Hoy en la Argentina el único movimiento que se planta ante las injusticias es el de las mujeres. Impulsado por los femicidios de Agostina, Dulce, Noelia, etc. Que viene desde las marchas de los pañuelos verdes, a favor de la interrupción de los embarazos, etc.
Hoy no se revelan ni los obreros, ni los desocupados, ni los precarizados, ni la clase media endeudada, ni los piqueteros, ni los indignados, ni los sindicatos, ni la juventud en general. Ninguno.
Alguno me dirá que los universitarios, pero es un sector claramente acomodado, educado, absolutamente sindicalizado y que se manifiesta, por un lado, pero después el rectorado y los gremios negocian por otro. A espaldas del alumnado o ex alumnado.
Los jubilados lo intentaron, pero por edad y recursos, salvo cuando fueron apoyados por otros reclamos de partidos de izquierda, docentes, etc. Solos no pueden.
Tampoco la infinidad de chicos maltrados o abusados en el interior de sus hogares.
Pero para el reclamo actual de las mujeres todo confluye en el patriarcado. Una matriz que hace años permite que los hombres concentren el poder estatal, policial, judicial, familiar, laboral, en machos. Que se cubren entre ellos para tapar cualquier caso de violencia –no sólo de género- pero siempre de género.
Y si bien no soy mujer –pero tengo una hija de 11 años- y una mujer –hoy ex mujer- que fue a la marcha hoy y no llevó a nuestra hija, por miedo a alguna represaría del poder estatal-policial, porque las mujeres estaban muy enojadas con esto de Agostina, un reclamo de justicia que cualquier padre/madre debería apoyar.
Lo que diferencia al reclamo de las mujeres respecto de otros es la constancia, la permanencia, la independencia, lo autogestivo o auto-convocado. Nadie va a decir que mandan micros, ni cobran planes, ni le llenaron la cabeza los padres o madres o las redes sociales. Porque las feministas son pocas, las troskas son pocas, las madres solteras son otras tantas, las lesbianas también, las ideologizadas como dice un amigo no son tantas. Pero las mujeres golpeadas y abusadas e incluso asesinadas son un montón. En la Argentina hay un femicidio cada 31 horas.
Ahora mismo una chica, adolescente o de veinte y pico de años está siendo violentada en la calle o en su casa.
