Entrevista a María Gómez de León, escritora, tradcutora, ganadora del Premio de Literatura Ciudad y Naturaleza José Emilio Pacheco 2026 y autora de “Linfa” y “Radio Oxígeno”. Por Juan Botana.
¿Qué es para vos publicar libros y cuáles?
Siempre le he tenido un poco de resquemor a la publicación. Creo que un libro nunca está terminado, y publicar es como darle un tiro de gracia a algo que sigue vivo, íntimo e inédito. Para Emily Dickinson, la publicación era la subasta del alma, un sentimiento que comparto, en cierta medida. No obstante, también reconozco la importancia de que la poesía circule y se vuelva comunitaria. Hasta ahora, sólo tengo un libro publicado, Linfa, y Radio Oxígeno será mi segundo libro.
Creo que un libro nunca está terminado, y publicar es como darle un tiro de gracia a algo que sigue vivo, íntimo e inédito.
¿Cómo fue ganar el Premio de Literatura Ciudad y Naturaleza José Emilio Pacheco 2026?
Sigo sintiendo una sensación de irrealidad que quizá no se disipe hasta que tenga el libro impreso en las manos. Obtener este premio es un honor inmenso para mí, no sólo por el cariño que le tengo a la obra de José Emilio Pacheco, sino porque me encamina a seguir sondeando el mundo natural en mi propia poesía, algo que hasta ahora sólo había explorado (de manera un poco obsesiva) en mis lecturas, y en mi labor como traductora de obras como la de Brenda Hillman y Forrest Gander que tienen un gran compromiso con la naturaleza.
Obtener este premio es un honor inmenso para mí, no sólo por el cariño que le tengo a la obra de José Emilio Pacheco, sino porque me encamina a seguir sondeando el mundo natural en mi propia poesía
¿Cuánto cambia el sentido de un poema, traducirlo?
Curiosamente, en el mundo de la traducción se utilizan palabras propias de la relación humano-naturaleza, como la traducción domesticada. Al traducir un texto lo arrancamos de raíz y buscamos plantarlo en otro ecosistema, y ver si sobrevive. Pero no sólo se trata de trasplantar: toda buena traducción nutre y fertiliza al texto, de tal forma que, mediante ese trabajo de cuidado, el texto puede vivir en otros lectores, y amplificar su radio de acción.
El sentido de un poema cambia al traducirlo, pero no su experiencia. Como traductora, busco acercar al lector a la experiencia de lectura del original, y la experiencia muchas veces no pasa por el sentido ni por la razón. Eso me interesa.
El sentido de un poema cambia al traducirlo, pero no su experiencia.
¿Qué te dijo la naturaleza?
Viajé a Perú y la naturaleza me dijo cosas muy extrañas. Conocí ecosistemas como los bofedales o la puna, plantas y animales que se empeñan en vivir en las regiones más extremosas del planeta, a cinco mil metros de altura, donde ya casi no hay oxígeno. Vi el vuelo milagroso de los cóndores y, frente a una playa, tuve que imaginar un bosque submarino, más extenso que el Amazonas. Vivimos en un planeta alucinante. Espero poder seguir escuchando lo que la naturaleza tiene que decir y, de ser posible, traducirlo aunque sea a tientas al lenguaje humano.
Espero poder seguir escuchando lo que la naturaleza tiene que decir y, de ser posible, traducirlo aunque sea a tientas al lenguaje humano.
