Nació en la década de 1930 como mercado de abasto, hoy es punto de encuentro para la compra y venta de antigüedades. Al lado del predio, la Ciudad avanza con la construcción de un nuevo espacio verde donde antes había un estacionamiento en desuso.
En la esquina de Dorrego y Álvarez Thomas, en el límite entre Colegiales y Palermo, existe un espacio para viajar en el tiempo: el Mercado de Pulgas. En las primeras décadas del siglo XX supo ser mercado de abasto de frutas y verduras para todo un barrio y hoy, casi cien años más tarde, es un punto de referencia porteño para la compraventa de antigüedades y objetos de colección.
En la misma manzana del predio, sobre un playón de estacionamiento en desuso, el Gobierno porteño avanza hoy con la construcción de una nueva plaza, un espacio público de encuentro al aire libre, con más verde, mejor iluminación para el entorno y mayor conectividad peatonal, que beneficiará a más de 70.000 vecinos.
“El Mercado cambió varias veces a lo largo de su historia, siempre supo adaptarse y hoy es parte de la identidad de un barrio. Ahora, en un espacio que estaba en desuso estamos sumando un nuevo espacio verde para que los vecinos puedan disfrutar otro punto de encuentro al aire libre”, afirmó Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público.
Un Mercado, varias vidas
El imponente galpón donde hoy se encuentra el Mercado de Pulgas (Av. Dorrego, Av. Álvarez Thomas, Concepción Arenal y Gral. Enrique Martínez) se construyó a mediados de la década de 1930 para ser un mercado de abasto de frutas y verduras. Durante décadas fue el encargado de proveer de alimentos frescos a los vecinos de Colegiales. Pero, con el correr de las décadas, el cambio en las dinámicas comerciales de la Ciudad y la aparición de nuevos mercados, el galpón cerró sus puertas y quedó sumido en un período de abandono.
Sin embargo, en 1988 llegó la gran transformación de la manzana. Inspirado en los tradicionales mercados de pulgas europeos, como el de Saint-Ouen en París. El predio fue recuperado y abrió sus puertas reconvertido en un espacio comercial dedicado a los objetos de segunda mano, las antigüedades y las curiosidades. Rápidamente, el lugar se llenó de ebanistas, restauradores, chatarreros y coleccionistas, y se transformó en el sitio ideal para encontrar desde un sifón de vidrio de color hasta vajilla de la Belle Époque, juguetes de chapa o muebles clásicos.
El mercado funcionó de manera ininterrumpida durante 18 años en su estructura original, hasta que en diciembre de 2005 el deterioro de la estructura obligó a cerrarlo temporalmente para resguardar tanto a los puesteros como al público. Mientras el mercado y sus feriantes funcionaban en un predio cercano, el galpón histórico atravesó un profundo proceso de remodelación que incluyó la renovación de techos, nuevos accesos, dársenas de estacionamiento, mejoras de iluminación y la reconfiguración de los puestos. Finalmente, en 2011, el Mercado de Pulgas reabrió sus puertas.
Hoy, la manzana de Dorrego y Álvarez Thomas es un nexo entre el pasado y el presente. En sus más de 160 locales conviven los viejos artesanos con las nuevas tendencias del diseño retro y escandinavo. Además de la venta de muebles de segundo uso o fabricados con materiales reciclados, cuadros y colecciones artísticas, coleccionables, objetos decorativos usados y artesanías, el mercado ofrece servicios de restauración como el pulido, el encolado y el lustre de piezas. Muchos de esos objetos —muebles, lámparas galponeras, discos, trajes de otras épocas— tuvieron además una segunda vida propia: sirvieron de vestuario y escenografía para programas de televisión, películas y obras de teatro.
En el último año, la Ciudad llevó adelante una renovación integral del predio. En el exterior se realizaron tareas de limpieza y se pintaron los muros con el bordó característico del logo institucional del mercado, se colocaron nuevas rejas en las vidrieras, se renovaron los cristales y se actualizó la cartelería. En el interior, se cambiaron los cielorrasos y se instalaron nuevas luminarias. Pero no fue la única obra que se proyectó y se puso en marcha.
