Rosalía. Por Patricia Gorocito

Rosalía. Por Patricia Gorocito

Esta joven artista sin saberlo tal vez con su álbum “Lux” nos está enviando un mensaje que necesitamos. Este sistema pretende quitarnos espiritualidad y nos promete violencia.

Ella vuelve a la religión y desde esta forma de espiritualidad nos dice que hay vínculos buenos y malos y que a los malos hay que aprender a soltar.

Habla del vacío y de la soledad como un estado para profundizar en todo lo que hacemos. También de la muerte y de los duelos.

Es muy cierto que todo el tiempo estamos perdiendo cosas y si lo aceptamos renacemos. Saber perder sin identificarse con el objeto perdido como diría Jorge Alemán. O tal vez querer morir sólo por las ganas de resucitar de otra manera, diría Clarice Lispector.

Aceptar los cambios es sentirse viva. El trabajo de duelo es necesario para la vida. Como el cambio de las estaciones, sabemos de la primavera porque vivimos el otoño. Es necesario morir para transformarnos.

Muchos duelos se hacen en la vida para crecer. De la niñez a la adolescencia, de la adultez a la vejez. Separarse, dejar trabajos, amigos, mudarse y la mismísima muerte.

El mensaje de Rosalía inspirada en las grandes místicas de otras épocas es muy profundo y habla del poder y la fortaleza de lo femenino.

Es impresionante cómo desde lo más femenino se puede ser lo más feminista.

Cuando hablamos de espiritualidad no necesariamente hablamos de religión. Hay muchas maneras de tomar contacto con algo superior a nosotros si logramos dejar estas formas decadentes de mostrarnos que tienen muchos famosos y todos los que aspiran a esos modelos.

El discurso imperante en este sistema capitalista es muy fuerte y tiene medios hegemónicos que pretenden dar formas homogeneizadas a los deseos de las personas singulares y muchas veces lo logran.

De pronto la voz de una mujer joven que llega directamente a los y las adolescentes con sus canciones revolucionarias implorando la paz, el buen amor y el compromiso es realmente inédito.

Así como la espiritualidad se puede interpretar de distintas maneras, pasa también con la intervención divina y la noción de vacío.

Lo que ocurre es que la mayoría de las religiones hablan del vacío como lugar dejado así para alojar a Dios en cada uno de nosotros. Tal vez para otros es un lugar sagrado de silencio propio, de mucho respeto, la dignidad de cada uno. Los místicos hablan de lo divino sabiendo que la inteligencia humana siempre es muy limitada y puede llevarnos muchas veces a lo peor. Por eso para un místico lo divino está solo en Dios y esta superioridad pone en eje a la soberbia y el orgullo que para los cristianos son los pecados capitales más graves.

Pensar en un poder más fuerte que el humano y todas las formas de la vida como sagradas y trascendentes lo toma de San Francisco de Asís, el primer ecologista del planeta que junto a su amiga Santa Clara de Asís alaban a Dios por la creación de la naturaleza no para dominarla sino para amarla. La historia de esa amistad entre San Francisco de Asís y Santa Clara de Asís se puede ver en la película “Hermano Sol hermana Luna” de Franco Zefirelli (1972). Rosalía estudió esa amistad y se quedó impresionada por ese tipo de amor.

Luego el Papa Francisco vuelve sobre estos conceptos en su encíclica “Laudato si”. Muy recomendable, por cierto.

Pienso que por eso el relato del consumo para tapar el vacío y de la eficacia y la velocidad para no parar nunca se ha comprado y da la impresión que triunfó. Pero lo cierto que el triunfo es siempre de la muerte más temprano o más tarde y si lo sabemos vamos a vivir todo más intensamente.

Rosalía se tomó el trabajo de leer durante varios años la vida de muchos santos y místicos orientales y ganó esa sabiduría y le puso su voz, su música, sus palabras. Una heroína en estos tiempos que todavía aún se les exige a las personas tener cuerpos perfectos y mentes brillantes.

Pensemos que todavía existe el Concurso de Miss Mundo donde se pesan y se miden a las mujeres como si fueran mercancía. Un espanto, son todas muy parecidas.

El brillo de cada uno lo da la singularidad, el detalle, lo propio.

Lo demás son recursos que bien sabe usar el sistema capitalista, en la mayoría de los casos para oprimir a las personas y quedarse con sus frutos.

Para concluir pienso que el álbum de Rosalía “Lux” es un milagro o tal vez una respuesta muy fuerte a la ola de odio que se extiende por todo el planeta.

Enhorabuena Rosalía.

Patricia Gorocito
Docente UBA – PSI
Psicoanalista

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