La gestión de gobierno, la calle y el liderazgo político. Por Facundo Chanourdie

La gestión de gobierno, la calle y el liderazgo político. Por Facundo Chanourdie

Javier Milei construyó su liderazgo con una motosierra, en campaña, y desde la presidencia de la República, con las consecuencias por todos conocidas. Relaciones, ya no carnales, como fue con el Menemismo, sino pornográficas, con EEUU e Israel. La crueldad con los más débiles: Discapacitados, Jubilados, trabajadores, estudiantes, enfermos, médicos, profesionales, científicos, los sin techo, pequeñas y medianas empresas, comercios. Así lleva adelante su gestión, a sangre y fuego, como lo hacen los líderes de la ultraderecha. Y a pesar del daño infringido a la población en su conjunto y al propio país, sigue manteniendo, al parecer, el apoyo de un porcentaje nada desdeñable en la población.      

El proyecto Mileista, tan explícito, tan descarnado y cruel, muestra de una manera muy clara su rostro inhumanoy se define así por sus propias políticas llevadas adelante desde el Gobierno. Tal vez sea el proyecto más dependiente de la potencia hegemónica; el más destructor de los lazos sociales y del sistema productivo, el que está provocando la desintegración del país, entre otras con las leyes, – de Glaciares, ley de extranjerización de la tierra, el Rigi o el súper Rigi -, con lo que se pone en venta a precio vil el territorio argentino y sus riquezas naturales.

Hoy, la ultra derecha de Milei, a nivel económico, en su política exterior y en la denominada “Batalla cultural”, quiere arrasar con todo. Lo manifiesta siendo negacioncita de la dictadura, de los derechos humanos, de los derechos de las mujeres y diversidades, negador de la justicia social, lo que provoca una gran regresión en materia de derechos sociales, laborales y políticos – institucionales.

Este proyecto Neocolonial, de “miseria planificada”, el que tan bien definiera Rodolfo Walsh en plena dictadura, quiere consolidarse en la Argentina. La ultraderecha representada por Milei, Bullrich o Macri, van a presentar un solo candidato a las elecciones del 27; ya sea el propio Milei o el candidato que designe el “círculo rojo”.

Por ese motivo, la oposición no puede darse el lujo de la fragmentación política. Un ejemplo de no fragmentación es lo que sucede en la izquierda, que si bien está conformada por varios partidos (MST, PO, Mas y otros); van rotando en la promoción de los candidatos a cargos electivos, lo que se da de manera natural. Claramente Myriam Bregman se gana esa representación, de ser la referente del espacio, por méritos propios, por carisma y militancia. Efectivamente su liderazgo surge de la propia gestión como diputada nacional y de la lucha en las calles. Y desde allí es hoy la dirigente con mejor imagen positiva de la Argentina.

El Campo Nacional y Popular tiene sus vertientes, en el kirchnerismo con Cristina, el Movimiento Derecho al Futuro de Axel Kicillof, Patria Grande de Grabois, y el Frente Renovador de Massa.      

Todos esos espacios y líderes políticos, tienen el deber de no fragmentarse, de presentarse unidos; como se dice usualmente “no sobra ninguno”. El tema es que no puede haber más de un candidato, para enfrentar al gobierno de Milei. ¿Cómo se dirime esto? debería ser en las PASO, sin embargo, el Gobierno las quiere suspender. O bien en internas partidarias, lo que a priori parece muy complicado. Otra posibilidad es el consenso o la negociación política entre los distintos partidos, movimientos sociales y gremiales, que conforman el Campo Popular.                         

Como podemos constatar, de derecha a izquierda, el liderazgo surge de la gestión de gobierno en el caso libertario, y de la gestión sumado a la lucha en las calles en el caso del Campo Popular y la izquierda. Ejemplos hay muchos, Perón desde la Secretaría de Trabajo y Previsión y luego desde el propio gobierno, con la irrupción popular el 17 de Octubre; Néstor Kirchner asumiendo con un 25% de los votos, edificó su liderazgo y se ganó el apoyo popular con las políticas que llevó adelante, como por ejemplo, la cancelación de la deuda externa con el FMI, decidida incluso, en coordinación con el Brasil de Lula; lo que le confirió su proyección en Latinoamérica. La propia Cristina Kirchner, desde la presidencia, llevó adelante políticas públicas que le dieron el gran apoyo popular, coronado en una elección con el 52% de los votos.

En consecuencia, el liderazgo del Peronismo y el Campo Popular, debe ser único, para evitar que la fragmentación política provoque la derrota en las urnas frente a la derecha unificadaDeben subsumirse el candidato a presidente y el liderazgo de este gran espacio político, que se construirá desde la gestión de gobierno y el apoyo popular en las calles.

Claro que para convertirse en el Presidente y líder del espacio, lo debe demostrar en hechos concretos, en la proposición de políticas públicas en beneficio de las mayorías populares y en un posicionamiento internacional que le devuelva la independencia y la soberanía nacional a la Argentina, tanto como candidato/a, ya sea elegido o consensuado, como desde la gestión de gobierno. Un conjunto de políticas que forjen su liderazgo como presidente/a de todxs los argentinxs, y a su vez, como el líder del Campo Nacional y popular.-

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