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]]>“Cuenta/me como te ha ido /
si has conocido / la felicidad “,
le preguntaron en La Habana.
No contestó.
La esperaban los Cayos:
Guillermo, Coco, Santa María, Bayo;
apurada por llegar
a su viaje interrumpido en los ’60
antes de casarse.
La Habana quedó lejos, antigua, desolada,
como plegaria sin fin, acobardada…
Sin poder llorar.
Cuando la sombra entorpece los pasos
un bolero calipso la tropieza
le pone el pie una baldosa tiesa,
zaguán de noche, piedra, temporal.
Y cae.
Hasta un árbol caído cae
sobre la tierra mojada
por el trajín y el cansancio que dan los años.
Una paloma cae y se levanta
con la cara sangrando, machucada
y calla.
No descargo su ira contra ninguno de nosotros.
Sintió la soledad.
Le faltó un hombro en que apoyarse.
Pero no se quejó.
Como no se quejó ante el cáncer de su esposo,
los perros, la suerte, los peces,
los pájaros, los gatos, los monos,
hacerse cargo de todo y de todos,
las internaciones, los hijos, los padres, los abuelos,
los nietos, los gritos, los desaires, las deudas ajenas,
las cucarachas, la falta de agua caliente, la locura,
la casa de Caballito en la que llovía adentro,
la de Palermo sin papeles ni ternura
que abrazara la muerte.
Ya nadie la espera, ni la controla, ni la cela.
Ni tiene que dar explicaciones pero las da.
A mí, a Nené, a Graciela.
Si se las pidiera quizás a alguien más.
Le temps qui reste, suma.
-¿A dónde vas?-, le preguntaron.
–Quo vadis-, contestó.
-¿Y qué es quo vadis?-
-A dónde vas-.
Le queda poco tiempo por eso el apuro.
Por eso Cuba y esa caída níspera.
Por eso las cataratas, las termas,
el vino rosado casi puro
o con hielo.
Brasil, el Aconcagua, el glaucoma,
la maculopatía, la rodilla,
la pierna, la artrosis y una silla
para sentarse a no esperar.
Cuando nos damos cuenta que soñamos
los sueños se terminan
como puntada en el ojo a descansar.
Son pocos los que sueñan viajes como ella.
Su corazón anhela Centroamérica,
sus playas paradisíacas, el calor del trópico,
las palmeras y el mar.
Un sol inalcanzable la tapa y la deja ver
cada vez menos. Pero no importa.
Le temps qui reste, suma.
Un naipe sin marcar en la baraja,
de malecón cubano y a gozar.
Amapola, flor rozada por el viento.
Nos conocimos contra marea y voluntad.
Y nos quisimos…
hasta entonces y más.
No se permitió llorar en las malas.
Una lágrima, acaso, se dejó escapar.
Una sola.
A escondidas seguro que hubo más.
Su cara a la mía se parecen.
Herida que sangra sin querer sangrar
Se hizo tiempo para vivir por nosotros
y por ella.
Y por algunos más.
Puso la otra mejilla sin dudar
y rezó.
Se hizo camino al andar…y rezó.
Si no hizo lo correcto no lo dijo.
“Cuen / ta / me / como te ha ido /
si has conocido / la felicidad “,,
le preguntaron de nuevo.
Su voz callada no contestaba
o acaso no quiso escuchar.
Entre charangas y rumbas,
tal vez ya no escuchaba más.
Guarda uno o dos secretos,
en silencio
que no está dispuesta a revelar.
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]]>The post Rosa china. Por Juan Botana appeared first on Juan Botana.
]]>Amargo es el sabor que siento cada tanto y sufro. Por callar.
Por no proponer. Por no provocar ni sentirme provocado.
Estando juntos te deseo como antes, como siempre.
Te deseo envuelta entre tus piernas.
Sola, conmigo.
(Recordé que una rosa china tiene espinas
y que no por eso es menos bella,
que lastima su flor al arrancarla
de un tirón,
que el amor no se reclama,
se conquista.)
Y me dormí.
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]]>The post La ruta del Jazmín. Por Orietta Lozano appeared first on Juan Botana.
]]>susurra como si parpadearan alas de luciérnagas,
las yemas manchan de amarillo bilis la escarcha de la aurora
y no se discierne en qué región del cuerpo
es más triste o feliz el pensamiento.
Dejé como una ofrenda, la ira y el dolor en el portón
del paraíso,
Y hubo la cena plácida con las frutas más dulces y los
animales inocentes,
con una mano se reverencia y con la otra se quebranta,
me inclino hacia la fuga y la belleza,
me contengo, me dilato, soy el agua, soy el río,
resplandece en mí, el vacío blanco y diáfano.
Como un animal en vigilia
contemplo la flor de la noche caer y levantarse.
Hundirme dentro de mí misma, diluirme,
perder el rostro, ser en otro cuerpo,
una ostra o una estrella.
Vacío mi nostalgia,
el barro vuelve al barro, el agua vuelve al agua.
Me estoy fugando, estoy durmiendo como una piedra,
como un sello, como la escarcha,
como si tan solo se tratara de dormir.
Palpo mi rostro bajo la luz de los jazmines,
esta noche, configuro el paraíso,
veo a Dios, y Dios baila conmigo.
