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]]>En su búsqueda de explicaciones, yendo de la superestructura a la base, a lo primario, a lo pasional, a lo irracional que es exaltado por el sonido ambiente mediático, Dubet se pregunta qué cambios subjetivos posibilitan esto, o mejor dicho, qué nuevas realidades, herramientas y discursos han generado en millones de personas la pérdida total de su identidad de clase, y la su reemplazo por una ira sin límite que ve en los líderes de la nueva derecha brutal un efecto catártico.
Es tan obvia la manipulación masiva en términos de acción psicológica, y es tan obvio que los beneficiarios de esta nueva derecha brutal no son los que los votan, sino los que desprecian a los que los votan, que hicieron falta innumerables operaciones reales y simbólicas para que millones de personas dejaran atrás la noción de clase y eligieran sumergirse en esa tiniebla emocional y social.
“La paradoja actual es que mientras crecen las desigualdades, se borran las clases sociales. Este mecanismo se debe a la transformación en el trabajo, el retroceso de los reductos obreros, y la expansión del consumo de masas”, dice Dubet, y a uno le viene a la cabeza la Gestapro, la frase “ojalá tuviéramos una Gestapo” para sindicalistas. Los sindicatos, incluso con sus grises y sus usurpadores, son el útero de la fraternidad entre trabajadores. Y son el sostén de una conciencia que la nueva derecha brutal quiere descartar.
“La producción de desigualdades se ha transferido a los individuos, en nombre de la igualdad meritocrática de oportunidades”, dice Dubet. Y uno escucha “agarrá la pala”o “vayan a trabajar”. La vida es vista como una competencia deportiva en la que gana el mejor: en este punto confluyen ceos y neopentecostales en estas latitudes. La meritocracia es propalada como un nuevo pensamiento mágico según el que alguna ley natural hace triunfar a los que “se lo merecen” (Dubet: “los vencedores están convencidos de que no les deben nada a los vencidos)”. Esto no sucede en abstracto, sino que toma cuerpo en todos los niveles sociales.
La noción del mérito en reemplazo de la conciencia del lugar del que se proviene y del que se ocupa, borra también la idea de la justicia social y hasta de la necesidad del Estado. No quieren un árbitro que se inmiscuya en la valoración meritócrata, su gran coartada. Ese es el orden social de la nueva derecha brutal: la habilitación a pisotear a los que tienen menos mérito de uno, alguien que a su vez tendrá más mérito que otro. Del círculo virtuoso de la cooperación hemos pasado al círculo vicioso del descarte despreciativo.
Esta nueva derecha brutal cuenta con la tecnología para hacerlo: la infiltración en nuestras vidas y nuestras emociones es lo que les permite formatear sujetos desorganizados, desvalorizados, tan iracundos por su insatisfacción que son capaces de cosas atroces, como gatillar dos veces contra una vicepresidenta.
Millones de personas han hecho su instrucción en este modo triste de estar en el mundo mirando televisión, escuchando radio, leyendo diarios. Se cocinó el salto a la ira contenida de millones de personas que ya no se perciben como trabajadores o desempleados, sino como seres despreciados que quieren venganza.
Son poco tenidas en cuenta las emociones dominantes en una fuerza política. No es un punto de vista frecuente. Y sin embargo, los que promueven la época de las pasiones tristes, el mundo lleno de desesperados, son los responsables de que la vida de absolutamente todos se haya degradado. Que respiremos ira, odio y desprecio. Cuando lo que nos gusta a nosotros es la alegría, la nuestra y la de todos.
La lucha es política y emocional. En esta época de pobreza expandida y riqueza concentrada, no requiere mucho esfuerzo advertir que el primer paso hacia la recuperación de la alegría son los estómagos. Panza llena, corazón contento. Después viene todo lo demás.
Fuente: Página 12
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]]>Los seguidores del ultraderechista cargaron contra todo: muebles, decorados y obras de arte de grandes maestros modernistas, detestados por el exmandatario.
La barbarie desatada hoy Brasilia, con la probable venia de Jair Bolsonaro, fue peor que el asalto al Capitolio, del cual se inspiró. Miles de simpatizantes del exmandatario cercaron, y buena parte de ellos invadió el Palacio del Planalto, donde funciona la presidencia, así como las sedes de los poderes Legislativo y Judicial.
