“Lo político es una de las formas posibles de entender lo humano”

“Lo político es una de las formas posibles de entender lo humano”

Entrevista a Margarita Martínez, ensayista, traductora y docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Por Juan Botana. Foto de Rocío Prime.

Hablame sobre tus libros

Para hablar sobre mis libros me tengo que remontar al 2010, cuando escribí Sloterdijk y lo político, que es un libro aluvional que tiene su historia. A principios de la década, como tantos jóvenes ávidos de un pensamiento vivo, me había interesado por Peter Sloterdijk, un filósofo alemán dueño de un pensamiento de agudeza y elegancia extraordinarias. En suma: un esgrimista que, de hecho, es el único que plantaba batalla entonces a ciertos lugares comunes del pensamiento filosófico. Lo leí muy a fondo y la editorial Prometeo me ofreció escribir un libro que le estuviera dedicado en la colección “Pensar lo político” y allí fui.

Mi segundo libro, Trece Llanos, que publicó Ubú, responde a una matriz totalmente distinta: son impresiones sobre la ciudad de Buenos Aires, la ciudad donde viví la mayor parte de mi vida y que conozco muy bien por haberla recorrido mucho, impresiones que tienen la forma de viñetas, casi fotografías, sobre trece zonas que no necesariamente coinciden con los barrios pero que son regiones anímicas.

El enigma de Bataille, en cambio, es un ensayo breve que publicó Pletórica Sinfonía y que es la reescritura de un texto mío juvenil, por así decirlo, sobre Georges Bataille y algunos aspectos de su obra (la transgresión, el exceso) que a su modo también había ido profundizando con los años.

Cultura menemista, publicado ahora por Fondo de Cultura Económica, es un fresco sobre los años noventa cuyas pinceladas son los testimonios de distintos procesos culturales que hizo la prensa de entonces y que quiere cuestionar una idea de cultura, una forma de consumo.

Para hablar sobre mis libros me tengo que remontar al 2010, cuando escribí Sloterdijk y lo político, que es un libro aluvional que tiene su historia.

¿Qué es lo político?

Lo político (y dado que provengo de las ciencias sociales se comprenderá la amplitud de la mirada) es mucho más que lo partidario, es mucho más que un campo que se dirime en los procesos electorales. Lo político es una de las formas posibles de entender lo humano. No hay humano sin un modo de habitar el mundo que es en sí mismo una política de la existencia. Que a partir de un cierto momento le hayamos puesto a ese habitar el nombre de polis es una eventualidad, y este sentido sigo la línea de Sloterdijk: lo político es una metafísica determinada, un modo de habitar el espacio. Nuestra mirada política incluye cómo miramos a los otros, cómo construimos mundo, qué tipo de horizonte de trascendencia elaboramos.

Lo político es una de las formas posibles de entender lo humano. No hay humano sin un modo de habitar el mundo que es en sí mismo una política de la existencia.

¿Quién fue Bataille para vos?

Bataille fue un autor muy importante en mi formación intelectual, un autor al que llegué a través de una clase en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, más particularmente en la materia de la que después fui y sigo siendo docente y que está a cargo de Christian Ferrer. Hoy se llama “Técnica, cultura y sociedad”.

El texto que teníamos que leer era La noción de gasto y, como para muchos, fue la apertura a un mundo de ideas totalmente a contracorriente de lo que se me había enseñado a pensar hasta ese entonces. Leer ese texto y pasar a la lectura del resto de la obra, o al menos de lo que pude encontrar entonces, fue un solo movimiento. Como lo cercano es lo más lejano y viceversa, acto seguido descubrí que mi abuela, en su biblioteca, tenía no solo bastante de esa obra, sino también dos tomos de las Obras Completas editadas por Gallimard. Pero no asocio esa lectura a algo “acumulativo”: la asocio a la enseñanza de un modo de pensar, a la apertura de una perspectiva que (creo) en mí quedó para siempre.

Bataille fue un autor muy importante en mi formación intelectual.

