me parece importante compartirlo.
UNO
Soy mujer
y celebro cada pliegue de mi cuerpo
cada minúsculo átomo que me forma
y donde navegan mis dudas y mis esperanzas
Todas las contradicciones son maravillosas
porque me pertenecen
Soy mujer y celebro cada arteria
donde aprisiono los secretos de mi estirpe
y todas las palabras de los ore’pät* están en mi boca
y toda la sabiduría de las ore’yomo** está en mi saliva
*Hombre zoque
**Mujer zoque
TUMÄ
Yomo’chä
tese ṉgotzäjkpatzi äj’ṉwyt
tumdumäbä’ tzäki’tzäki tujkubä’jiṉ
ṉgotzäjkpatzi äj’ natzkutyam äj’ ṉgipsokiu’tyam
Mumurambä kipsokiu’y
wurambäre’ äjne’ankä’ram
Yomo’chä tese’ ṉgotzäjkpatzi tumdumäbä äj’näbiṉ’dzajy
Juwä’ ijtyaju wäñajubä äj’ aṉukuis myusokiutyam
tese’ mumurämbä tzame ore’pänis’ñyeram ijtyaju äj’ aknakomo
tese’ mumurämbä kokypsku’y ore’yomo’isñyeram ijtyaju äj’ tzujomo’
Mikeas Sánchez
Fuente: https://noticiasancap.org/
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]]>para meterse entre la magia”.
Verónica González.
Hablar de la vejez nunca ha sido fácil. El tema nos convoca y nos interpela desde diferentes lugares.
¿Será que la muerte merodea como un escalofrío por nuestra espalda?
¿Será que en esta época de descarte y de tanto individualismo, lo viejo no sirve, molesta y se olvida?
Como si la muerte no fuera parte de la vida. Como si no fueran les mayores las personas que nos acunaron y enseñaron desde sus años cargados de batallas y de sueños; de resistencia y de belleza.
Los pueblos originarios son los primeros en reconocerles ese lugar de transmisión. Pero a nosotres nos queda mucho por aprender de ellos.
La situación se complejiza aún más si hablamos de disidencias y de vejez lésbica. Y esa es la historia que vengo a contarles. La historia de Alicia y su sueño de una vivienda digna para las lesbianas adultas mayores; una historia de alas que va tejiendo redes para sostener y cuidar a otres, como lo hace Julieta Lopinto, una de las mariposas que quiere seguir soñando y que me acompañará junto a otras compañeras, a lo largo de esta entrevista.
Quisiera que me cuenten un poco cómo nació Sueños de mariposas y cómo decidieron su nombre.
Sueños de mariposas nace en el año 2017 a partir de una publicación en facebook realizada por nuestra compañera Alicia Caf. El nombre lo elige considerando diversos significados. Por un lado, las mariposas nacen de la transformación; por el otro, es el nombre por el cual se hacían llamar las hermanas Mirabal y también, porque en España una filósofa lesbiana dice que somos como las mariposas, porque estamos en todas partes.
También por Lohana Berkins y Diana Sacayán.
¿Qué las movilizó y cuál fue el objetivo inicial?
Nos movilizó dar a conocer la realidad de algunas lesbianas adultas mayores, que se encuentra atravesada por la precariedad económica, habitacional y afectiva acompañada de una historia de invisibilización, represión, expulsión familiar y social.
El objetivo inicial siempre fue la constitución de un lesbiátrico. Entendiendo al mismo como un espacio intergeneracional, comunitario y autogestivo donde se den ayudas mutuas entre compañeras lesbianas.
¿Quiénes conforman Sueños de mariposas?
La grupa fue tomando varias formas dependiendo el momento. Como muchos espacios, comenzó con ciertas personas que por distintas razones se fueron, dando lugar a nuevas. Quien siempre estuvo ahí fue Ali, bancando. Hasta hace dos años que fuimos y somos 4 o 5 personas, que compartimos los mismos criterios para seguir visibilizando y luchando.
Entre ellas, compañeras de “Ni una menos en las cárceles” y “Maternidades feministas”. Tanto maternidades como las presas y adultas mayores lesbianas, comparten la misma opresión e invisibilización por parte de otros movimientos, por ello tratamos de confluir en la lucha.
Me pareció muy importante para destacar y compartir, la manera que tienen de pensar la vejez y de abordar un tema tabú como es la sexualidad en esa etapa de la vida. Me gustaría que me cuenten un poco más acerca de eso.
Les adultes mayores socialmente son vistos como seres desexualizados. Constantemente vemos como se perpetúa la opresión del deseo. Cuando hablamos de deseo, hablamos tanto de comer lo que tengan ganas, ¡como de coger!.
Consideramos que se profundizan estos tabúes cuando hablamos de la disidencia. Son quienes han vivido épocas de represión sexual muy severa. Refiriéndonos tanto a la dictadura militar como así también, a la invisibilización del lesbianimo a nivel social y también, por parte de las organizaciones sociales y LGTB que, principalmente, se encontraban dirigidos por gays, trans y travas.
Me decías que trabajan junto a “Ni una menos en las cárceles” y “Maternidades feministas”, ¿están relacionadas con alguna otra organización?
Sí, a lo largo de estos años fuimos tejiendo diversas redes, además de las que mencionás también tenemos relación con “Columna antirracista”,“La campaña contra la A.S.I”, como también causas judicializadas como la de Flavia y Pamela Rodríguez. Lo que sí, no articulamos con espacios partidarios, en general, nos relacionamos más con las del palo anarquista y autogestivo.
Habitar
“El amor que nos negaron es nuestro impulso para cambiar el mundo”.
Lohana Berkins
¿Cómo construir un lugar digno cuando las posibilidades se ven disminuidas por tu elección de ser? ¿Qué futuro se puede visualizar si la esperanza del mañana es una utopía irreverente? ¿Qué miradas generar, despertar, acariciar, cuando la indiferencia se planta como una protección antiedad?
Ellas, las mariposas, generan espacios para hacer visibles sus realidades, para desnudar verdades y patear estereotipos. Se cansaron de esperar soluciones y crean alternativas que generan reflexión y abren puertas. Aún no tienen un lugar físico que las abrigue pero su objetivo es contener a otres, facilitar lazos y habitar este mundo a través del amor, del arte y del compromiso.
Parte de la herencia de Alicia es el proyecto que tienen acerca del Lesbiátrico. Quisiera que me cuenten un poco más sobre este sueño.
El lesbiátrico es como nuestro sueño más grande, como así también complejo. Implica generar una casa comunitaria que funcione desde el afecto y deseo mutuo de acompañarnos. Donde las más jóvenes acompañen a las más viejas y viceversa. Esta casita es pensada como un espacio autogestivo, con biblioteca, actividades culturales y muchas cositas más.
A lo largo del trayecto, dentro de Sueños de Mariposas, comenzamos a entender lo complejo que era. Así fue como Ali y otras compas nos decían que no lo iban a llegar a ver, que esta lucha era por ellas y por las viejas del futuro, o sea, nosotras. Esto es Sueños de Mariposas.
Otra complejidad se presenta entendiendo que queremos combatir la existencia de los geriátricos que, a nuestro entender, son espacios que funcionan como depósitos de personas que esperan la muerte y no, como lugares que acompañen la vida en esta última etapa, alimentando así las fuerzas, sueños y deseos. Claro que hay espacios mejores que otros, pero los mismos dependen de la guita que tengas. Es así que si no tenés plata, familia o entorno que apañe, te morís sola y en la calle. Al mismo tiempo, denunciamos que muchos de los maltratos que se producen en los geriátricos van de la mano de una precariedad económica y jornadas laborales desgastantes.
¿Cuáles son las actividades que realizan y a quiénes están dirigidas?
Actualmente por la pandemia, tratamos de habitar distintos espacios de lucha para visibilizar. En su momento, hacíamos cine debate tratando de abordar la temática de la sexualidad lésbica y otras sororas para pasar un buen rato. También hemos tratado cuestiones de explotación textil, como es el caso de nuestra compañera Lourdes Hidalgo, sobreviviente del incendio el taller Luis Viale, que actualmente luchan para que ése sea un espacio de memoria. Por otro lado, siempre bancamos realizar ferias y eventos empapados de artistes autogestives que, con mucho amor, nos han acompañado y bancado.
Al mismo tiempo, hemos articulado con las compañeras de la columna antirracista. Apuntamos a hacer eventos lo mas diversos posibles, tanto para adultes mayores, niñeces, lesbianas, trans, travas, maternidades, neurodiverses. Vamos buscando las mejores formas para gestionar un espacio para todes. Claro que eso implica nuevas estrategias y gestión de espacios que aún nos quedan por implementar y descubrir.
¿Cómo se vieron afectadas por la pandemia, tanto en las actividades que realizan como en su vida personal?
Bueno, principalmente, al inicio de la pandemia, a muches nos tocó profundizar la problemática habitacional y económica. A quienes forman parte de maternidades, se les sumó la violencia por parte de los progenitores y cuestiones judiciales. Conjuntamente colapsamos a nivel salud mental, por todo lo que implica el encierro, la ansiedad, la soledad. Como a muchas personas, nos llevó a lugares medio turbios y a nuestra compañera Alicia, la llevó a muerte.
¿Qué gestos, situaciones y/o personas las inspiran?
La historia de Ali, las anécdotas de Norma, la resistencia marginal nos inspira desde el bien, el apañe y acompañamiento que se da en ciertas grupas. Esto más que nada desde el bien. Después nos inspira… no seguir la mierda que es este mundo. La represión, la violencia, los procesos judiciales, los abusos junto a quienes encubren los mismos, el positivismo tóxico, la explotación animal, de personas, el que haya gente sin una moneda para comer, y demás situaciones desde lo mas cotidiano, creo que son las situaciones que nos hierven la sangre y nos mueven, como así también nos dejan de cama.
Alicia, una mujer que hizo de una necesidad un pedido, que se transformó en un llamado para muchas otras mujeres lesbianas que atravesaban una situación similar: la soledad, el desamparo y la invisibilización en la vejez.
Lamentablemente, Alicia, falleció el año pasado en la calle, sola y con Covid. Sus compañeras se refieren a ella con un gran orgullo, por el legado que dejó y por la hermosa persona que era. Pero también, recuerdan sus últimos tiempos con un gran dolor, debido a que el Covid, sólo fue una de las consecuencias de una interminable escalada de abandonos por parte del Estado y de varias organizaciones que miraron para otro lado.
Ellas hablan acerca de esto y de cómo los medios resumen la causa de su muerte en “el Covid”.
Pero Alicia no falleció de Covid. A nuestra compañera la mató un estado ausente y una militancia que le dio vuelta la cara cuando siempre hablaba de la soledad y los dolores que la atravesaban. Falleció por no poder tener una ducha caliente; por no poder conectar una estufa ya que saltaba la térmica del hotel; falleció porque estaba sola en un cuarto con humedad y constantemente, violentada por el dueño del hotel.
¿Cuál es legado que Ali les dejó?
Hablar de su legado es inspirador y nostálgico, porque ya no está físicamente…es una revolución emocional.
Acompañar a Ali en su lucha nos permite entender, a través de su mirada, las problemáticas con una perspectiva política más allá de lo personal.
Su sensibilidad está reflejada en sus cuadernos y en sus escritos, en el relato en primera persona que es fundamental para poder encuadrar la realidad con empatía.
Ali ES una lesbiana vieja, migranta, pobre, marginal y nuestro deseo es mantenerla viva.
Las banderas, sus consignas.
Ali está presente en cada momento.
Sus fotos y sus recuerdos son la base de nuestra motivación.
¿Cómo piensan hoy en día la disidencia? ¿Qué falta para que sea un mundo más inclusivo?
Falta muchísimo. En principio, falta dejar de transar con espacios que se dicen progre y sin embargo, no tienen una perspectiva más allá de su realidad. La violencia que atraviesan todas las grupas que mencionamos a lo largo de la entrevista, no son tomadas por muchos sectores, lo que hace que seamos pocas en estas luchas. Es necesario para nosotras tener una mirada con perspectiva de clase, género, marginal, antiedadista; visibilizar y cuestionar los propios privilegios como también ser separatista. Esto último es parte de la herencia de Ali, hablar de una militancia que tenga como foco lesbianas y/o mujeres tiene una lógica para nosotres basada en la invisibilización histórica del movimiento.
¿Qué significa para ustedes “la resistencia”?
Todo lo que hacemos forma parte de la resistencia. Por dentro, desde sueños de mariposas, queremos que el mensaje y la voz de Ali no se pierdan, como pasa muchas veces cuando alguien muere, que con el tiempo se desdibuja. Por fuera, todo lo que hacemos es resistencia. Si, sabemos que lo que rige es el patriarcado, la norma, los estereotipos, el capitalismo. Resistencia es levantarse cada día. Resistencia es preguntarle a tu amigue como está. Resistencia es luchar para que podamos tener una vida digna, que no te desaparezcan por ir a buscar trabajo como el caso de Tehuel De La Torre. Resistencia es seguir visibilizando y proyectando, desde nuestra identidad disidente. Resistencia es cuando nos sentimos desencajadas, apoyarnos, juntarnos y seguir adelante aún sabiendo que el camino es largo y agotador pero es urgente y no podemos no hacer nada.
Esperamos salir de todo esto que nos pasa y nos atraviesa. Aunque no sepamos cómo. A nuestro paso, como siempre, eso seguro… Así resistimos.
¿De qué manera se las puede ayudar para que Sueños de Mariposas tome vuelo?
Pueden seguirnos en nuestras redes donde subimos diversos eventos, campañas y situaciones, como así la historia de sueños.
Insta: sueñosdemariposas2
Face: Sueños de mariposas
Si alguien tiene un espacio que podamos habitar para hacer actividades, será bienvenido.
Por otro lado, tratamos de acompañar a distintas personas con lo que podamos, mercadería, guita para Sube, una escucha, visitarnos. A veces, sólo se necesita seguimiento amoroso entre nosotres. Para lo demás contamos con una cuenta de CBU o Mercadopago a disposición para quien quiera colaborar.
Mercado pago
Cbu 0110015030001509923879
Banco Nación Julieta Lopinto
También si alguien tiene data de donde podríamos presentar el proyecto para pedir fondos.
Por otro lado queremos impulsar un petitorio para poder exigir y facilitar a compañeras adultas mayores que están en una situación devastadora a nivel económico y habitacional, la gestión de planes sociales como son el habitacional, la tarjeta alimentar y demás acompañamiento económico que pueda apañar un poco.
Este es nuestro contacto 1130146969 o por las redes.
Nosotras somos una grupa pequeña con distintas problemáticas y muchas veces solo llegamos a calmar la urgencia y termina siendo desgastante y temporal, si ustedes pueden colaborar con alguna de estas cosas sería un gran impulso para nuestra militancia a nivel estructural.
Por último, quisiera agradecerles el tiempo y la confianza como así también, dejar este espacio para que puedan expresar un mensaje a todas aquellas personas que estén leyendo esta entrevista.
Gracias por el espacio y las preguntas que fueron muy interesantes de responder, sumado a todo el recorrido. Queda quizás, sumar que también quién precise y/o desee comunicarse con nosotres le recibiremos. Si bien nuestros objetivos mayores son complejos e implican un recorrido indefinido, el compartir, el visibilizar, replicar y cuestionarse sobre estos temas es parte de todo este proceso. No sabemos hasta donde llegará esta entrevista pero que sepan que este proyecto es de quien desee impulsarlo, que lo pueden tomar y transformar. Lo comunitario implica compartir entre personas con criterios similares, que fluya lo más posible incluso en las discusiones que puedan surgir.
«Tal vez sólo un lugar digno, donde podamos respirar libertad, justicia y oportunidades sin besarle el culo a nadie», decía Pedro Lemebel y esa es la inspiración que mueve a estas mariposas, que siguen el legado de su fundadora, Alicia Caf, una mujer que debemos recordar por su lucha generosa y eterna; por el amor que sembró en la mirada de cada persona que la conoció y hoy se hace oír en estas palabras, que soplan despacito con la intención de llegarles al corazón de cada une.
Ellas no transan, no buscan el protagonismo y se muestran genuinas para que se visibilice su manera de estar y de ocupar espacios; para que se respeten sus derechos y sus deseos. Porque no ceden y se plantan con su cotidianidad y su belleza frente a un mundo desposeído de valores ciertos.
Nos olvidamos de la importancia de la empatía, del cuidado, del sostén. Estamos tan apurados en vivir y sentir de una determinada manera, que se nos escapan los detalles y los gestos.
Esto de preguntarle al otre si tiene una frazada y una estufa donde calentarse, si tiene plata en la Sube para viajar, para comer; de ayudarle a levantarse y de escuchar, sobre todo de escuchar.
¿De qué soledad hablamos en la disidencia? ¿Qué lugares le ofrecemos a la vejez?
¿Cómo podemos construir desde una mirada realmente inclusiva?
¿Cómo multiplicar el legado de Alicia y de éstas mariposas que sueñan?
Los mazahuas, una etnia indígena de la zona norte del Estado de México, tiene la creencia de que, en el Día de Muertos, las almas de los difuntos regresan a visitarnos en forma de mariposas Monarca.
Creo que nuestras guerreras sobrevuelan alrededor para guiarnos, que son nuestras maestras.
Las hermanas Mirabal, Lohana Berkins, Diana Sacayán, Alicia Caf y tantas más, pintan de revolución las letras de nuestros cuerpos y cantan a través de nuestra voz para que su herencia sea una bandera flameante llena de colores y flores, como pedía Diana Sacayán en uno de sus poemas que quiero regalarles.
Cuando yo me vaya no quiero gente de luto.
Quiero muchos colores, bebidas y abundante comida; Esa que de niñx me hacia falta.
.
Cuando yo me vaya no aceptaré críticas;
más razonable y serio sería que me las hagan en vida.
.
Cuando yo me vaya desearía una montaña de flores…
Esa que los mil amores por los que he sufrido nunca supieron regalarme
.
Cuando yo me vaya no quiero farsantes en mi despedida;
quiero a mis travas queridas, a mi barrio lumpen a mis hermanxs de la calle, de la vida y de la lucha..
.
Cuando yo me vaya sé que en algunas cuantas conciencias habré dejado la humilde enseñanza
de la resistencia trava, sudaca, originaria
.
Cuando yo me vaya quiero una despedida sin cruces; todxs saben sobre mi atea militancia
Y sin machos fachos; porque también saben sobre mi pertenencia feminista
.
Cuando yo me vaya espero haber hecho un pequeño aporte a la lucha
por un mundo sin desigualdad de género ni clase
.
Cuando yo, esta humilde trava se vaya; No me habré muerto…
Simplemente me iré a besarle los pies a la Pacha Mama
Amancay Diana Sacayán.
Fuente: https://noticiasancap.org/
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]]>Julio del 90
tengo un año bajo el signo cáncer
recuerdan mis padres lunes 1PM
ascendente escorpio
traigo un dios en la mano
parece espejo
déjenme remojada en agua fresca
todavía no aprendo que nací
denme tiempo
Liliana Velandia Calderón.
