El proyecto político como constituyente de la unidad. Por Facundo Chanourdie

El proyecto político como constituyente de la unidad. Por Facundo Chanourdie

El Movimiento popular más grande de la Argentina, el Peronismo, atraviesa desde hace ya muchas décadas la historia argentina. Es muy prolífico en transformaciones políticas, epopeyas y martirologios. Desde el Estatuto del peón rural o el Aguinaldo, pasando por la reforma Constitucional del año 1949, donde se instituía la nacionalización de los recursos naturales, los servicios públicos, los derechos de los trabajadores, la ancianidad, la niñez, entre muchos otros; hasta las últimas leyes, como el Procrear, el Conectar igualdad, el plan Remediar o la Ley del aborto y la del matrimonio igualitario; siempre incorporando derechos, nunca privándolos de ellos al pueblo argentino.

Un capítulo aparte fue la etapa del exilio y la proscripción. Perón permaneció 17 años en el exilio, en cuyo transcurso, designó a varios “delegados” para que lo representaran en la Argentina. Existe una vasta literatura al respecto y un anecdotario muy frondoso, como, por ejemplo, los “famosos” casetes, enviados desde “Puerta de hierro” Madrid; en donde se escuchaba la voz ronca del “viejo”, dando instrucciones estratégicas a los dirigentes y militantes Peronistas.

Hoy la lideresa del gran Movimiento histórico, Cristina Kirchner, padece la cárcel, producto de una causa y un fallo enmarcados en el procedimiento del Law fare o “Guerra judicial”: la “Causa Validad”; una causa eminentemente política al igual que la causa “Cuadernos”. Claramente, el principal objetivo de ambas es: La proscripción. Que, como se puede comprobar, es la forma que tiene el poder “Real” de intervenir fraudulentamente en el ejercicio democrático, persiguiendo a los líderes que defienden los intereses del pueblo argentino.

En este momento, el peronismo y el movimiento Nacional y Popular, están en una nueva encrucijada histórica; cuál es, la de tener que enfrentar a una experiencia de gobierno, aún más devastadora, si esto fuera posible, a las experiencias neoliberales anteriores. Muy palmariamente denominadas por Carlos Heller como las “4 M”: Martínez de Hoz, Menem, Macri y Milei.

Este nuevo experimento Neoliberal sigue al pie de la letra los postulados del “Consenso de Washington” (Desregulación, apertura de la economía, reforma del estado, y alineamiento incondicional a EEUU); pero llevados a un extremo siniestro para el pueblo argentino. Sus políticas tienen un carácter devastador para todos los sectores de la población, sean estos, trabajadores, jubilados, discapacitados, profesionales, estudiantes, empresarios grandes o Pymes. No hay sector, ni grupo etario, ni estamento social, que se salve del efecto perverso de las políticas del gobierno “libertario”; solo una ínfima minoría es la beneficiaria de este modelo; algunos hablan del 10%, otros del 5 e incluso del 1 % de la pirámide social.

Ante este escenario, ningún integrante, ya sean dirigentes o votantes del Peronismo y del Movimiento Nacional y Popular, sobra, a la hora de enfrentar a la ultraderecha gobernante y sus aliados. Por lo tanto, las divisiones que existen entre las distintas corrientes del Peronismo, deberían desistir de posiciones irreconciliables. El enfrentamiento entre Cristina y Axel, debiera resolverse de la mejor manera posible.

No hay un Peronismo sin Cristina, así como no hubo un peronismo sin Perón. Así como, no hay ningún dirigente que tenga “El peronómetro”; pero tampoco ninguno que pueda determinar la mayor o menor lealtad que otro. En este sentido, el pedido de nulidad de las causas fraudulentas contra Cristina, y concurrentemente, el pedido de libertad para la ex presidenta, tiene un consenso unánime en todas las líneas políticas del peronismo y el campo popular.

El único instrumento aglutinador; el factor de unidad más poderoso es: El proyecto político, que debe enfrentar de manera completa al de Milei, porque no hay ningún aspecto de las políticas del gobierno libertarios que se pueda considerar beneficiosa para el pueblo y la argentina. Este debiera ser elaborado y acordado por todas las corrientes que integran el campo Popular, en un sentido amplio, es decir, no solo las peronistas, sino todos aquellos otros partidos que componen Unión por la Patria; pero también, representantes sindicales, dirigentes de movimientos sociales; todas aquellas fuerzas que le dan el carácter movimientista que siempre tuvo el Peronismo. 

En suma, las distintas corrientes a través de sus cuadros técnicos y políticos; debieran acordar, 10 o 20 postulados fundamentales, además de detallar su contenido y su forma de implementación; que cumplan, estos, la función de plataforma política. Estas premisas políticas deben ser acordadas y firmadas por los dirigentes más importantes de las distintas líneas internas; partidos políticos; sindicales y referentes de movimientos sociales; con el compromiso de ser cumplidos por los candidatos en el caso de llegar al gobierno. De esta manera, será la idea política, la propuesta de gobierno el factor de unidad.

