“Ponerles voz y música a mis escritos es un mundo nuevo para mí”

“Ponerles voz y música a mis escritos es un mundo nuevo para mí”

Entrevista a Vanesa Wohlgemuth, madre, exatleta de alto rendimiento, personal trainer, entrenadora de atletismo IAAF, artista y empresaria. Actualmente se dedica a la escritura, la música y al desarrollo de proyectos comerciales y tecnológicos propios. Está trabajando en el cierre de “La transformación de la conciencia”, una trilogía de 29 canciones. Por Juan Botana.

¿Cuántas mujeres sos en una, o cuántas cosas al mismo tiempo podés hacer?

Soy una mujer con intereses que se fueron ampliando a lo largo de mi vida. Soy madre, exatleta de alto rendimiento, técnica informática, artista y empresaria. También soy personal trainer y entrenadora de atletismo IAAF. Me dedico a la comercialización de artículos deportivos y desarrollo proyectos comerciales y tecnológicos propios. También retomé mis estudios de programación. Aunque ya no trabajo como entrenadora personal, es una actividad que me sigue apasionando.

La escritura y la música ocupan hoy un lugar central. Desde VWProducciones también trabajo en la dirección visual y en el entorno digital de mi obra. Me interesa poder darle forma al conjunto y decidir hacia dónde llevarlo.

Encuentro una continuidad entre todas esas actividades: la curiosidad, la atención al detalle y las ganas de aprender. El atletismo me enseñó a sostener procesos largos; la tecnología me permite construir soluciones y el arte me da un lenguaje para explorar lo que siento y pienso. Cada una de esas experiencias también alimenta a las otras.

Soy madre, exatleta de alto rendimiento, técnica informática, artista y empresaria. También soy personal trainer y entrenadora de atletismo IAAF. Me dedico a la comercialización de artículos deportivos y desarrollo proyectos comerciales y tecnológicos propios.

¿Te reconocés checa, uruguaya, argentina o cómo?

Nací en Argentina y tengo ciudadanía checa y uruguaya. Los tres países forman parte de mi historia y de mi identidad.

Nací en Argentina y tengo ciudadanía checa y uruguaya.

¿Qué cosas observás y cuáles son tus obsesiones hoy?

Observo mucho la conducta humana: qué nos mueve, qué repetimos y qué hacemos con lo que nos pasa. Me interesa la distancia que a veces existe entre lo que sentimos, lo que decimos y lo que finalmente elegimos hacer. También cómo una misma experiencia puede adquirir otro sentido con el tiempo, porque cambia quien la mira.

Me llama la atención esa convivencia entre lo cotidiano y lo profundo. Una persona puede estar atravesando algo enorme por dentro y, al mismo tiempo, levantarse, trabajar, reírse o hacer las compras. En mi música exploro esa distancia entre lo que se ve y lo que está ocurriendo. Me interesa que la letra y la música puedan expresar distintas capas de una misma experiencia.

Actualmente estoy enfocada en la escritura, la música y mis proyectos tecnológicos. Volví a la escritura, que me acompaña de manera intermitente desde pequeña. Ponerles voz y música a mis escritos es un mundo nuevo para mí.

Estoy trabajando en el cierre de La transformación de la conciencia, una trilogía de 29 canciones: Lo que es raíz, permanece, La llave y La obra. Es un recorrido por el origen, la memoria, lo que descubrimos de nosotros mismos y lo que hacemos con eso que descubrimos. Cada canción tiene su propio lugar dentro de esa historia.

En 2027 se lanza mi segunda trilogía. Prefiero no adelantar demasiados detalles todavía, pero sí puedo decir que se conecta con la primera desde otra perspectiva.

También estoy retomando mis entrenamientos, pero ya no para competir. Me interesa seguir aprendiendo y encontrar cómo se relacionan todas estas partes de mi vida.

Ponerles voz y música a mis escritos es un mundo nuevo para mí. Estoy trabajando en el cierre de La transformación de la conciencia, una trilogía de 29 canciones.

¿Creés que contar experiencias personales en redes puede ayudar a otros a cambiar su forma de pensar o actuar?

Sí, creo que compartir una experiencia puede ayudar a otra persona a reconocer algo propio, sentirse acompañada o mirar una situación desde otro lugar.

En mi caso, las experiencias deportivas son una parte muy importante de lo que puedo transmitir. Detrás de una marca o de una medalla hay años de entrenamiento, decisiones, frustraciones y aprendizajes. Contar ese recorrido permite hablar de cómo se sostiene un objetivo, cómo se aprende cuando algo no sale como uno esperaba y cómo se sigue construyendo aunque los avances sean pequeños. Son aprendizajes que también pueden servir fuera del deporte.

En la escritura y en la música encuentro otra manera de compartir lo vivido. Una canción puede poner en palabras algo que otra persona todavía no pudo nombrar y adquirir un sentido propio para quien la escucha.

Creo que tanto una experiencia deportiva como una experiencia personal o artística pueden abrir preguntas y ampliar nuestra manera de mirar. Cada uno tiene sus tiempos y decide qué quiere compartir, pero a veces conocer el recorrido de otra persona ayuda a pensar qué hacer con el propio. Un cambio puede empezar ahí: en una pregunta que antes no nos habíamos hecho.

Creo que tanto una experiencia deportiva como una experiencia personal o artística pueden abrir preguntas y ampliar nuestra manera de mirar.

¿Cuando corrías, a dónde querías llegar?

Después de mis primeros torneos, cuando tenía 11 años, me propuse batir el récord argentino de los 100 metros llanos. Lo logré a los 27. Entre aquella decisión y ese resultado hubo 16 años en los que buscaba evolucionar constantemente.

También integré la posta 4 × 400 metros que logró el récord argentino.

Tenía una meta muy concreta, y el trabajo para alcanzarla estaba en cada entrenamiento: mejorar la técnica, entender mi cuerpo, ajustar detalles y aprender de cada competencia. Podía trabajar durante meses para mejorar una centésima. Ese recorrido me formó muchísimo más allá del deporte.

Con el tiempo entendí cuánto de una carrera se construye antes de la largada. Los segundos que se ven en la pista contienen años de preparación, decisiones y paciencia. Aprendí a sostener una búsqueda incluso cuando los avances eran muy pequeños.

Hoy esa misma paciencia está puesta en la escritura, en la música y en mis proyectos. Durante años trabajé para llegar unas centésimas antes; ahora también me interesa construir algo que pueda permanecer.

Aprendí a sostener una búsqueda incluso cuando los avances eran muy pequeños.

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