¿Por qué Cultura menemista?

Lo que hoy constituye este libro era apenas una parte (y algo lúdica) de un trabajo mucho más vasto que hice hacia 2012 o 2013 y que tenía que ver con la transformación de los intelectuales desde el mundo del discurso al mundo de la imagen, por decirlo muy rápidamente, mientras ocurrían ciertos cambios en la ciudad. Este segmento en particular era como un interludio: hacía un relevamiento de cómo habían aparecido algunos temas en la prensa cultural, y para eso me leí todos los suplementos de dos diarios masivos de la década de 1990.

Pero muy pronto ese recorrido por los suplementos se reveló como un yacimiento en sí: estaba lleno de perlas, opiniones hoy olvidadas, celebraciones hoy renegadas, etcétera. En un punto, pude tener una comprensión muy acabada, una restitución de ese mundo de los noventa –que yo había vivido, además– casi sensorial. Como me había divertido mucho escribirlo y pensarlo, y me parecía una pena que quedara guardado y que, de algún modo, se perdiera, cuando Fondo de Cultura me propuso hacer un libro inmediatamente pensé en esto.

Dicho esto, quiero aclarar que cuando digo “cultura menemista” no hablo necesariamente de la cultura oficialista del período, es decir, no hablo solamente de políticas culturales implementadas por un gobierno X, en este caso el de Carlos Menem. Me refiero a un modo de la cultura que se engarza con el capital global y que, sin dudas, sobrevivió a aquella presidencia. Cultura menemista es lo que se entendía por cultura en la década de los noventa y que requirió, como es lógico, de la entrada del capital global.

Cultura menemista es lo que se entendía por cultura en la década de los noventa y que requirió, como es lógico, de la entrada del capital global.

¿Cómo se financia la publicación de libros?

Bueno, es una pregunta muy amplia y hoy mismo vemos múltiples situaciones en el mercado editorial. Hay editoriales que cobran por publicar a sus autores. Hay otras que se autofinancian con las ventas de títulos previos y no cobran a los autores, aunque tampoco pagan si el libro se vende bien. Hay otras más que encargan un trabajo a un autor y pagan un adelanto a cuenta de futuras ganancias. Soy afortunada porque nunca tuve que pagar para que me publicaran, pero si me preguntás cómo se financia la publicación en abstracto (o sea, cómo la financia el sistema editorial) te diría que hay mucho de apuesta por nuevas miradas y, excepto en el caso de que la editorial cobre a sus autores, hay una voluntad de “arriesgar y ver qué pasa”.

Hay editoriales que cobran por publicar a sus autores. Hay otras que se autofinancian con las ventas de títulos previos y no cobran a los autores, aunque tampoco pagan si el libro se vende bien. Hay otras más que encargan un trabajo a un autor y pagan un adelanto a cuenta de futuras ganancias.

¿Por qué es importante hacer charlas, presentaciones de libros, conversatorios o conferencias para divulgar ideas?

Las charlas, las mesas redondas, los paneles, los conversatorios suelen formar parte de las acciones de prensa comunes y corrientes en el caso de la publicación de un libro o revista. También forman parte de la labor docente para quienes damos clases y nos especializamos en algunos temas. Todos los que estamos en el ámbito intelectual estamos habituados a eso –hayamos sacado un libro o no. Pero creo que hay instancias ahí que tienen mucho valor para el contacto con un público posible, por ejemplo, las entrevistas específicas por radio o streaming sobre un tema particular. Ahí se llega a oyentes directamente interesados en el asunto que fueron, lo buscaron y lo encontraron.

No se trata solo de divulgar ideas: suelen ser espacios de intercambio que redundan en un mejoramiento de las ideas dado que incluso los cuestionamientos incómodos obligan a pensar (y volver a pensar) lo que se dice y escribe.

Las charlas, las mesas redondas, los paneles, los conversatorios suelen formar parte de las acciones de prensa comunes y corrientes en el caso de la publicación de un libro o revista.

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