Escribir es más que poner una palabra detrás de otra. Escribir es ir dibujando con tinta lo que nos dicta el corazón. Es construir historias con fondo musical para que la ternura se desperece. Es hacerle cosquillitas a los recuerdos para que despierten y nos acompañen a un vino, a una evocación, a sentir aquel momento que creíamos extraviado en la memoria.
Escribir no es trazar caminos de tinta que no conducen a ninguna parte. Escribir es diseñar rutas por las que viaje la emoción con un pequeño temblor como compañía. Escribir es hacer que quien nos lea se aferre a nuestra mano para vivir y sentir con la misma intensidad que nosotros, los momentos que vivimos en esa historia.
