Guardé el anochecer en un cajón.
¡No lo abras!
Dejé mis sueños más preciados afuera.
Caminaré por un tiempo una muralla
Acompañame, si querés.
Quédate cerca.
Cuando no me encuentres
búscame en los rincones.
Encogido de hombros
doblando las alas
como un pájaro
que acaba
de cruzar una tormenta.
Mi corazón está vivo todavía.
No es cosa de magia ni de brujas,
es que nada puede
destruirme del todo.
Ni el encierro ni el desprecio.
Quiero estar libre para amar.
¡No te das cuenta!
De nuevo.
Ahora de nuevo.
