Leyendo “Volver a Marx” y “Primaveras” en el Festival de Poesía en Teatro El Fino.
Volver a Marx
Siempre tendré la poesía como excusa.
Tendré las flores más rojas.
Un recuerdo vivo.
Tendré al hombre y no a Dios.
Los muelles en la arena de la isla de Cuba.
Las torres del Paine.
Otra chica abusada llorando en la ciudad.
Siempre habrá un nuevo facho restringiendo accesos
y otra selva en llamas.
Bonistas que compran y venden nuestras ganas.
Pueblos rotos por el hambre y la pobreza estructural.
Puedo decirles a otros, aunque yo no lo crea.
Que hasta el día más triste se termina a las doce.
Que hace 170 años lo advirtió Karl Marx.
Que su diagnóstico aplica también para Latinoamérica.
Siempre me quedará Martí y odiar las fronteras,
la infancia en peligro,
las injusticias, la deuda externa, la explotación.
La Plaza de Mayo, la libertad y esa igualdad que no llega.
El amor para siempre y el sueño de revolución.
Todo eso de lo que yo debería escribir en mis poemas.
Si no te vas.
(el texto es una reversión de “Opción B” de Benjamín Prado).
Primaveras
Los árboles siempre me acompañan.
Me miran, aunque yo no los mire.
Estiran sus hojas hasta el cielo
mientras me abrazan con sus ramas
y raíces.
A veces pienso que ese amor no lo merezco.
Que camino sin saber si hay un destino.
Y así pasan en la vida mis inviernos.
Otro infierno, los insultos,
la aguanieve y el granizo.
Otra vez un mal recuerdo
y tengo miedo.
Cierro los ojos e imagino
que no tiemblo,
que después del invierno
habrá otro invierno
y otro invierno.
Abro los ojos,
miro a un árbol
y a sus hojas,
las acaricio,
me tocan,
como si escribieran
primaveras.