Hablar de poesía en estos tiempos sigue siendo un acto revolucionario, que resiste a todo lo que se pretende anestesiar desde un capitalismo que arrasa lo singular y desestima la ternura como un valor ineludible.
El arte como un modo de transformar el mundo y lo cotidiano; como una forma de resistir a los embates de la vida cuando se vuelve incierta y el camino se desdibuja.
El arte que rescata la cultura y las costumbres de los pueblos, que siguen dando batalla más allá de la bala que los mata.
Hace casi 6 años, Liliana, con su Bucaramanga (Colombia) en la piel, decidió hallar el lugar que, finalmente, la nombre y apostó por su residencia en la Argentina. El principio no fue fácil pero decidió dar batalla y así estudiar lo que soñaba.
Estar lejos de tu país de origen duele, las marcas de tu gente merodean en tu pelo y te despeinan, los olores impregnan tu garganta hasta que el llanto explota. No hay olvido, sólo un intento de conservar recuerdos y la fuerza para encontrar un futuro con alas.
Por este motivo, es imprescindible que seamos concientes de este proceso de desarraigo que sufren cada une de les migrantes, para que estemos ahí cuando nos necesiten; para entender que se trata de un duelo por el país que, aunque no está perdido, deben dejar atrás.
Liliana creó junto a otres compañeres “La parranda poética”, un ciclo de música y poesía colombiana acá en Buenos Aires, donde comparten poemas pero también la alegría de saberse cerca de la cultura de su pueblo.
Fue de ese modo que la conocí, sin saber que hoy Colombia estaría atravesando una de las situaciones más tristes de su historia; sin saber que iban a estar asesinando hermanes y niñes descaradamente; sin saber que la angustia de Lili sería aún mayor en este día.
Quería que nos cuentes ¿cómo fue venir a vivir a la Argentina desde Colombia y hace cuánto estás acá?.
Fue emocionante porque no había salido de Colombia antes. Con el tiempo entendí que mi destino era venir a Argentina en 2015. Llegué a Ezeiza en agosto y por suerte me recibió un joven actor que conocí grabando un cortometraje en Bucaramanga, Árnold Ortiz. Ya casi cumplo 6 años como migrante.
¿Qué fue lo que te llevó a migrar? ¿Viniste sola?
Te cuento que viajé sola. Primero hice Bucaramanga – Bogotá, me quedé una semana con un amigo y luego sí di el gran salto Bogotá – Buenos Aires.
Tenía 25 años cuando recibí la noticia de que había sido aceptada en la Maestría de escritura creativa de la Universidad Nacional de Tres de Febrero y era mi segundo intento de migración. Dos años atrás había aplicado a una beca de la OEA para ir a Brasil, pero no fui seleccionada ya que no hablaba portugués. En medio, acepté hacer un postgrado por una falsa beca que luego se convirtió en un crédito condonable, me retiré de esa maestría académica por maltratos del director, quien además era el Decano de la Facultad de Ciencias Humanas. Pero también confirmé que disfrutaba más hacer, crear, escribir, que analizar y estudiar las artes.
Como la mayoría de colombianes profesionales, migré porque hacer un postgrado en Colombia, es empeñarle el alma a un banco, el Icetex o una universidad. Sé de profesionales que se han suicidado ante el agobio de las deudas que les trajo intentar hacer un posgrado.
¿Cómo fue este proceso, Lili? ¿Lograste encontrar contención en Buenos Aires?
Creo que uno idealiza mucho la migración cuando no la ha vivido. Pero la solución no es que otro te cuente para tomar esa historia de brújula. No es una experiencia transferible, porque la historia de migración de cada persona es única. Sí es clave saber que llegás a reinventarte, que transitarás varios duelos y que en todo proceso migratorio debes conocer el contexto y las reglas socioeconómicas del país al que llegás. De cualquier manera, hay que tener plan A, B, C y D. Sobre todo contar con personas que te contengan hace la diferencia.
Mi proceso migratorio empezó desde antes de venir, ya me sentía extranjera en mi propia ciudad, necesitaba salir para ver si existía eso que llaman “mi lugar en el mundo”. Luego de ahorrar, sacar pasaporte y comprar el tiquete, llegué y al mes ví que las cuentas que había hecho en marzo ya no me servían en agosto. No pregunté, sólo supuse que en Argentina los aumentos no eran anuales como en Colombia sino semestrales o que a lo sumo, en lugar de ajustar precios en enero lo hacían en julio.
El siguiente mes gasté aún más de lo presupuestado, con el cambio de presidente ví cómo el dólar se elevaba -algo que no había proyectado- y que empezó a dificultar mi permanencia en la maestría. Te cuento que al ser estudiante extranjera me cobraban la mensualidad en pesos, pero tarifado en dólares. Recién ahí salí de mi fase turista, saqué cuentas y percibí que a ese paso mis ahorros no durarían los seis o siete meses que yo planeaba sino tres o cuatro, la búsqueda de trabajo tendría que ponerse agresiva y urgente.
Un amigo de mi amigo Arnold dejó libre una habitación en San Telmo y ahora estaba ahí completamente sola lidiando con la realidad. La angustia creció, pasé de la euforia a la inestabilidad. Si bien, por guía de mi amigo yo agilicé desde Colombia el turno para tramitar residencia temporal y en septiembre ya obtuve la Residencia Precaria con un cuil y permiso para trabajar, nadie me llamaba para una entrevista.
Acá confieso que los trabajos que busqué los dos primeros meses eran afines a mi perfil profesional, como profesora o redactora. O como vendedora, en última. En el sector gastronómico no buscaba porque eran horarios rotativos incompatibles con la maestría y trabajar en limpieza me parecía decadente, ya mucho se había esclavizado mi madre limpiando casas para que yo fuera profesional. Y cómo decirle a ella que había llegado a otro país para hacer lo mismo en lugar de ejercer la profesión que me ayudó a sacar adelante. Me aterraba.
Para ese momento aquella fría habitación en San Telmo era todo lo que tenía (30 días de alquiler), y mi identidad basada en mi formación profesional e intelectual se derrumbó. Entré en crisis, me deprimí. Falté una semana a clase, no comí y lloraba todo el día cuando no estaba dormida. Tampoco le decía a nadie por todo lo que estaba pasando, no veía salida. El siguiente lunes desperté con muchísima hambre, me comí lo que quedaba de un dulce de guayaba y pensé: gastaré hasta el último dólar pero no dejaré de ir a estudiar, completaré el cuatrimestre, si al final de mi pobreza no consigo trabajo vendo mi computadora y me regreso.
Pero no regresaste y continuaste estudiando. ¿Qué recordás de esa época?
Esas horas con María Negroni, Guillermo Martínez, Liliana Heer, Teresa Arijón, Bárbara Belloc y Alejandro Tantanian eran salir del mundo real, mi viaje hacia prácticas de escritura, recorridos literarios que no conocía y maneras de vivir la escritura creativa. Escuchar a mis compañeros, de quienes aprendí el valor que acá le dan a la literatura nacional y a les contemporáneos.
Recuerdo que cuando volví la siguiente semana fue una sorpresa ver que algunes me preguntaron por mi ausencia. Ahí abandoné la idea de que moriría y nadie se daría cuenta, a nadie le importaría. Fue un nudo que se soltó, y lo pude hablar con una compañera que me salvó: Eva Gasteazoro. Migrante como yo, su historia iluminó conflictos que yo vivía. Su primera migración se dio entre Nicaragua y Estados Unidos cuando tuvo 19 años y ahora estaba jubilada con una carrera como actriz, bailarina y performer en Estados Unidos. Pero ella me dijo una frase que me sacó el prejuicio de trabajar en otras áreas, “el artista debe saber que necesita dos trabajos: uno para comer (el que sea, no importa desde que pague las cuentas) y otro para vivir, el más importante porque es tu razón de ser”.
También dejé de guardar silencio por miedo a que desde Colombia me juzgaran, fracasar no era una opción, como si la vulnerabilidad fuera una derrota.
La plata de mis ahorros se acabó y ahí dejé el ego de lado, estaba dispuesta a trabajar en lo que fuera. Le pedí a mi amigo plata prestada para pagar el alquiler, racioné la comida que inteligentemente me había traído de Colombia y empecé a cubrir turnos en una cadena de solarium. Conocí muchas chicas migrantes, dejé de autocompadecerme para ver que existían historias mucho más duras que la mía y cuando se presentó la oportunidad de trabajar cuidando a un adulto mayor acepté sin dudarlo, a pesar de ser un trabajo mal pago, sin franco y sin cargas sociales.
¿Qué cosas, situaciones y/o personas te ayudaron a sobrellevar ese momento?
Arnold Ortiz es el joven que aunque menor que yo me animaba a no rendirme, me prestó plata para pagar el alquiler de tres meses mientras empezaban a pagarme en Medidom, la empresa de internaciones domiciliarias para quien trabajé durante dos años. Reconocer que había dolor al bajarme de la etiqueta de profesional, volver a mis inicios laborales sin obra social, aportes jubilatorios y pago digno me hizo percibir lo enraizado que tenía el sistema capitalista. La universidad me había dado un ascenso económico, pero nunca había dejado de ser obrera. Recordé lecturas universitarias, me sacudí y me sigo sacudiendo. Fue como volver a nacer, darme cuenta de que soy mi lugar en el mundo y la casa que soy para mí me la llevo a todas partes. Empecé a encontrar los corazones argentinos con quienes podía ser ese bichito que cambiaba de piel, a contarle a mis amigas y familia en Colombia por todo lo que estaba pasando. Mientras tanto la poesía y un diario canalizaban todas las grietas que se me abrían en esa metamorfosis.
Ya en el 2016 me sentía otra persona, el poeta Damian Lammana compañero de la maestría, me invitó a leer en el ciclo Poesía en la Terraza, en el Conti. Volver a la escena fue un alivio inmenso. Sentí que empezaba a pertenecer, ya no era más una hoja al viento. También me enamoré y mi pareja fue un gran refugio, aunque ya llevaba un año en Argentina, cada tanto lloraba en las noches. Incluso fui al psicólogo por recomendación suya, porque nadie te dice que atraviesas duelos cuando migras y que necesitarás una red de contención.
La parranda poética
«El arte es lo que resiste: resiste a la muerte,
a la servidumbre, a la infamia, a la vergüenza».
Gilles Deleuze.
Contáme un poco, Lili, ¿cómo fueron tus primeros acercamientos a la poesía?
Cuando era niña la conexión se dio mirando por encima y por dentro de todo. Amaba subirme a los árboles o la azotea de casa para observar todo desde otras perspectivas. Seguramente también influyó que haya ido a un Jardín infantil de pedagogía Montesori y que frente a mi casa tenía el monte. En mis cuadernos escribía pensamientos, un poco animada por dos poetas que mi papá tenía en su humilde biblioteca: Rubén Darío y Mario Benedetti. También la manga Candy-candy me motivó a llevar diarios románticos de mis pequeños dramas, entonces mi manera de relacionarme y lo que veía terminaba en la escritura. Es hasta séptimo (segundo año de secundaria) que soy consciente de lo que venía cultivando íntimamente. Cuando la profesora de Español nos dio poesía y figuras literarias, yo escribí sin mayor dificultad un poema usando todas las figuras literarias de esa clase. La profe quedó tan contenta y maravillada que me pidió escribiera otro poema para el periódico escolar.
Lili no sólo encontró su lugar en el mundo sino que facilitó un lugar para otres, como un modo de intercambio y de resguardo de su cultura y sus raíces; un compartir entre colombianos que vivieran en Argentina y tuvieran alguna relación con el arte.
Logró construir su propia red de contención y de resistencia puesta en un ciclo maravilloso llamado “La parranda poética”.
¿Cómo fue que surgió la idea de hacer “La parranda poética»?
Mi idea inicial fue buscar y encontrar poetas colombianes migrantes en Argentina, y surge después de dar un taller de poesía performática en el Museo de inmigrantes. Al taller van dos colombianos y una colombiana, se hacía en dos sábados para que el último fuera una muestra. Al siguiente sábado vuelve solo uno de los tres y lee el poema que compuso dentro del taller. Ese joven es Jorge Andrés Fonseca, nos quedamos charlando una vez doy por terminado el taller.
Ahí sé que es boyacense, que cursa una maestría en la UBA y que está escribiendo poesía. Para ese momento yo sólo conocía a un poeta colombiano migrante en Argentina y Jorge me cuenta que él conoce a dos: Luis Pabón y Nanda Álvarez.
La siguiente semana le conté mi idea a Jorge, quería que emprendiéramos la búsqueda para crear un ciclo que uniera la poesía colombiana y latinoamericana con parte de nuestra identidad colombiana: la fiesta, el baile como manera de resistir.
Cabe decir, que por mi forma de ser habría tardado mucho en pasar de la idea a la acción, pero Jorge se entusiasmó tanto con la idea que la hizo suya. Enseguida se puso la 10 y empezó a hablar del proyecto con sus amigos, uno de ellos le dio el nombre al ciclo. El poeta chileno Diego Alfaro Palma dijo lo que ustedes quieren hacer es una Parranda poética, y quedó.
¿Cuál era el objetivo que los movilizaba? ¿Quiénes participaron y te ayudaron en el armado?
El objetivo era conocernos entre los y las poetas migrantes, ser un escenario para descentrar la natural hegemonía de poesía argentina, darle vida a un ciclo diferente para que personas que buscan fiestas colombianas se acercaran a la poesía y bajáramos a la poesía de su Olimpo.
Además de Jorge, en el camino de la convocatoria y búsqueda de poetas conocimos a una pareja de editores: Malu y Luis Fer, de Derrames editora, también colombianos migrantes con quienes nos aliamos para en cada ciclo editar un fanzine con poemas de los participantes. Jorge se armó un equipo de amigos con conocimientos en edición de video y sonido, con quienes empezó a trabajar la postproducción audiovisual de los ciclos.
Ahora quisiéramos editar una antología con los y las poetas que encontramos, aunque algunos han regresado a Colombia y otros tienen un pie allá y otro acá.
¿Cómo afecto la pandemia en el ciclo?
La pandemia fue demoledora para el ciclo porque estábamos buscando una nueva casa para Parranda poética, un lugar que aceptara nuestros dos ingredientes más fuertes: poesía y baile. Pero no es lapidaria sólo porque ahora la capacidad de los espacios culturales esté reducida sino porque “Parranda poética” implica movimiento del cuerpo y proximidad. Además, estuvimos atravesando situaciones personales y emocionales muy fuertes tanto Jorge como yo. No teníamos cabeza ni corazón para otra cosa que sobrevivir. Entonces, pensamos que una manera de no dejar morir el ciclo era abrir el muro de Facebook, por el momento el único espacio de encuentro, para que quienes quisieran compartir una lectura, reflexión o baile lo hiciera.
Luego, un día con una amiga poeta hablábamos de la impotencia que teníamos, nos ayudábamos en medio de semejante emergencia mientras conocíamos más y más necesidades. Esa semana ví la convocatoria de la Asociación de mujeres colombianas en Argentina (AMCA) que estaban armando mercados para familias que se quedaron “varadas” en Argentina o que al trabajar en el sector gastronómico perdieron el trabajo en la fase 1 de aislamiento.
Le pregunté a Jorge si le parecía organizar un ciclo virtual para ayudar a difundir esa colecta solidaria y si aprovechábamos la virtualidad para invitar a poetas migrantes en otros lugares fuera de Argentina. Le gustó la idea, hablamos con la directora de AMCA y nos pusimos a trabajar en la organización.
El 7 de junio del año pasado se dio una conversación e intercambio poético muy nutritivo entre Roxana Crisólogo, peruana migrante en Finlandia; Ana Arzoumanian, argentina hija de migrantes armenios; Diego Alfaro, chileno migrante en Argentina que retornó justo antes de la pandemia y Eduardo Bechara, colombiano, viajero e hijo de migrantes. Fue en vivo, pero sigue colgada en el muro.
¿Tenés contacto con otras organizaciones y/o colectivas?
Sí, aunque no directo, por redes sociales o por compañeros que sí lo están. Organizaciones civiles, políticas, feministas y ciudadanas en Colombia, Chile, Perú y Argentina. Pero no tengo la energía para estar de forma activa en nada, siento que cada vez todo me cuesta más. Mis últimas colaboraciones vienen siendo en la revista de poesía y cultura La Primera Vértebra, la estuve coordinando junto a Camila Albertazzo mientras la directora Teresa Orbegoso no se sentía bien. Y en la colectiva feminista Sangría, pero la cotidianidad está implicando grandes luchas o resistencias políticas, emocionales y económicas para todes, así que cuesta mucho construir fuera de ella.
Raíces de la resistencia
A la exiliada:
Acaríciale los vientos
Bésale las miradas
Abrázale las ausencias
Lleva una patria a cuestas.
Liliana Velandia Calderón.
Los movimientos migratorios siempre se orientan hacia la búsqueda de un futuro mejor, rodeado de posibilidades y también de desajustes emocionales.
“Nadie te dice que atraviesas duelos cuando migras”, nos dice Lili y es un proceso doloroso llevarlo a cabo, más allá de que los sueños se realicen, la patria camina a tu lado en los exilios para recordarte de dónde venís, qué detalles extrañás y a quiénes amás.
Volviendo un poco a Colombia ¿Hay algo que extrañes y recuerdes especialmente? ¿Volviste alguna vez?
En estos casi seis años fui dos veces. La primera vez fuimos de vacaciones con mi pareja (Nicolás Barrasa), aproveché para que se conocieran con mi familia. Aunque él ya había visitado algunas ciudades de Colombia, no conocía Bucaramanga y su área metropolitana. La segunda vez que fuimos fue en 2019, fuimos a casarnos así que mis suegros y cuñada conocieron un poquito más de Colombia. Extraño los vínculos, porque por más que estés pendiente de las personas que quieres, por Whatsapp y videollamadas, a veces hace falta el abrazo o la risa. Yo le decía a mis amigos de acá y a la familia de Nico que ahora con la Pandemia (y su aislamiento fase 1) nos podían entender a les migrantes. Aprendemos que para estar o que estén no es indispensable el cuerpo, pero cada tanto se extraña la posibilidad del encuentro presencial. Lo otro que extraño bastante, aunque cada vez menos dado que se comercializan más son las frutas. Mis dos nostalgias más fuertes son la guanábana y el lulo.
¿Cómo son tus redes de contención ahora, Lili?
Ahora y desde hace casi cinco años mi esposo es pieza fundamental, que los dos estemos en la búsqueda artística es un gran respaldo. Al principio de nuestra convivencia tuvo la inteligencia emocional para acompañar mis duelos y no ha dejado de creer nunca en mi potencial. Luego está su familia, mis suegros y cuñada. Mis amigues de la Maestría son un regalo hermoso en esta carrera de escritores. Pero desde Colombia también recibo apoyo de mi hermana, mi madre, mis amigas de la UIS que son como mis otras hermanas. Cami en Chile, Tere en Perú también me hacen el aguante cuando me adentro en mi caparazón.