Las primeras columnas llegaron a las tres de la tarde a la avenida principal de Brasilia luego de haber recorrido unos seis kilómetros desde el Cuartel General del Ejército, cuyas autoridades les dieron cobertura desde el 30 de octubre cuando se acantonaron allí para demandar un golpe de Estado y denunciar el avance “comunista” que encarnaría Luiz Inácio Lula da Silva y el Partido de los Trabajadores (PT).
Con banderas brasileñas y camisetas de la selección de Neymar, ingresaron a Planalto subiendo la misma rampa que hace exactamente una semana había recorrido Lula tomado del brazo de un líder indígena, una chica recicladora de residuos y un sindicalista antes de prometer la “reconstrucción” del país y la democracia.
Una vez ingresados en el Planalto cargaron contra todo: muebles, decorados y obras de arte de grandes maestros modernistas, detestados por Bolsonaro y su esposa, la militante evangélica Michelle.
Desde Araraquara, en el interior de San Pablo, Lula fustigó a los “vándalos nazis” que desataron la “barbarie en Brasilia” y prometió que los reponsables serán identificados y detenidos.
Con evidente enojo y sin dar margen de dudas se refirió a Bolsonaro como un “genocida” y lo acusó de “estimular la invasión a los tres poderes” algo que hizo “siempre que pudo”. “Esto es responsabilidad de él”, remató.
El presidente anunció su decisión de regresar a la capital lo antes posible y ordenó la intervención federal de la seguridad, ante la omisión de la policía brasiliense, de sabida simpatías por Bolsonaro.
La afinidad policial con los sediciosos saltaba a la vista en la tarde de este domingo. Un agente prefirió ir hasta un puesto ambulante a comprar agua de coco antes que restablecer los bloqueos sobre la Explanada de los Ministerios, la avenida que recorre la ciudad de oeste a este y concluye en el Planalto, la Plaza de los Tres Poderes y el palacio de Supremo Tribunal Federal.
Otro indicio de la complicidad fue la ausencia en Brasilia del secretario de Seguridad Pública, comisario Anderson Torres, exministro de Justicia de Bolsonaro, que viajó a Florida a pesar de los indicios claros de la insurrección. Torres ya había sido negligente ante el levantamiento bolsonarista del 12 de diciembre, día en el que Lula recibió el diploma de gobernante electo junto a su vice, Geraldo Alckmin.
Ante esa seguidilla de indicios de complicidad con el golpe, Lula ordenó que la Abogacía General de la Unión solicite el arresto de Torres quien, según trascendidos, se habría reunido con su jefe Bolsonaro en Orlando, estado de Florida.
El flamante comandante del Ejército, general Julio César de Arruda no pudo o no quiso (esta segunda opción parece más probable) levantar el campamento, tal como lo había dado a entender al ministro de Defensa, José Múcio Monteiro.
La tolerancia castrense con estas bandas a las que consideran “manifestantes con derecho a expresarse” deja en claro hasta donde llegó la bolsonarización de las Fuerzas Armadas con las que deberá lidiar el gobierno democrático del que forman parte ministros de varios partidos.
En otro momento de su discurso Lula también advirtió que podrá tomar medidas frente a funcionarios que no cumplan su responsabilidad, expresión que podría ser una advertencia al conservador ministro Múcio, quien más de una vez parece ser el representante de los militares en el gobierno. En lugar de hacer valer las órdenes de Lula dirigidas al partido militar.
Al contrario de Múcio Monteiro, el ministro de Justicia, Flavio Dino, montó un gabinete de crisis y prometió ir hasta el hueso con las investigaciones sobre quienes realizaron el alzamiento pero también sobre los autores intelectuales y quienes los financiaron.
Alrededor de las ocho de la noche unos 170 inconformes comenzaron a abandonar el Planalto y el Congreso, parte de ellos esposados, y luego embarcados en vehículos policiales.
