Hay pulsiones del cuerpo
que son
contracción de un llanto
sin lágrimas,
alerta por el reflejo
errado,
huída al cielo
por la vista
Algo que se acrecenta dentro:
una masa con extremos
que logra caber
insiste en trabajar
entre el hueso
y la piel
como si justo ahí
se estancara lo que está
intentando traducirse
Micromovimientos
se sienten
se rumorean
se ignoran
En ellos vive el enigma
del cosmos metido
en el cuerpo
Son los ríos que insisten
en reanimarme
el resplandor nocturno
la corriente que no dice
a donde va
Son los pastos mojados
las polillas doradas
los troncos de antaño
Todo me devuelve
una carta sobre mí
Me satura para aliviarme
simula prepararme
despacio
me hace creer:
las embestidas rojas
jamás podrían
desbordarme
