“Un poemario atravesado por la memoria”. Por Cata Amaire

“Un poemario atravesado por la memoria”. Por Cata Amaire

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Flores plebeyas es un hito en la escritura de Juan Botana. Entre los numerosos textos de este autor, este poemario nos conduce por múltiples territorios a través del amor y el deseo. Se trata de un libro con una impronta política, pero, sobre todo, atravesado por la nostalgia. La memoria se vuelve eje: el recuerdo del amor y de cómo fue una relación, el recuerdo de momentos políticos que no deben dejar de mencionarse ni de sostenerse en la conciencia colectiva, la memoria de los desaparecidos, de las guerras, de las dictaduras, de Chiapas, el recuerdo de los paseos por distintos lugares y épocas, incluso de ese Palermo viejo que Jorge Luis Borges solía recorrer; un recuerdo que no pertenece al autor, pero que el barrio parece conservar.

La repetición como forma de permanencia

Me embebo de la forma en que escribe Botana porque las anáforas y las epanalepsis aparecen con frecuencia en sus poemas. Esta figura retórica de la repetición funciona, por un lado, como enumeración de lo que ve, de lo que no ve, de lo que hay y de lo que ama de una “ella” que nunca se nombra. Por otro, construye un mundo en el que repetir parece necesario para que los hechos queden grabados, como si aquello que no se repite no pudiera permanecer en el presente del mismo modo en que existió en el pasado.

Estambres poéticos: una estética en movimiento

Más allá de esta particularidad, el poemario no responde a un único estilo: cada texto propone una estética nueva, una forma distinta de decir. El lector se ve sorprendido de manera constante. Como señala María Calle Bajo en la contratapa: “Así es como los estambres de la poética de Juan Botana se manifiestan…”. Me quedo con esa palabra, estambres, porque así percibo el libro: hilos, hebras que se entrelazan para ofrecer una multiplicidad de espacios amorosos, físicos y temporales.

Escribir la poesía, pensar la poesía

También se advierte la intensidad con la que este yo poético vive la poesía. Aunque los poemas metapoéticos no abundan, la reflexión sobre qué significa escribir, cómo se escribe y para qué se escribe atraviesa gran parte del libro.

La poesía como práctica colectiva

Además de la obra, puede considerarse la figura del autor. Botana habla por sí mismo a través de los movimientos que impulsa para y con la poesía. Los eventos que organiza en el Jardín Botánico Carlos Thays y en el Palacio Lezama son multitudinarios y convocan a escritores de todas las trayectorias: quienes recién comienzan y quienes siempre desean compartir más de su trabajo. Allí mismo ha presentado su libro ante un público que lo recibe con entusiasmo. De hecho, en Diario La Unión, el 14 de febrero de 2025, en la nota Juan Botana presenta «Flores plebeyas», su nuevo libro, afirmó: “El título del libro se refiere a esos poemas que nacen donde quieren, que irrumpen, a los que el autor llama flores. La idea de plebeyas nació de los festivales, donde tantos y tantas esperan un reconocimiento que se les hace difícil o que aún no se les dio”.

No solo presentó el libro en esos espacios: también estuvo en el Espacio Cultural Marcó del Pont, acompañado de un micrófono abierto convocado por él mismo, fiel a su costumbre de abrir lugares para todo aquel que quiera expresarse. Esa impronta colectiva no solo se percibe en los festivales que organiza, sino también en su página web (juanbotana.com), abierta a la participación de quienes deseen sumarse (entre ellas, quien escribe).

La multiplicidad de voces que Botana incorpora a su repertorio también puede verse en el documental que realizó sobre el libro. El que se encuentra en Youtube:

Conclusión

Flores plebeyas no es solo un libro de poemas: es una trama donde memoria, deseo y política se entrelazan en una escritura que insiste, repite y sostiene. Es un poemario que se queda dando vueltas. No es solo lo que dice, sino por cómo lo dice. Hay algo en esa insistencia, en esa repetición, en esa mezcla de amor, memoria y política, que hace que los poemas no se apaguen cuando se termina el libro. Juan Botana no solo construye un universo poético propio, sino que también abre espacios para que otras voces florezcan. Tal vez allí radique el sentido más profundo del título: estas flores no pertenecen a un jardín cerrado, sino que crecen donde quieren, irrumpen y resisten. Y en esa irrupción, en esa persistencia de la palabra, la poesía encuentra su forma más viva. Como cuando la poesía de verdad quiere quedarse.

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