La Llorería
🖊️ Martín Sivak
‼️277 páginas‼️
La llorería, una road emocional de los años, quizá, más sensibles del Martín Sivak. Aquí se entrelazan varias líneas narrativas, dos décadas de hitos personales y profesionales, una autoficción de la vida del escritor que te abre la puerta y te hace pasar de lo triste a divertido, de la rutina a lo incierto, de todo a nada.
Un día la novia lo abandona, así, sin más, y todo lo proyectado se cae a pedazos ¿Cómo olvidarla? ¿Cómo se olvida un amor? ¿Cómo se sale del vacío del abandono?
Otro día un cineasta inglés, Sean Langan, le ofrece que lo acompañe a documentar sucesos que harán historia en la vida política de un continente y ese puntapié da nacimiento a un film y a una amistad que se va a sostener hasta hoy. La amistad, ese lugar noble en donde descansar del sube y baja de la vida.
Y otro día, tal vez el más triste de una persona, muere su madre, la que hizo que exista y con ella también, se va una vida familiar, se cierra el círculo de los que te plantaron en esta tierra, tu mamá y papá. Fin. Se acabó.
En este diario de situación nos embarcamos, “a llorar a La llorería”, solía decir su padre. La escritura impecable, un tobogán sin baranda que te lanza a un mar revuelto. Esa capacidad que tiene Sivak para modificar los gestos de la cara del lector mientras va leyendo tiene un costo: un nudo de sensaciones. Ya lo había hecho con “El salto de papá” -recuerdo haberlo leído cuando mi matrimonio se derrumbaba y todo se mezclaba, la historia del libro y la mía-, también podría haberse llamado “Mi llorería”. Estos dos libros hacen una especie de dupla, ambos dan clases magistrales de escritura y sobre cómo emocionarse sin distraerse de la historia central y sus bifurcaciones, de la descripción de personajes, de la recreación de grandes momentos, geografías, diálogos, de lo bueno y malo de vivir. Capítulo aparte el nombre del libro, místico, gracioso, negro, purificador.
@sivakme Martín Sivak tiene un poder, el poder para contar una historia, la propia o la de otro, que vale infinitas lloradas leer.