Desde que partió hacia Orlando, en el sur estadounidense, Bolsonaro comenzó a ser tipificado como un virtual prófugo de la Justicia por dirigentes de campo democrático, como el senador Randolfe Rodrigues, jefe de la bancada del gobierno. Según estos dirigentes Bolsonaro estaría en pánico ante la posibilidad de ir preso.
Esto se debe a que varias causas contra el otrora presidente emigrarán del Supremo a la primera instancia donde se torna cada vez más probable que algún juez decrete la prisión preventiva. Entre los varios procesos abiertos en su contra están los que le imputan actos antidemocráticos perpetrados entre 2020 y 2022, período en el que incitó al golpe atacando a jueces y fogoneando a su base para que asalte los palacios en Brasilia.
Cabe suponer que a partir de los 170 detenidos de este domingo y otros apresados recientemente por actos terroristas surjan más indicios que compliquen la situación del capitán retirado que la semana pasada fue filmado deambulando por un supermercado estadounidense con aspecto desconcertado.
El plan A del dirigente en fuga sería permanecer en Florida, incluyendo una temporada en el resort del expresidente republicano Donald Trump, donde será mejor recibido que en las tiendas del Partido Demócrata, del actual gobernante Joe Biden.
Alexandra Ocasio-Cortez, diputada demócrata, tuiteó este domingo que “dos años después de que el Capitolio fue atacado vemos un movimiento tratando de hacer lo mismo en Brasil, Estados Unidos no debe conceder refugio a Bolsonaro en Florida”.
Por cierto la comparación de la diputada progresista se ajusta al realidad. Pero es insuficiente: el asalto de este domingo incluyó a los tres poderes, en Washington fue solo uno. Y en Brasilia hubo la simpatía u omisión de las Fuerzas Armadas, algo que no ocurrió en Washington.
La segunda opción de fuga del jefe ultraderechista Bolsonaro podría ser buscar refugio en Italia, donde su familia ya inició los trámites para obtener la ciudadanía.
La repercusión internacional del alzamiento golpista fue inmediata. El presidente argentino, Alberto Fernández, que recibirá a Lula el 23 de enero en Buenos Aires , fustigó el “intento de golpe de Estado”.
“Quienes atentan contra la democracia merecen no solo la sanción legal que corresponda, sino también el rechazo absoluto de la comunidad internacional”, reforzó Fernández, titular pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe (Celac) que seguramente tratará los hechos de este domingo en su reunión.
“Lula no está solo, cuenta con el apoyo de las fuerzas progresistas de su país, de México, del continente americano y del mundo”, tuiteó el presidente mexicano López Obrador. que hace una semana convidó a Lula para que visite su país.
El asesor de seguridad nacional estadounidense, Jake Sullivan, que el mes pasado se reunió con Lula en Brasilia, aseguró que Washington “condena cualquier intento de minar la democracia en Brasil. El presidente Biden está siguiendo de cerca la situación y nuestro apoyo a las instituciones democráticas es inquebrantable”.
Expresiones de apoyo a la democracia y contra los sediciosos fueron manifestadas por los presidentes de Colombia y Francia, Gustavo Petro y Emmanuel Macron respectivamente.
El alerta de la comunidad internacional fue inmediato este domingo. Siguiendo la misma urgencia observada tras los comicios del 30 de octubre cuando varios líderes reconocieron el triunfo de Lula, advertidos de caldo desestabilizador que se cocinaba en el Palacio de Alvorada, residencia oficial por entonces ocupada por Bolsonaro .
Fuente: Página 12
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]]>Cientos de bolsonaristas rompieron el vallado de la Policía Militar e invadieron el edificio del Congreso Nacional. Los manifestantes se habían concentrado en el Cuartel General del Ejército, en Brasilia, y descendieron hacia la Esplanada dos Ministérios. Lula anunció la intervención del Distrito Federal. “Estamos junto al pueblo brasileño para defender la democracia y no permitir bunca más el regreso de los fantasmas golpistas”, dijo Alberto Fernández.
