Leyendo “Primaveras”, “Alquimia” y “El amor no es de nadie” en el Festival de Poesía en la Librería La Libre de San Telmo.
Primaveras
Los árboles siempre me acompañan.
Me miran, aunque yo no los mire.
Estiran sus hojas hasta el cielo
mientras me abrazan con sus ramas
y raíces.
A veces pienso que ese amor no lo merezco.
Que camino sin saber si hay un destino.
Y así pasan en la vida mis inviernos.
Otro infierno, los insultos,
la aguanieve y el granizo.
Otra vez un mal recuerdo
y tengo miedo.
Cierro los ojos e imagino
que no tiemblo,
que después del invierno
habrá otro invierno
y otro invierno.
Abro los ojos,
miro a un árbol
y a sus hojas,
las acaricio,
me tocan,
como si escribieran
primaveras.
Alquimia
Guardé el anochecer en un cajón.
¡No lo abras!
Dejé mis sueños más preciados afuera.
Caminaré por un tiempo una muralla
Acompañame, si querés.
Quédate cerca.
Cuando no me encuentres
búscame en los rincones.
Encogido de hombros
doblando las alas
como un pájaro
que acaba
de cruzar una tormenta.
Mi corazón está vivo todavía.
No es cosa de magia ni de brujas,
es que nada puede
destruirme del todo.
Ni el encierro ni el desprecio.
Quiero estar libre para amar.
¡No te das cuenta!
De nuevo.
Ahora de nuevo.
El amor no es de nadie
El amor
no se hace
en minutos.
Lleva tiempo.
El amor
es
un suspiro cada tanto,
no siempre.
El amor
es
paciencia,
tolerancia
y escuchar.
El amor
es
perder.
El amor
a menudo
se queja,
reclama,
patalea,
grita,
calla,
llora,
cede.
Al amor
no se lo enamora.
Es el amor
el que te enamora
a vos.
El amor
no se busca,
ni se encuentra,
ni se merece.
El amor
se va.
El amor
nos cree al principio
o eso pareciera.
Lo difícil es
que te crea
más tarde,
el resto de los días,
después…
Cuidarlo.
Como pasto
que le cuesta crecer
cuando no llueve,
como jazmín de cielo
en noviembre
al que no siempre
las flores
le brotan
de una vez.
El amor
es que te esperen
y esperar,
sin flores en la mano,
sin llanto que te ampare,
sin sueños que se cumplan.
Los plazos del otro,
los momentos del otro.
El deseo del otro.
Aunque a veces
concuerde con el tuyo
y otras no.
Hay personas
que aman con locura
y sin embargo
nadie las quiere.
Y otras que hacemos
las cosas mal
y las repetimos
hasta el cansancio.
Y somos amadas
y mucho.
¡Por suerte!
El amor
es
tener un proyecto
común
por pequeño que sea.
El amor
no es
saber lo que hace el otro,
ni imaginarlo,
ni siquiera intentarlo,
ni suponerlo,
ni saber.
El amor
no es
control.
Ni parecerse,
ni coincidir,
ni conocerse,
ni ser el uno para el otro,
ni tu media naranja,
ni tu parte de qué.
El amor
no es tuyo,
ni mío,
ni de aquel,
ni del anterior,
ni de nadie.
El amor
no es
de nadie.
Si quisiéramos conocer
todas las acciones
de la persona amada
todo el tiempo,
la vida sería
un suplicio.
El amor
no es posible
y olvidé las comillas
deliberadamente
si no existe
un secreto,
decía Kundera.
Y tantos otros
lo repetimos
sin entender.
El amor
no es posible
si no vislumbra
una hazaña,
más no sea
a lo lejos.
El amor
es
una mentira.
A la que nos aferramos,
le creemos.
Simplemente
porque queremos
creer.
El amor
te confunde.
Te ciega.
Te abraza.
Te gusta.
Te disfraza.
Te ensordece.
Te deja,
con las ganas
y te suelta.
Como pájaro sin pan
en el deseo.