Avanza la construcción de la nueva plaza del Mercado de Pulgas
Junto al Mercado, donde hasta hace poco existía un playón de estacionamiento en desuso, la Ciudad está construyendo un nuevo espacio verde. La nueva plaza, en la esquina ubicada en Gral. Enrique Martínez y Concepción Arena tendrá una superficie total de 2.101 m² y beneficiará de forma directa a más de 70.000 vecinos.
El proyecto incluye la plantación de 50 árboles —entre ellos jacarandá, fresno, pata de vaca, anacahuita y yerba de bugre— y la instalación de nuevas luminarias LED que ayudarán a reforzar la seguridad de la zona.
La obra prevé la nivelación de bocacalles y el ensanche de veredas, con senderos accesibles que permitirán mejorar la conectividad peatonal y vincular el mercado y la nueva plaza con los espacios verdes ya existentes en la zona. Vale mencionar que en sus alrededores se encuentran hoy la Plaza Mafalda y la Plaza Clemente por lo que esta intervención permitirá configurar un amplio corredor verde y mejorar la circulación peatonal.
En armonía con las formas de la estructura del tradicional Mercado de Pulgas, la nueva plaza incluirá grandes pérgolas metálicas que crearán superficies de sombra vegetada, pensadas para generar entornos frescos -un refugio climático en días de altas temperaturas- y para incentivar la permanencia en el espacio público al aire libre.
En los últimos meses, la Ciudad completó la reparación del muro externo del Mercado que da hacia la nueva plaza, y realizó el retiro de escombros y adoquines en el terreno del nuevo espacio verde, material del antiguo playón de estacionamiento. En paralelo, avanza la demolición de la calzada de la calle Enrique Martínez y el ensanchamiento de las veredas. También comenzó la excavación para las bases de las grandes pérgolas, que se fabrican en taller mientras continúa la obra en el predio.
Próximamente se realizará el amurado y hormigonado de las bases para las pérgolas, la demolición y ejecución de nuevas veredas en Concepción Arenal, el tendido de los pases eléctricos en el sector de la plaza y la pintura de la fachada. El objetivo del Gobierno porteño es finalizar la obra hacia el mes de octubre.
La Ciudad sigue ampliando su red de espacios verdes
La nueva plaza del Mercado de Pulgas se suma a otras obras que forman parte de la misma política de creación y mejora de espacios verdes que el Gobierno porteño lleva adelante en distintos barrios.
En las próximas semanas, en la manzana ubicada entre las calles Matheu, Avenida Pavón, Alberti y Constitución, la Ciudad comenzará la construcción de un nuevo espacio verde en un histórico predio ferroviario de San Cristóbal, donde funcionó durante décadas una estación de tranvías y trolebuses, hasta la década de 1960, y luego se convirtió en depósito. La intervención sumará 11.470 m² de superficie verde en una de las comunas con mayor déficit histórico de espacio público por habitante, y beneficiará de manera directa a más de 20.000 vecinos.
En Villa Urquiza, también en las próximas semanas, comenzarán las obras de un nuevo parque. La Ciudad transformará otro predio ferroviario desaprovechado —ubicado entre las avenidas Triunvirato y Franklin D. Roosevelt, junto a las vías del ferrocarril Mitre— en un nuevo espacio verde de 5.920 m², en una zona de alta confluencia de transporte público que beneficiará a más de 50.000 vecinos.
A su vez, el año pasado la Ciudad inauguró la primera plaza del barrio de Villa Santa Rita, un espacio de 1.725 m² que dio respuesta a un reclamo vecinal de más de cuatro décadas y benefició a más de 30.000 vecinos.
La Ciudad continúa ampliando su red de parques, plazas y plazoletas, con el objetivo de que cada vez más vecinos cuenten con espacios públicos de calidad cerca de sus casas.
