¡Qué buenas preguntas ,Juan! Gracias por hacerlas.
En realidad jamás me las hice y pensar que escribo desde que tengo uso de razón.
Tal vez con garabatos en las paredes o en el piso de mi casa o en la arena de la playa o en la tierra distraída de la plaza al principio, también con dibujos cada vez más legibles. Esa necesidad interior de plasmar mis sensaciones, emociones, tristezas, rabietas.
Mis ojos, mis oídos, todo mi ser se regocija con el hecho mágico de una idea, una percepción de la realidad que me rodea, me inunda, me interpela, y es ahí el momento en el que me introduzco en la dimensión placentera de escribir, como en este preciso instante, Juan.
Escribo porque me hace bien, me da paz .Cuando una idea fluye en mi interior, debo hacer una pausa y sentarme a escribirla, así como brota, así como viene a mi mente; luego volveré a ella para darle forma y preguntarle ¿Qué quieres ser? ¿poema? ¿prosa? ¿cuento? ¿reflexión?
Entonces, seguramente, ese escrito surgirá y sentiré paz al darle vida.
En cuanto a la pregunta ¿Para qué escribo?
Tal vez esta pregunta, querido Juan, esté implícita en lo escrito anteriormente, pero seguramente escribo en primer lugar para mí, para plasmar mis pensamientos y que perduren.
En segundo lugar para mis hijos, como legado para cuando deba irme de este plano.
Para dar significado a la herencia de mi madre y llevar en mis palabras su nombre y su talento.
Debo continuar perfeccionando mi escritura, lo sé Juan, es una tarea diaria de estudio y lectura de grandes autores, siento que es un deber y respeto hacia mis lectores.