Dada la situación crítica y urgente que está viviendo tu país ahora, me gustaría que nos cuentes cuál es el reclamo principal del pueblo colombiano.
Ustedes saben que quien manda es el poder económico que se legitima a través de dudables democracias con la publicidad de los grandes medios de comunicación. Pues en Colombia la economía es terrateniente, feudalista, ganadera, extractivista y narcotráfica; que paga votos con un billete o un plato de comida, presiona poblaciones (con armas en la mayoría de los casos) y engaña a la clase media con la mentira de que los políticos de centro-izquierda van a expropiarles el carrito de helados, el taxi o la quinta para que mejor voten por ellos: los patriotas políticos de derecha que bajo el ala del Uribismo han logrado cobijarse todas las ratas (con el perdón de los roedores). ¿Qué les ofreció y sigue ofreciendo el Uribismo? «Mano firme y corazón grande», mano firme con les trabajadores que dejaron de ganar horas extra los feriados o con les estudiantes que cada vez luchan por un cupo en las universidades públicas o se endeudan en las universidades privadas, pero cuando el hambre acosa ni siquiera es una opción seguir estudiando. Ahí los jóvenes aprovechan lo que a su alrededor les ofrecen: ser policías, seguir en el Ejército después de prestar el servicio militar obligatorio, entrar en las redes de microtráfico de drogas, robar, sicariar, revender productos en la venta ambulante, aprender un oficio como ayudantes para un día ser mecánicos, albañiles o lo que salga. Mano firme con los guerrilleros, campesinos, indígenas y todo «mamerto» que medio les suene a comunismo, socialismo o medioambiental. Sí, también a líderes medioambientales amenazan y matan. Pero corazón grande con las multinacionales, con los árabes y canadienses que quieren explotar el oro de los páramos, con los narcotraficantes, los Ardila-Lulle y los Sarmiento Angulo, con los grandes ganaderos y los multimillonarios. Ellos evaden impuestos, tienen paraísos fiscales y pretenden que el pueblo acepte sumiso una reforma tributaria y al sistema de salud que le traería a las clases medias más pobreza, y a los pobres más hambre.
Yo invito a que la comunidad internacional siga pendiente de lo que pasa en Colombia, que quienes tienen el privilegio de ser o tener amigues periodistas, defensores de los DDHH, en los cuerpos diplomáticos compartan lo que sucede en Colombia. Siempre cuestioné cómo era que Chile y Argentina habían tenido que sufrir dictaduras, si vinieron periodistas a ver qué era lo que pasaba con las juntas militares y creo que no tenían Internet para evidenciar la barbarie en tiempo real, tampoco había la conciencia de que somos parte de una Latinoamérica unida en historia y diversidad. Presionemos a las distintas democracias para que no toleren la militarización del territorio colombiano, para que el gobierno de Iván Duque respete la vida y el derecho a la protesta, para que no declaren Estado de sitio (lo que quiere el Uribismo) y se sienten a dialogar con les organizadores del Paro, así como con congresistas y senadores de los partidos de oposición.
Arthropoda
que nadie se atreva a ponerle miedo en la llaga
a veces nacen mariposas
brota
y renace el fuego
se queda suspendida
con los oídos tapados
esperando la hora
del poema que la nombre.
Liliana Velandia Calderón.
Los artrópodos (Arthropoda, del griego ἄρθρον, árthron, «articulación» y πούς, poús, «pie») constituyen el grupo más numeroso y diverso del reino animal. Están dotados de una enorme plasticidad en sus articulaciones y, durante su crecimiento, son capaces de cambiar el exoesqueleto viejo por uno nuevo, lo que se conoce como muda.
Su poemario Arthoropoda desarma el mundo para volver a escribirlo desde lugares nuevos que la habitan y nominan.
Ella, la poeta colombiana que aletea en Buenos Aires, se sostiene de múltiples luchas y se transforma en cada acto para vivir.
¿Qué gestos, personas, cosas te inspiran a escribir, a crear?
Un poco todo: los vínculos, la identidad, la naturaleza, el lenguaje, la soledad… pero con más fuerza temas socio-políticos: ¡La vida misma! Antes de la pandemia había decidido darle cabida al amor en mi escritura. Más que nada porque había congelado un libro que vengo escribiendo desde que vine a Argentina, va sobre la maldad de la que se nutren las infancias y luego replican. Pero pandemia. Así que la realidad me dijo: termina de una vez ese libro y deja de tenerle miedo al dolor. Y digamos que lo terminé, pero siempre puedo volver a editar mientras no esté publicado.
Si te pregunto ¿qué significa la resistencia para vos? ¿Qué imagen y/o palabra se te viene a la cabeza?
Creo que la resistencia es nunca perder la esperanza, parafraseando a Eduardo Galeano es conservar el fuego de la utopía para avanzar. A veces ese fuego se mantiene bailando, amando, dándole alimentos a una familia que lo necesita, escribiendo un poema, dando una clase, escuchando una lucha, sumando el cuerpo y la mente en todo aquello que nos haga avanzar hacia un mundo un poquito más justo y empático.
¿Cuáles son tus sueños y proyectos, Lili?
Me gustaría que mi primer libro, Arthropoda, tuviera una edición colombiana. Poder concretar y publicar la Antología de poetas colombianes migrantes en Argentina. Que la policía dejara de ser el comando de perros furiosos de los poderosos y tuvieran consciencia de clase, que fuéramos menos nacionalistas y más transnacionales. Y mi sueño más grande que cayera el capitalismo y el patriarcado.
Por último, quisiera agradecerte y ofrecerte este espacio para dejar un mensaje a todas aquellas personas que están del otro lado leyendo esta entrevista.
Muchas gracias a tí, Vero, por el espacio para viajar a bordo de mí misma y mi historia. Una con muchos privilegios, porque hay miles y miles de migrantes que huyen sin nada en los bolsillos, todo por salvar sus vidas. Espero que cualquier persona migrante en el mundo sepa que no está sola, creo que en el fondo pensaba en la Parranda poética como ese refugio de alegría, poesía y hermandad latinoamericana para acompañarnos. Y si alguien siente que no puede con su proceso migratorio y está leyendo esta entrevista no tenga pudor en escribirme, en lo que pueda intentaré ayudarle.
Deleuze decía: “La tristeza, los afectos tristes son todos aquellos que disminuyen nuestra potencia de obrar. Y los poderes establecidos necesitan de ellos para convertirnos en sus esclavos. […]
No es fácil ser un hombre libre: huir de la peste, organizar encuentros, aumentar la capacidad de actuación, afectarse de alegría, multiplicar los afectos que expresan o desarrollan un máximo de afirmación. Convertir el cuerpo en una fuerza que no se reduzca al organismo, convertir el pensamiento en una fuerza que no se reduzca a la conciencia”.
La parranda poética es una trinchera para resistir, que favorece el encuentro a través del arte, que apuesta a la libertad de ser en otro país sin olvidar las raíces ni la alegría que tanto caracteriza al pueblo colombiano y que hoy pretenden arrasar.
Resistir aún en las peores condiciones sin dejar de apostar a la ternura, a los lazos que nos mantienen ligados a les otres, para entender que migrar implica un desarraigo, un arrancar la capa de tu piel para dejarte en carne viva durante un tiempo, hasta que vuelve a crecer y se hace fuerte.
Liliana de Bucaramanga te acuna con su tono danzarín en un colchón de nubes y espuma para que saltes de su mano, para encenderte de poesía y de música mientras disfrutás la guanábana y el lulo mirando el monte, arriba de la azotea de su casa.
Para contactarla
https://www.facebook.com/lilianavelandiacalderonart
https://www.facebook.com/Parrandapoetica
@parrandapoetica
https://www.instagram.com/lili.velandia7/
Fuente: https://noticiasancap.org/
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]]>“Los artistas son buscadores, curanderos, activistas
y visionarios, y hacer arte es una fuerza esencial
para decir la verdad al poder,
soñar con nuevas realidades
y, en última instancia,
cambiar el mundo”.
-Allison Smith
Me gusta la idea de pensar un Paraíso repleto de Liliths y de Evas; un lugar donde el sentido de nuestra existencia sea lejos de los modelos imperantes.
Me gusta creer que una casa puede sembrar arte y compartir el trabajo hecho con las manos en una vereda.
Me gusta que las ideas trasciendan, que la risa estalle y que lo genuino se dibuje en la remera de una chica que pasa.
Me gusta la gente que descubre el detalle y se libra de las etiquetas para ser quien siente, más allá de lo que el mundo le dice que haga.
¿Quién establece “la norma”? ¿Quién puede definir el arte? ¿Qué mirada lo define?
Veroka, como le gusta llamarse, nos invita a desplegar nuestras alas y a mantenernos despiertes; a poder mirar más allá sin que nos impongan “modos correctos” de hacer y de sentir.
Ella vive en arte y revoluciona los lugares que habita, porque se compromete con el otre y construye a partir de ahí, una realidad distinta, muy parecida a esa que soñamos muches: inclusiva, diversa, justa, donde la ternura sople como una brisa suave que nos rescate del tedio y de las costumbres que oprimen la creatividad.
Como dice Declaración de principios EZLN “Es necesario cierta dosis de ternura para comenzar a andar con tanto en contra, para despertar con tanta noche encima. Es necesaria cierta dosis de ternura para adivinar, en esta oscuridad, un pedacito de luz”.
Ella brilla con luz propia y nos ilumina; construye caminitos de colores y rayuelas que llegan al cielo, para que no perdamos la ilusión ni las ganas de cambiar lo que nos acostumbramos a creer que no se puede.
Quería que me cuentes acerca de vos, Vero. ¿Cómo te presentarías?
Creo que me presentaría como Veroka, que soy viento y patagónica. Creo que identifica todos mis movimientos, mis acciones y mi espíritu. No sería la misma persona si no hubiera nacido ahí. Creo que esa fuerza te la da el viento, la tierra, el clima, mirar el horizonte. Haber nacido en la ciudad de Comodoro Rivadavia y ver que está todo por construir, creo que tiene que ver con haber nacido ahí y tiene que ver claramente con quien soy.
En un tiempo estuve haciendo Chi Kung, que me parece una disciplina increíble y decía que uno es el paisaje donde nace y creo que definitivamente, es así. Creo que soy un poco árida, con mucho viento, que el viento te lo mueve todo todo, todo; que tengo unas raíces muy profundas. Es muy cruda la Patagonia y creo que tiene que ver un poco con quien soy.
¿Cómo empezó tu relación con el arte?
Mi relación con el arte empezó desde siempre, porque desde muy chica hacía talleres de dibujo, así que desde toda mi vida.
Pero tuve dos formaciones que empecé y terminé…una es de piano que la empecé a los 4 años y la terminé a los 15 (sonríe) con un profesorado de piano, al cual no toqué nunca más, pero sí siento que tiene que ver un montón con lo que es la construcción de mi identidad y mi forma de ver el mundo. Porque… empezar a tocar el piano a esa edad, identificarte con la música a esa edad y con músicos más de Conservatorio estudié, porque bueno en la Patagonia era lo que había, y estuvo bien. Poder tener esa formación musical desde tan niña, hizo que toda la vida quedé conectada siempre con la formación, información y forma de comunicar artística.
Creo que les niñes nacen creativos y en algún momento, cuando entran a la escuela, se corta, porque ahí son preparados para ser funcionales a un sistema y a un Estado donde el arte, generalmente, queda como muy relegado a un lugar “si tenés tiempo para tener un hobby” digamos y en mi caso no fue así. Creo que por eso hay una línea creativa que nunca corté. Por eso, estuve siempre como muy estimulada artísticamente y eso se lo agradezco profundamente a los adultos que estuvieron a cargo de mí (sonríe) que fueron mi madre y mi padre. Ellos en ese contexto y en esa ciudad donde todo era Petróleo y mucho desierto, decidieron mandarme a estudiar piano y eso tiene mucho que ver con mi formación artística. La conexión que tengo con la música nunca se cortó, es hermosa y me parece fundamental para la vida, la música y el arte en todas sus áreas.
Y después, estudié en el secundario artístico 806 que tuve unos profesores y unos docentes increíbles que los quiero mucho, porque era un secundario donde hacíamos asambleas para ver si la escuela venía bien. Escuela de arte que teníamos a la mañana las materias obligatorias escolares y a la tarde, una cantidad horaria muy importante de dibujo, pintura, grabado, escultura, historia del arte, composición. Es una escuela secundaria que fue increíble realmente, que también aportó a una formación bastante libertaria y participativa.
Después, dibujo, que estudié acá en Avellaneda con Marcelo Malagamba, ese fue un taller que cursé 5 años y ahí aprendí muchísimo lo que es el oficio, el amor al oficio del dibujo
Después, me fui a estudiar a Cuba, cine. Más tarde, volví para acá y quise retomar en la escuela de Cine pero no entré, entonces seguí con lo que es dibujo, plástica. Y ahora ya, me dedico bastante al audiovisual porque es como la pintura, el movimiento, es lo que continúa del dibujo y la pintura para mí, como que no hay un corte ahí.
Pero bueno…si me tengo que presentar como soy…soy muy inquieta, muy curiosa, me aburro rápido y me encanta cómo investigar y conocer formas de ver el mundo, de caminar, de recorrerlo y que no sea laburar para…volver a mi casa prender la tele, levantarme a un horario para ir a trabajar, no tiene nada que ver con eso. Y…ya hace muchos años, después de haber trabajado bajo patrón, por un tiempo decidí vivir autogestivamente, lo cual es como muy otra forma de vida, entonces creo que todo eso soy un poco (ríe) más o menos.
¿Quiénes te inspiraron cuando eras chica?
Cuando era chica tenía dos amigas, una amiga fuerte, fuerte y alguna otra de la escuela. Era como muy solitaria y como en la escuela donde iba les habían dicho a mis viejos que era autista, era como “la piba rara”, porque la escuela nunca entiende un niño, niña cuando se sale de la norma y entonces te mandan a la psicopedagoga y ya empiezan con el quilombo. En realidad, era una piba muy observadora, me gustaba mucho observar y además la escuela nunca me gustó. Creo que uno ahí va a hacer más vínculos y a adiestrarse; nunca estuve cómoda en la escuela primaria. En la secundaria sí, porque fue una escuela de arte que yo elegí, pero odié la primaria, odié el viaje de egresados. Desde chica eso fue conflictivo para mí, porque como los docentes ya habían puesto que supuestamente era autista, eso ya implicaba un conflicto y entonces siempre era como un conflicto la escuela. Creo que lo único que me gustaba eran esas Kermés que se hacían para juntar dinero donde por ahí…tocaba el piano, o iba mi vieja y todas las familias; hacían los kiosquitos y los niños entre los parientes (ríe). No sé…como que me gustaba mucho más ese quilombo de la escuela que la escuela en sí.
Pero me acuerdo, que hubo una chica que era pariente de unos amigos de mis viejos que íbamos a ver y ella tocaba el piano, Daniela se llama. Y yo me acuerdo que era re chiquita y para mi era una fiesta ir a la casa de Daniela porque tocaba el piano y a mí eso era algo que me hipnotizaba. Por eso, me mandan a estudiar piano, porque ante la movida que si era autista, de que no me interesaba nada, se dan cuenta que me hipnotizaba el piano. Después me obligan a terminar piano, porque yo ya quería dejar en cuarto año, ya estaba muy agotada, no me gustaba la disciplina, todo lo que implicaba. Pero bueno…lo terminé, tengo mi título de Profesora de Piano.
Hoy pienso, ya más grande, qué me hipnotizaba y es lo que le puede hipnotizar a cualquier niño o niña o niñe que es una expresión del alma digamos, como dibujar, pintar, o una música. Ponete con un niñe a cantar, a actuar, a hacer música, a jugar y el niñe va a quedar fascinado porque es algo puro. Entonces, lo que yo creo que me inspiraba era eso, dibujar, hacer esculturas con tierra, con barro y yo ahí flaheaba, quedaba hipnotizada, podía estar horas haciendo cosas en barro, como esa creatividad, el espíritu digamos. Eso me inspiraba mucho cuando era chica y después cuando fui más joven, me acuerdo que mi primer cassette fue de “Las viudas e hijas del Roque Enroll” así que tendría ahí 12 o 13 (enérgica) y ¡me encantaban ellas, las amaba profundamente! Y después, bueno tengo otros deslices como los que estaban de moda que, después cuando hacés un mirada para atrás te das cuenta que son todos modelos que te fueron poniendo para machacarte algunas cosas…como Los Parchís, Luis Miguel, Pablo Ruíz, amaba a Pablo Ruíz y todas esas cosas. Viuda e Hijas del Roque Enroll me siguen gustando.
Y después, amaba mucho estar con mis abuelas, como que siempre me gustó el estar con las abuelas (sonríe) con sus historias, me encantaba eso.
¿Cómo es tu relación actual con el arte? ¿Cómo lo pensás y vivís en tu día a día?
Siempre que hablo de arte…me gusta citar a un hombre que me parece fantástico que se llama Luis Camnitzer, él habla de lo que para mí es necesario definir, desde qué lugar, desde qué concepto de la palabra arte estamos hablando. Luis dice que: “de acuerdo a como me lo imagino el arte empezó con una persona prehistórica que hizo algo tan inesperado, desconocido y desconcertante, que el lenguaje de la época no tenía una palabra apropiada para nombrarlo. Alguien decidió entonces, que había que llamarlo arte suponiendo que hablaba en español. Desde entonces, la gente trató de hacer cosas que se adaptaran a esa palabra y no, a esa experiencia inicial. Siguieron usando las mismas técnicas empleadas en esa primera obra en lugar de entender lo que la originó, condenando a la historia a la inclusión y goce de los ecos empobrecidos de una experiencia irrecuperable. O sea que hoy, vivimos en un mundo regido por artesanías y disciplinas”. Me encanta ese concepto porque está bueno desde dónde estamos hablando cuando hablamos del arte, si hablamos desde el dibujo, de la pintura que son disciplinas de manifestación, que son un lenguaje. Así que, desde ese lugar, mi relación con el dibujo sigo haciéndolo para hablar sobre muchas cosas que quiero decir, sobre todo desde el feminismo. El dibujo y la imagen son mis lenguajes; los siento muy propios y los siento como una herramienta de comunicación muy fuerte.
Arte como una forma de vida que se está cuestionando todo el tiempo y lo vivo en cada momento. Trato de estar super despierta con todos los sentidos. A veces, no me alcanza con el dibujo lo que quiero representar entonces…voy a la palabra o al audiovisual, voy a colgar afuera un cuadro en la puerta de mi casa o salir a charlar. Para mi es más una forma de vida, vivir en arte.
