Como seres humanos, vamos cambiando de ropa en cada estación del año.
Como el árbol que luego de la poda vuelve a brotar, así volvemos a resurgir.
El tallo envejece, se fortalecen los gajos, se renuevan las hojas. Así el ser humano.
Vamos mutando según el tiempo, las situaciones, las vivencias.
Nacemos, crecemos, florecemos, marchitamos, nos sacudimos, dejamos huellas de hojas caídas, nos despelechamos, nos volvemos a sacudir. Nos aletargamos, cargamos batería, transmutamos y de repente, volvemos a salir del cascarón.
En algunos casos, luego de hacer todo ese circuito natural, ya no volvemos a salir del cascarón. Nos hacemos polvo, tierra, abono…
Estamos parados permanentemente sobre una rueda inteligente que no para de girar, y se llama vida.
