Se acaba de votar la modificación de la ley conocida como “de zona fría”. La ley ayudaba a que quienes vivimos en lugares donde las temperaturas son muy bajas pudiéramos pagar el gas para calefaccionarnos mediante un subsidio. En Mendoza, la modificación va a afectar a toda la provincia, con excepción de Malargüe, y alcanzará a más de 400.000 hogares mendocinos, que vamos a quedar expuestos a más enfermedades o incluso a perder la vida.
¿Quiénes ganan y quiénes pierden?
Claramente ganan las empresas privatizadas, que van a cobrar más caro. Se van a llevar entre un 40% y un 105% más de ganancias, que saldrán directamente de los bolsillos de las y los trabajadores, en particular de Mendoza.
También ganan Javier Milei y Luis Caputo, que dispondrán del fideicomiso conformado con lo que se cobra compulsivamente en todas las boletas de gas del país. Este ítem servía para sostener el subsidio de zonas frías, que ahora reduce drásticamente la cantidad de beneficiarios. No solo no se elimina el ítem para el fideicomiso, sino que sigue aumentando por los tarifazos. Es decir, a las familias que tienen gas les cobran cada vez más, a pesar de que ahora son millones de hogares menos los que recibirán el subsidio.
Con la nueva ley, el gobierno se queda con ese dinero, que va a usar para seguir garantizando las ganancias extraordinarias de las empresas de gas privatizadas, la condonación de deuda a las eléctricas, la bicicleta financiera y los pagos de la fraudulenta deuda externa. En resumen, pagamos todas y todos para que gane el mismo puñado de empresarios y especuladores de siempre.
La hipocresía de Alfredo Cornejo y sus senadores
En el Senado, el “cornejismo” votó en contra tratando de posar de defensor de las y los mendocinos. Tratan de no quedar pegados a una modificación que lleva a una situación límite a 400 mil familias mendocinas que ya están sobreendeudadas y que, según datos del Indec de ayer, en el primer semestre de este año vieron subir la pobreza del 31,9% al 36,9%, más que la media nacional, que es del 32,3%.
En entrevistas, Mariana Juri se atajó para no ofender a sus socios libertarios, diciendo que no estaban en contra de la modificación de la ley, sino que simplemente planteaban que no se empiece a cobrar ahora, sino cuando pasen los días más fríos.
Estas declaraciones van en sintonía con su jefe, el gobernador Alfredo Cornejo, que se cuidó de hacer declaraciones públicas para no dañar su pacto con Milei y evitar que quede en evidencia que, aunque ahora sus legisladores votaron en contra, cuando se trató en Diputados el cornejismo aportó sus bancas para votar contra el pueblo trabajador mendocino.
¿Cuál es la salida?
Mendoza es una provincia que nunca se puso de rodillas. Su historia lo demuestra. Desde los pueblos originarios que se asentaron en una zona árida y modificaron el terreno con las acequias, hasta el ejército de José de San Martín, que defendió la Revolución de Mayo y liberó Chile.
Mendoza es la provincia que, cuando en 1972 hicieron un tarifazo eléctrico, vio al pueblo trabajador levantarse bajo la consigna “no pague la luz”, enfrentando la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse y derrotando el tarifazo. Mendoza sabe luchar por sus derechos, como lo hizo con las enormes movilizaciones en defensa del agua. Tenemos que organizarnos nuevamente para enfrentar este nuevo ataque de Milei y Cornejo.
Hoy Argentina es uno de los países con mayor producción de gas del mundo. Sin embargo, lejos de garantizar que todos los hogares tengan gas y que sea a precios accesibles, millones todavía usan garrafa y leña, mientras quienes tenemos gas en nuestras casas cada vez pagamos más caro. Es un absurdo total.
Sabemos que los subsidios son un parche que ayuda a millones de familias, pero no olvidamos que también sirven para garantizar las extraordinarias ganancias de los monopolios privados que se quedaron con la rentable Gas del Estado en los años 90, mediante una privatización votada incluso con diputados truchos.
La salida es terminar con el negocio de las privatizaciones de los servicios públicos. Hacer como plantea el Pollo Sobrero junto a las y los ferroviarios del FFCC Sarmiento con el tren, pero en todas las empresas de servicios. Estatizarlas y ponerlas a funcionar bajo control de sus trabajadoras, trabajadores y usuarios, que son quienes más saben cómo hacer que funcionen mejor.
Porque si la falta de gas, agua, electricidad, transporte o comunicación puede hacer que una persona ponga en peligro su vida, deja de ser un negocio para transformarse en un derecho, y los derechos deben ser garantizados por el Estado.
Con la estatización bajo control obrero no solo se puede garantizar un buen servicio para toda la población y el desarrollo de la industria, sino que también se puede avanzar hacia una verdadera transición a energías sustentables. Pero esa tarea no puede quedar en manos del peronismo, los radicales, el macrismo, los libertarios y los demás partidos tradicionales, que no están en contra del negociado de las privatizadas y las multinacionales saqueadoras.
Esa tarea solo la pueden llevar adelante las y los trabajadores, y el espacio político que lo plantea sin doble discurso es el Frente de Izquierda Unidad. Por eso, desde Izquierda Socialista nos damos a la tarea de llevar este programa adelante y fortalecer al FIT Unidad para solucionar las necesidades urgentes del pueblo trabajador.