La capacidad creadora de momentos, de mi casa, de los gatos, de la comida, de sentarme a estudiar, de pintar una calza. Con la misma intensidad con la que pinto una calza que voy a vender y que sé que hay una persona que la va a habitar y la va a disfrutar y esos colores van a ir interviniendo la realidad de la persona que se la lleva y de las personas que la vean y las que convivan. Creo que no es lo mismo una calza negra que una intervenida con una intención. Con ese mismo compromiso hago las películas, los cortos, los escritos, las pinturas, el enojo, la alegría (ríe). Con ese mismo compromiso hago todo lo que hago. Desde que me levanto hasta que me acuesto, aunque a veces, sobre todo en estos tiempos de pandemia, uno está medio obstinado y te sentís con incertidumbre. Pero es vivir en estadio de creatividad constante, por lo menos así vivo la vida y todos los días, es una posibilidad de una hoja en blanco.
Vivir en arte
“No todo acto de resistencia es una obra de arte
aunque, de una cierta manera, lo sea.
No toda obra de arte es un acto de resistencia
y sin embargo, de una cierta manera,
lo es”.
-Gilles Deleuze
Vero ha montado una muestra en la puerta de su casa que se llama “Una obra por día”, como una manera de seguir apostando al arte que resiste, más allá de las condiciones adversas que nos tocan transitar. Ella nos cuenta acerca de cómo surgió esta idea.
Esto nació desde que vivo acá en Gerli, porque desde que vivo acá en Gerli sólo venía a casa a dormir. Estaba formando parte de dos colectivos, una audiovisual y otra más social y me demandaban las 24 horas del día, estaba muy poco en casa. Entonces, el barrio era un lugar que no transitaba, no lo recorría y cuando fue lo de la pandemia que nos tuvimos que quedar en las casas, que se había cerrado todo, empecé a recorrer el barrio, a verlo, a escuchar y a ver las caras de las vecinas y vecinos. Y…empecé a ver que era un embole, digamos (ríe). Más allá de que puedas tener una casa bonita, un árbol, es un barrio relativamente tranquilo, después no había nada. Entonces…nosotras donde vivimos es una esquina y justo en la esquina como que se ve mucho y tenía la posibilidad de colgar cosas afuera…entonces dije “voy a empezar a colgar cosas afuera”. En realidad, empecé a pensar en esto de que tenés que quedarte en tu casa y por ahí un montón de cosas seguían funcionando pero dentro de la casa. Y digo qué loco cuando vos te tenés que quedar en tu casa y convivís con un violento o situaciones así con las cuales de otra forma zafás pero en esta instancia de tener que quedarte en tu casa…primero buenísimo si tenías casa, porque estamos en una sociedad donde hay mucha gente que vive en la calle, entonces era un privilegio. Después…para los que vivimos autogestivamente también, no me podía quedar en casa porque no tenía guita, digamos. Pero estaba un poco adentro, entonces empecé a poner en la puerta de la casa los teléfonos que habían puesto para Violencia de Género y familiares. Había puesto el slogan de “Los feminicidios no se toman cuarentena” y los teléfonos.
La gente pasaba, miraba. Empecé a hablar con gente del barrio que pasaba por situaciones y como de alguna forma, el pertenecer a ciertas organizaciones te brinda una red y un conocimiento a las que venimos trabajando hace rato en feminismos y transfeminismos, empezamos a acompañar a algunos casos. Se puso picante por un tiempo. Y después pensé… que también estaba bueno poner un cuadro y una vez por día empecé a sacar una obra por día. Los cuadros los ponía en la casa, afuera. Después para las redes, fui armando escritos de los cuadros, fue como una especie de hacer una retrospectiva de un montón de cosas que habían quedado en imágenes, ir haciendo reflexiones sobre los cuadros y dejar el cartel afuera de los teléfonos. Entonces era como que todos los días, la gente ya pasaba y miraba los cuadros. Y está re bueno (sonríe) porque de alguna manera siento que nos paramos en otro lugar en el barrio. Este barrio es como muy indiferente a todo y entonces, que estén los teléfonos, que estén los cuadros. En un momento puse la señalización hacia el timbre y hubo gente que tocó el timbre para charlar, para compartir sus situaciones y ¡estuvo buenísimo! Lo hice durar un montón y ahora tengo cosas pegadas afuera, pero ya las dejé digamos, ya saqué los teléfonos que había puesto el Estado, porque también en esos teléfonos te encontrás con gente que no actúa y quedan dando vueltas las situaciones en el teléfono y porque también acá estábamos nosotros, éramos los vecines con quienes estás conviviendo. Entonces fue muy fuerte porque…pasamos de la indiferencia total, de las locas rapadas, aborteras que viven ahí y salen a cacerolear solas, a que de pronto… vas a la panadería o algún lugar y nos dicen “che mirá, sabés que pasó tal cosa. ¿Vos sabés cómo hacer, cómo se hace la denuncia?”. Empezaron a pasar cosas así que fueron muy piolas, que me pusieron muy contenta que se empiecen a generar redes; busqué también las que estaban acá en el barrio. Y todo esto se dio por estar inquieta, viendo de qué manera se pueden visibilizar un montón de situaciones. Empezar a hablar de la violencia, más allá de que hubo gente que no se copó, hubieron gestos sobre todo de chabones violentos. Pero está bien, van a tener que convivir con nosotras porque estamos acá, sabemos nuestros derechos, estamos armando redes, estamos haciendo cosas y se van a tener que acostumbrar (ríe) que van a tener que convivir con nosotras, que no nos vamos a quedar calladas y que vamos a proponer cosas y que vamos a estar acá acompañando. Y no ser indiferentes al lugar donde vivimos y si pasa algo con algún vecine. Conocimos mucha gente por eso y sobre todo, el barrio nos conoció a nosotras.
Recuerdo que tu obra iba a ser expuesta en la Biblioteca Nacional del Congreso pero la suspendieron, ¿por qué?
La obra la colgué también en una fanspage de Facebook porque me invitaron a exponerla. Yo no tenía ninguna intención de exponerla, porque para mí era más militar el barrio que salir a hacer una exposición en otro lado, pero me invitaron a exponerla en la Biblioteca del Congreso de la Nación. Y después, porque no les gustaron un par de imágenes, una es “La Conchuda” y la otra es “Las mapuches”, una semana antes de la inauguración me la levantaron. Así que dije…bueno, yo ya tenía todo el trabajo, tenía todo preparado, había seleccionado las imágenes, limpiado todos los textos, de todo para que se haga esa muestra virtual y como me la levantaron y ya tenía todo armado dije…bueno, la hago igual en una fanpage que es “Una obra x día” por Veroka y ahí está todo el recorrido y un vivo para inaugurar la muestra que tuvo muchísimas reproducciones.
A mí siempre me pasó, ya sea con una muestra, un corto, un dibujo, una peli, que sirva para armar un debate, un planteo de rumbos, de direcciones, de disputa de sentidos. Para mí esa es como la más gruesa batalla, la victoria. ¿Qué es la normalidad? ¿Qué es la anormalidad? ¿Quién dice lo que está bien? ¿Quién te legitima? Poner una piedra en el engranaje y que la normalidad vuele al carajo. Siempre me interesó más eso que el dibujo en sí mismo, digamos. Que vaya rompiendo lugares asimilados como naturales. Por ejemplo: “Las mujeres son mujeres y los hombres son hombres porque es así”. No, no es así. ¿Por qué quién dice que es así? Hay un montón de realidades y de posibilidades y a mí el objeto artístico siempre me sirvió como un medio para poner en discusión un montón de cosas.
Tus pinturas transmiten siempre mensajes, desde Medusa y Lilith como otras tantas mujeres que fueron endemoniadas en la historia. Hay una intención de romper mitos y deconstruir ciertas ideas. Contame un poco más acerca de esto.
Sí, claramente, hay una intención de romper mitos y deconstruir ideas.
Yo por suerte (sonríe) me encontré en mi vida con el feminismo, agradecida eternamente de que me haya revuelto el cerebro y que me haya roto todos los cristales que te dejan ciega y que tiene eso como que todo el tiempo está la pregunta en todo. Como que no hay ningún lugar firme o seguro, cerrado. Como animarse a andar ahí con dudas todo el tiempo y vas como en un movimiento constante que te lleva a preguntarte quién te cuenta la historia y cómo te la cuentan.
Me acuerdo puntualmente de un momento, como siempre tuve mi formación visual digamos, una vez me puse a hacer una especie de juego (ríe) solitario. Yo creo mucho en la imagen, si no preguntémosle al Cristianismo que, con su imagen de crucifixión y el infierno dominaron a casi toda la humanidad. Confío mucho en la imagen, entonces una vuelta me puse a hacer como un juego azaroso buscando imágenes y cuál era la imagen que me decía algo. Y en una de esas veo una escultura de cemento de una mujer que nunca había visto y me impactó muchísimo la representación de esa mujer. Cuando me pongo a ver y pienso que esa era la mujer que me llamaba, que necesitaba conocer su historia; que me daba un mensaje de alguna forma. Y cuando me pongo a ver quién era esa mujer era una representación de Lilith. Y cuando me puse a investigar quién había sido Lilith…la verdad es que flasheé muchísimo porque no la conocía y me pareció increíble que haya sido esa mujer la que me haya llamado la atención, que es una mujer que se fue del Paraíso porque ella no había salido de la costilla de ningún hombre y no iba a sublevarse ni a acatar las órdenes de ningún dios ni de ningún hombre. Entonces después que ella se va del Paraíso, aparece endemoniada como que mata niños, como que es una perversa. Y ahí pensé…mirá cómo te cuentan la historia porque…te endemonian a la mujer que quiere ser libre y después si te pones a ver en todas las historias de la Mitología las mujeres que quisieron ser libres son las peores. Se habla de Medusa que te paraliza, que te deja petrificado. Y si alguien se pone a buscar un poco, Medusa fue violada por su padre, o sea, lo que tiene ella es un odio profundo de que alguien abuso de su vida y de su cuerpo pero no te cuentan esa parte. Creo que ese mecanismo se sigue usando hoy, ese mecanismo de endemoniar a las mujeres que plantean posiciones nuevas para otras mujeres sigue vigente como antes, nada más que ahora por suerte y por trabajo que muchas tenemos, muchas más mujeres quieren ser libres y luchamos por eso. Somos red y es lo mejor que nos puede pasar y lo más lindo. Ahora se hablan cosas que antes no se hablaban y creo que eso es un logro del feminismo. Que las pibas ahora en la secundaria agiten como locas y eso es genial. Hoy tenemos una ley de aborto. Son un montón de luchas que se van dando pero porque habemos muchas que no nos importa que te digan “es una loca de mierda”. Creo que lo mejor que nos pasó a las mujeres es el feminismo y romper con todo lo que nos quisieron decir. Entonces…para mí sí, hay toda una intencionalidad de derribar mitos, de poner en cuestionamiento quién los escribe, porque tenemos un montón de La Medusa, La Lilith, La Malinche, que también es como “la traidora”. Bueno, yo quisiera saber cómo se comportan cuando tu pueblo mismo es quien te entrega a vos como trofeo, como ofrenda.
Ayer estábamos hablando y pensaba como estudiante de artes visuales, del lenguaje visual, quién va a decir que Picasso era un misógino, violento, psicópata. Sí, lo era y sin embargo, no lo podrías cuestionar y había mujeres muy grosas en la época que están invisibles. Creo que forma parte de nuestra responsabilidad y de nuestra construcción también de subjetividades, investigar bastante más y poner todo en un tapete, contar la historia desde otro lugar, porque la historia la cuenta quien la escribe. Entonces, hay que construir otros espacios para tener otras miradas y construir otras subjetividades de la historia de las mujeres, de cómo queremos vivir.
Por ejemplo: “Ser madre te completa”. No, la verdad que no, sin embargo, siempre nos quisieron a las mujeres adentro de las casas, siendo las que cuidan, las que contienen, las que no se rebelan, que no pueden decir que no quieren. Un montón de disciplinamiento y de policía para nosotras mismas, que está construido desde el cotidiano, que está implícito como naturalizado. La lucha que una da, no es para una sola, es para un montón, es para todas. Cada una la tomará como la tomará, pero la lucha que cada una da por contar una historia.
No sé, por ejemplo, una vez me llamaron para pintar un lugar en una Cooperativa de Maricultores en Caleta Córdoba, Comodoro Rivadavia, donde vive mi primo y su hija Delfi que, en ese momento, tenía 15 años y se vino a pintar conmigo. Mi primo me hablaba de Poseidón y yo le digo “¡Poseidón un carajo!” (ríe) “acá vamos con la Medusa, las sirenas, las dueñas del tridente”, saquémosle el tridente a Poseidón y contémoslo de otra manera. Y entonces, cuando hicimos ese mural le pusimos “Las dueñas del tridente”. Después, cuando nos hacían notas acerca del mural, contábamos toda esta historia. Creo que cualquier herramienta es válida para contar nuevas historias, formas de ver y habitar el mundo.
Tenés una relación muy especial con el arte visual y manual, desde la pintura en Artemisa, tu emprendimiento de ropa y MVM, la productora audiovisual de la cual formas parte. Me gustaría que me cuentes un poco acerca de estos dos proyectos, de qué se trata cada uno y cuál es tu participación específica en cada uno de ellos.
MvM somos la productora gráfica, audiovisual de contenidos de todo, porque hacemos de todo (ríe). Ahora incluso estamos trabajando sobre una idea de un libro de Moni. Hacemos películas, videos, acciones, intervenciones, fotografía, de todo. Con Moni Bonavia, que es fotógrafa, nos conocimos hace un montón de años, laburando para medios independientes, ella hacía fotos y yo hacía la imagen y lo conceptual. Entonces, nos conocimos, pegamos muy buena onda y después seguimos trabajando juntas.
A Micol la conocimos después, se sumó a la movida y el primer laburo que hicimos juntas fue una muestra que se llamó “La fruta prohibida”, que empezó con un concepto que laburé después de una muestra de la que participé en Hamburgo y me vine con un concepto relacionado con el cuidado del cuerpo, la prohibición de los desnudos, toda esa carga que está sobre los cuerpos. Ahí trabajamos esa muestra con fotos de Moni, que tiene una sesión de fotos increíbles de desnudos. La fruta prohibida me acuerdo que decía como “siempre lo castrado termina siendo el deseo”. Andan algunos videos dando vueltas. La hicimos acá en Tierra Violeta y después, la llevamos a Comodoro. Fue el primer trabajo que hicimos las tres juntas y seguimos laburando; seguimos pensándonos juntas.
Como productora de contenidos hacemos desde arte de tapa para bandas, cortos, películas, estamos trabajando en varios proyectos ahora; libros, muestras, performances, intervenciones callejeras. Somos tan móviles y flexibles (sonríe) como unidas en las propuestas y proyectos.
Tenemos una relación muy de hermandad y de movimiento constante de pensamiento, de autocuestionamiento, de hacia dónde queremos, de experimentación. MvM es como nuestro laboratorio elegido por las tres como para experimentar un montón de cosas.
También es una instancia que nos reditúa económicamente pero no es sólo el objetivo de nuestra productora, también es poder realizar nuestros contenidos y nuestras propias producciones.
Cada una tiene un recorrido riquísimo y nuestra imagen está inspirada en la Lilith , en sus alas y en sus garras. Y cada vez que nos unimos es eso, la MVM victoriosa con sus alas de LIlith, volando e investigando, es nuestra libertad me parece, para las tres. Es un espacio que amo profundamente y que nos permite un montón de investigación y aprendizaje. Eso es MVM.
En Artemisa soy la creadora, fundadora, gestora y la distribuidora que te la lleva en bicicleta también (ríe), la que hace el reparto.
Artemisa nace en el 2001, mi hermana Vale se había venido a vivir conmigo, que es una hermana que se la deseo a todo el mundo, aparte de compartir la hermandad compartimos la pasión por la creación y la música, así que tenemos una relación muy hermosa, al igual que con mi hermano que también es músico y compartimos en la familia este lenguaje y esta forma de ver el mundo.
Entonces, no teníamos un mango como toda la Argentina y entonces fue como…bueno ¿cómo ganarte un mango? Empecé a comprar unas remeras de reventa y a pintar de cosas que nada que ver. Me iba a Plaza Francia a tirar el paño con esas cosas y en ese momento, había un hombre muy piola llamado Quico, uruguayo. Él era muy busca y vendía en ese momento, pantuflas y muñecos de Pickachu y Pan Triste y nos hicimos como muy compañeras de él. Y en ese momento, me decía “piba, te va a ir bien, vos sos buena gente, tu ropa está linda pero lo que necesitás es guita” (ríe). Estábamos con Vale ahí y nos daba él medio paño junto a sus pantuflas y muñecos. Entonces teníamos el puesto de busca de eso y mis remeras al lado y la verdad es que nos bancó.
Entonces empecé a ver que el arte para mí no era un hobby y no quería que fuera así. Me preguntaba cómo vivir también de eso. Entonces ahí empecé a estudiar “Diseño de Indumentaria”, no la terminé porque era privado, hice dos años. Porque para mi estaba bueno hacer la pintura en la ropa, porque era un modo de romper esto de que el arte está colgado en un museo o en una galería y no tiene como más interacción en la vida cotidiana. Entonces empecé a hacer remeras que me gustaran y a intervenirlas. Que esa pintura te agarré por asalto cruzando una calle, por ejemplo. Cuando yo empecé no había casi ningún proyecto así. Y ahí empecé como una necesidad económica y como una necesidad de sacar el arte afuera.
Una vez, volviendo de Comodoro y esa vez quería quedarme allá pero al volver y al bajar del 106, pasa una chica que llevaba un vestido mío con una cara gigante y me acuerdo que flasheé y dije “No, me tengo que quedar acá” (sonríe) Me cruzaba con mis propias creaciones y la piba iba divina con su vestido y no era sólo el vestido sino que era esa pintura que recorría La Paternal. La pintura caminaba en La Paternal. Pienso que hay un montón de obras mías interviniendo la realidad cotidiana de la gente y me encanta. Me gusta ese lugar para mis creaciones, me gusta que estén en la calle y no colgadas en un museo.
Ahora con la pandemia, tuve más tiempo de diseñar también con Camila, mi compañera, que ella hace toda la parte de costura y me ayudó a ajustar la moldería. Ahora en este momento, estoy haciendo calzas pintadas y vestidos pintados.
¿Formás parte de alguna organización y/o colectiva?
Formo parte del Cluster de Audiovisual de La Provincia de Buenos Aires, que es una asociación civil, sin fines de lucro, que es una red internacional de Cluster audiovisuales, que trabajamos el cine desde un lugar cooperativo y comunitario, que son puntos de encuentro para poder realizar contenidos audiovisuales desde otra forma de producción que no sea la industria. También trabajamos en industria pero como colectivo laburamos mucho más lo que es la producción desde el cine comunitario en red y cooperativo. De esa organización hace ya… casi dos años llevo la Presidencia, formo parte de esa organización hace 7 años. Es una red que tiene el Cluster audiovisual de La Paz, de Sucre, de Bolivia; en México, en Aguas Calientes; en Chile, en Santiago; en Uruguay. Bueno y en Argentina, en Neuquén, en Rosario, en Mar del Plata, Córdoba, Buenos Aires, San Clemente, Santa Teresita, Marcos Paz. Es una red bastante grande y desde ahí, laburo y laburamos lo que es todo el campo audiovisual cooperativo y comunitario.
