Respirar no cuesta mucho,
solo el inspirar y exhalar involuntario…
sin esfuerzo,
instintivo y automático.
Sin detenernos a pensar.
Si pudiera ser todo tan fácil y
tan inerte…
Dejar de recorrer la suerte,
marcando y midiendo con centímetro pasos y acciones.
Relegar las emociones al séptimo rincón.
Dejar secar los ojos y la garganta,
alargar las manos
y tomar un pedazo de cielo.
Comer caramelos en vez de maíz…
Mientras todo da vueltas,
música, fechas y
flechas que se disparan al aire sin razón.
La noche está llena y lejos estamos de alcanzar la Luna.
Pululan en el aire los insomnios.
Los caminos planos,
sin accidentes ni ondulaciones…
Elecciones.
Debería ser todo tan inerte como respirar
y seguir vivos.
