Reseña sobre Acción Humana de Ludwig von Mises.
El fenómeno político y económico liderado por Javier Milei en Argentina ha devuelto al centro del debate público ideas que durante décadas permanecieron recluidas en los círculos académicos de la filosofía política y la economía heterodoxa. En la base de su discurso —y de la justificación conceptual de sus políticas de gobierno— se encuentra la figura de Ludwig von Mises (1881–1973), el gran teórico de la Escuela Austriaca de Economía y autor del monumental tratado La acción humana.
Comprender la propuesta ideológica de Milei requiere explorar los conceptos clave que tomó de Mises y cómo los trasladó de la teoría praxeológica al terreno de la praxis política.
El cálculo económico: La imposibilidad teórica del estatismo
El pilar fundamental de la crítica misesiana al colectivo y al socialismo radica en el problema del cálculo económico, presentado por primera vez por Mises en 1920.
Mises demostró que, sin propiedad privada sobre los medios de producción, no existen mercados para los bienes de capital; sin estos mercados, es imposible la formación de precios verdaderos en dinero; y sin precios, ningún planificador central puede calcular costes ni saber si una producción crea o destruye valor.
Milei adopta este principio como un axioma irrefutable: el Estado no genera riqueza porque es incapaz de realizar cálculo económico. Para Milei, la intervención estatal —ya sea mediante empresas públicas, controles de precios o regulación de divisas— equivale a “cegar” el tablero de instrumentos de la economía, sustituyendo la asignación eficiente de recursos por la arbitrariedad de un burócrata.
La soberanía del consumidor y el empresario como benefactor
A diferencia de las visiones que perciben al empresario como un explotador o a la ganancia como un remanente injusto, Mises redefinió el rol del empresario mediante el concepto de la soberanía del consumidor. En un mercado libre, los empresarios no se enriquecen mediante la coacción, sino sirviendo a las necesidades de los consumidores mejores y más eficientemente que sus competidores.
Esta visión es una de las proclamas más repetidas por Javier Milei en foros internacionales y discursos públicos: “El empresario es un héroe social”. Desde la óptica austriaca, la ganancia empresarial es la prueba de que se ha generado valor para la sociedad, y el éxito en el mercado representa el voto voluntario y cotidiano de los ciudadanos.
La inflación como fenómeno estrictamente monetario
Para la Escuela Austriaca y en particular para Mises, el dinero es una mercancía cuya función principal es facilitar el intercambio indirecto. La inflación no es definida como la “subida generalizada de precios” (que es solo una consecuencia), sino como el aumento de la cantidad de dinero en circulación por encima de la demanda real.
Milei hace de este principio un dogma central de su gestión: “La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”. Siguiendo a Mises, sostiene que los controles de precios no eliminan la inflación, sino que generan escasez y desabastecimiento. La única solución teórica y práctica contra la depreciación de la moneda es cerrar el grifo del crédito fiscal y eliminar la capacidad del Banco Central de emitir dinero sin respaldo.
La dinámica del intervencionismo: La “bola de nieve” regulatoria
En su obra Crítica del intervencionismo, Mises explicó cómo las medidas gubernamentales destinadas a corregir “fallas de mercado” generan inevitablemente distorsiones indeseadas. Ante estos nuevos problemas, los gobiernos suelen optar por promulgar más regulaciones, creando un círculo vicioso que empuja paulatinamente a una economía libre hacia el control total del Estado.
Milei aplica este esquema para justificar las medidas de desregulación masiva. Desde su perspectiva, no es posible aplicar “sintonía fina” a la economía intervencionista; la única salida para romper la espiral estatal es el desmantelamiento de raíz del entramado normativo para devolver la libertad de acción al sector privado.
La praxeología y la “Justicia Social” como coacción
El marco filosófico de Mises se asienta sobre la praxeología: el estudio deductivo de la acción humana individual. Mises remarcó que solo los individuos actúan y eligen, mientras que los entes colectivos como “el Estado” o “la sociedad” son abstracciones.
En este marco se encuadra la crítica de Milei al concepto tradicional de “justicia social”. Citando la tradición austriaca, argumenta que la redistribución estatal de ingresos requiere inevitablemente el uso de la coacción y la violencia fiscal para quitarle a un individuo el fruto de su trabajo y dárselo a otro, violentando el principio de no agresión y los derechos de propiedad.
Conclusión: De la teoría a la gestión pública
El pensamiento de Ludwig von Mises proporciona a Javier Milei algo más que un manual económico: le otorga una arquitectura moral y epistemológica. La transición de este cuerpo teórico —diseñado en su momento como un tratado analítico— a la ejecución del poder ejecutivo constituye un experimento político inédito en la historia moderna.
Mientras que Mises argumentaba que la libertad económica y la propiedad privada eran las únicas garantías para el progreso de la civilización, Milei busca llevar esas premisas abstractas a la transformación concreta de la estructura estatal.
