No sé si todas las cosas, pero voy a rever lo que estoy haciendo. Cómo me comporto con mis amigos, con mi familia, con mi hija, etc. En especial, con las personas que quiero.
O con cosas menos importantes como el festival de poesía, los libros que escribo, el trabajo, arreglar las casa, el auto; o mi cuerpo, que lo tengo un poco abandonado.
En principio, voy a ponerme al día con las cosas que debo: servicios, impuestos, alquiler, tarjeta, expensas, etc. Voy a mirarme en las redes como si fuera otro quien lo estuviera haciendo. Voy a preguntarle a mi hija y a mi mamá que cree que yo podría cambiar. Incluso a mi ex mujer. También a algún amigo o amiga, si tiene ganas de escucharme y darme un consejo.
Voy a decorar más la casa y regar más plantas, voy a intentar ser feliz y vincularme con gente que tenga ganas de estar conmigo y no esas a las que uno tiene que insistirle para verlos.
Voy a arrancar el festival de poesía como si empezara de nuevo. Voy a releer mis libros y leer libros nuevos. Voy a empezar a andar en la bicicleta que me regalaron unos vecinos que se fueron a España.
Voy a escribir otros libros, hace otro viaje, amar de nuevo.
Voy a decirles a los que me deben que me den lo que es mío. Voy a ir a buscar las cosas que dejé porque no necesitaba. Voy a empezar a reclamar, aunque me cueste. Y a encarar. Que tantas veces no lo hago por miedo al rechazo.
Es normal en mí sentirme mal o bajoneado, aunque otros crean que a mí me va bárbaro.
Las cosas que logro las consigo porque las hago. Sin importar, si las hago bien o mal o esperando algo a cambio. Las hago.
La diferencia con otros: es que yo no abandono. No me doy por vencido, aunque me vean encorvado y mirando hacia abajo.
