La niña sin boca. Por Natacha G. Mendoza

La niña sin boca. Por Natacha G. Mendoza

Dijo que no creía en mí y dio un portazo. Comprendí su enfado, esa forma fulgurante de encenderse al gritarme. Sé que Marcela pierde los papeles porque se ahoga en un vaso de agua. Yo solo soy un hombre que miente.

La mentira me ha perseguido desde que era niño y nunca quise evitarla; la disfruto, la utilizo a mi antojo y, cuando me descubren, acepto las consecuencias. Pero Marcela me gustaba mucho. Me contaba historias de su infancia muy interesantes: que era una niña sin boca, que trepaba a árboles inmensos y se quedaba días en ellos, que le gustaba comer tierra.

—¿Comer tierra? —le preguntaba, y ella asentía riéndose—. Pero si no tenías boca —le decía, y ella lo negaba mientras se tapaba los labios con las manos.

Written by:

1.222 Posts

View All Posts
Follow Me :