Querido Juan Pablo,
Te escribo desde un lugar que hoy te parece lejano, casi imposible. Desde el día en que tu libro dejó de ser un sueño guardado en notas del celular y pasó a tener cuerpo, olor a tinta, páginas que alguien más puede tocar. Te escribo desde la Feria del Libro, sí… ese lugar que hoy mirás como si fuera un escenario reservado para otros.
Y no, no es para otros. También es para vos.
Te veo ahí, con el primer borrador terminado. Inseguro. Releyendo mil veces lo mismo. Dudando si sirve, si alcanza, si tiene valor. Pensando si no es mejor guardarlo, corregirlo un poco más, esperar un momento “perfecto” que en el fondo sabés que no existe.
Te entiendo. Porque soy vos.
Pero dejame decirte algo que en ese momento no lográs ver: ese borrador, con todas sus fallas, con todas sus dudas, con todas sus imperfecciones… es el acto más valiente que hiciste en mucho tiempo.
No es un texto. Es una decisión.
La decisión de no quedarte con lo que sentís adentro. La decisión de exponerte. De ponerle palabras a tu historia, a tus heridas, a tus ganas, a tu manera de ver el mundo.
Y eso —aunque ahora no lo sientas— ya es ganar.
No necesitabas escribir perfecto. Necesitabas escribir de verdad.
Ese miedo que tenés… no se va a ir del todo. Pero cambia. Se transforma. Después no es miedo a no poder, es vértigo de estar logrando. Y créeme, ese vértigo es hermoso.
Hoy estoy acá, con el libro publicado, viendo gente que lo hojea, que se ríe, que se emociona. Y ¿sabés qué es lo primero que pensé? En vos. En ese momento exacto en el que dudaste si seguir o no.
Si hubieras frenado ahí… nada de esto existiría.
Así que no corrijas tanto el alma. No la edites hasta hacerla irreconocible. No busques gustarle a todos. Escribí como sabés, como sos, como vivís.
Porque justamente eso es lo que después va a llegar.
Y te digo algo más, medio en voz baja, como te gusta a vos: Fito el guapo Muñoz también nació en ese caos. En esa mezcla de inseguridad y coraje. No lo subestimes. Ahí hay algo grande.
No te apures, pero tampoco te escondas.
Terminaste el borrador. Eso no es poco. Eso es el principio de todo.
Confía.
Nos vemos en la Feria.
Juan Pablo
(el que se animó)
Y a vos, que llegaste hasta acá, te digo algo simple: no hace falta tener todo claro para empezar. A veces alcanza con animarse, con dar ese paso que venís pateando hace tiempo. Lo imperfecto también construye, también abre caminos. Si hay algo que te late adentro… no lo guardes tanto. Porque capaz, del otro lado de ese miedo, hay una versión tuya esperando que la hagas real.
