Lleva tiempo comprender,
tiempo y soledad,
que a todos nos llega más de una vez ese minuto
en que deseamos con el alma:
Amar (con absolutos)
Creer (lo imposible)
Callar (lo innecesario)
Olvidar (lo doloroso)
Perdonar (lo injusto)
Llorar (lo inevitable)
Odiar (lo absurdo)
Matar (lo inútil)
Desaparecer (y resurgir verdaderos)…
Un minuto para expulsar todos los idiomas de una sola palabra.
Pero el minuto pasa,
tragamos saliva apretando los labios,
y el torrente queda guardado.
Algunas tormentas se gestan en silencio,
en noches sin luna
o en días de luciérnagas aturdidas que ya no saben volar sin luz.
Y cuando nos damos cuenta de que ese minuto pasó sin más…
solo nos queda:
la primavera sin perfume,
las alas sin cielo,
los caminos sin huellas.
Nosotros, ni mejores ni peores.
Y 23:59 hs de realidad.
~ Alondra De Plata