Cientos de simpatizantes del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro invadieron este domingo el Congreso, el Tribunal Supremo y el Palacio Presidencial de Planalto, sedes de los poderes en Brasilia, causando numerosos destrozos. “Este hecho no tiene precedentes en la historia de Brasil”, dijo Lula en conferencia de prensa, en la cual anunció la intervención federal del Distrito Federal. El apoyo de Alberto Fernández a Lula. Al menos 400 bolsonaristas detenidos.
Al menos 400 personas fueron detenidas este domingo en Brasilia por haber invadido y destrozado el Congreso, el Palacio del Planalto (sede de Gobierno) y el Supremo Tribunal de Federal (STF) durante la manifestación de miles de seguidores del expresidente Jair Bolsonaro que buscaban un golpe de Estado militar para derrocar al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.
“Vengo a informar que más de 400 personas fueron detenidas y pagarán por los crímenes cometidos, trabajamos para identificar a los que participaron de los actos terroristas”, aseguró el gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha.
Los detenidos fueron llevados a las sedes de la Policía Civil (investigaciones) de Brasilia luego de que Rocha echara de su cargo al secretario de Seguridad de la capital, Anderson Torres, exministro de Justicia de Bolsonaro, acusado de liberar la zona. Rocha es un aliado de Bolsonaro y hoy le pidió “disculpas” a Lula por el intento de golpe de Estado.
En una nota, el Ejecutivo Nacional de la CUT responsabiliza al gobierno del DF, comando de la Policía Militar y fuerzas de seguridad y exige sanción a terroristas bolsonaristas que invadieron este domingo edificios de los tres poderes.
La Central Única dos Trabalhadores (CUT), que siempre ha defendido el derecho a la libre manifestación y la defensa de las justas reivindicaciones de la clase trabajadora y de toda la sociedad brasileña, repudia con vehemencia la acción terrorista perpetrada por bolsonaristas, vándalos y radicales. quienes invadieron el Congreso Nacional, el Supremo Tribunal Federal y el Palacio del Planalto, en una afronta a la democracia y al Estado democrático de derecho.
La CUT denuncia la omisión y connivencia del Gobierno del Distrito Federal (GDF), de los comandantes de la Policía Militar (PM) y de los órganos de seguridad del gobierno distrital, que a pesar de todas las advertencias de la prensa, parlamentarios, la seguridad nacional y el Ministerio de Justicia no tomaron las medidas necesarias ni pusieron a disposición suficiente personal policial para evitar que los terroristas salieran de sus campamentos y lograran sus objetivos. En la asunción del presidente Lula, el 12 de diciembre, esos mismos terroristas también vandalizaron Brasilia sin una sola detención en el acto o una acción efectiva para prevenir actos terroristas.
Ante estos gravísimos hechos, nunca antes vistos en la historia de Brasil, la CUT apoya plenamente el decreto del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que intervino en los cuerpos de seguridad pública del Distrito Federal.
La CUT exige la investigación y sanción ejemplar de todos los participantes y de todos aquellos que financiaron, convocaron y contribuyeron para que esta violencia contra la democracia brasileña sea organizada e implementada.
La CUT también exige que rindan cuentas el gobernador del Distrito Federal, Ibaneis Rocha, y los comandantes de la PM y jefes de seguridad pública del GDF.
La CUT defiende incondicionalmente la democracia y el Estado democrático de derecho y llama a todas las organizaciones del movimiento sindical, social y de la sociedad civil organizada a defender también la democracia y el respeto a las normas democráticas.
La CUT entiende que los hechos cometidos este domingo 8 de enero de 2023 son inaceptables y deben tener una respuesta a la altura de todos los que defienden la democracia.
“Las manifestaciones pacíficas, en forma de ley, son parte de la democracia. Sin embargo, las depredaciones e invasiones de edificios públicos como las ocurridas hoy, así como las practicadas por la izquierda en 2013 y 2017, escapan a la regla”. Con esas palabras, Jair Bolsonaro rompió el extenso silencio que mantuvo en las siete horas de tensión que vivió el país sudamericano, cuando hordas de fanáticos suyos invadieron el Congreso y la Casa de Gobierno.