Otra cosa importante para mí de la red de Cluster y de la Provincia de Buenos Aires en particular es que…hace unos cuantos años, viajábamos a Roca con José Campusano, con Horacio, con Micol y con dos chicas más a grabar un tisser de lo que era una propuesta Multiprovincial, que era como hacer una película con distintas provincias y nosotros fuimos a grabar el Tiser de eso y José me venía contando todo lo que era el Cluster, toda su manera de ver el cine y el audiovisual y me acuerdo que le pregunté si estaba escrito todo lo que me contaba en algún lado porque si no las historias se pierden, y me dice que no. Y me acuerdo que, después de un año o dos años más, encaré lo que se llaman los anuarios del Cluster, que es como toda la sistematización, pasar a teoría todo el recorrido de lo que se venía haciendo. Y ahí empecé como a hacer un laburo de recopilar información y edité tres anuarios que los tengo en pdf y están libres para quien los quiera, de lo que es el Cluster y los Cluster.
Fue una locura hacerlo (ríe) pero quedaron espectaculares y hoy sirven para que varias personas estén haciendo sus tesis sobre la Red de Cluster y en particular del Cluster de La Provincia de Buenos Aires y se están basando mucho en los anuarios que yo edité, escribí y compilé. Así que, más allá del recorrido audiovisual que pude tener en el Cluster y de aprendizaje en las distintas áreas de lo que es el cine, desde dirigir, producir, vestuario, arte, asistencia, pensar el audiovisual como una integralidad, también fui editora de los recorridos de la red intercluster. La organización me aportó mucho a mi crecimiento personal como profesional en distintas áreas y yo pude darle a la organización la devolución de la sistematización de todo el recorrido de la organización latinoamericana. Re contenta con eso. Incluso de una biblioteca virtual de España, se venden. O sea (ríe) los levantaron de algún lado y los pone ahí a la venta y digo buenísimo que una se haya mandado ese laburazo y que circule de esa forma, que hoy te mandan las tesis y estás citada ahí como quien hizo la recopilación de ese material. Para mí eso es un orgullo enorme, más en el área audiovisual que es tan…zarpada en la construcción de la percepción de la vida, del mundo y de las formas que lo habitamos, de las subjetividades. ¡El cine es un arma tan potente pero tan potente! Que estoy muy orgullosa de haber hecho ese recorrido y de haberme tomado ese laburo para dejar escrita una historia de una organización audiovisual, comunitaria, cooperativa y realmente, comunitaria y realmente, cooperativa.
La ternura
“Sabían, ahora, que hay una cosa que se desea siempre
y se obtiene a veces: la ternura humana”.
-Albert Camus.
¿Qué gestos y personas te inspiran a crear, Vero?
Un montón de gestos me inspiran. Personas que me inspiran a crear son los adolescentes. Me encantan los, las adolescentes y me parecen que son unos receptores y receptoras alucinantes de todo lo que venimos laburando. Las niñas, niños y niñes me inspiran un montón a poder seguir abriendo un poco el corset donde vivimos. Pero no soy de las que “ay bueno, lo hago por los niños”, no, lo hago por mí, lo hago porque cada gesto que una haga de libertad es para todas. Los gestos libertarios, nos benefician a todas las personas.
Pero los y las adolescentes tienen algo que me inspiran un montón, me generan algo hermoso, sin igual.
¿Y gestos? La ternura me inspira mucho y el enojo con rabia también, me encanta. Creo que lo necesitamos. Me potencia la rabia. Pude encontrar la manera en la cual se transforme en una potencia para que ese grito de rabia llegue a su destino. Como que la rabia me ayudó a sacarme un montón de cosas de encima que no me pertenecían o que no quiero que me pertenezcan. Pero la ternura…es un gesto que me inspira mucho, la ternura de los pequeños gestos me sensibilizan un montón, los detalles de la vida. Los detalles me vuelan la peluca, me generan mucha inspiración. Me parece que un poco el Capitalismo es eso, arrancarnos todos los detalles de la belleza de la vida y creo que hay que recuperarlos.
Después bueno…al haber laburado un montón con menores en sistema de encierro, la injusticia me genera una rabia sin igual. La injusticia en general, ¡me genera una rabia muy fuerte! Me dió tanta fuerza (ríe) como para hacer un largometraje sin recursos, que de ahí viene el Largometraje que pronto, si el universo conspira a nuestro favor y lo terminamos, lo vamos a estar estrenando que se llama “Oíd Mortales” y es sobre institutos de menores.
Bueno, esa peli la pudimos hacer, gracias a que existe MVM y gracias a la colaboración de muchísima gente, pudimos contar historias que no están contadas.
¿Qué actitudes y luchas crees que todavía nos faltan librar para embellecer este mundo y favorecer que todes tengan un lugar?
(Ríe) En este momento, te diría que no tengo las respuestas, pero me parece que sí, creo que estaría bueno que todo el mundo…se anime un poco más a mandar a la mierda a ciertos patrones que lo único que hacen es que muchas, muches, sean infelices. Y después…me parece que hay que tener una búsqueda sincera y profunda por cultivar el espíritu, la mente, los vínculos, la poesía, las luchas genuinas.
Pero no tengo mucho esa respuesta, puedo hablar por mí nomás y decirte que a mí me hizo muy bien mandar a la mierda un montón de cosas (ríe) y seguir un recorrido que tal vez, tenés que empezar de a uno. Pero como una vez me dijo Marcia Recalde, que es amiga e inspiradora: “Mirá, cuando empezamos con H.I.J.O.S empezó uno”. Y hoy es lo que es. Como eso, como animarse a salir de lugares que, de alguna forma, no vibran como una y empezar de nuevo. A mí, por lo menos desde lo personal, eso siempre me ha hecho bien.
Creo que está todo por hacer. Creo que una puede hablar y dar una respuesta desde un lugar de privilegio porque yo tuve mis viejos que siempre se ocuparon que no me falte un plato de comida, un techo, un abrigo, una educación, una educación artística.
No sé, Vero, yo veo los pibes que están tan cascoteados por la vida, por la falta de posibilidades, por la intencionalidad política que tengan falta de posibilidades y ¿qué les vas a decir en ese lugar? Más que poder estar ahí. Si uno le pudiera cambiar la vida sería distinto pero tampoco podés, entonces creo que no tengo respuesta para esta pregunta. Me parece que hay una crisis de valores también muy grande a nivel humanidad, pero no sé cómo se hace para cambiar. Yo creo que cada uno va haciendo la lucha que puede individual, colectiva, con otras, con otres, en agrupaciones pero…creo que estamos jodidos. Creo que la vida está pasando para otro lado y esto que estamos viviendo en este momento, es una respuesta de que estamos jodidos. No sé, no sé qué falta, falta todo (ríe). Si bien disfruto un montón de la vida y de un montón de cosas pero…El otro día hablaba con alguien de la realidad dónde quedamos en esta pandemia los laburantes, actores y gestores culturales y…también estamos en una sociedad que no sé qué pasa si no hubiera cultura, digamos. Hay como mucho para replantear.
¿Cuáles son tus sueños y proyectos?
Uno de mis sueños siempre fue que mi casa sea un lugar en donde pueda circular información y cultura y arte y posibilidades. Desde siempre mis casas fueron lugar de reuniones, de pensamientos, de talleres. Hace un montón, había propuesto lo que se llamaba “taller abierto” en mi casa, que era una casa chorizo en Paternal y en mi pieza hacía este taller donde invitaba a distintas personas a tocar, a cantar, a recitar y era compartir un sábado fuera de lo que fuera el espacio donde vas a ver una muestra, o el espacio donde vos vas a escuchar a una poeta, sino que era juntarnos un sábado a compartir nuestros laburos y que traiga la gente algo para comer y compartir, pasar una tarde. ¡Y pasábamos unas tardes increíbles! Se armaban unas movidas alucinantes. La gente se iba re chocha. También se aprovechaba para vender…ahí he vendido cuadros, he regalado, se han llevado de souvenirs. Ese compartir por las ganas de compartir, darle otro sentido a la vida y a nuestro laburo y disfrutarnos entre nosotros también. Eso lo hice alrededor del 2012/2013. Desde adolescente ya mi casa era como un lugar de reuniones y de intercambios y de talleres. Ha sido casa de recepción de gente, de activistas, militantes, artistas de todos lados. Mi casa en Cuba también era una casa que era así como…una casa donde se juntaba gente a hacer cosas. Y ese es como mi sueño, que siempre sea un lugar donde haya fuentes de información y de pensamiento y de posibilidades y de entablar redes. Y es un sueño que voy haciendo realidad.
Y después, otro de los sueños que tengo es poder estrenar “Oid mortales” y que haga su recorrido esa película que tanto nos llevó a mí y a Micol, que fuimos las que más llevamos el proyecto a la cabeza, poder estrenarla y ver qué es lo que se trae.
De proyectos…tengo unos pares ahí pero se los voy a contar cuando estén más funcionando (ríe).
También ahora estoy estudiando en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo la carrera de Comunicación Social, así que uno de mis sueños también es ir avanzando en eso. Para mí es un desafío porque me aburro rápido, nunca me banqué las instituciones pero la Universidad de las Madres es muy linda, tiene docentes muy piolas. Los contenidos y la forma de laburarlos es super piola y me encanta.
Por último…agradecerte profundamente, Vero, ¡sos una artista increíble! Admiro y me inspira tanto tu trabajo como tu manera de posicionarte en el mundo.
Y me gustaría, si tenés ganas, que puedas darles un mensaje a todas las personas que estén leyendo esta entrevista.
Gracias, Vero, porque me parece re lindo que alguien vea el laburo que una hace y diga “esto quiero amplificarlo”. Y a las personas que estén leyendo la entrevista, gracias por leerla porque podrían estar haciendo otra cosa (ríe) y decirles un poco que dejemos de seguir agendas que nos marcan, porque nos quieren tener ahí engañados con la zanahoria adelante. Entonces hay tanto por tejer, por vincularnos, por organizarnos y por capacitarnos. Ir en contra de lo que nos quieren, que nos quieren ahí como zombies siguiendo una agenda que, a veces, la seguís porque sí, más en estos tiempos que está todo tan raro. Es como sacar la cabeza de las pantallas y pararse un poco a ver que hay, quiénes están al lado y qué podemos hacer, si ya somos uno, dos, tres, podemos hacer un montón de cosas.
Es invitarlos a eso, a sacar un poco la cabeza de la agenda y de la pantalla.
A quienes quieran colaborar con lo autogestivo se agradece a quienes quieran comprar sus calzas, tener sus vestidos, tener sus remeras porque bueno…en estos tiempos la economía apremia. Así que, si esto sirve también para difundir un poco el laburo que es una buena parte del ingreso de mi economía.
Le diría a la gente que apueste más a lo autogestivo, que hay una red muy piola ahí que hemos construido hace muchos años, redes autogestivas y es lo que hoy nos sostiene. Eso a mí me parece una victoria super contundente y una victoria de lucha también, porque si no le hubiéramos apostado tantas, tantos, tantes a lo autogestivo hoy estaríamos prendidos fuego. Y estamos así, sosteniendo entre todes.
Cuando era chiquita también me pasaba así, me sentía rara, distinta, explotando de vida y de poesía por todos los poros de mi cuerpo. Quizás…por eso también, me convoca y me conmueven personas que, como Vero, pueden mirar más allá y escuchar esa música tan maravillosa de la infancia. Porque es ahí, cuando somos niñes, donde libramos las batallas más importantes, donde empezamos a forjar nuestro destino y donde la mirada del otre, puede ser muy amorosa pero también destructiva.
Me acordé de una frase preciosa de Janusz Korczak: “Decís ‘nos molesta la charla de los niños’, tenéis razón. Decís ‘tenemos que descender hacia sus ideas, descender, inclinarnos, empequeñecerse’, estáis equivocados, no es eso lo que nos cansa sino el que tengamos que elevarnos a sus sentimientos, elevarnos, estirarnos, ponernos de puntillas para no agraviarlos”.
Veroka interviene remeras, veredas y la vida misma, para que podamos reflexionar y cuestionar; para rescatar lo que vale la risa y tirar a la basura lo que nos daña. Destruye mitos para escribir una historia singular pero también pinta flores silvestres en la calle y hace ruido, para que la lucha de las mujeres y disidencias no pase desapercibida.
Necesitamos muchas Veros en este mundo, para que sea el arte el que construya lugares y patee la zona de confort. Para salir a la calle e inventar nuevos modos de inyectar esperanza. Para que un encuentro te deje pensando y busques ese libro o escribas una carta; para que vuelvas a mirar la luna y pidas un deseo mientras tanto.
Que no dejes de observar a tu alrededor y no seas indiferente al desamparo.
Que no dejes de cantar ni de reír. Que ames hasta morir, como dice el flaco,
y que no te conformes con menos.
Para seguir apostando a la ternura, como una manera de resistir, de cuidar el alma.
Para contactar a Vero y conocer su arte
Fb
ROPA
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PELÍCULA:
CORREO
Fuente: https://noticiasancap.org/
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]]>“Y yo te buscaré
no me importa la distancia
yo partiré hasta el fin del cielo
a las estrellas llegaré
recorrería el mundo
sólo por volverte a ver”.
Facundo Rivera Alegre
Cuando solemos escuchar el nombre “desaparecido” inmediatamente pensamos en la última dictadura militar, en los 30.000, en las madres y abuelas de pañuelos blancos. Pensamos que eso sucedió bajo un régimen de tortura, de silencio y de terror antes de volver a la democracia.
Pero estamos en democracia y resulta imprescindible hablar de los otros desaparecidos, de las madres y familiares víctimas de esos hechos que se siguen perpetuando en todas las provincias de nuestro país, para que la consigna del “Nunca más” se extienda y se grabe por los intersticios de todos los cuerpos, que se inscriba como la marca que pretendieron borrar, como el grito que no van a poder callar hasta que se haga justicia.
Facundo Rivera Alegre es uno de los desaparecidos en democracia. Desde aquél 18 de febrero del 2012, su mamá, Viviana Maria Alegre, nunca dejó de buscarlo, de soñarlo, de esperarlo, porque la desaparición de un ser querido es la eterna incertidumbre, el intento desesperado de encontrar algún vestigio que lo rescate del olvido; es la angustia de no saber si está vivo o muerto, qué le pasó, quién le hizo daño.
Facu, un chico de 19 años que quería ser cantante y componía sus propios temas; que bailaba cuarteto en la provincia de Córdoba. El que soñaba con terminar su casa junto a su mujer Micaela y a su hijita, Rocío. Facundo, el rubio del pasaje, que jugaba con su cabello y lo vestía de colores; que le gustaba jugar al fútbol y era fanático de Boca.
Vivi, es una de las madres que siguen buscando, que no tienen pañuelo blanco, pero están en la misma lucha y se acompañan. Porque las madres siguen siendo las que levantan banderas y encienden faros, no sólo para sí mismas sino también para otras que atraviesan los mismos vacíos y dolores; las mismas puertas cargadas de silencio y de indiferencia.
Porque Vivi sigue resistiendo y luchando para encontrar a su hijo, pero también para visibilizar todo lo que sucede con los otros Facundos que, como dice ella, están en la calle.
El 19 de febrero se cumplieron 9 años de la desaparición de Facundo. Sé que habrás contado lo sucedido muchas veces a otros y a vos misma, pero me gustaría que me cuentes sobre ese día para que todos conozcan la historia.
Facundo desapareció en Córdoba capital en el año 2012. Facu el sábado 18 de febrero del año 2012 fue a visitar un amigo que vive en otro pasaje, a 6 cuadras del pasaje donde vivíamos nosotros. Él vivía conmigo, con su compañera y su hija porque habían empezado a construir su casita en el mismo terreno de la casa de la suegra, que es en ese otro pasaje. Cenamos en la casa de la suegra, estuvimos hasta tarde. Hablamos de los casos de mujeres desaparecidas y recuerdo que se habló sobre Marita Verón. Eso fue el sábado a la noche. Él, a su vez, estaba esperando unos amigos, eran unos amigos recientes, que los había conocido 2 o 3 meses antes en otro boliche y que venían de un barrio que es aledaño al nuestro, a Junior. Los amigos le avisaron que estaban cerca. Él se bañó, escuchaba música, vinieron caminando hasta casa, tomaron algo. Salieron de ahí.
Él siempre, mientras se bañaba, escuchaba música. Su ídolo de alguna manera del cuarteto fue La mona Gimenez, lo que pasa que no podía seguir yendo a esos bailes porque los marcaban a él y a sus amigos, la misma custodia policial del baile que siempre eran los mismos y eran policías en actividad. Entonces…él empezó a ir a otros bailes de Córdoba. Al Estadio “El Centro”, donde va esa noche al baile, habrá sido la tercera vez en su vida que fue.
Bueno, yo llego a mi casa y ellos salen. Se tomaron un taxi a unas cuadras más allá y fueron al estadio “El Centro”, saludó a unos pibes. Se le había roto el celular, y como uno que le prestaron se le descargaba fácilmente, no se lo llevó. La compañera de él se queda ese día en la casa de la mamá con la nena, porque habían quedado que después iban a pasear por el parque, llevarla a la nena y después a salir.
A eso de las 5 y media, siento que llovía fuerte y nosotros teníamos un perro que era de Facu, que se llamaba Palermo (porque su ídolo era ese jugador) y entonces lo saco al perro al patio. Entonces miro la hora y eran las 5:45 y todavía no había llegado. Me vuelvo a acostar y a eso de las 9:45 de la mañana prendo el celular. Ahí, al rato empiezo a ver que uno de los chicos que estaba con él le pone “Rubio, ¿dónde estás? Nosotros estamos en la entrada, te estamos esperando”.
Yo me voy para el evento gastronómico donde tenía que trabajar y le dejo una nota, porque nunca tuvo esta costumbre de demorarse, si se demoraba y no llevaba el celular de alguna manera se las ingeniaba para avisarme. Entonces ese sábado me quedé preocupada, fui al evento, comenté con gente del evento que lo conocía desde muy chico, nos conocen, me decían “buscalo”, “no te quedes, fijate si pasó algo”.
Estuve en el evento gastronómico un tiempo porque era una responsabilidad. Después me fui a la seccional sexta a preguntar, nada. Empezamos a ver en los hospitales, tampoco. Me tuve que acercar hasta la casa de la suegra, y me acuerdo que le dije a mi suegra: “Vos sabés que a mí me parece que me lo mataron a Facu”. No sé por qué lo dije en ese momento. Era hostigado, él y el grupo de amistades.
Entonces me pregunta ella, “pero ¿por qué?”, le digo: “porque no aparece”. Era el fin de semana largo de carnaval. Me dice. “¿No será que pasó de largo y se fue?”. “Pero avisa siempre”, le digo. Y tampoco era de estar tantas horas así que no sabíamos, o sea, una demora mínima de una hora, dos como mucho. Entonces, empezamos a preguntar al círculo de amistades, con los que había ido al baile. Ellos me cuentan que llovía mucho, que Facu cruzó, que pasaba un colectivo y que él subió.
