Sobre la tierra arrasada: una interna a cielo abierto. Por Facundo Chanorudie

Sobre la tierra arrasada: una interna a cielo abierto. Por Facundo Chanorudie

                                                                                     

“Debe producirse una trasvasamiento generacional,

no solo de un partido político. Sino de la Argentina toda…”

Juan Perón

Aquel panelista que gritaba desde las pantallas de televisión, insultando a todo el mundo, empezando por el Papa francisco, pasando por los dirigentes políticos o los periodistas “ensobrados”, hasta llegar a los artistas y en especial mujeres; vociferando contra todo el mundo, terminó convirtiéndose en presidente.

Milei y su gobierno liberal-libertario, viene desarrollando un programa de destrucción de la argentina y de nuestro estado nación tal cual lo conocemos; cediendo nuestra soberanía a favor de dos grandes potencias, la hegemónica EEUU, hoy en decadencia y el Estado de Israel.

Las consecuencias son públicas y notorias; el ataque que sufre la población está a la vista de todos. Haciendo un recontó breve: Los niños que se atienden en el Garrahan, los jubilados que mueren anticipadamente, por el retiro de los medicamentos gratuitos y sus magras jubilaciones, los discapacitados, los trabajadores con la destrucción de 350 mil empleos en blanco, los estudiantes por la falta de inversión en la educación pública y las universidades, los empresarios, con el cierre de 26 mil empresas, los científicos y profesionales que tienen que emigrar de la argentina por la des financiación de todas las instituciones científicas.

En suma, no hay sector social, ni segmento etario, que no se vea agredido por la política de este gobierno; lo único que aumenta son los hambreados, los pobres, los desocupados, los fallecidos antes de tiempo, los científicos que se van al exterior, los endeudados, los enfermos mentales, los indigentes en las calles.

No construyó una sola escuela, ni mantiene las existentes, mucho menos un hospital ni su infraestructura, ni edificó una sola vivienda.

Sobre esta tierra arrasada, el gobierno ultraderechista y sus aliados de derecha; sanciona leyes para poner bandera de remate a la argentina: El Rigi, el súper Rigi, la ley de tierras y la de inviolabilidad de la propiedad privada. Y por qué decimos que se pone en venta nuestro territorio, porque estas leyes les permiten a los grandes inversores (los multimillonarios, Elion Musk, Peter Thiel, entre otros); por el lapso desmesurado de 30 años, comprar grandes extensiones de tierra, inclusive las fronterizas; reduciéndoles los impuestos de 35% a 15%  en ganancias.

Es decir, las empresas que se asienten en el país podrán por tres décadas, llevarse la materia prima de manera directa, si ninguna elaboración (litio, minerales, energía, petróleo, etc.), con nulas regalías para la argentina, sin mano de obra local o muy poca y sin  generar valor agregado industrial.

Ahora bien, la pregunta que debemos hacernos es: Por qué semejante personaje gobierna la Argentina, y más aún, porque en la actualidad sigue manteniendo un apoyo considerable de la población. Si bien su imagen positiva, incluso aquellos que dice que lo volverían a votar, se redujo del 55% de los votos que obtuvo en el ballotage, a su núcleo duro, alrededor del 30%, que fueron los votos que obtuvo en la primera vuelta en 2023.

Claramente, estamos en presencia de una crisis de representación. La vida de los partidos políticos se ha reducido a su mínima expresión, los locales partidarios están vacios, no hay debates internos en los que se pueda discutir los temas importantes del país. Si todo va a quedar reducido a las redes sociales, a pequeños conciliábulos o al posicionamiento de las dirigencias, sin la participación popular, claramente se favorece el surgimiento de los personajes de la anti-política, con los resultados que padecemos.

Las fuerzas populares, el principal partido de oposición, el Peronismo, vive actualmente una interna a cielo abierto muy destructiva. Cristina F. Kirchner luego de ejercer la presidencia de la nación por dos veces consecutivas, con beneficios para la Argentina y su pueblo muy importantes, como el desendeudamiento del país, de las familias y de las empresas, la participación en un 51% del PBI en manos de los trabajadores o las políticas públicas, como el PROCREAR, el Conectar igualdad, el Plan REMEDIAR, LA AUH; todas políticas muy virtuosas que le confirieron su popularidad.

En 2015, al no tener posibilidad de reelección, comenzó a designar candidatos en su representación para ejercer la primera magistratura. En primer lugar recayó sobre Daniel Scioli, que por escaso margen no resultó ser elegido presidente. Luego llegó el turno de Alberto Fernández, con el mal resultado en su gestión de gobierno, y por último el designado fue Massa, que perdió por muy poco margen frente a J. Milei en el Ballotage.

La explicación por la cual CFK no se presentó como candidata a presidenta en 2019, y en 2023; es porque la persecución y estigmatización del poder real (económico-mediático-judicial), le puso un techo al apoyo popular que tenía en 2015, lo redujo al 30 o 35% de los votos. Entonces se necesitaba de un candidato que no sufriera esa persecución.

Que es lo que cambió ahora: Cristina está presa y proscripta. Todos los espacios y dirigentes del peronismo y del campo popular piden por su libertad, incluso Myriam Bregman candidata de la izquierda, la dirigente con mejor imagen en la sociedad, por encima de todos los otros candidatos.

Es de sentido común, de la lógica más elemental, que con un nuevo gobierno popular se pueda solicitar judicialmente la nulidad del juicio fraudulento de vialidad,  – en la que fue condenada sin pruebas, por jueces y fiscales tendenciosos, y una Corte Suprema con una composición muy irregular, con solo tres miembros de cinco -. El fallo está viciado de nulidad, y existe un consenso unánime en el Campo Popular para pedir un nuevo juicio con jueces imparciales.

La única manera de recomponer la crisis de representación que tiene la sociedad argentina con su dirigencia política, es con la participación popular en las PASO o internas partidarias; para que se puedan elegir los candidatos que nos vayan a representar en las elecciones.

El fundador del Peronismo, Juan Perón, propuso en su momento, que debía producirse un “trasvasamiento generacional”, dar lugar a la nueva generación de dirigentes que conduzcan el Peronismo: Axel Kicillof, Mariel Fernández, Juan Grabois, Anabel Fernández Sagasti, Wado De Pedro, Juliana Di tulio y tantxs otrxs, pueden tomar “el bastón del mariscal” si el pueblo los elige para ello.-

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