La granja de Orwell ya llegó

La granja de Orwell ya llegó

Por Facundo Chanourdie

En esta realidad ciertamente distópica en la que estamos inmersos. – convengamos que ver la foto de Lamelas (ya que se llame lamelas…), con la bandera norteamericana hecha camisa; sabiendo además, que tiene un acento cubano para expresarse; enseñando “rodeo” a los gauchos argentinos; por más que se dé esta situación, en la tan gorila Sociedad Rural -; es una situación por lo menos paradójica y sorprendente.

¿Es el fin del mundo? ¿Los evangelistas tenían razón? ¿Están por chocar los planetas? Desde cualquier perspectiva, es verdad que las circunstancias te condicionan; pero uno dice, esto no puede estar pasando. Claro que el Muro de Berlín cayó hace 37 años, que la guerra fría terminó; que Perón, Lenin, Mao, Ho chi minh, Sandino, Evita, el Che ya no están; ¿Pero cómo fue que llegamos hasta acá?

Aquel mundo del que nos hablaron Bradbury, en su Fahrenheit 451 o George Orwell en 1984, llegó definitivamente, para quedarse. Y no se trata de que nos empecinemos en desconocer tan catastrófica perspectiva, ni mucho menos que nos resignemos a adaptarnos al fatídico sistema; sino que busquemos la forma de encontrar una salida mínimamente digna.

Por lo pronto sabemos que Méjico, ese gran país que comparte su frontera con EEUU, existe; que el gobierno del MORENA lleva ya tres mandatos en el poder. Que están haciendo reformas, como por ejemplo, la elección popular de los jueces – medida indispensable para que no sea la clase alta de la América Morena, la que decida en última instancia la conservación del status quo -. Que por otro lado, sería una medida indispensable a aplicar en la Argentina, para que nuestra casta judicial deje de encarcelar a los nuestros, y al mismo tiempo, libere a todos los representantes de nuestra clase dominante o sus gerentes.

O el hermano país Brasil, que al mando de Lula, acaba de remontar un ballotage imposible; franqueando el acceso al Planalto a las “Milicias”, los esclavistas, los narcos; que estuvieron a punto de volver al poder de la mano del más joven de los fascistas del clan Bolsonaro.

Y por estas pampas, seguimos debatiéndonos, en una interna autodestructiva. Porque no se trata de discutir a Cristina, ¿quién podría hacerlo? su liderazgo es indiscutido. Pero el poder real, después de la disputa de las retenciones móviles, dio pié a “La guerra gaucha”; y los medios y su “periodismo de guerra” la estigmatizaron hasta el paroxismo, y el poder judicial, – la verdadera casta -, le hizo la guerra a tal punto que Clarín tituló “La bala que no salió y el fallo que si saldrá”.

Pasó mucha agua debajo del puente desde aquel momento y Cristina fue presa por el Law fare que asoló América Latina. Sin embargo, tiempo antes de que fuera encarcelada en San José 1111; ella misma había tomado conciencia de que las reglas de juego habían cambiado. Es decir, que le habían puesto un techo a su popularidad, que  habían esmerilado su apoyo en la población con tanta persecución. Por eso la designación de Alberto y luego la de Massa.               

Pero qué cambió ahora, ¿su encarcelamiento? Algunos piensan que como en otros tiempos – el exilio de perón, o más recientemente, la cárcel del propio Lula – le devuelve por este motivo la popularidad de otrora. Es en todo caso una hipótesis.

Por otro lado, la vía internacional a través del Comité de derechos humanos de la ONU, – por estas horas ha dicho que no se pronunciará, por el momento, respecto del “Caso de Cristina”, y que esa decisión puede demorar años -. Por lo tanto, no tiene la vía judicial expedita para el recurso de revisión, que es la estrategia de sus abogados respecto del fallo de vialidad. 

En consecuencia, el Peronismo se encuentra en una encerrona; con su líder más importante imposibilitada para presentarse en las próximas elecciones – por más que los dirigentes de La Cámpora insistan con el levantamiento de su proscripción, y su participación en las elecciones del año que viene -; y la necesidad imperiosa del Campo Popular de ofrecer una alternativa al pueblo argentino. Serán las PASO o PAS o internas la llave que podrá abrir la posibilidad a los dirigentes, que llegaron de la mano de Cristina, pero que, sin embargo, ya tienen trayectoria propia, como Kicillof, – dos veces gobernador de la provincia de Buenos Aires -, y Massa que pareciera ser el bendecido por el propio espació del Kirchnerismo duro.

En cualquier caso, los tiempos se acortan y las definiciones se hacen imperiosas; para que la Argentina pueda salir de esta actualidad neo colonial vergonzosa a la que nos ha sometido Milei y su banda libertaria; y permitir, a su vez, que los argentinos puedan sacarse de encima a este engendro claramente fuera de sus cabales y recuperarse del horizonte de miseria planificada en la que está sumergido no menos del 80% de la población.-

Falucho.-

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