¿Qué fue lo que sucedió en los días posteriores? Sé que hubo algunas testigos que lo habían visto a Facu, pero luego se echaron atrás con sus testimonios.
Me llegó un mail de unas chicas, unos días después, donde decían que habían visto golpiza policial dentro del baile a un pibe con la ropa y la contextura muy parecida a la de Facu y que, a la salida del baile, vieron en un colegio de la vuelta que se llama Alejandro Garbó, un auto con personas civiles y policías que estaban pegándole a un pibe y que las características de nuevo coincidían con las de Facu. Que se acercaron y la policía les dijo que sigan viaje, que no se metan. La central de policía está ahí unas 3, 4 cuadras y tiene cámaras. Así empezó nuestro largo peregrinar en la búsqueda de Facundo, averiguando, preguntando a otros chicos amigos, los que no habían ido inclusive, en el baile preguntamos.
El lunes 20 de febrero a la noche, me llaman, atiendo y me preguntan: “¿Vos sos la mamá del rubio? Le contesto que sí y me dice: “No lo vas a ver Nunca más” y cortó.
A todo esto, hago la denuncia en el barrio que me corresponde. Seguíamos averiguando en hospitales, clínicas o ya en cárceles, porque por lo del código de faltas acá levantan a pibes a dos manos y sin causa alguna.
Muchas veces Facu volvía de trabajar y estaba enchastrado de pintura, lo paraban. Una vez salió de casa que iba a un ciber a las 5 de la tarde, lo paran, lo verdugean y lo llevan a la seccional. Así muchas veces, durante un año que no tuvo documento porque lo había perdido y llevaba una tirilla.
Lunes a la tarde y pensaba dónde estaba, porque jamás en la vida se había demorado de esa manera (el tono de Viviana se vuelve más triste) ¡jamás!
El lunes se tenía que presentar al trabajo con el arquitecto, quien cuando le conté, se sumó a la búsqueda.
Sobredosis de uniforme
“–Marc, sucia rata, ese brillo extraño que veo en sus ojos me confirma que usted se ha drogado.
–Oficial, me decepciona, usted dice «este joven se ha drogado», y cierra su mente como si fuera una caja metálica.
–O sea que es verdad. Efectivamente es adicto a las drogas.
–Todos somos adictos a algo en este país. Usted es adicto a su uniforme. Sin él se siente nada.
Tiene que aprender a controlarse, oficial, si no algún día va a morir de sobredosis.
– ¿Qué dice?
–Sobredosis de uniforme, oficial, se han dado casos terribles”.
Marc, La sucia rata, José Sbarra.
Facundo y sus amigos eran perseguidos y hostigados; los detenían por “portación de rostro” y Viviana tenía que ir a buscarlo, en más de una oportunidad, a la seccional de policía.
Recuerdo que habías contado acerca de amenazas anteriores y de las idas y vueltas con la policía.
Cuando iban a los bailes de la mona, dos por tres se armaban líos porque estaban varias bandas de barrios diferentes. O muchas veces, no se armaba nada, pero la policía entraba y los empujaba y los chicos se habían cansado de tanto verdugueo, entonces algunas veces, se defendían, le respondían. Y por eso él deja de ir a los bailes de la mona.
Una vez que él venía de la casa de una novia que tenía antes, me llega a avisar que lo llevaban a la seccional sexta y que era la gente de infantería. ¡Estaba indignado! Tan indignado que casi lloraba. Me decía: “¡Me tienen harto! ¿Por qué a mí me detienen? ¿Por qué? Porque tengo el pelo teñido, porque tengo arito”. Entonces, uno de infantería que estaba vestido con su uniforme me dice: “Señora, yo textualmente le dije a su hijo que cierre lo cote”. Entonces yo le dije. “Pero vos, usted, siendo funcionario público, ¿se expresa así?”. Una mujer policía se me venía acercando. Le digo: “No, no, pará ni me toques. Porque tu compañero me parece tiene que expresarse de otra forma, ¿no?”. Me doy vuelta y le digo a Facu que nos vayamos. Vamos a buscar las cosas que le habían sacado, porque ¡ya lo estaban bajando como para llevarlo al calabozo con la novia! Y cuando me doy vuelta este de infantería me dijo: “Ya le falta poco, señora”. Facu tenía 17 años. Entonces le pregunto: “¿Para qué?”. Y no me responde.
Cuando pasa la desaparición, en ese momento el que estaba de Ministro de Seguridad se llamaba Alejo Paredes, que luego fue apartado con aquél escándalo de todo lo de Narco policías que salió en muchos medios del país, le pregunto: “¿Para qué faltaba poco? ¿Para esto faltaba poco? Que lo hicieron desaparecer”.
¿Tuviste apoyo para afrontar ese momento tan doloroso e incierto? ¿Quiénes te ayudaron y qué organizaciones se hicieron presentes?
Empezamos también con otras madres a movernos, fuimos al centro con la mamá de la nena, la nena, otras amistades y salimos en los medios. Después salió en el diario y ahí también nos concentrábamos con sus amigos, con sus compañeros. Él también tenía amigos de fútbol, fanático de boca. Su ídolo era Martín Palermo, de más chico también Juan Román Riquelme. Entonces, salíamos, nos encontrábamos para hacer una marcha. A mí unas vecinas del pasaje, me contactaron con un referente de una organización que se llama “Colectivo de jóvenes por nuestros derechos” y también un vecino mío, estudiaba Trabajo Social, él me acompañó mucho. Con él fuimos a otro espacio donde se reunía una organización antirepresiva. Así ellos me ayudaban a organizar las marchas y reclamos. Y también se contactaron de la mesa de trabajo del Organismo por nuestros derechos y de ahí se empezaron a sumar todos. Inclusive me invitaban chicos de colegios secundarios para visibilizar más. Hicimos bastantes marchas y actividades. Por ejemplo, hicimos cuando no había pasado un mes de la desaparición, un festival en la Plaza Colón, que está a 3 cuadras de la Central de Policía, que es todo en el radio donde sucedió, donde estas chicas me habían mandado un mail que lo habían visto.
Lo que más queríamos es visibilizar, encontrar a Facu y que nos acompañen.
El desaparecido es un idioma universal, no de un color político, no puede existir un desaparecido más, menos en democracia.
Antes de semana santa, ese año, voy a Buenos Aires, un compañero me contacta con la hermana de Luciano Arruga. Voy un día, la visito. Me abrió su casa. Conocí a Vane, a su familia, paré en su casa, me ayudó mucho, me contuvo mucho y siempre me apoya hasta el día de hoy, para visibilizar. Y a través de ella, el grupo familiares y amigos de Luciano Arruga. De ahí en más, estaban otras mamás más, por ejemplo, Miriam Medina, la madre de Sebastián Bordón, Dolly, la madre de Ezequiel Demonti, que también estuvo desaparecido unos días, después lo encontraron muerto en el Riachuelo.
Y así fuimos tendiendo puentes. Porque había que sacarlo de Córdoba para que se haga más visible. En su momento tuvo una gran difusión, pero quizás falto más. Acá por eso acompañamos a otras causas también.
A través del “Colectivo de Jóvenes por Nuestros Derechos”, acá se hace en noviembre “La marcha de la gorra”, que luchan en el territorio por los derechos de los pibes, acompañando la vulnerabilidad que tienen sus derechos, sus familias también en los barrios. Resulta que Facu, había ido a una cuarta marcha de la gorra conmigo.
Así comenzó y a medida que se extendía, se unían compañeros de diferentes lugares, del barrio, de partidos políticos, de organizaciones. Traté de ir a todo cuando organizaban alguna actividad, porque todo sirvió y sirve para visibilizar y para seguir y para que esto no vuelva a pasar, porque sigue desaparecido y porque existen muchos desaparecidos y desaparecidas en democracia que no puede seguir pasando.
Durante ese tiempo también recibían amenazas, no sólo hacia tu persona sino también hacia Micaela, familiares y amigos de Facundo. ¿Cómo fue ese primer tiempo de búsqueda?
Un día volviendo para mi casa en el pasaje, un auto venía medio fuerte y cuando cruzaba la calle me pasó de refilón. Y después, recibí anónimos también. Otro día me despiertan temprano y eran policías de civil que me venían a hacer una consulta porque, supuestamente, estaban investigando. Vinieron varias veces, también a la casa de la suegra y el suegro de Facu.
Por esas amenazas fue que, cuando me llama el Ministro de Seguridad Paredes, nos ponen custodia policial, por precaución por la nena. Pero nosotros no queríamos que nos pongan custodia policial. Y querían poner alguien de la seccional que eran los que muchas veces, se habían llevado a Facu. Le digo: “¿Cómo me van a poner a un tipo en la puerta de mi casa, un policía, que tal vez haya sido el que lo golpeó en alguna detención a mi hijo? ¿Es el que supuestamente me va a cuidar?”. Te vigilan más de lo que te cuidan.
Al final, nos metieron la custodia, era una jugada complicada, porque era como decir “nosotros ofrecemos cuidarla, y ella no quiere, entonces le puede pasar algo”.
Tuvo muchas falencias la investigación, pero muchas. Como te digo con el código penal que no podíamos ver el expediente. Levantaron el secreto del sumario pasados los 6 meses. En ese tramo se pierden cosas, toda la información que recibíamos; los amigos tenían miedo porque cada dos por tres, había gente nueva de civil en el barrio que los estaban amedentrando.
Para ir a aportar datos la fiscalía decía que había que ir a la central de policía. Imaginate en una oficinita 3, 4 canas que nos tomen una declaración, ponen lo que se le da la gana. Hubo mucho temor, uno va entendiendo después.
¿Qué otras acciones ayudaron a visibilizar?
Se hicieron diferentes acciones. Fuimos a la fiscalía, nos acompañaron diferentes madres, como la de Miguel Bru, Orieta, las abuelas de plaza de mayo, acá la presidente Sonia Torres, siempre insistiendo y otros referentes de diferentes espacios sociales, barriales, políticos.
Se insistió también desde El Observatorio Nacional de los Derechos Humanos para que apartaran a la policía, porque para hacer desaparecer a alguien tienen que estar involucradas personas con una logística y una estructura, un trabajo que está acostumbrada a hacer la policía.
Las consecuencias del arrasamiento subjetivo se hicieron sentir y el cuerpo de Viviana empezó a estallar en un torbellino de sensaciones, enfermedades y angustias.
Como expresa Daniel Borja Chavarría de la Universidad de México acerca de las desapariciones y de los efectos que provoca en familiares: “No se puede decir del desaparecido que está muerto, claro está, pero tampoco vivo. La condena más terrible de quienes lo rodeaban, de sus familiares, amigos y seres queridos es la permanencia en esa suerte de limbo donde la incertidumbre y la angustia se vuelven infernales. Porque no pensar que quien convive cotidianamente con la ausencia de un ser querido que se encuentra desaparecido también es una especie de muerto en vida. La tormenta que representa la ausencia del desaparecido es un mal incurable que solo puede encontrar alivio con el hallazgo de un cuerpo”.
Viviana comenta acerca de esto.
Al tiempo de esto, de tanto insistir, de que no me prestaran atención, me frenaban, no podía ir, y todo eso, me generó que, al poco tiempo, tuviera un cáncer de mama, el cuerpo pasó factura; también tuve una parálisis facial y eso que soy de presión baja.
Con Facu además, me fumé la vida mal, fume mucho. Y, sin embargo, fui conociendo a muchos compañeros que me dicen que Facu significó acá en Córdoba un antes y un después, en la lucha; que sirvió para que otras familias salgan a reclamar, porque estas cosas pasan cotidianamente pero cada uno tiene sus tiempos también.
Yo siempre dije que, si en algo soy útil, en buena hora. Porque mi lucha sobre la desaparición de mi hijo no termina encontrando a mi hijo, hay que seguir por los Facundos que están ahí afuera, que tienen muchos sueños y proyectos, que estudian, que quieren construir su casa, que quieren divertirse.
EL JUICIO
“La injusticia es humana.
Pero más humana es la lucha
contra la injusticia.»
Bertolt Brecht
El 11 de agosto del 2015 se lleva a cabo el juicio por el asesinato de Facundo. Viviana nos cuenta acerca del proceso y de las irregularidades del mismo.
A raíz de toda esta mala investigación, de todo lo que te vine comentando, se hizo el juicio, se detuvieron a 3 personas, dos hijos de esta mujer narco. Duró del 11 de agosto hasta el 28 de agosto del 2015.
Fue el único juicio que hubo en la cámara 11 del crimen donde estaban estas tres personas. La justicia imputó a ese empleado del cementerio que cortaba el pasto y que decía que le habían pagado para cremar el cuerpo. Entre los testimonios, había capataces del cementerio que dijeron que era imposible la hipótesis de que a Facundo lo tuvieran enterrado de 6 a 7 meses en un lugar y luego lo sacaron y cremaron, porque sacar un cuerpo de la nada no es lo mismo que enterrar un cuerpo en un cajón donde el cuerpo no se descompone de la misma manera que sacarlo de la tierra misma, porque al sacarlo se despedaza.
En el juicio siguieron con esta pista, que Facu había ido a comprar droga para esta banda de cuarteto y que allá se produjo una discusión con el chico menor de esta mujer, que era muy amigo del cantante. En Catamarca de donde es oriundo el cantante, no quisieron dar mucha información, lo protegieron bastante. Igualmente, se investigaron a estas personas.
En el Juicio se determinó que Facundo había llegado a barrio Maldonado, había tenido una discusión, se produjo una pelea con uno de los menores y después vino el hermano que estaba armado, se forcejeó y se le escapó el tiro. Y lo habrían cremado.
Después la policía metió a la policía judicial, donde hay psicólogos, psiquiatras y todas esas cosas. Sacaron el perfil psicológico de Facundo. La verdad que fue la primera vez que supe de esto. ¿Sabés dónde me llamó la atención y dije cómo perfil psicológico si él no está, está desaparecido? ¿Sabés cómo lo elaboraron? Hablaron con diferentes amistades (se pone más tensa) hablaron conmigo, fueron como 3 veces a mi casa, estuvieron horas. Hablaron con Micaela, con la familia de ella, con el patrón de Facu y de acuerdo a eso, sacaron el perfil psicológico. ¡Dijeron cualquier cosa! Cosas que no había dicho. Que se cambiaba de ropa todo el día para ir a trabajar, que iba con una ropa distinta todas las veces. ¿Y cúal hay? Y sí, su papá mandaba plata, yo trabajaba, ¿qué tenía que ver? ¿Por qué yo tengo que rendir cuentas de eso? ¡Mirá hasta dónde llegaban!
¿Cuál es tu opinión de cómo se llevó adelante el juicio y de esta resolución?
En el juicio nosotros absolvimos a esas tres personas, por entender que son el último eslabón de una larga cadena de impunidad. Los verdaderos responsables de Facu deben estar cruzándose dos por tres conmigo. A ver…que algo tuvieron que ver, seguramente, pero no son los verdaderos responsables. En cambio, la cámara 11 del crimen, al chico menor que por su condición no puede recibir pena; al mayor le dieron 12 años y en pleno juicio al tipo del cementerio, que supuestamente lo había cremado, lo absolvieron. Primero lo imputaron, luego por el beneficio de la duda, lo absolvieron.
Estábamos acompañados por las abuelas y madres de plaza de mayo de filial Córdoba, de los ex presos políticos, vino Pablo Pimentel, hubo otras madres, la madre de Sebastían Bordó, la de Bru; también vinieron algunos nietos restituídos, se hizo radio abierta, organizaciones sociales, barriales.
Y a pesar de un gran alegato del Dr. Claudio Orosz, el abogado nuestro de ese momento, de las pruebas, de todo esto, hicieron todo mal a propósito. Todo desprolijo. Estaba terminando el mandato De la Sota y había que sacarse este muerto de encima. O sea, tenía que terminar el juicio sí o sí. Eran como 200 testigos y sólo llegaron a declarar 50.
Luego de concluido el juicio, ¿qué pasó con la causa?
El juicio lo hicieron por homicidio, sin haber encontrado nada de Facundo. Quiero dejar en claro esto, porque algunas organizaciones pensaron que habían encontrado algo, fueron y son todos supuestos.
Del juicio libraron un oficio que debían continuar buscando a Facundo Rivera Alegre, pero no lo buscaron. Después del juicio salió una persona que fue a hablar con el legislador que dijo que una madre y una chica habían ido a visitar a un familiar a la cárcel, y ese familiar que estaba preso dijo que Facundo estaba en las lagunas del barrio Maldonado. En Maldonado hay una laguna inmensa pero nunca lo buscaron.
¿Cómo decidieron continuar la búsqueda frente a esta falta de respuesta del Estado y de la justicia?
Decidimos ahí, armar un equipo con la Dra. Gentile, con otros abogados que son fuera de Córdoba para dar apoyo técnico jurídico; Pablo Pimentel de APH La Matanza, hablé con Vanesa Orieta también y con Marcos Herrero, el adiestrador de perros, buscador de personas de Viedma que ha venido en diciembre a las Sierras de Córdoba, por otro caso de una chica Delia Prolija, que está desaparecida hace 2 para 3 años y también otras familias se unieron para traerlo por otro caso, Marisol Rearte y su pequeña va a ser en marzo 7 u 8 años, y otra chica de apellido Gallardo.
Ya no somos más querellantes, o sea que la tenemos mucho más difícil, no imposible, pero estas cosas son las que más desgastan.
¿Qué actividades realizan para seguir visibilizando lo que sucedió?
Continuamos visibilizando por todos lados, con parientes en el exterior. Se está elaborando un documental. Amigos que fueron seleccionados para el documental.
La Garganta Poderosa estuvo desde el primer día también. Nacho Levy ha venido en varias oportunidades, Mónica Levy lo mismo, Mariana Sanchez, la madre de Lautaro, también.
Me dieron un reconocimiento en algunas universidades. En la facultad de sociales hicieron un mural hermoso que está con la cara de Santiago Maldonado, Luciano Arruga y Facundo, Pablo Coset se llama este compañero. Hicimos fanzine, cosas que escribió Facu, una canción que hicieron La cruza. Raly Barrionuevo también estuvo.
Y seguimos y continuamos. Siempre hacemos actividades culturales en la placita que él iba con sus amigos y elaboraron un memorial, a través del archivo municipal de memoria junto con la secretaría de la muni y compañeros del partido Comunista, organizaciones sociales, se colocó ese memorial que tiene fotos de él, escritos, remeras. Lo restauramos el año pasado, el 12 de marzo que cumpliría años Facundo. Y este año, para los 9 años, hicimos la actividad cultural en la placita, había varieté y estaba un amigo que es el autor de la obra de teatro, Santiago San Paulo. Se hizo la obra de teatro acá.
Rocío le deja algún regalito antes de ir al jardín, le hemos prendido velas también.
Me hablabas de Rocío y pensaba cómo habrá sido para ella y su mamá.