Además de equiparar este intento antidemocrático con protestas sociales -un caso similar al discurso que adoptó Juntos por el Cambio- Bolsonaro trató de defender su gestión al asegurar que durante sus cuatro años de Gobierno “siempre” estuvo “dentro de las cuatro líneas de la Constitución, respetando y defendiendo las leyes, la democracia, la transparencia y nuestra sagrada libertad”.
Su mensaje por Twitter llegó después de que el presidente Lula lo acusara de alentar los desmanes, como viene haciendo desde que perdió las elecciones. Por eso Bolsonaro dedicó el final de su mensaje a ese señalamiento: “Repudio las acusaciones a mí atribuidas, sin pruebas, por parte del actual jefe del Ejecutivo de Brasil”.
“Las manifestaciones pacíficas, en forma de ley, son parte de la democracia. Sin embargo, las depredaciones e invasiones de edificios públicos como las ocurridas hoy, así como las practicadas por la izquierda en 2013 y 2017, escapan a la regla”. Con esas palabras, Jair Bolsonaro rompió el extenso silencio que mantuvo en las siete horas de tensión que vivió el país sudamericano, cuando hordas de fanáticos suyos invadieron el Congreso y la Casa de Gobierno.
Además de equiparar este intento antidemocrático con protestas sociales -un caso similar al discurso que adoptó Juntos por el Cambio- Bolsonaro trató de defender su gestión al asegurar que durante sus cuatro años de Gobierno “siempre” estuvo “dentro de las cuatro líneas de la Constitución, respetando y defendiendo las leyes, la democracia, la transparencia y nuestra sagrada libertad”.
Su mensaje por Twitter llegó después de que el presidente Lula lo acusara de alentar los desmanes, como viene haciendo desde que perdió las elecciones. Por eso Bolsonaro dedicó el final de su mensaje a ese señalamiento: “Repudio las acusaciones a mí atribuidas, sin pruebas, por parte del actual jefe del Ejecutivo de Brasil”.
“Las manifestaciones pacíficas, en forma de ley, son parte de la democracia. Sin embargo, las depredaciones e invasiones de edificios públicos como las ocurridas hoy, así como las practicadas por la izquierda en 2013 y 2017, escapan a la regla”. Con esas palabras, Jair Bolsonaro rompió el extenso silencio que mantuvo en las siete horas de tensión que vivió el país sudamericano, cuando hordas de fanáticos suyos invadieron el Congreso y la Casa de Gobierno.
Además de equiparar este intento antidemocrático con protestas sociales -un caso similar al discurso que adoptó Juntos por el Cambio- Bolsonaro trató de defender su gestión al asegurar que durante sus cuatro años de Gobierno “siempre” estuvo “dentro de las cuatro líneas de la Constitución, respetando y defendiendo las leyes, la democracia, la transparencia y nuestra sagrada libertad”.
Su mensaje por Twitter llegó después de que el presidente Lula lo acusara de alentar los desmanes, como viene haciendo desde que perdió las elecciones. Por eso Bolsonaro dedicó el final de su mensaje a ese señalamiento: “Repudio las acusaciones a mí atribuidas, sin pruebas, por parte del actual jefe del Ejecutivo de Brasil”.
“Las manifestaciones pacíficas, en forma de ley, son parte de la democracia. Sin embargo, las depredaciones e invasiones de edificios públicos como las ocurridas hoy, así como las practicadas por la izquierda en 2013 y 2017, escapan a la regla”. Con esas palabras, Jair Bolsonaro rompió el extenso silencio que mantuvo en las siete horas de tensión que vivió el país sudamericano, cuando hordas de fanáticos suyos invadieron el Congreso y la Casa de Gobierno.
Además de equiparar este intento antidemocrático con protestas sociales -un caso similar al discurso que adoptó Juntos por el Cambio- Bolsonaro trató de defender su gestión al asegurar que durante sus cuatro años de Gobierno “siempre” estuvo “dentro de las cuatro líneas de la Constitución, respetando y defendiendo las leyes, la democracia, la transparencia y nuestra sagrada libertad”.
Su mensaje por Twitter llegó después de que el presidente Lula lo acusara de alentar los desmanes, como viene haciendo desde que perdió las elecciones. Por eso Bolsonaro dedicó el final de su mensaje a ese señalamiento: “Repudio las acusaciones a mí atribuidas, sin pruebas, por parte del actual jefe del Ejecutivo de Brasil”.
