Para la premiación de Alexandra de Pascua.
Surca el viento una gaviota de plata,
con alas forjadas de espuma y coraje.
Trae en el pico la luz de la tarde
y en su pecho, el fulgor de un paisaje.
No es ave común: es símbolo y canto,
es arte en vuelo, memoria del faro,
que alza su vuelo por sobre los años
y nombra a quien crea sin miedo ni atajo.
Mar del Plata la espera en la orilla,
con su oleaje de aplausos y sol,
donde el alma del arte titila
como estrella en un verso mayor.
Pintores, poetas, danzantes, cantores,
actrices, cuenteros, sembradores del ser…
cada uno recibe su nombre en las olas
cuando pasa la gaviota a ofrecer.
Alejandra, en su gesto profundo,
teje nidos de honor en la espuma.
Y el aplauso que brota del mundo
se transforma en un mar sin ninguna bruma.
Porque el arte es un faro encendido,
y quien crea, navega en verdad.
Hoy, en alas de un ave sin nido,
vuela alto:
¡La Gaviota de Plata y su mar!
Argelia Díaz
Poeta Humanista Universal
y Pensadora Social