Y fue muy difícil tanto para Micaela, su mujer, sufrió bastante, con la nena sola. La nena tenía 9 meses cuando pasó y está al tanto porque nunca le dejamos de contar, de nombrarlo. Lo importante es responderle de acuerdo a lo que ella pregunta, para que no sea demasiada información y no se aturda.
En el jardín una vez me cuenta que un nene le preguntó por su papá y ella le dijo que su papá estaba desaparecido. Y yo decía entre mí, ¿qué habrá pensado el otro pibe? ¿qué se le habrá pasado por la cabeza a ella con 4 años?
Y otra vez me dijo: “¿cuándo mi papá salga del cielo, me va a venir a buscar al jardín?”.
Y ahora tiene 9 años, va entendiendo más, lo extraña mucho. La mamá tuvo otra pareja, tiene dos hijos más. Los hermanitos van a la casa del papá, a las compañeras las van a buscar al colegio. Ahora te pregunta más cosas. Hace terapia.
Yo la acompaño mucho, en la medida que puedo siempre estoy y estaré. A veces, la llevo a la psicóloga, a la odontóloga. No sólo la ausencia de Facundo me ha generado a mi dolor, también en el seno familiar.
Para Micaela fue muy difícil porque, además, de los trabajos no la llamaban. Estábamos nosotros, su mamá, papá, yo, pero su compañero no estaba, las dudas, las amenazas, un montón de cosas.
DESAPARECIDOS
“Alguien
los asesinos
golpean a mi puerta.
Abran gatos
dejen que ellos se encuentren con mis ojos
y por el espanto de tanto dolor
mueran.
Jamás serán llorados
gritados
aullados
como los que tantas madres tuvimos que aullar”.
Glauce Baldovin
Como si el destino estuviera empeñado con la vida de algunos seres, lo trágico se repite y de un modo cruel la historia de Viviana se vuelve a contar desde la ausencia y las heridas que aún permanecen abiertas.
Marco Alegre (hermano de Viviana) y su cuñada, Natalia Regueira, eran maestros rurales en Misiones, hacían tareas sociales y daban apoyo escolar en los barrios. Un día, decidieron ir a la Plata a estudiar, ella Psicología, él Historia. Pero al poco tiempo, en el año 1978, fueron secuestrados. Ella estaba embarazada de 6 meses cuando desaparece y la han visto en el Pozo de Banfield. Marco fue visto en la Esma. Ambos se encuentran desaparecidos.
Viviana habla acerca de este revivir con Facundo todo lo que sucedió con su hermano.
Que desaparezca mi hijo, después de todo lo que me pasó en la infancia con mi hermano, fue como revivir todo eso (se angustia). Pero la lucha continúa, por eso hay que seguir. Algunas veces, hay que desconectar. Yo fui aprendiendo con todo esto que, sin bien la lucha no la abandono jamás, también tengo una vida, esto de poder disfrutar.
Tengo dos nietas hermosas, la nieta que me dejó él y tengo otra nieta más, que también merecen la atención y estar. La lucha hay que continuarla, pero hay que tratar de estar bien de salud física y mental porque si no, no se puede hacer mucho en la lucha.
Recuerdo que a mi hermano le gustaba tocar la guitarra, a mi cuñada le gustaba mucho el arte. El arte siempre estuvo en mi familia, teníamos que aprender un instrumento musical.
Mi viejo militaba todo el tiempo, en la calle, se iba a hablar con la gente de los barrios más castigados. Él siempre decía que, aunque no era hija de su sangre, porque soy adoptada, era hija de su corazón.
También decías que Facu estaba comprometido y se interesaba tanto por todo aquello que pasó durante la última dictadura, como también por la realidad social que le tocaba vivir.
Facu estaba enterado de todo lo que pasó en dictadura, por lo de mi hermano y mi cuñada, pero además, porque en el barrio en que vivimos hay un militar que robaba bebés en la época de la dictadura, que vive enfrente, creo que tiene arresto domiciliario. Cada vez que iba a visitar a un amigo que también se llama Facundo y que vivía cerca, le daba mucha bronca.
Facu vivió todo eso, de comprometerse, de estar, de ir a acompañar, de ir a luchar por el tema de los derechos. Ir al hospital, a leer cuentos, a llevar regalos, no importaba el día, íbamos.
LA ILUSIÓN DEL RUBIO
«Viendo el mundo, además de las apariencias, vemos a opresores y oprimidos en todas las sociedades, etnias, géneros, clases y castas, vemos el mundo injusto y cruel. Tenemos la obligación de inventar otro mundo porque sabemos que otro mundo es posible. Pero nos incumbe a nosotros el construirlo con nuestras manos entrando en escena, en el escenario y en la vida.»
Augusto Boal
Me gustaría que me cuentes un poco más de Facu, de su pasión por la música y el arte.
A Facundo le gustaba mucho a escribir desde la adolescencia. Después conoció a Micaela y a través de Micaela a su tío y armaron la banda de cuarteto, cantaban en reuniones familiares y el sueño de ellos era cantar alguna vez, en un baile. La banda se llamaba “Pura K-aravana”.
Hay varias canciones, poemas, le gustaba mucho la música, quería perfeccionarse con el tema canto, tocar el violín y aprender a hablar bien italiano (sonríe). Dibujaba muy bien.
Era fanático de Boca, les gustaba mucho jugar al futbol. Alegre, muy amiguero. Tenía una chispa tremenda. Muy compañero. Muy con el arte también. También lo recuerdo con sus anécdotas (ríe) con sus salidas.
Es a través del arte que llega una brisa. “La Ilusión Del Rubio”, obra de teatro basada en la historia y la desaparición de Facundo, se estrenó el mismo día que Viviana cumplía años, el 15 de enero de este año, como si Facu hubiera susurrado la fecha, como si hubiera elegido el día para salir a escena.
Escrita por el dramaturgo cordobés Santiago San Paulo, dirigida por Gastón Marioni y protagonizada por Martín Slipak, la obra recorre los momentos previos a la desaparición de Facundo, su vida, la relación con su hija y su mamá; sus sueños. Es una apuesta que se compromete con la incesante búsqueda de justicia.
¿Cómo surgió la idea de hacer una obra de teatro con la historia de Facundo? Contame un poco de eso.
Con respecto a la obra de teatro, nos conocemos con Santiago San Paulo después que desaparece Facu, el director que me acompañó y estuvo siempre. Es amigo de la familia.
Ni bien había empezado la cuarentena que estaba muy estricto todo y que no pasaba nada. Santiago vive acá, dos barrios más arriba. En una parte de la casa tiene como una sala de teatro, ahí también habíamos hecho actividades por Facundo. Entonces me dice: “Mira, yo escribí para un Concurso del Teatro Nacional Cervantes y vemos”. Yo hay cosas que fui despegándome, soltando, como algunas fotos de Facu. Cuesta, pero despacito. Otras las dejamos para Rocío.
Me llama Santiago y me dice que quedó seleccionada la obra. Tiene realidad, pero también tiene ficción.
Tuve reunión con Martín (actor) y con el director también. Se fueron interiorizando, hablando de Rocío y de la mamá y me lo trajo a Facu (se quiebra la voz)
El director vino a fin de año a Córdoba y viene a conocerme personalmente, vino a mi casa, fuimos a la placita, al mural que se hizo durante el juicio.
Cuando vino el director, le pregunta a Santi: “¿Te avisaron del Cervantes?”.
Como extendieron la pandemia, la filmaron y el estreno fue online. El director dice que la iban a presentar el 15 de enero. Le digo al director: “¿Sabés lo que significa el 15 de enero en nuestras vidas? Es mi cumpleaños”. Se ve que Facu andaba dando señales, sí. Muy poco soñé con él estando desaparecido, pero lo he soñado.
En alguna entrevista decís, que el actor principal Martin Slipak, te devolvió un poco a Facundo. ¿Cómo fue ese momento?
Cuando vuelven a seleccionar la obra en el teatro Nacional Cervantes para el 11, 12, 13 y 14 de febrero por 24 horas, una vez por semana para hacer una función presencial, fuimos a Buenos Aires. ¡Lloré tanto! ¡Martín nos lo trajo! Él me dijo que pensaba en su hija, si a él le pasara lo mismo.
Vino mucha gente a verla, las entradas se reservaban y eran gratuitas. Enero y febrero fueron muy movilizantes. Mucha adrenalina, desde lo emocional. Yo muy agradecida siempre.
¿Qué te ayuda a seguir resistiendo?
Yo sigo resistiendo pero a veces me caigo, porque tengo situaciones complejas, como que ya no quería seguir…con la vida, por eso la bajada de cambio, pero tengo una gran psicóloga, tengo un equipo médico que entre ellos hay una amiga, ginecóloga, oncóloga. Tengo compañeras y compañeros. ¡Tengo nieta, la hija de Facu! Tengo otro hijo, otra nieta.
Hay momentos que cansa, la justicia te pone tantas trabas para desgastarte.
Pero Facu ni ningún pibe se merece que abandone, entonces tratás de buscar salidas.
Me gusta la música, me anoté en piano. Eso ayuda a fortalecer. Escribir, no soy la gran escritora, pero tengo algunos escritos. Jugar, disfrutar con mi nieta.
El tema de la pandemia no ayudó, él trabajó también estuvo cerrado.
Es difícil, pero busco las salidas porque si no, no estaría acá contándote esto, ni estaría en la lucha, ni acompañando a otras madres y otros padres. Hubo un momento que me obligaba a no caerme, a no llorar, como que tenía que estar fuerte. Así fueron los primeros 3-4 años, después logré llorar, me hace bien.
¿Cuáles son tus sueños y proyectos, Vivi?
Mi sueño es poder disfrutar lo mejor que pueda. Estoy tambaleando emocionalmente, enero, febrero más que otros. Poder disfrutar de mis nietas, de mi otro hijo, terminar mi casa y poder terminar la carrera relacionada con la música.
También mi sueño es continuar la lucha, que se sume más gente a acompañarnos, que pueda seguir visibilizando y encontrar a Facundo. Quizás es algo utópico pero por favor, erradicar el tema de la represión estatal, porque en ciertos lugares el Estado está absolutamente ausente, ya sea con mujeres, niños, niñas para que tengan una vida digna y que no existan más Facundos desaparecidos.
Que mi salud me responda para encontrar a Facundo y luchar por todos esos Facundos que están ahí en la calle, que tienen sus sueños, sus proyectos, que van a los colegios, que quieren expresar su arte y no tienen lugar o no le dan cabida, poder darles una mano para explotar todo ese potencial que ellos tienen y acompañarlos.
Que Rocío crezca sana, feliz y libre.
Que la investigación la hagan realmente, con algo independiente al poder político de turno y que estén todas las herramientas dadas para llegar a la verdad. Justicia no sé si la voy a tener, pero lo estamos haciendo.
¿Qué te gustaría decirles a todas aquellas personas que lean esta entrevista?
A la gente que lea esta entrevista quiero decirles desde lo más profundo de mi corazón, que me pasó a mí pero le podría haber pasado a cualquiera y ojalá jamás le pase porque (suspira con tristeza) no hay palabras para el dolor, para la incertidumbre, la angustia.
Que tengan empatía, que se pongan en lugar de cada madre, que traten de entender mínimamente todo lo que significa, que la lucha es larguísima, que debería haber todo un recambio en la justicia y en esas fuerzas de seguridad; que no puede ser que la justicia sea para unos y para otros no. Que se interioricen primero antes de opinar, antes de decir “por algo será, en algo estaba”.
Ojalá que, desde el metro cuadrado de cada uno, por más que no cambiemos el mundo completo, vayamos haciendo cambios para mejorar para todos, para las mujeres, las niñas, niños, para los pibes y pibas; que estemos siempre alertas, que demos una mano. Que más allá de las distancias que tengamos y aunque no puedan participar en actividades, marchas, que ayuden a difundirlo, a comentarlo, a hablarlo, porque Facundo era un pibe con muchos sueños, muchos proyectos, gran potencial y hoy está desaparecido hace 9 años.
Mientras termino de escribir, las imágenes de los desaparecidos se suceden incansables por mi mente, se incrustan en mi alma y me gritan desde algún lugar para que les recuerde, para que les nombre, porque si hay algo que se pretende borrar en una desaparición es el paso de esa persona por este mundo y nuestra tarea es hacerlos presentes; para que no haya más Facundos ni víctimas de un Estado que no protege ni ofrece garantías, que no responde con justicia ante estos eventos aberrantes que ocurren en democracia. Y porque hay otros pibes con gorra y el pelo de colores queriendo soñar, afrontando un mundo que no les brinda posibilidades ni los mira con “buena cara” sino que los persigue hasta cazarlos.
La lucha incansable de Vivi se multiplica y la búsqueda de Facu no cesa porque ella sabe que él espera, la espera, en la melodía que hace eco en el pasaje, en los sueños y en la mirada de cada pibe y piba. La espera en la sonrisa de Rocío para abrazarla fuerte, para que descanse de tanta desesperación e incertidumbre, para que lo encuentre. Como dice en una de sus canciones:
“Y yo te esperaré, no me importa cuanto pase
Yo aquí estaré con los brazos bien abiertos te recibiré.
Tú tienes que entender que siempre te amaré”
Facundo nos sigue esperando, su nombre nos interpela para no olvidar y para seguir preguntando por él y por todes les que no están.
Para contactar a Viviana
https://www.facebook.com/vivianamaria.alegre
Fuente: https://noticiasancap.org/
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]]>podría arrastrarme hacia el espacio entre las notas
y acurrucarme en la soledad”.
Maya Angelou
Ella puede desabrochar sentidos, para dibujar una lluvia de estrellas junto a su amado violín. Sigue una línea de formación y dedicación, pero sorprende y contagia su pasión en cada acto.
Verla en el escenario sacude las ideas establecidas sobre este instrumento, porque cualquier género musical se desprende de la imagen que podríamos tener “naturalizada”, “preconcebida”, anudada quizás a lo más clásico y sereno.
Valeria Velasquez toca el violín y no es sólo su excelente técnica, sino toda su interpretación la que nos toca la piel y el alma. Su fuerza sacude los sentidos y te invita a bailar, a saltar y a reír.
Esto de disfrutar el arte y apostar a él como un modo de transformar el mundo, la muestra fresca, decidida, generosa y con un talento que deslumbra. Como cuando la invitaron a tocar junto a Coldplay, con la misma entrega que lo hace en sus cuatro proyectos musicales: “Del Río”, “La Fanfarria del capitán”, “Cuerdas del Plata” y “La Orquesta típica de Hurlingham”.
Una violinista que, además, sabe mirar más allá y más acá, bien cerca de los pequeños gestos y los detalles.
Valeria nos cuenta acerca de sus primeros acercamientos a la música «Soy la tercera hija de tres hermanos. Mis dos hermanos son músicos. Verónica tiene un profesorado de piano y cuando yo nací en casa sonaba Mozart, Beethoven, los estudios de Czerny. Mi hermano también estudió guitarra clásica de chiquitito 4-5 años». Ellos se llevan dos años entre ellos y yo me llevo 7 y 9 años con ellos.
Entonces ya nací en un contexto donde la música ya era algo habitual, parte de la forma de vida, digamos.
La música clásica, el rock y el heavy metal, Spinetta y Pink Floyd andaban por la casa.
Mi primer acercamiento justamente fue al piano. Arranqué de muy chiquitita tomando clases, hasta los 11-12 años. Después me pasé a un poquito a la guitarra, como que jugué un poco (risas). Tomé un par de clases y me gustaba sacar algunos temas. Después un poco a la batería y después recién violín. Empecé violín a los 17-18 años y nunca más lo dejé.
¿Qué te llevó a elegir como instrumento principal el violín?
Varias cosas….primero que nada la sonoridad. Siempre me pareció un instrumento muy expresivo. En su momento, en mi adolescencia, lo veía como una sonoridad épica, como algo “ahhhh”. Después cuando te metés bueno…no es para tanto (risas) pero en ese momento el violín era como guauuuu. Y también yo escuchaba mucho una banda que se llama “Dave Matthews Band” y hay un violinista que es un zarpado, con mucha onda y como que ese tipo me ayudó a descontextualizar el violín en todo el ambiente académico clásico, que era por lo único que una relaciona cuando no sabés nada del instrumento. Así que…ahí arranqué a estudiar violín y esa fue la elección del instrumento.
El tipo éste me encanta y la música me parece alucinante y era algo que juntaba las dos cosas.
Después de mucho tiempo, yo hice la carrera en el Conservatorio, pero elegir como instrumento principal y forma de vida y carrera…creo que no me lo había planteado hasta más de grande.
Además, sos profesora de música. ¿Dónde y cómo ejercés ese trabajo?
Sí, soy profesora superior de música con especialización en violín. Hice la carrera en el Conservatorio Superior de Música de la Ciudad de Buenos Astor Piazzolla. Trabajo como profesora en el Conservatorio Provincial número 1 de San Miguel, ahí doy clases de inicial y en nivel medio en Foba se llama y también en el superior. Así que doy clases en la Carrera del Profesorado de violín y también doy clases particulares.
¿Estás relacionada con algún otro tipo de arte?
No. Te puedo decir que he coqueteado con la escritura, con el dibujo, porque vengo de una familia de artistas. Mi hermana es artista plástica, también escribe. Mi hermano también. Hice teatro un par de años también. Pero me dedico pura y exclusivamente a tocar el violín. Lo que más quiero hacer es tocar bien, mejorar cada vez más y por eso estudio. El día de hoy sigo estudiando la Licenciatura en música con orientación en violín en la Universidad Nacional de las Artes. Estoy muy metida ahí.
Sí, por ejemplo, no sé si llamarlo arte. Tengo un amor muy especial y muy profundo con los caballos y soy muy fanática de los caballos. Hice equitación durante muchísimos años y monto desde los 10 años. Competía en salto y todo pero, por circunstancias de la vida y temas del país, tuvimos que vender mi caballo. Quedamos en la lona total y nunca pude volver a competir pero sí pude volver a mi gran amor que son los caballos.
Actualmente, me estoy dedicando al adiestramiento que es una disciplina y estoy con eso. Me cuesta llamarlo hobbie porque me cuesta tomarme las cosas como hobbie.
Los caballos son mi pasión, sería muy feliz viviendo en un campo y teniendo muchos caballos.
La música que salva
“La música me sacaba del tiempo,
aunque no es más que una manera de decirlo.
Si quieres saber lo que realmente siento,
yo creo que la música me metía en el tiempo”
Julio Cortázar
Hablando de música, ¿qué música preferís tocar?
Todo me gusta lo que hago. Me gusta tocar en la banda (La Fanfarria del Capitán) porque, no sólo toco, y bailo un montón y salto un montón. Me gusta tocar con mis compañeros, me re divierte. Me encanta tocar con el dúo (Los del Río) porque a nivel camarístico es otra exigencia y a nivel instrumentista, es otra exigencia mucho más expuesta. Pero después, “Con las cuerdas de plata” que es una orquesta donde también toco, que es una orquesta de tango nueva sólo de cuerdas, ahí trabajamos todo de memoria, la directora de esa orquesta se llama Pétalo Selser. Somos 15 personas, todas tocando de memoria y en círculo. ¡Una cosa de locos, bestial!
