Lucho por causas humanitarias, aunque esto no bastara y mis palabras llegaran tan sólo a un puñado de lectores, firmando como una activista anónima, llegar a mi peso de todos los días, previo recorrido por las plazas de Avellaneda, o es este cuarto oscuro y sofocante, como un acto más de vida o anhelo de estar muerta.