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]]>The post Somos amor. Por María de los Ángeles García Martín appeared first on Juan Botana.
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]]>The post Sedienta. Por Verónica Nagore appeared first on Juan Botana.
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]]>The post Memoria. Por María de los Ángeles Valencia appeared first on Juan Botana.
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]]>The post Intemperancia. Por Jovita Dieguez appeared first on Juan Botana.
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]]>The post Enigma. Por Susana Badano appeared first on Juan Botana.
]]>tú tan lejano de estos días que amenazan sin palabras
tú con manos abrazos sosteniendo un rostro pájaro que te busca
más allá del jardín donde murmuras sonrisas a las flores nuevas
tú callado respeto al dolor ajeno albergas los rincones privados
destino de tus lágrimas
ríes la risa profunda de la felicidad
sereno al andar cotidiano nunca el reproche
le hablas al otro por primera vez
sabes de luz amaneciendo de oscuridad en ocaso sabes que son inseparables
como la memoria y su silencio
lo detengo todo y observo
para no ser crucificada
llegado el momento de la partida
foto fija el espíritu aquí en este templo de sujeción de tu vida a mi retina
tu nombre fue escrito sin historia sin tiempo sin símbolos
comprendí
llegué a conocerte
para traer hasta el presente
sin relato sin ilusión sin futuro
un pasado de enigma
mutilado
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]]>The post Duelo. Por Susana Badano appeared first on Juan Botana.
]]>duelar la vida duelando duelar la espera duelando
duele la fe y el espejismo de mar en una noche en el desierto
donde todo es confuso
se parece más a una muerte que a una vida
sí
duele dolor duelo doliente
quizás el antes la precuela
y el después la secuela
duelan como el hoy
voy marcho
me han rogado que no los deje de a pie
son huéspedes
almas que han partido pero habitan la memoria
no son pocas
duele el hombro izquierdo
sobre el reposan
rozan el latido
añoran la tibieza
mientras voy
marcho
voy van
conmigo ellos
Duelo… duelen…
De su libro “Memorias del Florilegio”
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]]>The post Carta urgente de Patricia Marina Pérez Novo para matar al deseo appeared first on Juan Botana.
]]>Que aparezcas y lo saques de mi ropa
de la mesita de noche
de la vida
de adentro de mis huesos.
Que entres y te lleves lo que duele.
Que desaparezcas con él,
de los recuerdos .
A veces sueño, que mato aquel deseo
cada noche que él intenta matarme,
pero recuerdo, que me lo has dejado muerto.
Y de nuevo revive
Y me ahoga
Y me aprieta,
otra a vez.
Y es que él nunca, lo entiende.
Como quisiera arrancar tu voz
de mi, como quien arranca un jirón viejo.
Si pudiera matar al deseo inutil,
pero ya lo hiciste ….
lo llevaría a cuestas
y lo dejaría en tu puerta.
Y es que cuando el amor muere,
el deseo también debería marcharse lejos .
¡Debería también, morir !
Suicidarse.
olvidarse de uno
volver a su dueño
fugarse de pueblo.
¿Para qué quiere uno
el deseo de un amor
que ha muerto?
A veces le hablo
y le digo: ¡largo! ¡fuera de aqui !
No te quiero. ¿No lo ves? pero no escucha
es sordo, es ciego.
Debería irse
tener valor,
dignidad.
¿Y es que el deseo no tiene dignidad ?
Debería marcharse.
Para no dejar rastro .
Para no apretar más la piel que duele,
y ser el verdugo del amor que fué,
Porque cuando el deseo queda
en algún lugar del cuarto,
más vale aniquilardo.
Darle un veneno. Un sedante viejo.
Un mal golpe.
¡ Algo!
que lo aleje de uno,
para siempre.
Una carta de despedida.
Un desprecio.
¡Algo!
Que lo haga marcharse lejos.
Creo que mañana iré a verte
y te llevaré a tu deseo,
que por cierto, es insoportable.
Para que duela sólo
¡y muera!
como duele el amor que no fue.
Mañana te llevaré este deseo.
mezquino y cobarde como su dueño.
Quédatelo yo no lo quiero.
Porque a veces, duele más, cuando
el deseo no ha muerto.
Como un aguijón de veneno
que te mata lento.
Te despierta en la mañana y
lo odias, con la misma fuerza
con la que lo has amado .
Mañana dejaré en tu puerta este deseo
que no es mio.
Quédatelo.
Ahógalo.
Haz algo con el .
Véndelo.
Subástalo.
Cambiale el nombre y el apellido
Regálalo
Tiraselo a los perros.
Ya no lo quiero.
Lo dejaré temprano en tu puerta
no querré verte .
Sólo te dejaré tu deseo
inmune
absurdo,
maldito.
Para que muera pronto.
Para que no termine conmigo.
Mañana llevaré este deseo
insoportable,
y lo dejaré en tu puerta
Recuerda de matarlo, pronto
cuanto antes.
Que no vuelva a mí, jamás
Que habite otro cuerpo.
Que al amor, le tenga miedo.
Recuerda,
mátalo pronto.
Déjalo sin aire
sin vida
sin tiempo,
tu bien sabes,
como hacerlo.
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