El liderazgo parece ser el debate que subyace en el “Mundo Peronista”. Cristina lo tiene ganado, con creces, porque fue por dos veces presidenta de los argentinos: Una gran presidenta Peronista. Teniendo en cuenta que fruto de sus políticas – participación en el PBI del 51% de los trabajadores, AUH, el PROCREAR, Conectar Igualdad, desendeudamiento, la lista es muy larga -, la transformaron en la mejor presidenta junto a Néstor Kirchner, desde Perón, en la continuidad del proyecto político peronista. Pero desgraciadamente, por su confrontación con el poder real, es la dirigente más perseguida y estigmatizada de nuestro país.
En estos momentos hay dos aspectos importantes que acentúan, de hecho, su liderazgo en el peronismo, el intento de asesinarla y su cárcel ilegal e injusta. Ahora bien, los liderazgos en el Peronismo, empezando por Perón, se construyeron, sobre todo, desde el poder o desde el gobierno, para ponerlo en términos más exactos. El gran conductor, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, y después, como presidente de la Nación. Lo mismo podemos decir de Néstor Kirchner, que también construyó su poder desde el gobierno, y del mismo modo CFK.
Por otro lado, Cristina Kirchner, dejó muy claro, en tres actos políticos de suma importancia, cuando designó a Scioli primero (en el 2015, CFK, no tenía posibilidad de reelección), después a Alberto Fernández, y por último a Sergio Massa; que ella no podía ser la candidata o más precisamente, un reconocimiento de que el poder real de la argentina, (Grandes industriales, nacionales y multinacionales, Medios, y poder judicial), le pusieron un techo, es decir, disminuyeron su apoyo popular, a partir de la estigmatización, la persecución, el intento de asesinato y por último su encarcelamiento.
En consecuencia, por qué Cristina Kirchner habiendo reconocido en su momento, que la persecución política del poder real le había puesto un techo a su candidatura, y como consecuencia de ello, fue designando “delegados” para ejercer la presidencia de la república; es decir, un reconocimiento muy claro y explícito, de que ella no podía ser la candidata a presidenta o encabezar una fórmula presidencial. Por qué hoy, todo el dispositivo político que está bajo su órbita, discute o confronta tan fuertemente otras candidaturas o posibles candidaturas para llevar adelante la propuesta política del gran movimiento histórico.
Es de destacar que no hay ningún dirigente reconocido del Peronismo, ni tampoco del campo popular y la izquierda, que no manifieste lo injusto de su encarcelamiento; y pida en consecuencia, de manera explícita, por su libertad, la anulación del juicio o cualquiera de los mecanismos jurídicos, sean nacionales o internacionales para poner en cuestión su prisión. Todos los dirigentes peronistas de relevancia como Quintela, Kicillof, Mayans, Massa, Grabois, Pichetto; pero también, de otros espacios, como Myriam Bregman, piden por su libertad.
Los dirigentes mencionados del peronismo tienen la intención, la vocación, el protagonismo, como para pretender su postulación a la candidatura presidencial, y, además, ejercer el liderazgo que el Peronismo y el Campo popular necesita. Tanto Quintela, actual gobernador de La Rioja, Uñac, ex gobernador de San Juan, y también Axel Kicillof, actual gobernador de la provincia más grande de la argentina, en la que reside el 40% de la población en condiciones de votar en las próximas elecciones. Todos ellos, tienen legítimas aspiraciones a ser los candidatos a presidente por el Peronismo y El Campo Popular, y además ejercer el liderazgo consecuente del Peronismo.
En ese sentido, existe hoy la necesidad imperiosa de producir el trasvasamiento generacional – del que nos habló Juan Perón -, que permita oxigenar al peronismo, que sean otros u otras los dirigentes que tomen el “Bastón de mariscal”; los que accedan a los puestos de conducción o surjan nuevos liderazgos. Si esta circunstancia no se produce naturalmente, habrá que elegirlos por el voto popular de la población, en el caso de que las PASO no se vuelvan a suspender, o bien con el voto de los afiliados, en una interna partidaria, en su defecto.
Porque hoy la prioridad excluyente, es la de desalojar del poder o del gobierno a este proyecto colonizador, Cipayo, destructor del tejido social, devastador del tejido productivo, de subordinación vergonzosa a la dominación Imperial de EEUU e Israel, de empobrecimiento y denigración de los trabajadores argentinos; y evitar de manera urgente, las muertes anticipadas por inanición o enfermedades, de jubilados, de las personas con discapacidad o aquellas que están en la indigencia; como así también, la destrucción de la universidad pública, La salud pública, la ciencia argentina; la infraestructura del país, etc. etc. Y ofrecer al Pueblo Argentino una alternativa política en las próximas elecciones. –
