A mi madre
le gustaba el verde.
Eran bellas sus pinturas.
Miro el bosque
y no la encuentro.
A veces la escucho
en algún pájaro.
Otras
me dicta poemas
que escribo con tinta
invisible
como la niebla
que borra los árboles
para recordar sus ojos.
De su libro “Todo tiene que ver con un jardín”
