Entrevista a Lucía Martinelli, escritora, autora de “Quiero verte bailar”, gestora cultural y bibliotecaria. Por Juan Botana.
¿Qué escuchás en la poesía?
Hay algo en la poesía (en esa naturaleza que tiene de estar comprimida y al mismo tiempo decir y ser disparadora de tanto) que me parece magnífico. Hay versos de apenas diez palabras que llegan y pegan de una forma única. No importa de qué hable un poema, tiene el poder de transmitir tanto con tan poco que me parece extraordinario.
No importa de qué hable un poema, tiene el poder de transmitir tanto con tan poco que me parece extraordinario.
¿Qué sentís al participar en mesas de lectura?
Participar en mesas de lectura me permite compartir la experiencia con otras personas y descubrir qué les pasó con el texto elegido. Ver la sorpresa o la alegría ante una buena novela, sumado al debate posterior que es enormemente enriquecedor, sin duda me deja una sensación bellísima.
Además, organizar el club de lectura con autores y autoras invitadas es de lo más gratificante que he hecho en el último año. Prepararme para cada entrevista es un desafío que me propongo mes a mes. Me encanta ver cómo la ronda crece mes a mes (incluso en días lluviosos en los que pienso que seremos muy poquitos y sorprenderme al ver que no es así). Que la literatura nos siga convocando me parece no solo un hecho hermoso y compartido, sino también un espacio fundamental y sumamente necesario hoy en día.
Que la literatura nos siga convocando me parece no solo un hecho hermoso y compartido, sino también un espacio fundamental y sumamente necesario hoy en día.
¿Qué tienen las bibliotecas populares que tanto te gustan?
Las biblios populares son espacios de la comunidad. Habitarlas y abrir sus puertas cada día, me recuerda por qué elegí esta carrera. Disfruto de generar un espacio de pertenencia para quienes se acercan, ya sea primero por un libro o un taller, y después por un mate o una charla. Ver que esa energía los hace volver, querer quedarse, dejar algo de ellos en la biblio y hacerla propia es algo único. Hoy no existen muchos espacios así. Son un poco trinchera y un poco punto de encuentro, donde se tejen redes y donde uno se siente menos solo.
Las biblios populares son espacios de la comunidad. Habitarlas y abrir sus puertas cada día, me recuerda por qué elegí esta carrera.
¿Qué te pasa en el cuerpo cuando hablás de tus libros o los de otros?
Hablar de mi novela o mis poemas, o simplemente llamarme escritora, es algo que aún hoy me cuesta muchísimo. Las redes parecen fáciles, son una puerta a que te conozcan y es una forma (para mí) de vencer un poco esa vergüenza. Pero en el cara a cara siempre se me pone el cuerpo en alerta y me genera mucho nerviosismo.Sigo aprendiendo a llevar adelante, por ejemplo, invitaciones a leer en diferentes espacios. Todavía es una barrera a vencer, una inseguridad por dejar atrás.
Hablar de la literatura de alguien más, en cambio, me fascina y me relaja. Disfruto de leer frente a otros, compartir la pasión que un texto pudo generarme o simplemente hacer una recomendación de alguna novela que leí. En definitiva, el cuerpo se debate entre el reparo de mostrarme y la vibración absoluta que me genera compartir la literatura.
Hablar de mi novela o mis poemas, o simplemente llamarme escritora, es algo que aúnhoy me cuesta muchísimo.