El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, consideró “inaceptable” el ataque a las “instituciones democráticas” en Brasil, después de que manifestantes golpistas, seguidores del expresidente Jair Bolsonaro, ingresaran a la fuerza a las sedes del Congreso, el Palacio del Planalto y la Corte Suprema en Brasilia.
“Usar la violencia para atacar las instituciones democráticas es siempre inaceptable. Nos unimos a Lula para instar al cese inmediato de estas acciones”, escribió Blinken en Twitter.
El encargado de negocios de Washington en Brasil, Douglas Koneff, también había condenado “contundentemente” el ataque.
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, condenó este domingo el “cobarde ataque golpista contra la democracia y el triunfo de Lula” en Brasil y advirtió que “a lo largo de toda la región” se produce “el mismo espectáculo: una derecha violenta que ataca la democracia y los derechos” y es “enemiga de la voluntad popular, absolutamente intoxicada de odio”.
“Condenamos el cobarde ataque golpista contra la democracia y contra el triunfo de Lula. Apoyo total al pueblo brasileño y al gobierno elegido por el voto popular”, sostuvo Kicillof en su cuenta de Twitter.
Advirtió el gobernador que “a lo largo de toda la región, el mismo espectáculo: una derecha violenta que ataca la democracia, que ataca los derechos, enemiga de la voluntad popular y absolutamente intoxicada de odio”.
Recordó que “hace pocos meses intentaron asesinar a Cristina Fernández de Kirchner; ahora asistimos a esta aberrante invasión a las instituciones de la democracia de Brasil. Quienes llevan años mintiendo, estigmatizando, incubando el odio son tan responsables de estos actos golpistas como quienes están allí”.
“En Estados Unidos, en Brasil, en Bolivia, en Argentina, las caras de la derecha cambian pero el proyecto es el mismo: sostener privilegios, destruir derechos, destruir al Estado, hipotecar el futuro”, alertó Kicillof.
Y aseveró que “cuando gobiernan, aplican programas de ajuste y exclusión. Cuando son oposición, obstaculizan la construcción de la igualdad y la justicia. En ambos casos fabrican mentiras y predican el odio, la furia y el rencor como metodología”.
“La opción es clara: la derecha o los derechos. Nosotros vamos a seguir defendiendo la democracia, la paz y los derechos de las mayorías”, abundó.
“La violencia no tiene cabida en ninguna democracia; condenamos contundentemente los ataques a las instituciones de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial en Brasilia, que son también un ataque a la democracia”, afirmó Koneff en Twitter.
“¡No existe justificación para estos actos!”, subrayó el diplomático.
La cuenta de la Embajada había advertido previamente de una “protesta antidemocrática” que se había vuelto violenta en Brasilia e instado a los ciudadanos estadounidenses a evitar la zona.
“No puede haber un levantamiento contra la democracia: quieren ponen en riesgo la democracia deben ser castigado”, dijo Alberto Fernández en una entrevista con medios brasileños. El presidente argentino respaldó nuevamente a Lula da Silva y destacó el vínculo entre Argentina y Brasil.
El embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, repudió hoy “los actos de violencia institucional que se están llevando adelante en Brasilia contra los tres poderes” y respaldó al presidente electo Luiz Inácio Lula da Silva para “restablecer el orden democrático” en ese país.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó en un pronunciamiento que los “vándalos fascistas” que invadieron las sedes del Parlamento, el Supremo y la Presidencia serán “encontrados” y “castigados”.
“Este hecho no tiene precedentes en la historia de Brasil”, dijo Lula en conferencia de prensa, en conferencia de prensa en el cual anunció la intervención federal de Brasilia.
El Ministerio Público Federal brasileño (MPF) anunció la apertura de una investigación penal por los “actos violentos” en las manifestaciones que derivaron en la ocupación de las sedes del Congreso, el Tribunal Supremo Federal y el palacio presidencial en Brasilia por parte de simpatizantes del expresidente Jair Bolsonaro que exigen un golpe de Estado.