Después, con la Orquesta Típica de Hurlingham, que es mi otro proyecto, la paso super bien.
Lo que más me gusta es tocar. Si me invitan a tocar, yo voy chocha, no hay una que prefiera porque me gusta la música.
Quería que me cuentes un poco más sobre las bandas donde estás tocando en la actualidad. Por un lado, junto a tu compañero de vida, Matías Giannasio, forman el dúo “Del Río”, también en la “La Fanfarria del Capitán” y otras orquestas.
En la actualidad estoy tocando en cuatro lugares. El dúo “Del Río”, “La Fanfarria del Capitán”, “La Orquesta cuerdas del Plata” todo cuerdas interpretando tangos nuevos y “La Orquesta Típica Hurlingam” que es la orquesta que formamos con Matías. Matías es el director y yo soy la coordinadora de las cuerdas.
“Del Río” es un dúo que se formó en el año 2018, lo formé con Matías, que es también mi compañero de vida. Con Mati nos conocimos tocando en una orquesta, así que lo tenemos medio naturalizado esto de tocar juntos, porque fue así desde el principio.
En la actualidad, estamos haciendo un ciclo que se llama “Río Adentro”, en donde todo lo gestionamos acá en casa Matías y yo, principalmente Matías, porque el ideólogo es Matías y Pablo Osuna Vargas, es un amigo de él que nos hace toda la técnica de lo que es Río Adentro. Yo me ocupo, aparte de tocar porque tocamos en todas las fechas (tenemos una fecha cada quince días, y tocamos con un invitado o un dúo invitado), de la difusión, de armar los videos, de cosas más administrativas del ciclo. Los chicos se ocupan de la técnica, de la programación y todo.
Gracias a eso estamos tocando en vivo streaming, youtube.
Y con La Fanfarria yo entré en el 2014-2015. ¡La banda está buenísima! Yo entré porque el otro violinista, fundador de la banda, que se llama Francisco Mercado, se casó con una alemana y se fue a vivir allá. Ahí empezaron a buscar y bueno…dieron conmigo porque otra chica me recomendó, otra violinista. Y con La Fanfarria también el 6 diciembre, dimos un concierto para todo el mundo, para Europa, Japón, todos lugares donde fuimos con la banda. También sacamos un disco hace un par de semanas que se llama “Magias de hoy” es el quinto álbum de la banda que ¡está buenísimo! Tiene invitados muy grosos.
Esa banda, La Fanfarria, también está armada por una pareja, Vicky y Gero, son compañeros de la secundaria, tienen un bebito ahora hermoso que se llama Galileo y ellos son como los principales que manejan la banda y gestionan todo lo que tiene que ver con la prensa, la difusión, son unos capos realmente. Feliz de estar ahí, desde otro lugar que a mí me ayudó a descontracturar un montonazo.
¿Qué diferencias y qué coincidencias encontrás al interpretar músicas distintas? Por ejemplo con el Dúo, donde lo clásico y el tango afloran y por otro lado, con “La Fanfarria del capitán”.
Hay más diferencias. La coincidencia es que en las dos, yo toco como violinista, me encanta y la paso super bien.
Las dos son como parte de mí, son como distintas caras de mi misma persona. La coincidencia reside en mí como instrumentista para esos proyectos.
Diferencias… hay un montón porque lo orgánico de la banda son 6 personas, con el dúo somos dos. Por lo tanto a nivel interpretativo en “Del Río” estoy mucho más exigida técnicamente. Y en La Fanfarria tengo muchas líneas, es más llevadero, bailo un montón, es otro tipo de propuesta.
Has viajado con las dos. ¿Cómo viviste esos viajes y por dónde fueron?
Con “Del río” viajé más que nada por Argentina, por el Sur, por Patagonia, Provincia de Buenos Aires, pueblitos, ciudades. Y bueno, siempre fueron alucinantes porque lo que pasa con el dúo es que, como somos pareja, nos damos gustos los dos con esos viajes. Porque si bien hacemos viajes de laburo exclusivamente, porque a veces vamos y tocamos y también damos cursos y talleres, también clases individuales cada uno por su lado.
Siempre nos gusta salir a cenar, a caminar, ir a la playa, a la montaña, hacer excursiones. Por suerte los dos tenemos esa inquietud que nos une, nos encanta la aventura.
Con La Fanfarria viajamos más por Europa, pero también por acá al Sur, Córdoba, Chaco, Santa Fé, por la Costa Bonaerense. Y en Europa, es una banda que viene girando hace como diez años, de hecho este año iba a ser la décima gira que íbamos a hacer, se canceló todo, la gira a Europa y otra que teníamos a México.
Esos viajes estuvieron buenísimos, porque con la Fanfarria conocí Alemania, Austria, Suiza, Hungría, Rusia, Eslovaquia, y algunos más. Conocí mucha gente de muchos lugares, de muchas culturas. Lo que tiene la banda es que siempre viene gente a tocar con nosotros de distintos países. Entonces de golpe en el escenario aparece un chabón que se pone a tocar con vos y está todo bien (risas). Esas cosas pasan mucho en la banda, por eso la banda tiene tanta apertura, aparte de la gestión que hacen los chicos, es muy abierta.
Es única, tiene miles de historias.
La experiencia vivida es impresionante. Me fui un mes y medio la última vez con ellos, aunque la última semana ya extrañaba mucho, a mí me pasa eso, que soy muy familiera.
Conocí lugares que nunca en mi vida pensé llegar a conocer. En Viena fui a la casa de Mozart. Estuve en la escuela de equitación también.
Los rusos son divinos, tienen una personalidad muy copada, los sentí parecidos a Latinoamérica.
Te abre la cabeza viajar y me gusta estar bien despierta para disfrutarlos.
Estuve mirando el recital de Coldplay donde estuviste compartiendo escenario durante dos conciertos ¿Cómo fue esa experiencia?
Me llamaron el mismo día que tocaban para preguntarme si quería tocar con Coldplay a la tarde, y me llamaron a las 11 de la mañana. No entendía nada, porque pensaba que era raro siendo ingleses que llamaran a un instrumentista a último momento pero bueno ahí fui. No sabía qué tema iba a tocar porque era algo nuevo, entonces no se podía decir ni pasar por audio de whatsapp ni nada. Después llegamos a La Plata, con la otra chica nos perdimos con todas las calles en diagonal, la productora nos buscaba y nos vinieron a buscar 6 policías en moto con dos patrulleros y nos llevaron en caravana para llegar rápido al estadio porque nos estaban esperando los chicos de Coldplay en la prueba de sonido.
Se llama “Amor Argentina” el tema. Tocamos casi al final del show. Así que ví todo el show desde la torre de sonido que estaba divino, un show increíble. Todas las personas tenían pulseritas led, entonces era una locura ver el estadio con 50.000 personas con pulseras led. Eso fue dos días.
Esto fue en 2017 y en julio del 2018, me mandaron unos mails de una discográfica con un contrato porque ese tema salió en un disco en vivo que sacaron en Argentina y Brasil.
Fue una experiencia muy linda y gratificante.
Con La Fanfarria formaron parte de la canción histórica “Bella Ciao”, un himno de la resistencia italiana que se escucha en “La Casa de Papel” y también hay otros temas de ustedes que suenan en la serie. ¿Cómo fue que se contactaron y llegaron a formar parte de la banda de sonido?
Con el “Bella Ciao” lo que sucedió fue que esa canción se dio a conocer por la “Casa de Papel” pero nosotros la venimos tocando hace muchos años. La conocemos hace mucho, en Alemania en un festival de Carpinteros.
Justo el año que salió “La casa de Papel”, nosotros habíamos sacado el clip oficial del Bella Ciao de estudio que hicimos y ponele al mes…salió en “La casa de papel” y para nosotros fue “uy no…un bajón” porque una megaserie sacaba el Bella Ciao y todo el mundo iba a decir que nosotros íbamos a tocar esa canción por eso, pero no.
Entonces Vicky, que es una genia total, le escribió a la producción de Netxflix de “La casa de papel” y les mandó nuestro video. A la producción le gustó mucho nuestra banda y justo en ese momento, ellos estaban escribiendo la tercera temporada, donde uno de los integrantes de la banda de ladrones se exiliaba en Argentina. Entonces ahí es cuando falshearon con la banda y nos invitaron a participar de la serie filmando.
En realidad, nuestro tema, nuestra versión, no sale en la serie, simplemente que fue esa coincidencia que justo habíamos sacado el video oficial pero los temas que salen, son dos temas. Sale “La flor y el libro”, “La palosa” que están en el disco “La gira vida”.
Muchos temas sociales atraviesan la música en particular y el arte en general. ¿Cuáles son los temas que más te convocan y conmueven?
Con respecto a la música, he formado parte de proyectos de inclusión que son los de las orquestas escuelas que se generan en los barrios. Formé parte de una orquesta escuela, en su momento dirigida por Clara Akerman que se llama “Orquesta Escuela de San Telmo” a donde vienen todos los chicos para acercarse a la música y te dan el instrumento. Quizás…para chicos que no pensaron en la posibilidad de tocar un instrumento. Pueden ser chicos de bajos recursos o no, yo no quiero estigmatizar “ah, los chicos pobres van a tocar…”. No quiero que se diga eso. Me parece que son proyectos que hacen que la música académica o los instrumentos de la música académica, sean mucho más accesibles para todas las clases sociales. Eso es lo que me gusta de esos proyectos.
Lo que más me conmueve es acercar desde mi música, acercar la música a todos los lugares donde no se pueda llegar por múltiples cuestiones. Porque se puede decir:»ah bueno…pero el Conservatorio es gratis», pero hay un montón de cosas que tienen que pasar en tu entorno para que vos tengas ganas de dedicarte a la música o a cualquier otra cosa.
A mí me gusta por ejemplo, de vez en cuando, dar clases gratis de violín. Por ejemplo, la vez pasada estuve dando clases gratis para la ciudad de Comodoro Rivadavia por la cuarentena. Ayudar desde ese lugar, eso me gusta.
Me conmueve también la música como una herramienta para poder sacar a alguien de algunos lugares. A uno mismo cuando toca le pasa. Tocás y…ya te cambia el estado de ánimo. Incluso si tenés alergia o estás enfermo se te pasa. Te subís al escenario y se te olvida todo, los problemas, las contracturas. Después vuelve todo (risas).
Lo que más me gusta es que sucedan estos proyectos de orquesta en todos los lugares de la sociedad.
Lo simple que se vuelve fundamental
“Y una vez más comprobé que la verdad de las gentes sencillas
vale más que todas las verdades del arte”
Luis Sepúlveda.
Hablar del amor, de la ternura, en estos tiempos de soledad y desamparo, es apostar a la vida donde todo cobra sentido y el gesto singular se asoma.
¿Qué cosas, gestos, situaciones, personas te inspiran? (de les famoses y también de lo cotidiano)
De los conocidos me inspiran…Nina Simone, Astor Piazzolla, Osvaldo Pugliese, Hugo Díaz, Tata Cedrón, Nathy Peluso, Red Hot Chili Peppers , Ludwig van Beethoven, Tchaikovsky, Hindemith, Penderecki. Fito Paéz, me fascina. Divididos. Muchos.
Pero lo que más me inspira… son muchos gestos que tienen que ver con el hacer sentir bien al otro; de los otros y míos. Me gusta hacer sentir bien a las personas tanto desde el arte como en lo cotidiano.
Y me inspira eso de las personas, cuando se entregan al otro, de distintas formas.
Por ejemplo, tenés una mercería en el barrio y vos ves que la vidriera está hermosa, que está puesto un botoncito al lado del otro ¡con un amor! Y esas cosas me inspiran, porque digo: «¡Qué lindo!». Me parecen alucinantes
También acá en Hurlingham hay varias fábricas de calzados, de gente grande. Fábricas de familias que siguen y vos los ves ¡con un amor a las cosas!
Yo lo veo a mi compañero cómo organizó este ciclo de “Río Adentro”, desde un lugar super profesional, porque él es muy dedicado y con los amigos…y digo… esas cosas me inspiran. Es como que digo.»¡Qué lindo dar desde su lugar!».
Eso sería… que cada persona desde su lugar da lo mejor. Aborrezco la mediocridad desde el lugar de uno, y no lo digo desde un lugar de superioridad, simplemente me parece que uno siempre, cuando da lo mejor, sea lo que sea, es también para el otro. Eso es lo que más me inspira.
¿Qué cosas, situaciones y personas te hacen feliz y te incentivan a continuar tu camino artístico?
Mi instrumento, mi compañero violín, si es que se puede llamar cosa. Es por él que llegué donde llegué y vamos a seguir llegando a otros lugares que no tenemos ni idea todavía. Si no fuera por él no me hubiera dado el pie para conocer el mundo y conocer un montón de gente.
Conocer a mi compañero de vida y hacer una casa y bueno… miles de cosas más.
Y las personas que me hacen feliz, que me apoyan y me incentivan…mi novio, mi hermana, mi vieja, mi viejo, mi hermano, mis sobrinos, mis amigas. Mis amigas Perla, Ceci, son personas que son fundamentales en mi vida, en mi camino artístico, son las personas para las que estoy ahí y también me apoyan. Siempre escucho sus sugerencias, sus cosas. Son inspiradoras para mí y me hacen re contra feliz.
¿Algún proyecto que quieras compartir?
Por ahora, este proyecto que te contaba “Río adentro” ideado por Mati que es donde tocamos cada quince días. El 27 viene Mailen y Dami con “El Sauco”. Eso es algo que me encantaría que todos vieran porque es algo exclusivamente autogestionado todo, con la ayuda de mucha mucha gente. Así que eso es un proyecto que me encanta.
Por supuesto quiero que todos vean los videos de “Del Río”; que “La Fanfarria” tenga más difusión.
“Cuerdas del Plata” y “La Orquesta típica de Hurlingham” son todos proyectos hermosísimos, que están hechos con mucho amor.
¿Cuáles son tus sueños, Vale?
Mi sueño es, principalmente, tocar bien el violín. Ese es mi sueño con respecto a la música y que me sigan invitando a participar de distintos proyectos. Me encanta que me inviten, la pasó muy bien.
Mi sueño también es poder seguir viajando con la música, con cualquiera de los proyectos.
Y un sueño que englobaría mucho sería, tener una casa en el campo cerca del mar con muchos caballos y poder estar cerca de algún centro, o de una ciudad, para poder seguir trabajando dando clases y tocando y girando.
Seguir con lo que estoy haciendo, cada vez más especializada; terminar con la Licenciatura y tener muchos caballos, muchos, muchos. Eso me encantaría.
¿Cómo es tu idea de resistir desde la música? ¿Sentís que la música es una manera de dar lucha a cuestiones personales y sociales?
Creo que dedicarse a la música es una forma de resistir en muchas cosas y a muchas cosas. Siempre la carrera de música fue media vapuleada en sus inicios. Para mí la idea de resistir desde la música es hacer lo que quiero, lo que se me canta; estudiar y formarme sobre todo. Hacer lo que a uno le gusta, meterse a full con lo que uno quiera, mil por mil y estudiar, no dejar nunca de formarse, porque entonces de esa forma podés resistir mejor.
Y la música es una manera de dar lucha a muchas cosas. A todos los seres humanos la música nos entra por un lugar que no lo podemos manejar, nos hace sentir cosas que no podemos dominar. Entonces, desde esos lugares, nosotros podemos dar mensajes muy poderosos, conmover a la gente. Entonces me parece que sí, que dar lucha a cuestiones personales y sociales, la música es el camino.
La música te salva, dicen muchos también; la música te salva desde muchos aspectos. Es más fuerte que todos, se te mete por todos los sentidos…entonces partiendo desde esa premisa es así.
Y como te dije, para mí, la forma de resistir, es formarse, estudiar, informarse. Porque la música cuando está bien hecha, sea del género que sea no importa, desde rock, pop, clásica, cumbia, si está bien hecha te llega.
La mejor forma de resistir para mí es hacerlo bien, qué mensaje querés dar, de qué manera, no ser mediocre con uno mismo. Poder llegar hasta los más poderosos, porque sino te comen crudo.
Finalmente para ir cerrando, ¿qué mensaje te gustaría transmitir a las personas que lean esta entrevista? a las que te conocen y a todas aquellas que aún no.
A las que me conocen, les digo gracias (risas). Primero porque si llegaron a leer toda la entrevista, es porque me quieren un montón.
Me decís esto y me emociono, porque el mensaje que les quisiera dar es: “gracias por el aguante siempre a todos”, sobre todo a este círculo íntimo que te decía, porque en todas las locuras que se me ocurren, están ahí diciéndome:” ¡Dale, dale, hacé!”.
Tengo un entorno que me inspira muchísimo y que amo un montón.
Eso quiero decirles, que sin ellos no sería nada de lo que soy, de lo que llegué y de lo que voy a seguir haciendo.
Y a las que no me conocen, quisiera decirles que si tienen algo que los inspira, en la carrera, en lo que sea, que lo hagan y que no aflojen, que aprovechen las herramientas que tenemos. Que coman bien, que salgan a caminar, que tomen sol, que hagan ejercicio, que escuchen música, que vean cine, que canten y bailen, para que no se atrofie el cuerpo que es nuestro medio de transporte. Que se rían mucho, que no se enfermen con la televisión, que hagan la mejor versión de lo que hacen, que lo hagan con el amor más grande porque eso es lo que nos queda.
Les diría que hagan lo que quieran, que dejen de quejarse (risas) y que las hagan.
¡Ah! (risas) y que escuchen la música que hacemos con los proyectos.
Valeria se planta firme y segura para dar batalla desde el arte, su arte, ése que delinea y construye a su modo, dándole una voz propia que grita bien fuerte lo que tiene que decir.
Un instrumento para embellecer el mundo y esparcir el amor; para resistir y sembrar mensajes que puedan despertar a los que aún duermen y conmover a los que sufren.
La música como uno de los antídotos más poderosos, se anuda siempre a nuestra vida con alguna banda sonora de fondo.
Valeria sabe de la fuerza de sus cuerdas y de la importancia del otro en esa construcción.
¿Qué sería de cada uno de nosotres sin amor, sin este alimento imprescindible, sin este motor que nos hace sonreír aún en las mayores adversidades?
Como decía la escritora Jane Austen:»sin música, mi vida sería un espacio en blanco».
Las canciones de cuna, las enseñanzas ancestrales, los legados, los grandes amores, los bailes, las revoluciones y las resistencias están impresas en cada canción y en la historia de los pueblos.
La música conmueve y penetra en la capa más profunda de la piel.
He visto milagros maravillosos en niñes autistas, donde un grito les despertaba después de años de silencio absoluto.
Valeria y su violín, te invitan a viajar en un mundo sin tiempo, ni etiquetas, donde la magia es posible.
Para contactarse con Valeria y conocerla, tanto a ella como a los proyectos musicales en los cuales participa.
Fotos:
Jetmir Idrizi
Isik Producciones
Pohoda Festival
Fuente: https://noticiasancap.org/
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