El candidato o los candidatos a llevar adelante el proyecto político, que hoy son emergentes naturales y que cuentan con una buena imagen en la sociedad son, en este orden: Axel Kicillof, Massa, Mariel Fernández, Natalia de La Sota, Uñac, Anabel Fernandez Sagasti, Grabois, Victoria Tolosa Paz; incluso Pichetto o Moreno; los que podrán ser consensuados o designados en elecciones internas; ya sean estas las PASO, obligatorias o no, simultáneas o no; incluso internas partidarias a la vieja usanza. –

El Movimiento popular más grande de la Argentina, el Peronismo, atraviesa desde hace ya muchas décadas la historia argentina. Es muy prolífico en transformaciones políticas, epopeyas y martirologios. Desde el Estatuto del peón rural o el Aguinaldo, pasando por la reforma Constitucional del año 1949, donde se instituía la nacionalización de los recursos naturales, los servicios públicos, los derechos de los trabajadores, la ancianidad, la niñez, entre muchos otros; hasta las últimas leyes, como el Procrear, el Conectar igualdad, el plan Remediar o la Ley del aborto y la del matrimonio igualitario; siempre incorporando derechos, nunca privándolos de ellos al pueblo argentino.

Un capítulo aparte fue la etapa del exilio y la proscripción. Perón permaneció 17 años en el exilio, en cuyo transcurso, designó a varios “delegados” para que lo representaran en la Argentina. Existe una vasta literatura al respecto y un anecdotario muy frondoso, como, por ejemplo, los “famosos” casetes, enviados desde “Puerta de hierro” Madrid; en donde se escuchaba la voz ronca del “viejo”, dando instrucciones estratégicas a los dirigentes y militantes Peronistas.

Hoy la lideresa del gran Movimiento histórico, Cristina Kirchner, padece la cárcel, producto de una causa y un fallo enmarcados en el procedimiento del Law fare o “Guerra judicial”: la “Causa Validad”; una causa eminentemente política al igual que la causa “Cuadernos”. Claramente, el principal objetivo de ambas es: La proscripción. Que, como se puede comprobar, es la forma que tiene el poder “Real” de intervenir fraudulentamente en el ejercicio democrático, persiguiendo a los líderes que defienden los intereses del pueblo argentino.

En este momento, el peronismo y el movimiento Nacional y Popular, están en una nueva encrucijada histórica; cuál es, la de tener que enfrentar a una experiencia de gobierno, aún más devastadora, si esto fuera posible, a las experiencias neoliberales anteriores. Muy palmariamente denominadas por Carlos Heller como las “4 M”: Martínez de Hoz, Menem, Macri y Milei.

Este nuevo experimento Neoliberal sigue al pie de la letra los postulados del “Consenso de Washington” (Desregulación, apertura de la economía, reforma del estado, y alineamiento incondicional a EEUU); pero llevados a un extremo siniestro para el pueblo argentino. Sus políticas tienen un carácter devastador para todos los sectores de la población, sean estos, trabajadores, jubilados, discapacitados, profesionales, estudiantes, empresarios grandes o Pymes. No hay sector, ni grupo etario, ni estamento social, que se salve del efecto perverso de las políticas del gobierno “libertario”; solo una ínfima minoría es la beneficiaria de este modelo; algunos hablan del 10%, otros del 5 e incluso del 1 % de la pirámide social.

Ante este escenario, ningún integrante, ya sean dirigentes o votantes del Peronismo y del Movimiento Nacional y Popular, sobra, a la hora de enfrentar a la ultraderecha gobernante y sus aliados. Por lo tanto, las divisiones que existen entre las distintas corrientes del Peronismo, deberían desistir de posiciones irreconciliables. El enfrentamiento entre Cristina y Axel, debiera resolverse de la mejor manera posible.

No hay un Peronismo sin Cristina, así como no hubo un peronismo sin Perón. Así como, no hay ningún dirigente que tenga “El peronómetro”; pero tampoco ninguno que pueda determinar la mayor o menor lealtad que otro. En este sentido, el pedido de nulidad de las causas fraudulentas contra Cristina, y concurrentemente, el pedido de libertad para la ex presidenta, tiene un consenso unánime en todas las líneas políticas del peronismo y el campo popular.

El único instrumento aglutinador; el factor de unidad más poderoso es: El proyecto político, que debe enfrentar de manera completa al de Milei, porque no hay ningún aspecto de las políticas del gobierno libertarios que se pueda considerar beneficiosa para el pueblo y la argentina. Este debiera ser elaborado y acordado por todas las corrientes que integran el campo Popular, en un sentido amplio, es decir, no solo las peronistas, sino todos aquellos otros partidos que componen Unión por la Patria; pero también, representantes sindicales, dirigentes de movimientos sociales; todas aquellas fuerzas que le dan el carácter movimientista que siempre tuvo el Peronismo. 

En suma, las distintas corrientes a través de sus cuadros técnicos y políticos; debieran acordar, 10 o 20 postulados fundamentales, además de detallar su contenido y su forma de implementación; que cumplan, estos, la función de plataforma política. Estas premisas políticas deben ser acordadas y firmadas por los dirigentes más importantes de las distintas líneas internas; partidos políticos; sindicales y referentes de movimientos sociales; con el compromiso de ser cumplidos por los candidatos en el caso de llegar al gobierno. De esta manera, será la idea política, la propuesta de gobierno el factor de unidad.

El candidato o los candidatos a llevar adelante el proyecto político, que hoy son emergentes naturales y que cuentan con una buena imagen en la sociedad son, en este orden: Axel Kicillof, Massa, Mariel Fernández, Natalia de La Sota, Uñac, Anabel Fernandez Sagasti, Grabois, Victoria Tolosa Paz; incluso Pichetto o Moreno; los que podrán ser consensuados o designados en elecciones internas; ya sean estas las PASO, obligatorias o no, simultáneas o no; incluso internas partidarias a la vieja usanza.

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