“El fiscal general de la República, Augusto Aras, supervisa y acompaña con preocupación los actos de vandalismo contra edificios públicos que han ocurrido en Brasilia este domingo”, informó el MPF en un comunicado.
Aras “mantiene contacto permanente con las autoridades y ha adoptado las iniciativas que competen a esta institución para impedir la secuencia de actos de violencia”, agregó el escrito.
Hacia el final del documento, se deja constancia de la petición a la Fiscalía de la República en el Distrito Federal para la “apertura inmediata de procedimiento de investigación criminal”.
El ministro de Economía, Sergio Massa, repudió “enérgicamente” este domingo “los actos de violencia y el asalto a las instituciones democráticas en Brasil” y manifestó su “solidaridad para con el gobierno y el pueblo brasileños”.
“Hechos como estos atentan contra la democracia y la voluntad popular”, dijo Massa en Twitter. A la vez, manifestó su “total apoyo a Lula y mi solidaridad para con el gobierno y el pueblo brasileño”.
En la tarde de este domingo, simpatizantes de Bolsonaro invadieron y destrozaron los edificios del Congreso, el palacio presidencial y la Corte Suprema de Brasil. El flamante presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, sigue los acontecimientos desde Sao Paulo, a donde viajó este fin de semana para supervisar los daños causados por las intensas lluvias que azotaron la región.
Incluso, había prevista una rueda de prensa para hoy, para dar detalles del desastre natural -que causó la muerte de seis personas- pero fue suspendida tras conocerse las informaciones sobre la entrada de los bolsonaristas en la sede del Congreso.
Lula está acompañado de los ministros de Trabajo, Luiz Marinho; de Ciudades, Jader Filho, y de Desarrollo Nacional, Waldez Góes. Mientras tanto, Bolsonaro guarda silencio en redes sociales.
El ministro de Ciencia y Tecnología argentino, Daniel Filmus, se solidarizó con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y aseguró que “no hay más lugar para dictaduras ni para la violencia golpista en América Latina”, ante la toma de instituciones públicas por parte de activistas bolsonaristas.
“Toda nuestra solidaridad con el gobierno de Lula. No hay más lugar para dictaduras ni para la violencia golpista en América Latina”, expresó Filmus en su cuenta de Twitter.
Enfatizó además que “la democracia es una conquista que costó muchas luchas y que nuestros pueblos no están dispuestos a entregar”.
El diputado nacional del Frente de Todos Leopoldo Moreau repudió el “intento de los golpistas en Brasil”, por parte de los adeptos al expresidente Jair Bolsonaro, y sostuvo que “es un desafío a la democracia que afecta a toda América Latina”. En esa misma línea, se pronunció el jefe porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien expresó, además, su apoyo a Lula da Silva y al pueblo brasileño.
A través de su cuenta de Twitter, el referente del FdT expresó: “Finalmente la derecha solo conoce y practica la violencia. Repudiemos fuertemente el intento de los golpistas en Brasil. Es un desafío a la democracia que afecta a toda América Latina”.
Por esa misma red social, Horacio Rodríguez Larreta manifestó su “profunda preocupación” ante lo ocurrido en Brasil, en la tarde de este domingo. “Profunda preocupación por el asalto a las instituciones de la democracia en Brasil. Mi condena absoluta a la acción violenta y mi total solidaridad y apoyo a @LulaOficial y a todo el pueblo de Brasil”, escribió el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
El gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha, aliado del expresidente Jair Bolsonaro, determinó la expulsión del cargo del secretario de Seguridad, Anderson Torres, a quien atribuye la responsabilidad por la invasión de miles de golpistas al Palacio del Planalto (sede de gobierno), Congreso y corte suprema, informaron fuentes gubernamentales.
Torres, exministro de Justicia de Bolsonaro hasta el domingo pasado, se encuentra en Estados Unidos cuando ya estaba prevista esta manifestación de los bolsonaristas.
La decisión de Rocha será publicada en el boletín oficial de la capital federal y apunta a evitar la intervención de Brasilia que está siendo analizada por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
Policías de Brasilia fueron filmados inactivos ante el avance de los golpistas para ocupar los edificios públicos.
El gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha, aliado del expresidente Jair Bolsonaro, determinó la expulsión del cargo del secretario de Seguridad, Anderson Torres, a quien atribuye la responsabilidad por la invasión de miles de golpistas al Palacio del Planalto (sede de gobierno), Congreso y corte suprema, informaron fuentes gubernamentales.
Torres, exministro de Justicia de Bolsonaro hasta el domingo pasado, se encuentra en Estados Unidos cuando ya estaba prevista esta manifestación de los bolsonaristas.
La decisión de Rocha será publicada en el boletín oficial de la capital federal y apunta a evitar la intervención de Brasilia que está siendo analizada por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
Policías de Brasilia fueron filmados inactivos ante el avance de los golpistas para ocupar los edificios públicos.
Mientras se espera la palabra de Lula da Silva, quien aún no se ha pronunciado al respecto, el chileno Gabriel Boric se solidarizó con el flamante gobierno brasileño.
“Impresentable ataque a los tres poderes del Estado Brasilero por parte de bolsonaristas. El gobierno de Brasil cuenta con todo nuestro respaldo frente a este cobarde y vil ataque a la democracia“, manifestó el mandatario trasandino.
El canciller Santiago Cafiero expresó este domingo su “solidaridad” con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y manifestó su “defensa de la democracia” en ese país tras los intentos golpistas y las manifestaciones violentas de los seguidores del exmandatario Jair Bolsonaro.
“Frente a las acciones golpistas de la derecha en Brasil, manifestamos nuestra solidaridad con Lula”, expresó Cafiero a través de su cuenta de Twitter. Y sumó que “alzamos la voz en defensa de la democracia brasileña”.
A través de su cuenta de Twitter, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, le envió un mensaje de solidaridad a su homólogo Luiz Inácio Lula da Silva, tras el ataque de seguidores Bolsonaristas al Congreso de Brasil.
A través de su cuenta de Twitter, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, le envió un mensaje de solidaridad a su homólogo Luiz Inácio Lula da Silva, tras el ataque de seguidores Bolsonaristas al Congreso de Brasil.
Este domingo cientos de simpatizantes de Jair Bolsonaro invadieron el Congreso brasileño para exigir un golpe de Estado contra el flamante presidente, Luiz Inácio Lula da Silva. Mientras tanto, su referente ultraderechista disfruta de su estadía en Estados Unidos, a donde viajó dos días antes de entregar el cargo a su sucesor.
El expresidente pasa sus días en Orlando, en el centro de Florida, y se está hospedando, según la prensa local, en una casa del deportista brasileño José Aldo da Silva, luchador de artes Marciales Mixtas (MMA), quien ha sido uno de sus aliados.
En las imágenes difundidas en la última semana, se lo pudo ver caminando por las calles de un condominio de casas y saludando a personas que se le acercaban para tomarse fotos con él.
Bolsonaro partió rumbo a Estados Unidos el viernes pasado, y previo a su viaje rompió el casi absoluto silencio que mantuvo desde su derrota en las elecciones de octubre pasado. En un discurso dirigido a sus seguidores pidió una dura oposición al próximo Gobierno.
Seguidores del expresidente brasileño Jair Bolsonaro invadieron este domingo el Palacio de Planalto, sede del Ejecutivo, y la Corte Suprema, después de haber invadido antes el Congreso Nacional en actos golpistas contra el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
Los ventanales de la sede del Poder Judicial fueron rotos por los manifestantes, que ya ocupan los edificios de los tres poderes en el país.
Bolsonaristas ingresaron por asalto en el Congreso de Brasil, a una semana de la asunción de Luiz Inácio Lula da Silva. Las impactantes imágenes, que circulan en las redes sociales, recuerdan a lo ocurrido en el Capitolio en Estados Unidos, en enero de 2021.
En los videos recogidos por la prensa, se puede ver a una marea humana ingresando en el edificio de arquitectura moderna, sede de la Cámara de Diputados y del Senado. Los manifestantes ocuparon el techo, pero también los jardines adyacentes, incluido el del palacio presidencial de Planalto.
Fuente: Página 12
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